“no puedes ser verdadero cristiano si no reconoces tus raíces judías” (¡?)

19 de julio de 2018 by

 

FUENTE:

https://forocatolico.wordpress.com/

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“BUDA, MAESTRO DE VIDA”

29 de junio de 2018 by

VOLKER ZOTZ / Gautama Buda, maestro de vida

—–Capítulo I                [19  a 49):  01.- El ejemplo de Gautama; 02.- El  precio de la vida; 03.- Caminos y extravíos; 04.- El despertar ó la iluminación; 05.- El Sabio;

06.- no aceptar ciegamente; [34]

G nos enseña a “reconocer y eliminar las cadenas de la ignorancia”.

La sabiduría de G descansa en 3 pilares:

  1. a) conocimiento,
  2. b) configuración de la vida
  3. c) y meditación.

Comprensión   y   pensamiento   preceden a la acción.  Para modificarnos seguimos tres pasos:

  1. x) aprendemos a conocer y entender una nueva posibilidad.
  2. y) al mover nuestro pensar, sopesamos las ventajas e inconvenientes.
  3. z) plasmamos en nuestra vida lo que hemos aprendido.

07.-…criterios para juzgar; [37]

Toda opinión es un prejuicio.

Dar una oportunidad a tres propuestas, que hemos examinado según tres criterios:

  1. h) ¿Qué nos dice nuestra inteligencia?
  2. i) ¿qué piensan o cómo se comportan las personas superiores o ejemplares?
  3. j) ¿Cuáles son los resultados? Alegría ó desgracia; felicidad ó sufrimiento.

08.-…el despertar como desafío [39]

El que busca la verdadera libertad debe abandonar el palacio/mundo de las distracciones y de las quimeras y sin olvidar las obligaciones externas iniciar el despertar interior, cuya claridad incluye nuestra verdad personal y social.

09.-…etapas del despertar [41 a 46]

…El que quiera seguir el camino de Buddha, en vez de preocuparse por los días y los meses lejanos, no debería dejar que el momento actual pasara inútilmente.  / …El viaje más largo empieza con el primer paso.

El camino de Gautama es un largo viaje. Empieza justo aquí y ahora. El primer pequeño paso consiste en reconocer el punto de partida. Para ello tres ejercicios permitirán fomentar la toma de conciencia y el estar más despierto. Sucesivamente, con más capítulos de enseñanzas de Gautama, habrá otros ejercicios de praxis.

10.- EJERCICIO 1: EL REPASO DEL DíA [46]

Cada día experimentamos sensaciones, sentimientos y pensamientos que nos convierten en lo que somos. El repaso del día debemos empezarlo con el momento en que nos acostamos para dormir en la noche anterior y así contemplamos los aconteceres usuales y singulares retrospectivamente hasta el momento de levantarnos.

 

11.- EJERCICIO 2: EL DESPERTAR CONCENTRADO [48]

Al despertar, no hay que salir disparado de la cama para asearse y vestirse. Tampoco debe uno hacerse el remolón. Concéntrese para acometer el día consciente y despejado. Antes de levantarse de la cama recorra mentalmente cada parte del cuerpo desde los dedos de los pies hasta la cabeza, con detalle en orejas, cogote, frente, ojos, nariz, boca, mejilla y barbilla. Así sentimos cómo la energía potencial matutina penetra en todas las partes del cuerpo. Entonces estamos conscientes de todo el cuerpo. Nos levantamos con la sensación de estar verdaderamente ahí. Estemos atentos mientras nos aseamos y vestimos.

12.- EJERCICIO 3: CONSTATAR EL CONSUMO DE TIEMPO [49]

Seamos conscientes de cómo transcurre un día normal. Tomemos nota en los siguientes días (de 3 a 5) de cuánto tiempo dedicamos a cada tarea: comer, aseo, trabajo, pareja, hijos, parientes, profesión, desplazamientos, charlas, conversaciones y diversión.  El ser humano se constituye, en gran parte, por lo que hace. {el Ejercicio 4, en 22, pág. 77}

 

Capítulo II [51 a 81]

13.-  Ley y libertad. [53] Cuando menos despierta está una persona, más velados le resultan los motivos de sus propias acciones.

14.- Saber y creer. [55] Cuanto más sinceramente se investiga todo, en realidad menos cosas permanecen seguras. / ¡Se trata de saber que uno cree, en vez de creer que uno sabe!

15.- Creer sin más no es suficiente. [57] He de diferenciar claramente qué es real y qué, con una probabilidad mayor o menor, tan sólo espero y temo. [59]

16.- Las cuestiones últimas. [59] Gautama consideraba que depender de meras opiniones sobre las cuestiones últimas constituía un peligro para el anhelo de libertad. [60]. Gautama se topó con la idea de que el mundo y la vida carecían completamente de sentido. (…). Purana Kasyapa, un coetaneo de Gautama. (…). El que así piensa quizás obtenga satisfacción por el placer inmediato. El quiere pasar por la vida de la forma más agradable posible, si no pone por sí mismo un fin a esta existencia sin sentido. / Otra opinión considera que el mundo y la vida están completamente llenos de sentido: “Un dios que creó el universo persigue con ello un plan que también regula mi vida”. (…). Otros ven en sus propios actos como el cumplimiento de la voluntad de la divinidad (…).

Gautama advirtió a sus discípulos que no desperdiciaran su tiempo de vida limitado en especulaciones acerca de si el mundo tiene o carece de sentido, si tiene principio o ha sido creado, si es finito o eterno. (…). Una persona no puede percibir lo que está más allá de su capacidad de percepción ni comprender lo que supera su capacidad de comprensión. No puede percibir ninguna cosa que se halle fuera de las posibilidades de su conciencia. Si ejercita sus percepciones y amplía su conciencia, entonces quizás lo que hoy permanece oculto mañana pueda contemplarlo. [62]

 

17.- Leyes de la existencia. [62] Toda existencia y todo devenir sólo es posible por leyes. Se llama Dharma (palabra sánskrita relacionada con dhara= “lo que lleva”) a las leyes que ordenan el mundo, la vida; las leyes de la naturaleza en sentido amplio. /   El mundo sólo es posible a través de tales leyes; sin ellas reinaría el caos.  / La libertad humana es una consecuencia del conocimiento de las leyes y del margen de desarrollo que ofrecen. [63]

Gautama compara la situación del ser humano con la del herido al que hay que hay que curar.  Para ello estableció las 4 nobles verdades: 2 verdades para el diagnóstico y 2 para la terapia. [64]

18.- LA “PRIMERA NOBLE VERDAD”: NUESTRO SUFRIMIENTO [64]

19.- LA “SEGUNDA NOBLE VERDAD”:  CÓMO SE ORIGINA EL SUFRIMIENTO [70]

20.- LA “TERCERA NOBRE VERDAD”: EL SUFRIMIENTO ES EVITABLE [73]

21.- LA “CUARTA NOBLE VERDAD”: EL CAMINO [74]

22.- EJERCICIO 4: EL TIEMPO PARA LA MEDITACIÓN [77]

23.- EJERCICIO 5: CREER Y SABER [79]

24.- EJERCICIO 6: ¿QUÉ ME HACER SER LO QUE SOY? [81]

Capítulo III [83 a 109]

25.- Karma [85]

26.- Cinco aspectos del devenir.- [86] Los discípulos de Gautama vieron cómo todo es devenir: los efectos se desprenden de las causas para continuar actuando  como causas. Luego aprendieron a ver la causa y el efecto bajo cinco aspectos: (1) la materia inerte, (2) la materia viva, (3) el inconsciente humano, (4) el actuar (karma) y (5) el dharma.

(1) el desarrollo de la materia inerte condiciona la vida del ser humano, …(2)…dentro de la materia viva, la flora y la fauna, actúan determinadas leyes que condicionan la existencia del ser humano, el cual permanece unido a los procesos y leyes  fundamentales que constituyen la vida, …(3) Numerosas causas del inconsciente humano contribuyen a configurar la vida.  A través de la educación adoptamos muchas pautas de comportamiento que nos impregnaron. Desde nuestra infancia asumimos costumbres que ahora pertenecen a nuestra personalidad, crecimos con un lenguaje, cuyas leyes se hallan en la base de nuestro pensar y nuestro decir. (4) Actuar abarca los pensamientos, las palabras y los actos de un ser humano. (5)… las causas del dharma provienen del ámbito que está más allá  del mundo normalmente experimentable. Se trata de la influencia de las leyes fundamentales sobre la existencia.

27.- La Ley del karma. [88]

28.- ¡No todo es efecto del karma! [90]

29.- El caso An gulimaliya. [92]

30.- La intención decide. [95]

31.- El pensamiento toma la delantera. [96]

32.- Educación del pensamiento=  Gautama enseñó cinco métodos  que mostraban cómo dominar y organizar los procesos internos del pensar. [100]

33.- Para la aplicación de los cinco métodos. [102].- Codicia, odio y ofuscación son conceptos para actitudes que adoptamos.  Amor, paz, diligencia y constancia son conceptos para actitudes que se presentan en multitud de pensamientos. Ninguna persona piensa en conceptos “codicia” u “odio”, sino que, más bien se tienen cientos de miles de pequeños y muy concretos pensamientos que se pueden considerar expresiones de “codicia” y de “odio”.  No tendría sentido en pensar en sus conceptos contrarios, “amor” “paz”, “diligencia”, “constancia” para expulsar así la “codicia” y el “odio”. Tenemos que establecer qué pensamientos cotidianos y concretos actúan en nosotros negativamente. Y ahí hay que empezar con la práctica de eliminarlos, mediante los siguientes métodos.

1.- Substituir la idea mala por una mejor.- [103].- Si, por ejemplo, un adicto al chocolate pasa por delante de una pastelería, lo que debe hacer es substituir su sentimiento negativo de  avidez por otro positivo. Se trata de que piense en algo bonito que le haga perder fuerza al sentimiento negativo. Por ejemplo, puede pensar en un ser amado, en un ideal en el que cree firmemente.

2.- Considerar las consecuencias.- [103].- En el caso de una persona glotona, puede considerar las consecuencias dañinas para su salud que se derivarían de una obesidad  excesiva. Gautama decía que avergonzarse de los pensamientos y sentimientos negativos y sentir asco de los mismos.

3.- Abstraer el pensamiento.- [104].-  Según la enseñanza de Gautama el pensamiento es una especie de percepción sensorial como oír, ver, oler, degustar y tocar. Así como con los sentidos externos se perciben sonidos, formas y olores, con el sentido del pensamiento orientado hacia el interior podemos percibir las ideas que atraviesa la cabeza. Pero así como no estamos obligados a considerar detenidamente ninguna forma visible, tampoco tendremos que seguir las ideas que aparezcan en la mente. También hay cerca o a lo lejos ruidos, pero no les prestamos atención si no queremos. Del mismo modo el pensamiento no ha de ser siervo de las ideas que emergen. Es posible abstraerse como cuando uno se hace el sordo, habilidad esta –la de abstraerse– que poca gente ha desarrollado.

4.- Dejar que el pensamiento se debilite.-  [105].- Es esta propuesta de Gautama la idea negativa se recoge conscientemente; se acepta tal como es y simplemente se contempla. Después uno se pregunta “¿Por qué debería yo seguir cavilando lo que pienso o incluso hacerlo?” Preguntémonos qué se puede decir en favor de ese impulso negativo.

Si el impulso es relativamente, como en el caso de la persona glotona, deberemos proponer una reducción, paso a paso, del citado impulso. Por ejemplo, se dice el glotón a sí mismo “¿Por qué no me contento una pasta pequeña?” Y seguidamente, “¿Por qué no me tomo una manzana?”.

5.- Apretar los dientes.- [106].- Si ninguno de los cuatro métodos anteriores es efectivo, entonces debemos hacer un esfuerzo más. En el caso del adicto a la comida, debería alejarse de las pastelerías o de cualquier ocasión tentadora.

Hay que considerar, sin embargo, que las  reiteradas  represiones de los pequeños impulsos negativos podría dar lugar a la acumulación de lo oprimido y causar daños peores que los evitados mediante la represión.

 

34.- EJERCICIO 7: EDUCAR EL PENSAMIENTO [107]

35.- EJERCICIO 8: OBERVACIÓN DEL DISCURSO. OBSERVAR EL HABLAR [108]

36.- EJERCICIO 9: SINCERIDAD CON UNO MISMO EN EL ACTUAR [109]

 

Capítulo IV [111 a 141]

37.- Muerte y reencarnación. [113]

38.- La verdad incómoda. [115]

39.- ¿Y tras la muerte? [118]

40.- Reencarnación. [120]

41.- ¿Vidas anteriores? [122 a 125]

Si la historia de lo que es un ser humano   empieza antes de  su nacimiento en esta vida, ¿por qué no recuerda existencias anteriores? Gautama no dijo que sea imposible hacer presente lo anterior. Su despertar ha sido descrito como recuerdo en el que vidas anteriores penetraron en su conciencia hasta que él experimentó el proceso que abarca el devenir como constitución y desaparición de mundos. Se dice que los altos dignatarios del Tibet –el más famoso es el dalai-lama–, en el momento de la muerte podían dejar una existencia intencionadamente y con conciencia clara para empezar una nueva. Si uno no ha “vivenciado” algo de este estilo, lo puede creer o no. ¿Debería uno aspirar a ese tipo de experiencias?

Si uno pudiera de repente abarcar en vez de las décadas pasadas varios siglos o milenios, seguro que esta experiencia sería trágica. ¿Quién –todavía lleno de codicia y odio—sería capaz de soportarlo? En nuestra limitación ni siquiera sacamos todas las consecuencias del saber y de las experiencias de los años abarcables. Siglos se convertirían en una carga abrumadora para nosotros. ¿De qué me podría servir recordar miles de años, si todavía no acierto a corregir los errores del ayer?

Para comprender qué significa en última instancia “reencarnación” para Gautama, hay que tener en cuenta su enseñanza sobre el anatman. No hay ninguna personalidad que exista por sí sola. Los procesos de la naturaleza inerte y viva, todo lo percibido y cada cosa con la que me encuentro, contribuyen a mi conciencia. Las fronteras de lo que pertenece a mi vida son fluidas. Como mi yo es tan relativo nunca se puede decir de forma absoluta: “Esta fue mi vida anterior”. En palabras de Gautama: “En el pasado yo era y no era. En el futuro yo seré y no seré. Yo ahora soy y no soy. En el pasado la existencia pasada era real, la futura y la presente eran irreales. En el futuro la existencia futura será real, la pasada y la presente serán irreales. Ahora mi existencia presente es real, la pasada y la futura son irreales.” {31}

Cuanto más retrocedo en el pasado de mi país, de mi continente, de la Tierra o del sistema planetario, tanto más claro queda que se trata de mi pasado. Si he nacido en Alemania, incluso años después de 1945, he aceptado las consecuencias, y   en este sentido, Hitler pertenece a mi vida anterior, porque lo que sucedió en su nombre impregnó la cultura y la sociedad que me engendró a mí.

 

42.- Formas de transformación. [126]

43.- Reencarnación en cada instante. [129]

44.- Nirvana. [131]

45.- ¿Miedo a la muerte? [133]

46.- EJERCICIO 10: MODIFICACIÓN    DE  LA   DIRECCIÓN  DE LA MIRADA [135]

47.- EJERCICIO 11: TRABAJAR EL MIEDO [137]

48.- EJERCICIO 12: CONSIDERACIÓN SOBRE LA MUERTE [140]

Capítulo V [143 a 171]

49.- DIEZ CADENAS: [145]

  1. La falsa autoimagen. [146]
  2. Escepticismo. [149]
  3. Ritos y reglas. [152]
  4. Avidez de percepción sensorial. [155]
  5. Rencor o querer el mal. [157]

 

  1. Anhelo de figura. [159]
  2. Anhelo de ausencia de figura. [161]
  3. Arrogancia comparativa. [163]
  4. Estado de agitación. [166]
  5. Ignorancia. [168]

50.- EJERCICIO 13: ¿DÓNDE ESTÁN MIS CADENAS? [169]

51.- EJERCICIO 14: AMPLIACIÓN DEL HORIZONTE [169]

52.- EJERCICIO 15: RENUNCIA PROVISIONAL [170]

Capítulo VI [173 a 198]

53.- Meditación. [175]

54.- ¿Dónde empezar? [179]

55.- El significado de la respiración. [181]

56.- Guardar silencio, sentarse quieto. [184]

  1. Contemplar la respiración. [188]

58.- La contemplación del sentimiento. [192]

59.-  ¿Qué pasa en mí? [194]

60.- Atención en la vida diaria. [195]

Capítulo VII [199 a 220]

61.- CINCO REGLAS: [201]

  1. No matar o herir conscientemente a ningún ser vivo. [203]
  2. No tomar lo que no se ha dado. [208]
  3. Llevar una vida moralmente pura. [212]
  4. Evitar las mentiras y las palabras groseras. [216]
  5. No turbar la conciencia con drogas. [220]

Capítulo VIII: [221 a 230]

Para Acabar [223]

62.- Misterios de la muerte. [224]

63.- La libertad de la voluntad. [226]

64.- Esmero y fracaso para nosotros y el mundo. [227]

Capítulo IX: NOTAS [229 y 230].

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Nota de YRANIA: LECTURA RECOMENDADA:

https://de.wikipedia.org/wiki/Helmut_Uhliger

  • Helmut Uhlig (autor) (1922-1997), erudito y autor religioso alemán
  • BUDDHA UND JESUS, die Überwinder der angst

…la ideología de género niega la diferencia entre Varón y Hembra /por ALAIN DE BENOIST

15 de junio de 2018 by

Alain de Benoist

15 de junio de 2018

«Esto ya no es una mujer», titulaba provocativamente la revista Éléments, inspirada por Alain de Benoist. Una más que femenina Brigitte Bardot lo desmentía en la portada. El debate sobre la teoría del género está bloqueado porque los partidarios de dicha ideología… niegan su existencia. Según el movimiento gay, nunca ha habido tal teoría, pues lo único que pretenden, según ellos, es luchar contra la discriminación. La teoría del género, explican los militantes homosexuales, ha sido inventada por el Vaticano para hacer creer que existe un complot gay con misteriosos y sórdidos objetivos. Finalmente, ¿existe o no existe la teoría del género?

¡Por supuesto que existe! Autores como Judith Butler, Eric Fassin, Monique Wittig y muchos más, ¿qué son, sino representantes de la teoría del género, es decir, adalides de una teoría que pretende que las identidades sexuales no dependen en absoluto del sexo biológico o de la pertenencia sexuada? Pero esta teoría no es tampoco el resultado de ningún “complot homosexual”. Se basa en la idea de que la identidad sexual se deriva de una pura “construcción social”. Afirma que no hay, en el momento de nacer, ninguna diferencia significativa entre los niños y las niñas (postulado de neutralidad); pretende que el individuo no debe nada a la naturaleza y puede construirse a sí mismo a partir de nada (fantasma de autoengendramiento).

En cuanto a la discriminación, hay formas muy distintas de luchar contra la misma. Si la discriminación consiste en tratar desigualmente a los hombres y a las mujeres, soy por supuesto el primero que quiere que desaparezca. Pero hay que saber si la igualdad debe comprenderse como sinónimo de la mismidad. Con otros términos, hay que saber si, para restablecer la igualdad entre los sexos, se tiene que hacer desaparecer la diferencia entre ellos, cosa que obviamente no creo en absoluto. Ocurre lo mismo con los “estereotipos”, que no son sino verdades estadísticas abusivamente generalizadas. La forma en que algunos se imaginan que, para “deconstruir los estereotipos”, hay que arremeter contra las nociones mismas de lo masculino y lo femenino, revela que, por más que pretendan lo contrario, quienes así piensan, se adhieren al postulado básico de la teoría del género.

Muchos y muy diversos son quienes luchan contra la teoría del género. Lo mismo ocurre con sus argumentos. ¿Se deberían, a su juicio, evitar ciertos argumentos que pudieran tener un objetivo erróneo o hacer el juego del enemigo al que pretenden combatir?

Hay, en efecto, diversas formas de criticar la ideología de género. En mi libro Les démons du bien [Los demonios del bien], mi crítica es de índole exclusivamente intelectual: estudio esta ideología para saber cuál es su valor en cuanto a la verdad, constato que es nulo y digo por qué. En los ambientes católicos lo que se hace no es tanto una crítica de este tipo, sino una crítica moral. Se basa en el postulado de que la teoría del género pretende legitimar comportamientos sexuales que se consideran, de entrada, “aberrantes” o “anormales”, empezando por la homosexualidad.

Estoy doblemente en desacuerdo con esta idea. En primer lugar –y éste es un punto fundamental–, pienso que la teoría del género no pretende tanto justificar tal o cual comportamiento sexual como negar la diferencia entre los sexos, lo cual no es en absoluto lo mismo. Con lo que sueñan no es con la homosexualidad, sino con la indistinción.

Por otra parte, yo no efectúo ningún juicio moral sobre las preferencias o las orientaciones sexuales. No veo en nombre de qué formularía semejante juicio. La homofobia, así pues, sólo es para mí una estupidez más entre otras muchas. Lo que, en cambio, me parece importante es recordar que lo masculino y lo femenino existen independientemente de las orientaciones sexuales. Los homosexuales no constituyen en modo alguno un “tercer sexo”, por la sencilla razón de que sólo hay dos sexos. Los gais y las lesbianas son hombres y mujeres como los demás, con la particularidad de que tienen preferencias sexuales propias y de carácter minoritario. Pero “minoritario” nunca ha querido decir “menos natural”: una norma estadística no es lo mismo que una norma moral. Con todo ello quiero decir que no soy de los que sólo critican la teoría del género con la esperanza de volver al viejo orden moral.

Si bien es una insensatez pretender que las diferencias entre hombres y mujeres no existen o son irrelevantes para los roles sociales que desempeñan, tal vez sea cierto que se deben repensar, hoy, las funciones sociales de los hombres y mujeres. ¿Está usted de acuerdo? Y en caso afirmativo, ¿cómo las repensaría?

No cabe duda de que los roles sociales de hombres y mujeres han cambiado radicalmente en el curso de las últimas décadas. Mediante la integración de una amplísima mayoría de mujeres en el sistema salarial se ha ido borrando progresivamente la frontera entre una esfera privada femenina y una esfera pública masculina. El acceso a la contracepción, la legalización del aborto o, incluso, la disyunción entre las responsabilidades familiares y las atribuciones de índole sexual les han dado a las mujeres libertades cuya conquista no lamento en lo más mínimo. ¡No soy ningún nostálgico del patriarcado a la antigua, el cual nunca fue tan insoportable como en la “Belle Époque” de la revolución industrial y del auge de la burguesía! Creo, en cambio, que algunas de estas libertades han resultado, en parte, ilusorias. La posibilidad ofrecida a las mujeres de trabajar fuera del hogar, por ejemplo, ha constituido a la vez una liberación y una alienación (a favor del sistema capitalista). Y a quienes más ha beneficiado la “revolución sexual” han sido, en últimas, a los hombres…

La cuestión es saber si esta transformación de las funciones sociales masculinas y femeninas debe implicar una negación o una desaparición de la feminidad y de la virilidad. No lo pienso en absoluto. La pertenencia sexuada no es sólo un asunto de órganos sexuales (el propio cerebro ya es sexuado al nacer), y la desexualización de hecho de un cierto número de roles y funciones no ha hecho desaparecer esa invariable antropológica que constituye la división del género humano en dos sexos. En el espacio y en el tiempo, en el ámbito de las diferentes culturas, los roles sociales masculinos y femeninos han ido evolucionando sin parar (es lo que se obstinan en no ver quienes razonan en términos esencialistas), pero esta evolución nunca ha puesto en tela de juicio el hecho de que los hombres y las mujeres no pertenecen ni al mismo sexo ni al mismo género.

Lo que hay que repensar es de qué forma distinta puede expresarse hoy en día lo masculino y lo femenino. El error, propagado por la teoría del género, sería creer que lo masculino y lo femenino deben, simplemente, dejar de expresarse al no corresponder ya a nada. Equivaldría ello a considerar que los hombres y las mujeres tienen que ser pensados en lo sucesivo como individuos abstractos y ya no como seres encarnados; es decir, haciendo abstracción del cuerpo y de la carne, de la seducción y de las relaciones sexuales. Como dice una feminista francesa muy hostil a la teoría del género, Camille Froidevaux–Metterie: “¿Por qué, después de haber sido tan sólo cuerpos, deberían hoy las mujeres vivir como si no tuvieran cuerpo?”

¿Cabe identificar en la teoría del género un problema más específico: el odio que siente esta sociedad por la figura del hombre, del macho y del padre?

Durante siglos, en la época del patriarcado, los valores femeninos han sido considerados constantemente inferiores a los masculinos. En la tradición cristiana, a menudo, la mujer ha sido asignada, simbólicamente al menos, al orden de la voluptuosidad, de la seducción y, por tanto, del pecado. Tertuliano veía en ella el “antro del diablo”. En la época clásica, las mujeres también fueron condenadas por “brujería”. Ahora se ha caído en el extremo inverso. Los valores tradicionalmente considerados femeninos (la sensibilidad, el espíritu de ayuda mutua y de cooperación, etc.) han sido colocados por encima de los valores masculinos. Todo lo que evoca la virilidad o la hombría despierta burlas, desdén, hostilidad… La noción de autoridad está desacreditada en su principio mismo… por más que siga omnipresente en la vida real. Al mismo tiempo, el niño (al que en el pasado siempre se le consideraba más carnalmente ligado a su madre que a su padre) es objeto de una idolatría sin precedentes. Antaño, el crimen supremo era el parricidio; hoy es el infanticidio. Esta situación no es preferible al antiguo reino de lo masculino. Constituye, en realidad, su simétrica inversión. No se sale del desequilibrio sustituyendo el patriarcado por el matriarcado.

Lo que resulta particularmente inquietante en el desmoronamiento de la figura paterna es que el padre ya no puede desempeñar el papel que normalmente le corresponde: encarnar la Ley simbólica que le permite al niño poner término a la “fusión materna” propia de la primera infancia; o lo que es lo mismo: entrar en la edad adulta. La quiebra de los valores viriles les lleva a los hombres a dudar de sí mismos, lo cual deteriora gravemente las relaciones entre los sexos. El hundimiento de la función paterna produce una generación de inmaduros narcisistas que nunca consiguen resolver su complejo de Edipo. Esta evolución es uno de los aspectos centrales de la sociedad posmoderna que tenemos a la vista.

Sobre el tema del “matrimonio para todos”…

El “matrimonio para todos” es reclamado por la minoría de una minoría, que representa un total de menos del 1% de la población. En España, donde el matrimonio gay fue legalizado en 2005, el matrimonio entre individuos del mismo sexo representa sólo el 0,6% del conjunto de matrimonios. La ideología de género (“gender”) concierne a todo el mundo. En la medida en que ella pretende que los niños son, en el momento de su nacimiento, “neutros” desde el punto de vista sexual, o cuando afirma que el sexo biológico no potencia para nada las preferencias sexuales de la mayoría de los individuos, y que el sexo (sólo hay dos) debe ser reemplazado por el “género” (habría una multitud, constituyendo otras tantas “normas” que los poderes públicos habrían de institucionalizar), esta ideología conduciría, de hecho, a negar la alteridad sexual, los que terminaría en un confusionismo total. La ideología de género se inscribe en una ficción de libertad incondicionada, de creación de uno mismo a partir de la nada. Con ella, no se trata de liberar el sexo, sino de liberarse del sexo. No lo veo, sin embargo, como hace el Vaticano, como un medio desviado de “legitimar la homosexualidad”, que parece, como poco, bastante simplista.

Añadiría que, en un país donde dos de cada tres niños nacen ahora fuera del matrimonio, no se puede decir que los heterosexuales aparezcan hoy como los más creíbles campeones del “matrimonio tradicional” (que no es, en realidad, sino el matrimonio republicano). Actualmente, sin embargo, no hay nadie más que los “curas” y los “homos” (que a veces son los mismos) que quieran poder casarse. En cuanto a mi posición personal, ésta se resume en una fórmula: estoy por el matrimonio homosexual y contra el matrimonio de los homosexuales. Hablando claramente, pienso que el matrimonio clásico, en la medida en que es una institución fundada sobre una presunción de procreación, como lo muestra su etimología (del latín “matrimonium”, derivado de “mater”, madre), deber ser reservado a las parejas heterosexuales, pero no soy nada hostil a un contrato de unión civil que permita a dos personas del mismo sexo perpetuar, al menos formalmente, su unión. Soy favorable, además, a la adopción para todos, pero hostil a la adopción plena en el caso de parejas homosexuales. En efecto, en lo que concierne al matrimonio, todo es asunto de definición: o vemos un contrato entre dos individuos, o vemos una especie de alianza entre dos linajes distintos. Porque no son la misma cosa.

Después de años de lucha, ¿qué balance podemos sacar del feminismo?

Un balance necesariamente de contraste, por la excelente razón de que el feminismo, en sí mismo, no significa gran cosa. Ha habido siempre, de hecho, dos grandes tendencias en el interior del movimiento feminista. La primera, que denomino “feminismo identitario y diferencialista”, buscan ante todo defender, promover y revalorizar lo femenino por relación a los valores masculinos impuestos por siglos de “patriarcado”. No sólo lo femenino no es negado, sino que, por el contrario, es proclamado su igual valor con lo masculino. Esta tendencia, ciertamente, ha conocido excesos, a veces llegando a caer en la misandria (en la década de 1960, algunas feministas americanas llegaron a decir que “una mujer tiene la misma necesidad de un hombre que un pez de una bicicleta”). Al menos no cuestionan la distinción entre los sexos. Encuentro este feminismo bastante simpático. Es este feminismo el que debe hacer avanzar realmente la condición femenina.

La segunda tendencia, que podemos llamar “feminismo igualitario y universalista”, es bien diferente. Lejos de buscar la revalorización de lo femenino, considera que es, por el contrario, el reconocimiento de la diferencia de los sexos lo que ha permitido al “patriarcado” imponerse. La diferencia es así tan tenue como indisociable de la dominación, mientras la igualdad es, a la inversa, puesta como sinónimo de indiferenciación o de la mismidad. Entramos, por tanto, en otro registro. Para hacer desaparecer el “sexismo”, habría que hacer desaparecer la distinción entre los sexos (igual que para hacer desaparecer el racismo hay que negar la existencia de las razas) –y sobre todo negar su natural complementariedad. Así, las mujeres no debería concebir más su identidad sobre el modo de pertenencia (al sexo femenino), sino sobre sus derechos en tanto que sujetos individuales abstractos.

Como dijo la ultrafeminista Monique Wittig, “se trata de destruir el sexo para acceder al estatuto de hombre universal” En otras palabras, las mujeres son hombres como los otros. Es, evidentemente, de esta segunda tendencia de la que nación la teoría de género.

¿Es forzosamente necesario ser feminista para ser una auténtica mujer?

Habría que ponerse de acuerdo sobre lo que es una “verdadera mujer”. Raymond Abellio distinguía tres grandes tipos de mujer: las mujeres “originales” (las más numerosas), las mujeres “viriles” y las mujeres “últimas”. Él interpretaba el feminismo como un movimiento de movilización de las primeras por las segundas. Lo que es seguro es que se puede ser feminista en sentido identitario sin serlo en sentido universalista. La cuestión que se plantea, sin embargo, es saber si la segunda tendencia mencionada antes todavía puede ser calificada de “feminista”. Si no hay más sujetos que hombres y mujeres, si el recurso al “género” permite desconectar lo masculino y lo femenino de su sexo, no vemos cómo la teoría de género puede todavía ser considerada como “feminista”, es decir, ¿qué caracteriza a las mujeres en tanto que mujeres?. ¿Cómo podrían las mujeres seguir siendo mujeres liberándose de lo femenino? Tales son, precisamente, las cuestiones que ponen en duda las feministas más hostiles a la ideología de género, como Sylviane Agacinski o Camille Froidevaux–Metterie.

Hoy, las Femen… ¿es suficiente mostrar sus pechos para hacer avanzar la causa femenina?

Si tal fuera el caso, la condición femenina, después de varias décadas, ¡habría dado un extraordinario paso hacia adelante! Pero en el mundo actual, la exhibición de un par de senos es de una tremenda banalidad. Igual que en las playas el monokini está pasado de moda. Exhibiendo sus pechos por todas las partes, las Femen, venidas de Ucrania, ingenuamente imaginaron que iban a causar cierta impresión. Pero ellas sólo hacen sonreír. Diciendo que creían que, para hacerse entender, tuvieron que recurrir a lo que algunos sociólogos llaman “la hostil desnudez”, una desnudez que no es concebida como medio de atraer, de seducir o de provocar el deseo, sino como un agresivo desafío, una especie de proclamación frente al enemigo. Este tipo de práctica revela un pobre exhibicionismo en el que se resume actualmente una gran parte de la sociabilidad occidental, la cual consiste en usar su cuerpo como una mercancía. ¡Las desafortunadas Femen pronto se olvidarán porque nadie se preocupará ya de sus tetas!

Pero sería un error creer que ellas tienen el apoyo de las feministas. Aparte de Caroline Fourest, notoria y amorosamente caída en los brazos de Inna Shevchenko, la mayoría de las feministas han tomado rápidamente sus distancias frente a estas exhibicionistas, a las que reprochan utilizar sus cuerpos y hacer una llamada a una “política de telegenia”, para movilizar la atención mediática, a riesgo de legitimar indirectamente el reconocimiento de las diferencias entre los sexos –claramente, de hacer un uso de sus glándulas mamarias conforme con los “estereotipos”. Otros activistas se opusieron a la exhibición de los senos, que en lugar de afirmar la superioridad de la desnudez, ellas harían mejor en defender la libertad de las mujeres a vestirse como ellas quieran. Hay que leer, en este contexto, el artículo de Mona Chollet titulado “Femen por todas partes, feminismo por ninguna” En cuanto a las reivindicaciones propiamente feministas de las Femen, ¡todavía las están buscando!

Entrevista efectuada por Adriano Scianca.
Traducción de Jesús Sebastián.

FUENTE:

https://www.elmanifiesto.com/articulos.asp?idarticulo=6024

ARRIBA hay dos fotografias de MUJER

…en “burbujas” hay noticias como esta… ¿Recogen alimentos gratuitos…? y tienen “Mercedes”!

6 de junio de 2018 by

…”refugiados” acuden a un banco de alimentos en Alemania…

Paulo VI y la España de Franco / por Mario Caponnetto

31 de mayo de 2018 by

El Vaticano ha anunciado, para  el próximo mes de octubre , la canonización del Papa Paulo VI . Con este motivo, creo de interés público dar a conocer un artículo publicado por Mario Caponneto, doctor en filosofía, en  https://adelantelafe.com/paulo-vi-y-la-espana-de-franco/ , y que trata  sobre  uno de los episodios más controvertidos del Pontificado del Papa Montini.  

[…] Las conflictivas relaciones de Montini con el régimen surgido tras la Cruzada del 18 de Julio de 1936 reconocen antecedentes lejanos. En su documentada obra La Iglesia y la Guerra Española (1936-1939), Blas Piñar recuerda que Juan Bautista Montini creció en el seno de una familia fuertemente comprometida con la Democracia Cristiana, de reconocida tendencia democratista y antifascista (un antifascismo, me permito acotar, no siempre fundado en las razones más correctas y acordes con la Doctrina Social de la Iglesia). El padre, Jorge, fue diputado por el Partido Popular cuyo fundador y presidente fue el sacerdote italiano Luigi Sturzo quien al llegar al poder Benito Mussolini se exilió en Estados Unidos. Este sacerdote, al igual que el filósofo francés Jacques Maritain, fue un crítico implacable del bando nacional durante la Guerra Española del 1936 a 1939 a la que negaba el carácter de Cruzada que le había sido reconocido por la casi totalidad del Episcopado Español. También un hermano suyo, Ludovico, había sido diputado por la Democracia Cristiana después de la Segunda Guerra en tanto que otro hermano, Francesco, tras emigrar a la Argentina, marchó a España donde se alistó en las Brigadas Internacionales y murió en combate del lado del bando rojo. El joven Juan Bautista, sobre el que gravaba además una fuerte influencia del pensamiento mariteniano, creció por tanto en un ambiente familiar e intelectual fuertemente hostil a Franco y a la Cruzada, hostilidad que llegaba, incluso, a apoyar abiertamente la causa republicana no obstante la feroz persecución religiosa desatada por la República y pese al explícito apoyo de la Santa Sede a la causa nacional[1].

[…] Como Arzobispo de Milán, Montini tuvo su primer enfrentamiento público con Franco. Fue a causa de un pedido suyo de clemencia por unos anarquistas condenados a muerte en 1963: un tal Grinau, ejecutado el 20 de abril de 1963, y otros dos, Granados y Salgado, ejecutados el 17 de agosto de ese año. El Caudillo denegó el pedido de clemencia aduciendo, lo que era estrictamente cierto, que se trataba de peligrosos agentes comunistas autores de numerosos crímenes durante la guerra. El historiador José Andrés Gallego, en su libro La época de Franco, refiriéndose a estos hechos escribe: “La petición de gracia del entonces Cardenal Montini para unos anarquistas condenados a muerte anticipó las difíciles relaciones entre Franco y Montini, después que éste fuera elegido Papa”; y añade a continuación esta interesante observación: “La negativa de Franco a renunciar al anacrónico derecho de presentación fue sólo parte del conflicto, en cuyo fondo estaba el contraste entre la Iglesia del Segundo Concilio Vaticano, que Pablo VI había llevado a puerto, y el régimen de Franco”[4].

[…]

Al respecto Blas Piñar relata en su mencionado libro una conversación que Joaquín Ruíz Giménez, al finalizar como embajador de España ante la Santa Sede mantuvo con Paulo VI. El Papa le recomendó al diplomático saliente que fundara en España la Democracia Cristiana a lo que Ruíz Giménez respondió que eso era imposible porque el Episcopado Español apoyaba a Franco con quien simpatizaba. Paulo VI fue muy claro: Usted preocúpese del Partido, porque de los obispos me encargo yo[5]. Vaya si se encargó de los obispos. El mismo Blas Piñar me dijo, en cierta ocasión, que la abolición del Estado Católico en España había sido obra casi exclusiva de los obispos designados por Paulo VI. El cambio radical del Episcopado culminó con la designación del Cardenal Vicente Enrique y Tarancón en la Sede Primada de Toledo en reemplazo del fallecido Cardenal Casimiro Morcillo. Tarancón, enemigo declarado de Franco, iba a ser la pieza clave de Paulo VI en su descabellada guerra contra un Estado católico.

Las tensiones fueron in crescendo. Obedeciendo a las directivas del Concilio el Estado Español confesionalmente católico se vio obligado a reformar el artículo 6 del Fuero de los Españoles dejando de lado la doctrina tradicional sobre la libertad de cultos en la que dicho artículo se había inspirado[6]. La tensión llegó a un punto máximo en 1975, poco antes de la muerte de Franco: un grupo de cinco terroristas etarras fue condenado a muerte por un Tribunal Militar en El Goloso. Paulo VI, reiterando su gesto de la época de Arzobispo de Milán, pidió el indulto de los condenados los que, pese al pedido papal, fueron ejecutados en septiembre de 1975. A raíz de esta condena se desató una indigna campaña mundial de desprestigio contra el Gobierno español que presentaba a esos terroristas, autores de brutales asesinatos de policías, mujeres y aún niños, como si fueran unos honrados opositores a la “dictadura”. El pedido del Papa, formulado no sólo a través de gestiones diplomáticas sino hecho público ante la multitud reunida en la Plaza de San Pedro durante el rezo del Angelus, se sumaba, así a esta campaña aumentando enormemente la presión contra el Gobierno. Franco, que había indultado a cuatro de los procesados, ya que en principio eran nueve los sentenciados, respondió que con profunda tristeza se veía obligado a no acceder al pedido del Santo Padre en defensa de una elemental justicia. Pero un hecho más vendría a incrementar las tensiones: en octubre de ese mismo 1975 un policía que había sido afectado a la custodia del Tribunal de El Goloso que condenó a los cinco terroristas fue vilmente asesinado por los compañeros de andanzas de los fusilados. Todo el pueblo español esperaba ansiosamente una condena del Papa a este hecho aberrante. Fue en vano pues la única respuesta de Paulo VI fue el más sepulcral de los silencios[7].

Pocos meses después de estos episodios Francisco Franco Bahamonde, Caudillo de España, entregaba su alma a Dios. Se iniciaba, de este modo, el oscuro período de la llamada Transiciónque culminaría con la liquidación total del Estado erigido sobre la limpia Victoria del Primero de Abril de 1939. El mismo Blas Piñar nos cuenta que a la muerte de Franco, según testimonio del Cardenal Tarancón, Paulo VI tuvo palabras de reconocimiento hacia su figura y su obra: “Ha hecho mucho bien a España y ha proporcionado un desarrollo extraordinario y una época de larguísima paz. Franco merece un final glorioso y un recuerdo digno de gratitud”; y al leer el Testamento de Franco, exclamó: “¡Me equivoqué con este hombre!”[8].

FUENTE:

https://adelantelafe.com/paulo-vi-y-la-espana-de-franco/


NOTA DE YRANIA:  Seguidamente se reproduce el llamado “testamento (político) de Franco”, y un comentario al artículo de Caponneto. El texto del “Testamento de Franco” se publica en base al supuesto de que verdaderamente lo hubiera leído Paulo VI, y le hubiera hecho cambiar de opinión, según escribe Caponneto en su artículo.

TESTAMENTO DE FRANCO :
«Españoles: Al llegar para mí la hora de rendir la vida ante el Altísimo y comparecer ante su inapelable juicio pido a Dios que me acoja benigno a su presencia, pues quise vivir y morir como católico. En el nombre de Cristo me honro, y ha sido mi voluntad constante ser hijo fiel de la Iglesia, en cuyo seno voy a morir. Pido perdón a todos, como de todo corazón perdono a cuantos se declararon mis enemigos, sin que yo los tuviera como tales. Creo y deseo no haber tenido otros que aquellos que lo fueron de España, a la que amo hasta el último momento y a la que prometí servir hasta el último aliento de mi vida, que ya sé próximo.

Quiero agradecer a cuantos han colaborado con entusiasmo, entrega y abnegación, en la gran empresa de hacer una España unida, grande y libre. Por el amor que siento por nuestra patria os pido que perseveréis en la unidad y en la paz y que rodeéis al futuro Rey de España, don Juan Carlos de Borbón, del mismo afecto y lealtad que a mí me habéis brindado y le prestéis, en todo momento, el mismo apoyo de colaboración que de vosotros he tenido. No olvidéis que los enemigos de España y de la civilización cristiana están alerta. Velad también vosotros y para ello deponed frente a los supremos intereses de la patria y del pueblo español toda mira personal. No cejéis en alcanzar la justicia social y la cultura para todos los hombres de España y haced de ello vuestro primordial objetivo. Mantened la unidad de las tierras de España, exaltando la rica multiplicidad de sus regiones como fuente de la fortaleza de la unidad de la patria.

Quisiera, en mi último momento, unir los nombres de Dios y de España y abrazaros a todos para gritar juntos, por última vez, en los umbrales de mi muerte,

“¡Arriba España! ¡Viva España!”.»


… este es un comentario de un lector: Luis Alvarez Primo :

Destruir el Estado Católico español fue una etapa fundamental de la mega operación del programa de guerra doctrinaria de la CIA que cambió a la Iglesia Católica.

Montini, Giovanni Battista Enrico Antonio María. Expresión del progresismo dentro de la Iglesia antes de llegar al Papado, por acción y omisión, apoyó la operación de guerra doctrinaria de la CIA y del establishment judeo masónico norteamericano dentro de la Iglesia. Montini fue un factor clave en la acreditación y el desarrollo de la operación Pro Deo, la Universidad fundada en Roma con dineros de la CIA por el dominico Félix Morlión, agente de la CIA, desde la cual el masón Henry Robinson Luce, dueño del Imperio mediático Time/Life lanzó su “American Proposition” el 29 de noviembre de 1953 ante un auditorio de 3000 personas, elaborada por el sacerdote hereje John Courtney Murray (SJ) con el fin de introducir la herejía americanista en las venas de la Iglesia, caballo de troya , que puso a la Iglesia Católica en todo el mundo–hasta el día de hoy– al servicio del Americanismo y del imperio judeo masónico norteamericano y que dará sus frutos más venenos en el post Concilio Vaticano II, del cual –ya como Papa Paulo VI–, Montini fue corresponsable. Destruir el Estado católico español—como bien lo relata el Profesor Dr Mario Caponnetto en su valiente y lúcido artículo– fue una etapa clave en dicha mega operación.
La operación de marras está documentada en la meticulosa investigación de David A. Wemhoff. John Courtney Murray, Time/Life , and the American Proposition: How the CIA’s Doctrinal Warfare Program Changed the Catholic Church (John Courtney Murray, Time/Life y la Proposición americanista. Cómo el programa de la guerra doctrinaria de la CIA cambió a la Iglesia Católica). Fidelity Press. South Bend, Indiana. 2015 ( 990 paginas)

FUENTE:

https://adelantelafe.com/paulo-vi-y-la-espana-de-franco/

María Elvira Roca Barea – “Lutero y su mundo”

29 de mayo de 2018 by




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PIO MOA y VICTOR SUVOROV, historiadores revisionistas

17 de mayo de 2018 by

Dmitry A. Chechkin:

Historia Contemporánea 38: 219-237  /   ISSN: 1130-2402

PIO MOA y VICTOR SUVOROV

Dmitry A. Chechkin,  Universidad Estatal de los Urales, Ekaterimburgo, Rusia Entregado el 1-7-2009 y aceptado el 22-12-2009

Resumen: Dos debates historiográficos comenzaron en España y Rusia, vinculados a los nombres de Pío Moa y Víctor Suvórov, en diferentes momentos.

En el año 2003 salió a la luz el libro Los mitos de la Guerra Civil, obra del historiador y periodista español Pío Moa. Los trabajos anteriores del autor se centraban ya en el tema de la Guerra Civil española, pero ese último libro tuvo un efecto singularmente llamativo, de forma que logró convertirse en un récord de ventas en España durante seis meses. […].

Según Pío Moa el comienzo de la Guerra Civil vendría determinado por los acontecimientos de octubre de 1934, cuando fuerzas de izquierda realizaron una tentativa de insurrección. […].

01)      Finalmente, Moa mantiene que el advenimiento del régimen de Franco salvó a España de la revolución y el caos. Franco, en su opinión, habría evitado de forma preventiva la fragmentación de la nación española a causa de fracturas étnicas y lingüísticas, de modo que el régimen franquista pondría las bases para que se consolidara la elogiada democracia española actual»1.{ 1 Omar G. Encarnación, Spanish Politics: Democracy after Dictatorship, Polity Press, 2008, p. 144.} […].

A partir de 1985, y hasta cuando se escribe este artículo, se han publicado 23 libros de Moa, sin contar una gran cantidad de artículos en diversas revistas electrónicas y blogs en Internet. […].

Mientras tanto, en 1992 se publicó por primera vez en Rusia la obra que sería conocida como El rompehielos. Su autor, Vladímir Rezun (conocido por el seudónimo literario de Víctor Suvórov), afirmaba que su trabajo se había elaborado durante un período bastante largo de tiempo (1968-1981). Este fue el primer trabajo de Suvórov, que ha marcado su actividad posterior y sus posiciones sobre la Historia. Tratando sobre los acontecimientos previos a 1939, Suvórov hacía hincapié en subrayar que la culpa de que se desatara la Segunda Guerra Mundial recaía por completo sobre la Unión Soviética. Según su opinión, aquel estado se había preparado con anterioridad para atacar a la Alemania nacionalsocialista y sólo el golpe preventivo de la Wermacht en 22 de junio de 1942 cambió el curso de ese conflicto. Las derrotas catastróficas del Ejército Rojo en la fase inicial de la II Guerra Mundial se explicarían por una persistencia del carácter ofensivo del armamento soviético y la ausencia de una planificación defensiva. Esa falta de una adecuada planificación defensiva sería lo que llevaría a las desgracias sufridas por la Unión Soviética. Siguiendo lo que él mismo escribe: «se puede condensar el contenido de todos mis libros sobre la guerra en estas palabras: Stalin contaba con un próximo ataque de la Unión Soviética contra Alemania como el final triunfal de la conquista de Europa preparada durante veinte años por los bolcheviques»2{2 Суворов В.Б. Честное медведевское или плюшевый гарант. (Víctor Suvórov, La palabra honesta de Medvédev o el garante de felpa). http://www.suvorov.com/books/ unpublished/a004.htm}

02)

Suvórov ha desarrollado esta concepción a lo largo de los años posteriores. Ha publicado en total 17 libros, la mayoría de ellos dedicados a los acontecimientos de preguerra y Stalin. La mayor parte de ellos se editaba.

en lengua rusa. Estaban dirigidos, por tanto, en primer  lugar a los lectores de esta nacionalidad, pero algunos sólo se han publicado en versión inglesa. Las ideas de Suvórov se exponían también en numerosos artículos y en Internet, donde tiene una página personal. Desde el principio Suvórov era consciente de las consecuencias que se derivaban de las ideas vertidas en su obra. En el prefacio de la primera edición de El rompehielos escribía lo siguiente: «me he enfrentado con el único referente sagrado que tiene nuestro pueblo, me he levantado contra la única causa sacralizada que le ha quedado al pueblo ruso (la de la memoria de la II Guerra Mundial), que consiste en la llamada «gran guerra nacional». Pongo esta expresión entre comillas y en minúsculas. Perdónenme por ello…»3. Poca gente pensó que esa confesión de culpabilidad, así manifestada, respondiera a la realidad. Además, ello no ha impedido que El rompehielos y, posteriormente, muchas de sus otras obras, tengan enormes tiradas editoriales en la Rusia postsoviética. […].

03)

Los partidarios del autor español al que calificaremos de escandaloso, le defienden señalando que se ha basado en profundas investigaciones desarrolladas en distintos archivos españoles. En su reseña sobre Los mitos de la Guerra Civil, Stanley Payne  afirma que «cada una de las tesis de  Moa  está seriamente argumentada atendiendo a las pruebas disponibles y se encuentra basada en la investigación directa o, más frecuentemente, en una relectura cuidadosa de las fuentes accesibles y en la historiografía. Como es propio de la historiografía revisionista, el nuevo libro presenta sus tesis fundamentales de forma enérgica y, como sucede a menudo en el caso de la historiografía revisionista, a veces lo hace con un énfasis exagerado, para conseguir un efecto polémico»7. { 7 Stanley Payne, Spain: Pio Moa and the Civil War. http://wais.stanford.edu/Spain/ spain_piomoaandthecivilwar7803.html.}

07)

Una situación semejante se observa en el caso de Víctor Suvórov. También se le cuestiona el derecho a ser considerado como historiador. Por ejemplo, A. Isáev somete a crítica la metodología de trabajo de Suvórov, señalando: «se plantea una pregunta pertinente: ¿por qué, hablando con benevolencia, esta persona, poco concienzuda, y que tiene escasamente investigadas las cuestiones propuestas, se ha hecho popular? … Este autor trata de arrastrar al lector, de explicar con un lenguaje simplista problemas muy complejos. Vladímir Bogdanovich 8 baja hasta el nivel de razonamientos muy sencillos para dar cuenta de fenómenos difíciles…, pero los trabajos científicos no se escriben y publican con esa técnica. La metodología tradicional de investigación prevé el examen de todos los datos existentes. Los hechos que contradicen la teoría propuesta deben ser claramente explicados e interpretados»9. En similar sentido se observa otra apreciación: «Se dan por el autor de forma tergiversada y exaltada las argumentaciones históricas… Se emplean expresiones como «la no preparación», lo obligatoriamente «completo», «la culpa», «monstruoso» o «catastrófico», «la cobardía», «universal», «las academias, los científicos, los libros de texto, los expertos», lo que es obligatorio para «todo el mundo»… Tanto los libros escritos por Víctor Suvórov, como las creaciones de sus «compañeros de taller», están penetrados por una relación muy específica en relación con las fuentes, que se puede expresar mediante la siguiente fórmula: «Veo lo que es necesario»10. { 8 El nombre de Suvórov en ruso. 9 Исаев А. Антисуворов М., Яуза, Эксмо, 2007, с. 9. (Aleksey Isáev, Antisuvórov, Moscú, Yauza, Eksmo, 2007, p. 9). 10 Петров А.Е. Перевернутая история. Лженаучные модели прошлого//Новая и новейшая история, №3, 2004. (Andrey Petrov, «La historia al revés. Los modelos pseudocientíficos del pasado», Novaia i noveishaia istoria, n.º 3, 2004).}. […].

8,9,10)

Resultan muy interesantes e ilustrativas las biografías de ambos autores, en las que es posible descubrir algunos rasgos en común. Mencionaremos los momentos más significativos de sus trayectorias vitales. Vladímir B. Rezun (Víctor Suvórov) nació en 1947 en una guarnición militar cerca de la ciudad de Vladivostok, en la Unión Soviética. Desde los once años estudió en la Escuela Militar de Voronezh y luego en la Escuela Superior de Mandos del Ejército de Kiev. Convertido en militar profesional, continuó al servicio de las tropas soviéticas en diferentes lugares. En los años setenta pasó a ocuparse de la enseñanza en la Academia Militar-Diplomática, siendo en 1974 destinado a una comisión del Servicio Exterior en Ginebra (Suiza). Oficialmente trabajaba dentro de la representación soviética en la Organización de las Naciones Unidas, pero en realidad estaba empleado por el Directorio Principal de Inteligencia (GRU), esto es, el Servicio de Inteligencia militar de las Fuerzas Armadas de la Unión Soviética, donde sirvió con éxito durante cuatro años, obteniendo incluso un pequeño ascenso. El 10 de junio de 1978 abandonó con su familia el apartamento de Ginebra donde vivía y desapareció. Más tarde llegó información sobre su huida a Inglaterra. Se convirtió así en uno de los traidores soviéticos más conocidos. Parece que la biografía de Suvórov, cuyo contenido se distingue poco del curriculum vitae de cualquier militar soviético que trabajaba en el extranjero (a excepción del hecho de la traición), no presentaba «zonas oscuras». Sin embargo, existe una sombra de duda sobre su participación en los acontecimientos checoeslovacos de 1968. Además, hay disputas encarnizadas sobre las causas de su traición. Él mismo describe de esta manera la causa de este hecho: «yo aportaba información a mi superior… Este iba al enlace de la red de agentes, donde la llevaba. Mi jefe echó la culpa del fracaso sobre mí, diciendo que no le había proporcionado información… Ante mí había un dilema: o pego un tiro o voy al desastre. Por culpa de otros caería en desgracia»12. Sin embargo, hay otras versiones que indican cómo, por el contrario, Suvórov habría sido reclutado de antemano por la Inteligencia británica. En general, acerca de la biografía de Suvórov, estamos de acuerdo con Dmitry Prohorov cuando afirma que «sus relaciones con sus antiguos colegas eran extremadamente malas». Y prosigue: «Además, en una serie de publicaciones algunos autores llegan a ofensas que son propias solamente de las riñas por dinero entre los clientes de prostitutas borrachas, lo que, sin duda, no juega en favor de su honor»13. {12 Московские новости, №14, 3-9.04.2001. (Moskovskie novosti, n.º 14, 3-9.04.2001.) 13 Прохоров Д. Сколько стоит продать Родину, М., 2005, с. 398. (Dmitry Projorov, Cuánto tiene que vender la Patria, Moscú, Olma Media Group, 2005, p. 398)}

12,13)

Los defensores de Víctor Suvórov ponen el acento en que «mientras al lector llegaban sus libros, que mostraban «revelaciones» sobre la Inteligencia Militar soviética (de cuya calidad el autor, investigador profesional, se declara admirador), como es el caso de una obra como El acuario, o la descripción de cómo se veía en realidad «la ayuda fraternal internacional» a Checoslovaquia en 1968 (en Las notas del liberador), nuestra crítica percibía sus obras de manera muy benévola, no haciendo ninguna alusión especial al hecho objetivo de la traición del autor»14. La situación sólo cambiaría radicalmente después de la publicación de El rompehielos.

Pío Moa nació en 1948 en Vigo (Galicia). En el comienzo de su carrera política fue miembro Partido Comunista de España, para convertirse posteriormente en uno de los activistas de los GRAPO (Grupos de Resistencia Antifascista Primero de Octubre), organización radical terrorista de extrema izquierda, creada para luchar contra el régimen franquista. Esto no ha impedido que el escritor español cambiara radicalmente su trayectoria política, pasando de posiciones antifranquistas a otras profranquistas. Se puede decir, por tanto, que Moa y Suvórov tienen algunos rasgos en común. Pertenecen a una misma generación y la biografía de cada uno de ellos tendría la marca de la traición, aunque sea de forma diferente. Así, Víctor Suvórov reconoce claramente su culpa, usando además este aspecto en la lucha contra los oponentes de modo original, señalando que no solo él merece reprensiones por ello, sino también que «todo el pueblo soviético era traidor, porque todo el pueblo soviético ha cambiado al gobierno soviético»15. Por el contrario, Pío Moa está convencido de que nadie puede reprocharle nada. El cambio brusco de sus formas de pensar se explicaría por una evolución política gradual y no por una transformación súbita de paradigmas ideológicos. El propio Moa describe así su trayectoria vital: «estuve en el PCE y luego en el PCE(r)-GRAPO, de donde fui expulsado por querellas sectarias. Después seguí intentando «reconstruir el partido comunista», hasta que al cabo de varios años llegué a la conclusión de que todo aquello era falso»16. {14 Журавлев Н. По законам черной парадигмы. (Nikolay Zhuravlev, Por las leyes del paradigma negro). http://www.suvorov.com/critics/001.htm. 15 Хмельницкий Д. Указ. соч. с.139. (Dmitry Khmelnitski, ob. cit., p. 139). 16 Correspondencia personal del autor con Pío Moa.} […].

14,15,16)

[…].También habría sido muy reveladora la reacción frente a los libros de Suvórov. Es importante anotar que desde el principio se dirigió contra Suvórov de forma personal y no frente a sus numerosos trabajos. «Sobre el autor ha caído una oleada de odio no sólo desde los historiadores soviéticos, sino también por parte de las masas soviéticas (y exsoviéticas)»20. Pero ¿cómo es posible caracterizar esta oposición? Los que aceptan a Suvórov y los que lo rechazan ¿discuten de forma categórica? o, por el contrario, ¿debaten en torno a la verdad histórica, que sencillamente cada uno percibe a su manera? Los partidarios y adversarios del autor responden a estas preguntas de forma diferente. Los primeros afirman que «solamente desde el exterior las pretensiones de la teoría de Suvórov se ven como discusiones. Como norma, detrás de ellas se esconde un conflicto moral. No se lucha por la verdad histórica, sino por el derecho al orgullo histórico»21. Los segundos aprecian «esta oposición, si es posible expresarlo de esta manera, entre las fuerzas «del bien» y las fuerzas «de la razón»… Las fuerzas «de la razón» (los que se oponen a Suvórov) defienden la explicación científica de los acontecimientos de 1941, que se apoya en los documentos conocidos de la guerra. Las fuerzas «del bien»… defienden una teoría políticamente beneficiosa sobre la culpa de los comunistas en que se produjera la guerra y la derrota del Ejército en los combates del v}erano de 1941»22. […]. {20 Хмельницкий Д. Указ. соч. с. 300 (Dmitry Khmelnitski, ob cit., p. 300). 21 Ibídem, p. 300. 22 Сorrespondencia personal del autor con A. Isáev.}

20,21,22)

En apoyo de Moa han salido Stanley Payne, Ricardo de la Cierva, César Vidal y algunos otros autores. Sus críticos más activos han sido Alberto Reig Tapia, Justo Serna, Helen Graham y Paul Preston. En esta lista ya se ve que las disputas alrededor de los libros de Moa han pasado por encima de las fronteras españolas. Pero, como observa Angel Viñas, «hay personas aún peores que Moa. Me parece, que la palma, sin ningún tipo de dudas, se la lleva don José María Zavala, que ha escrito una trilogía en que no ha dejado piedra sobre piedra sobre la historia de la Guerra Civil»23. Sería posible encuadrar en la misma categoría a otros historiadores, como José María Marco y otros autores menos conocidos.

La discusión rusa se caracteriza por una fuerte polarización entre los partidarios y los adversarios de Suvórov. La mayoría de los trabajos de ambos bandos apenas mantienen posiciones neutrales. Ha surgido tal situación, cuando «las discusiones sobre los planes de preguerra de Stalin, se encuentran automáticamente alrededor de la concepción de Víctor Suvórov. Esto engendra a menudo la ilusión de que Suvórov es el único defensor de su idea, a pesar de que Suvórov no estaba desde el principio estigmatizada. La argumentación de sus adversarios principales (los generales Mahmud Gareev y Yury Gorkov, el coronel A. Mertsalov y L. Mertsalova, Gabriel Gorodetsky, etc.) se ve desmentida no sólo por Víctor Suvórov, sino por los trabajos de Mijaíl Meltjuhov, Vladímir Nevezhin, Tatiana Bushueva, Vladímir Danilov, Vladímir Doroshenko, Irina Pavlova y muchos otros»24.

De la lista enumerada de historiadores, distinguiremos especialmente a M. Meltjuhov. Su importancia consiste en el hecho de que, en él, «no es posible sospechar simpatías personales a favor de Víctor Suvórov, ni que comparta las opiniones políticas de Suvórov. Meltjuhov ve como un paso completamente razonable la preparación del ataque contra Europa, lo que Suvórov considera como un crimen»25. En segundo lugar, el historiador profesional Meltjuhov pertenece precisamente a una rara categoría de investigadores que aunque critican furiosamente la metodología de Suvórov, apoyan algunas de sus concepciones y conclusiones. Se puede mencionar entre ellos a Vladímir Nevezhin y otros pocos autores más. Sin embargo, la mayor parte de los participantes en la discusión se agrupan en dos tipos de publicaciones de carácter histórico-militar, atendiendo a su relación con los problemas discutidos: «La verdad de Víctor Suvórov» y «La mentira de Víctor Suvórov». Han aparecido en total tres «Verdades» y dos «Mentiras». {23 Виньяс А. Указ. соч. с.46. (Ángel Viñas, ob. cit., p. 46). 24 Хмельницкий Д. Указ. соч. сс.240-241.(Dmitry Khmelnitski, ob cit., pp. 240-241). 25 Ibídem, p. 242.}

23,24,25)

Con algunos años de diferencia entre sí se publicaron en España y Rusia dos trabajos fundamentales. El primer libro ha salido bajo el título Anti Moa. La subversión neofranquista de la Historia de España. El autor, A. Reig Tapia, «se ha acercado al fenómeno de Moa desde la politología, al fenómeno político… y a un fenómeno, que representa algo en la sociedad. Ha realizado lo que no ha hecho hasta ahora ningún historiador… analiza a Moa en su calidad de fenómeno que refleja la parte de la opinión pública española que no se ha reconciliado con las investigaciones científicas de la Guerra Civil»26. El autor del segundo libro, Antisuvórov. La gran mentira del pequeño hombrecillo, A. Isáev, «analiza los hechos y las citas aportados por V. Suvórov, su veracidad y su interpretación». También «expone la opinión de la moderna ciencia histórica sobre las causas de los fracasos de la URSS en el período inicial de la guerra y da cuenta de la aplicación de los distintos tipos de pertrechos»27. […]. {26 Виньяс А. Указ. соч. с.45. (Ángel Viñas, ob. cit., p. 45). 27 Исаев А Указ. соч. с.3. (Aleksey Isáev, ob cit., p. 3).}

26,27)

Se podría plantear otra cuestión importante. ¿Se puede suponer que las ideas expresadas por Moa y Suvórov son radicalmente incorrectas de modo que hasta ellos mismos tienen la intención de alterar voluntariamente la realidad histórica? En tal sentido, ¿Sería posible ver en la actividad de ambos autores aspectos positivos, vinculados a que ellos iniciaron un debate en el que más tarde han tomado parte los historiadores profesionales? Dirigimos esta pregunta nada fácil a los autores de los libros Anti Moa y Antisuvórov. He aquí las respuestas que elaboraron, tomadas de la correspondencia personal con el autor de este artículo. A. Reig Tapia escribe: «Nada, nada de la obra de Pío Moa, me parece aprovechable y su influencia en la subcultura de masas absolutamente negativa por cuanto se limita a decir lo ya dicho y sabido pero con más fundamento que él por muchos historiadores que desconoce o ni siquiera cita, o son simples manipulaciones y tergiversaciones de problemas complejos que utiliza de forma absolutamente maniquea». Por su parte, A. Isaev responde: «No estoy conforme con ello en absoluto. 1941 representaba un traumatismo histórico, patrimonio del ejército soviético, de manera que en todos los tiempos había sido prestada atención especial a su estudio. En la época de Kruschev, por ejemplo, habría habido un autor escandaloso como Nekrich. Así que, aún sin V. Suvórov, habría habido en 1990 publicaciones de documentos sobre 1941. La publicación de esos documentos había comenzado antes de la edición de El rompehielos»28 {28 Correspondencia personal del autor con A. Isáev.}

28)

El hecho de que a comienzos de los años 90 se hicieran populares los libros de Víctor Suvórov resulta inseparable de lo ocurrido en Rusia durante esa etapa histórica. Con la descomposición de la Unión Soviética, «algunas antiguas repúblicas de la URSS no celebraron el aniversario de la Victoria e intentaban a menudo dar versiones muy cuestionables de la historia»31. Pero dentro de Rusia las fuerzas políticas más influyentes tienen un posicionamiento común acerca del comienzo y las causas de la Gran Guerra Patria. La opinión pública rusa está mucho menos dividida por estos problemas que en España, estando apoyadas las ideas de Suvórov apenas por una parte bastante pequeña de la población.

El 15 de mayo de 2009 entró en vigor el decreto del presidente de la Federación Rusa «Sobre la Comisión al Presidente de la Federación Rusa ante la resistencia a las tentativas de la falsificación de la Historia en detrimento de los intereses de Rusia». El objetivo del decreto está determinado por razones como: «la generalización y el análisis de la información sobre la falsificación de los hechos y acontecimientos históricos dirigida al menoscabo del prestigio internacional de la Federación Rusa, y la preparación de informes correspondientes al Presidente de la Federación Rusa; elaboración de la estrategia de resistencia a las tentativas de falsificación de los hechos y acontecimientos históricos, emprendida con objeto de causar daño a los intereses de Rusia»32. Víctor Suvórov ha comentado así la creación de esa comisión: «A veces me dicen: «Eres un falsificador de la Historia». Yo respondo: «Ciudadanos, compañeros, señores… o como quieran denominarse. ¿Que quiere decir «falsificar»? ¿Dónde se encuentra esa llamada «Historia»? Nosotros escribiremos la Historia. En ese caso si cambiara algo allí, entonces, por favor, acúsenme… La comisión sobre la desfiguración de la Historia existe, pero la Historia como tal no existe. Por eso, ciudadanos, no me llamen falsificador. Después de que sea escrita esa Historia, si dijera allí algo que no fuera cierto, pueden calificarme con cualquiera de esos términos, pero no ahora»33. […]. {31 Коммерсантъ, №88 (4143), 20.05.2009. (Kommessant, № 88 (4143), 20.05.2009). 32 Российская газета, 20.05.09 (Rossiiskaia gazeta, 20.05.09). 33 Суворов В. Б. Интервью «Радио Свобода». Наша история-это взорванный по пьянке атомный реактор. (Víctor Suvórov, entrevista Radio Liberty, Nuestra historia es un reactor nuclear explosionado por una borrachera). http://www.suvorov.com/articles/ i002.htm.}

31,32,33)

Un aspecto significativo del retrato de los dos autores sería el de cómo se refiere cada uno de ellos a las ideas del otro. Moa ha caracterizado así su relación con el autor ruso: «Apenas conocía algo de Suvórov. Leí algo sobre él cuando escribí “Años de hierro”, un libro sobre España y la II Guerra Mundial, y, sin citar su nombre, pues me refería superficialmente al asunto, escribí acerca de la superioridad soviética en tanques, tropas y diverso material de guerra en 1941 34…Con estos datos, varios estudiosos rusos han afirmado que el ataque de Hitler, en realidad, sólo se habría anticipado al de Stalin, pues éste preparaba a su vez una ofensiva total contra Alemania. Desde luego, ninguno de los dos socios del pacto germano-soviético tenía intención de cumplirlo largo tiempo, pero no es probable que Stalin pensase en atacar por entonces a Alemania. La excelencia demostrada por el ejército alemán convertía aquello en una tarea muy ardua y, por otra parte, aunque el líder soviético conocía las ambiciones de Hitler sobre Rusia, no había razón aparente para temerlas en aquella coyuntura… Seguramente Stalin había deseado y esperado que Alemania, Francia e Inglaterra se hubieran desangrado mucho más en la lucha, y el inverosímil éxito alemán en el Oeste no dejaría de inquietarle. Pero sabía que Hitler recibía a través de la URSS mercancías indispensables para su esfuerzo bélico y necesidades civiles, neutralizando el bloqueo británico del Atlántico. Parecía poco creíble que Alemania quisiera perder esas ventajas antes de terminar con Inglaterra. Por ello Stalin juzgaba los informes sobre la próxima agresión hitleriana como provocaciones de Londres»35. […] {34 Correspondencia personal del autor con Pío Moa. 35 Pío Moa, Años de hierro: España en la posguerra, 1939-1945, La Esfera de los Libros, 2007, p. 323.}

34,35)

[…] Pero habría que señalar, por ejemplo, que recientemente se ha publicado en Rusia un libro titulado El rompehielos-2, siendo su autor V. Surovov (lean, por favor, con más atención el apellido). En esta obra, y partiendo de las cuestiones formales hasta acabar en el contenido, se presentaba una parodia del trabajo de Suvórov. Véase aquí el fragmento de una anotación: «Ante una lectura «no fantástica» del libro El rompehielos, de V. Suvórov (V. Rezun), surge una multitud de pequeñas preguntas que poco a poco se agrupan en dos grandes cuestiones. ¿Primera:  quién   ha comenzado, a pesar de todo, la Segunda Guerra Mundial? ¿Segunda: por qué   el  autor  de  El rompehielos, hablando de una forma benevolente, desinforma al lector? Se puede encontrar la respuesta a la primera pregunta en el libro propuesto a su atención. La respuesta a la segunda cuestión se halla a lo largo de todo el libro El rompehielos-2»36.

En España Enrique Moradiellos ha escrito un trabajo muy ambivalente, de gran calidad. Este libro paródico de la obra de Moa se tituló 1936. Los mitos de la Guerra Civil. El propio Moa lo ha comentado de esta forma: «me alegra mucho que un colega venda libros utilizando mi nombre. No me molesta que me llame mentiroso, ya que ello parece que indica disposición a polemizar. Lo que me molesta es que luego no intente rebatir ninguna de mis supuestas mentiras. Eso se llama publicidad engañosa»37 {36 Суровов В. Ледокол-2, Современная школа, М., 2008. (Víctor Surovov, El rompehielos-2, Moscú, Sovremennaia shkola, 2008). 37 José Luis Hernández Huerta y María Martín González, «Charla con Pío Moa», Foro de Educación, 2004, n.º 4, Salamanca, p. 98 (http://www.forodeeducacion. com/numero 4/011.pdf).}

36,37)

…[…]Se puede encontrar a los auto-proclamados historiadores-revisionistas (o representantes de la pop-history como les llaman sus adversarios más eminentes) en muchos otros países. Por ejemplo, en Inglaterra, se podría citar el caso de David Irving, conocido negador del Holocausto, entre muchos otros. Con todo lo expuesto, y tras analizar la actividad de Moa y Suvórov, se puede conocer mejor a cada uno de ambos autores, de modo que sus obras hablan mucho respecto de cierta proximidad histórica entre España y Rusia a lo largo del Siglo XX.

FUENTE:

http://www.ehu.eus/ojs/index.php/HC/article/viewFile/2738/2326

 

Historia Contemporánea 38: 219-237

http://www.ehu.eus/ojs/index.php/HC/article/viewFile/2738/2326

variedades

26 de abril de 2018 by

pablemos

26 de abril de 2018 by

https://www.historiacienciaetc.com/2018/04/los-soldados-aliados-violaron-mas-de-un.html

Pío Moa: La muerte.

13 de abril de 2018 by

 

 

 Pío MOA:     La Muerte.
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La muerte se ve de muy distinta manera según las edades. En  la adolescencia y la juventud, lo único que preocupa es la vida, se hacen planes, se especula incluso sobre decenas de años, la parca se ve lejana, aun sabiendo que puede llegar en cualquier momento. Incluso se da cierto impulso a desafiarla, a ponerse en peligro como una actitud vital, sea por una causa que se crea justa o por simple deporte (esto se da entre varones, tampoco muchos y muy raramente entre las mujeres, cuya actitud es más respetuosa con la vida y más inclinada a preservarla). En caso de guerra, puede verse como un sacrificio en que el horror de la muerte aparece aureolado de gloria. Vista desde la juventud, la muerte por consunción o por enfermedad parece aumenta su incomprensibilidad para nuestra mente, revistiendo tintes más lúgubres.

Conforme uno se acerca a una edad en la que vivirá menos tiempo del ya vivido, y sobre todo cuando pasa “a primera línea” y, como decía alguien “las bombas caen cada vez más cerca”, llevándose a padres o amigos, la percepción de la muerte se hace más intensa sin dejar de ser desconcertante. La vida puede entenderse como un acoso permanente a nuestras facultades, como un esfuerzo continuo, a veces muy arduo y mejor o peor recompensado; y finalmente anulado, igualando al bueno y al malo, al listo y al tonto, al rico y al pobre, y planteando a la psique el sentido de tanto trabajo.

Hace poco estuve con mi mujer en una residencia, en la sala para ancianos ya muy próximos a fallecer, a visitar a una tía mía que, efectivamente falleció a los pocos días. Las enfermeras eran muy amables con los pacientes, que parecían en estado semiconsciente, en sillas de ruedas, desfigurados por la decrepitud. Y sonaban suavemente canciones de otros tiempos. Mientras permanecimos allí, “Por el camino verde”. A todas aquellas personas les haría sentir, si aún tenían capacidad o sensibilidad para ello, las épocas en que eran jóvenes, sanas y fuertes y llenas de afectos y tal vez de proyectos. El contraste era muy fuerte para mí, por la impresión general del ambiente y porque la canción era la preferida de la madre de una novia mía de muchos años antes, con lo que el recuerdo de cosas desaparecidas sin remedio se intensificaba.

Ayer estuve en el entierro de un amigo. Hablando con la viuda, o quizá con un hijo, le dije: “Estas cosas impresionan porque no se puede decir nada razonable sobre ellas”. Hay un consuelo parcial en el cariño, pero nuestra razón no tiene armas para elaborar un discurso inteligible al respecto. No obstante, intentamos comprender. Vemos el cadáver, su cara “dormida”, lo más significativo de la persona. Aunque sabemos que se descompondrá, el cuerpo permanece de momento igual pero “sin vida”, decimos. La vida era el “yo” que antes lo habitaba el cuerpo, y sentimos que este ha asesinado a aquel yo, y en cierto modo es así. El cuerpo se ha formado y ha salido al mundo sin permiso del yo, el cual a su vez ha ido tomando su forma en muchos años, con rasgos que llamamos psicológicos, bastante independientes del cuerpo (personas con cuerpos muy semejantes pueden tener yoes muy diferentes). A su vez, el cuerpo ha funcionado durante toda su vida con casi total independencia del yo (aunque este pueda haberle perjudicado con malos hábitos), ha evolucionado, envejecido y finalmente se ha paralizado por su cuenta, sea por propio desgaste o por agresión exterior, humana o microbiana. Y todo no solo al margen sino contra la voluntad del yo. Parece lógico distinguir, entonces, entre el yo (el alma) y el cuerpo, y así se ha hecho siempre. En las lápidas suele escribirse el nombre y un “nunca te olvidaremos” o algo similar: el yo del difunto sobreviviría al margen de su cuerpo en la memoria, cada vez más desvaída e incompleta, de otros, que a su vez tendrán el mismo fin. Naturalmente es pura ilusión.

El yo tiene una necesidad de supervivencia, más o menos aguda, según los individuos. En la religión grecolatina se trata de la consecuencia lógica e inevitable de diferenciar el alma del cuerpo, pero esa supervivencia se ve como algo muy poco deseable, baste recordar la frase de Aquiles en el Hades prefiriendo ser un esclavo en la tierra que el rey de las almas sin cuerpo; o el poema de Adriano Animula vagula…. El alma, distinta del cuerpo, le sobrevive porque tiene que ser así, pero de una manera enormemente sombría. En el judaísmo no está claro que el destino de la persona difiera mucho del de un perro. Otras religiones hablan de reencarnaciones sin fin hasta la disolución completa. El cristianismo considera la vida terrenal esencialmente injusta, requerida de una justicia ultraterrena que reequilibre la balanza con la condena o la salvación. La supervivencia del alma se presenta más bien como la ocasión de restablecer la justicia necesaria, máxime para aquellos cuya estancia en la vida ha sido más desafortunada. El ateísmo piensa que el alma no existe al margen del cuerpo ni hay necesidad de una compensación en otra vida: el hombre y el perro tienen, en definitiva, el mismo destino y que todos los triunfos y satisfacciones concebibles son las de este mundo. Así, Stalin, por ejemplo, habría llevado una vida plena.

Mao Tse-tung escribió “La muerte llega a todos, pero puede tener menos peso que una pluma o más peso que el monte Taishan. Es una forma de decir que la vida puede tener un sentido o ser un sinsentido, pero ¿cómo decidirlo?

 

https://www.youtube.com/watch?v=TD9_TM8aars
 FUENTE:
https://gaceta.es/opinion/la-muerte-gibraltar-20180412-1523/

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