El crepúsculo del león… / por Jacinto Antón

18 de julio de 2019 by

Solo quedan 20.000 de estas grandes fieras y no hay garantías de que la especie pueda sobrevivir. Este es un viaje a Kenia para observar en su reino al icónico depredador amenazado, cuando Disney lanza una campaña en su defensa con motivo del estreno de la nueva versión de la película ‘El Rey León[
Se calcula que quedan apenas 20.000 leones —solo 4.000 machos—: están desapareciendo de vastas extensiones de África que eran antaño parte de su dominio (aunque hay otros 500 en la India, leones asiáticos) y, si nada lo remedia, la fiera emblemática del planeta, Simba, la esencia de lo salvaje, podría extinguirse en poco tiempo.

Se calcula que hacia 1880 había en África 1,2 millones de leones (Panthera leo). En los años cincuenta del siglo XX habían descendido hasta los 500.000; en los noventa eran todavía 100.000; hoy solo quedan esos menos de 20.000 (aunque no hay nada tan difícil como contar leones), distribuidos en poblaciones que en muchos casos no aseguran el relevo generacional. Expertos en los denominados reyes de la selva, como Dereck Joubert, explorador en residencia de National Geographic (y, doy fe, hombre con una vista excepcional para descubrir leones sobre el terreno: recorrimos el mismo Masái Mara en 2012), advierten de que en poco más tiempo podríamos quedarnos sin ellos.

Se calcula que en un siglo los leones han perdido el 75% de su territorio africano. Un estudio oficial sobre el declive del león en África advierte que sin una intervención decisiva en los próximos 20 años, la población de leones se habrá reducido a la mitad, antesala de su extinción.
El león ya desapareció a lo largo de la historia de muchos de los países en los que era abundante: en Grecia, donde los cazaba Alejandro Magno, en el siglo I; en Georgia, Armenia, Azerbaiyán, mil años después; en Palestina, durante las cruzadas; en Turquía, a finales del XIX; en Irak, el último fue cazado cerca del Tigris en 1918; en Irán, donde eran el símbolo de Persia, en la década de 1960. Solo sobreviven fuera de África en un pequeño lugar en la India, en Gir, en el Gujarat, donde se conserva una población de 520 leones asiáticos (la subespecie Panthera leo persica) vulnerable a la consanguineidad y a cualquier epidemia.
La reciente y dramática muerte en 2015 en Zimbabue, a manos de un descerebrado cazador y dentista de Minesota con ballesta, de un león monumental e icónico, el famoso Cecil, supuso un aldabonazo en las conciencias y un momento clave en la conservación del león, el momento Cecil. De repente, mucha gente se hizo consciente de lo delicado de la situación de los grandes felinos, de lo estúpido que es matarlos por placer, y de lo triste y aburrido que sería un mundo sin ellos. Los tres retos básicos ahora, acuerdan los conservacionistas, son proteger sus lugares, involucrar a la gente masivamente en su defensa y asegurar financiación desde los países ricos para pagar la conservación de los leones que las naciones africanas no pueden asumir solas.
En 12 países de África todavía se puede cazar legalmente leones (200 al año en Tanzania). El hecho de que los cazadores maten sobre todo machos, y machos poderosos, conlleva que se incremente el ciclo natural que hemos visto de infanticidio en las manadas. A los leones se les caza también actualmente por sus huesos, que están reemplazando a los de tigre en la medicina natural china. Y se compran a precio de oro. Muchos conservacionistas propugnan que el león africano sea incluido en el apéndice I del convenio CITES (está en el II) con las especies en mayor peligro, lo que haría que se prohibiera el comercio de trofeos y partes de león (ya es ilegal en Australia y Francia, caso único en la UE).

FUENTE:
https://elpais.com/elpais/2019/07/08/eps/1562594950_972837.html

TRADING 17 julio 2019

17 de julio de 2019 by

https://www.bolsamania.com/indice/IBEX-35

llegada de pateras

16 de julio de 2019 by

… temas de los que no se habla

16 de julio de 2019 by

de estas “MANADAS”, la prensa no dice casi nada…

…De las UNIVERSIDADES LABORALES, como la de Gijón, Córdoba, Sevilla, Zamora, Tarragona y Alcalá de Henares no se dice, ni se escribe nada… Estas monumentales obras de la política social de la época del ministro J.A Girón de Velasco parece como si nunca hubieran existido…

Yael Farache Bograd 13 julio 2019

13 de julio de 2019 by

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Farache Bograd Yael
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Directo en Mater Mundi TV: La impresionante conversión de María en Nepal

8 de julio de 2019 by

TORRE DE HERCULES, c. año 4 antes de JC

8 de julio de 2019 by

CARMEN G. MARIÑAS C. A.
05/07/2019 05:00 H
El faro romano más antiguo del mundo en funcionamiento podría ser aún más antiguo de lo que se creía. Según unas investigaciones realizadas por Antonio Rodríguez Colmenero, experto en arqueología y profesor de Historia Antigua, el faro fue realizado en torno al año 4 antes de Cristo, bajo el mandato del emperador Augusto, y no de Trajano, como se pensaba hasta ahora.En el libro El faro de Brigantium Flavium, torre de Hércules de A Coruña, el profesor sitúa su construcción antes del siglo I d. C. El descubrimiento de una serie de petroglifos con inscripciones de la Legio X Gemina, activa desde el 70 antes de Cristo, apoya esta teoría. Colmenero también se sirve de los textos de Ptolomeo en los que habla de la actual torre de Hércules, haciendo referencia al Trileukón. Una palabra griega que significa «tres luces», generadas a través de un prisma en la parte superior del faro. De esta forma, según explica Colmenero, los navegantes podían distinguir el faro de otras luces de la costa. Otra de las novedades que introduce el historiador en su investigación se refieren a las funciones del faro en época romana. Además de servir para guiar a los marineros, la torre de Hércules se utilizaba para enviar mensajes hacia el interior. Mediante un código de luces, los romanos se comunicaban hasta el emplazamiento de Sobrado dos Monxes para advertir de posibles peligros que llegaban por la costa.Otra función que tenía el faro era la de antiguo establecimiento militar romano. El fundamento de esta teoría se encuentra en la distribución de las tres primeras plantas que recuerda a la disposición de otros campamentos romanos. El faro serviría para albergar a media centuria que defendía la zona y se aseguraba del cobro de los tributos de la aduana.

El estudio que recoge todas estas novedades ha sido editado por el Centro de Estudos da Historia da Cidade de la USC y por la Autoridad Portuaria coruñesa, y presentado en la sede de esta última.En el acto de presentación también estuvieron Enrique Losada, presidente de la Autoridad Portuaria, y Ana Goy, directora del Centro de Estudos da Historia da Cidade. Ambos reconocieron el estudio de Colmenero y sus novedosas teorías en el décimo aniversario como patrimonio de la humanidad de la torre de Hércules.

Jaume Farrerons · 7 julio 2019 facebook

8 de julio de 2019 by

Leonardo Castagnino Había un factor preponderante para que el “mundo entero” se alineara en contra de Alemania. Ese factor era el Trono del Oro, donde la usura internacional se movia con secular destreza, basada en leyendas y teorías seudocientíficas que afirmaban que la riqueza era el oro en respaldo de la moneda. Ese era el “dogma” estableciodo secularmente. El nacionalsocialismo, en cambio, proclamaba que la riqueza no es el oro, sino el trabajo, y con la realidad de los hechos, alemania lo estaba demostrándo. La falacia de que el oro era imprescindible, iba quedando al descubierto con el resurgimiento económico alemán, basándose en otro sistema que no era el patrón oro. El hecho que hasta entonces las finanzas se basaran exclusivamente en el patrón oro como verdad absoluta, como dogma de fe, no quería decir que así debía seguir ocurriendo, y el nacionalsocialismo lo demostraría con hechos.
El nacionalsocialismo había recibido una Alemania exhausta por la última guerra, castigada ademas por imposiciones del tratado de Versalles, y de la miseria resurgía como una potencia internacional. Con un territorio 19 veces mayor que Alemania y con recursos naturales y económicos infinitamente más grandes, Roosevelt no había dado empleo a sus once millones de desocupados. Pese a sus vastos recursos coloniales, los imperios británico y francés tampoco se libraban de ese crimen del trono del oro. Tampoco surgía Rusia con sus inmensas riquezas naturales y a pesar de la inmensa ayuda de occidente. En cambio, en la minúscula Alemania, no obstante la carencia de vastos campos agrícolas, de petróleo, de oro y de plata, la economía “nazi” había dado trabajo y pan a los 6.139,000 desocupados que le heredó el antiguo régimen. Si los sabihondos de la “ciencia económica” erigida en “tabú” alegaban que cierto terreno no podía abrirse al cultivo ni acomodarse ahí determinado número de cesantes, debido a que no había dinero, esto parecía ser una razón suficiente, entonces no se cultivara. La economía nazi, en cambio, se desentendía de que en el banco hubiera o no divisas o reservas de oro; emitía dinero papel, creaba una nueva fuente de trabajo, daba acomodo a los cesantes, aumentaba la producción y ese mismo aumento era la garantía del dinero emitido. El respaldo del dinero no era el oro, si no el trabajo. Si en un sitio había hombres aptos para trabajar y obras que realizar, la economía “clásica” se preguntaba si además existía dinero, y sin esté tercer requisito la obra no se iniciaba y los desocupados permanecían como tales: La economía nazi, en cambio, no preguntaba por el dinero; el trabajo de los hombres y la producción de su obra realizada eran un valor en sí mismos. El dinero vendría luego sólo como símbolo de ese valor intrínseco y verdadero.
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Jaume Farrerons
Jaume Farrerons ha respon

LA MASCULINIDAD SE CONVIERTE EN UNA CONDICIÓN PATOLÓGICA

2 de julio de 2019 by

LA MASCULINIDAD SE CONVIERTE EN UNA CONDICIÓN PATOLÓGICA
Alain de BenoistAlain de Benoist
junio 26, 2019sin
Entrevista a: Alain de Benoist

El feminismo de antes luchaba por promocionar los derechos de las mujeres. El actual neofeminismo ha pasado a negar las nociones mismas de masculinidad y de femineidad. ¿Cómo explicar esta transformación?

Se ha producido en dos tiempos. En un primer momento, las feministas de tendencia universalista (las que conciben la igualdad como sinónimo de mismidad) quisieron mostrar que las mujeres son “hombres como los demás”. Se trataba, por ejemplo, de probar que no hay ningún oficio reservado por naturaleza a uno u otro sexo, que puede haber mujeres soldados, mujeres pilotos de avión, etc. ¿Por qué no? Pero evidentemente, si deja de haber “oficios de hombres”, todos los oficios se convierten en unisexuales. Al mismo tiempo, se exigía paridad en todas las áreas, presuponiendo que ambos sexos tienen no sólo las mismas capacidades, sino también los mismos apetitos y aspiraciones. Este requisito se ha ido extendiendo gradualmente hasta lo absurdo, ¡aunque todavía no abundan las basureras o los comadrones! Por supuesto, la falta de paridad sólo se presenta como chocante cuando se ejerce en beneficio de los hombres: que la magistratura esté feminizada en el 66% (más del 86% entre los jóvenes de 30 a 34 años), que el personal de la Educación Nacional lo esté en el 68% (un 82% en la enseñanza primaria) no provoca la más mínima protesta. Cuando hoy se mira un telefilm policiaco, ¡hasta resulta difícil imaginar que también hay hombres en la policía nacional!

Las cosas han empeorado con la ideología de género, que, negando que el sexo biológico sea un factor determinante en la vida sexual, hace de él una “construcción social” y lo opone a la multiplicidad de “géneros”. La idea general aquí es que al nacer, todo el mundo es más o menos transexual. Ya habrá notado usted la importancia de lo “trans” en el discurso LGBTQI+: aunque los verdaderos transexuales son sólo una pequeña minoría, el uso de la visión del mundo queer hace posible afirmar que todo está en todo y viceversa. A los niños de cuatro o cinco años se les dice que pueden elegir su “género” como mejor les parezca.

Así pues, se niegan las nociones de masculinidad y femineidad, pero al mismo tiempo, bajo la influencia de la corrección política, se resucita constantemente lo masculino para ponerlo en la picota. Por un lado, se afirma que lo biológico no determina absolutamente nada, mientras que, por otro, se afirma que el hombre es por naturaleza un violador potencial y que el patriarcado (la “cultura de la violación”) está de alguna manera inscrito en sus genes. Se impugna la idea de lo “eternamente femenino”, pero se esencializa al macho con el argumento de que siempre ha sido agresivo y “dominante”.

¿Nos orientamos entonces hacia una devaluación general de la masculinidad?

Sí, incluso cabe decir que se ha declarado la guerra contra el cromosoma Y. No sólo hay que perseguir el “sexismo” hasta en sus manifestaciones más inocuas, ya que habría continuidad de “acoso” hasta el “feminicidio”, sino que hay que hacer todo lo posible por lograr que los hombres renuncien a su hombría —a lo que ahora se llama “masculinidad tóxica”. Ayer las mujeres querían ser “hombres como los demás”; hoy son los hombres los que deben aprender a convertirse en “mujeres como las demás”.

La masculinidad se convierte en una condición patológica. Nueva consigna orwelliana: el hombre es una mujer (Dios también, sin duda: lesbiana, además). Por lo tanto, los hombres deben feminizarse, dejar de “comportarse como hombres”, como se les recomendaba antaño, dar rienda suelta a sus emociones (se recomiendan lágrimas y jeremiadas), acallar su gusto por el riesgo y la aventura, decantarse por los productos de belleza (lo cual complace mucho al capitalismo y a la sociedad de los propulsores de cochecitos de bebé) y sobre todo —sobre todo— nunca considerar a las mujeres como un objeto de deseo. E ésta una nueva versión de la guerra de sexos, donde el enemigo es llamado a redimirse deshaciéndose de su identidad.

Las marisabidillas de la escritura inclusiva y las amazonas del girl power lo que ahora exigen son hombres que se unan a la “interseccionalidad” de las luchas “descoloniales”, que comulguen en una virtuosa devoción con las “vencedoras” del fútbol femenino, que militen por la “ampliación de la visibilidad de las sexualidades alternativas” y se movilicen contra la “precariedad menstrual”, esperando sin duda en convertirse en un generalizado conjunto andrógino en un mundo transformado en gineceo regido por Big Mother, el Estado terapéutico prescriptor de conductas. ¡Basta de “cisgéneros”! ¡Paso a los “no binarios”, a los “géneros fluidos” que han logrado extraerse de los estereotipos del universo “heterocéntrico”!

Esta es la razón por la que a nuestra época no le gustan los héroes y prefiere a las víctimas. Vea cómo, durante las ceremonias del fin del centenario de la Primera Guerra Mundial, se intentó “desmilitarizar” el evento, celebrando el “retorno de la paz” para no tener que hablar de victoria. ¡Como si los poilus[1] sólo quisieran poner término a los combates, sin preocuparse de quién terminaría ganando la guerra! De lo que no cabe duda es de que las clases trabajadoras admiran espontáneamente el heroísmo de un coronel Beltrame o el de los dos comandos muertos en Malí, Cédric de Pierrepont y Alain Bertoncello. El espíritu de la época, en cambio, pide reconocerse en el travesti Bilal Hassani, “representante de Francia” en Eurovisión y titular del “premio LGBTI” del año. No se trata exactamente de la misma humanidad.

Habla usted de la devaluación del heroísmo. Pero entonces, ¿cómo explicar la moda cinematográfica de los “superhéroes”? ¿Es una forma de compensación?

Sin duda, pero no es lo esencial. Se ha de tener en cuenta que, en realidad, el superhéroe no es ningún héroe exponencial, sino que es incluso todo lo contrario del héroe. El héroe es una figura trágica. Es un hombre que ha elegido tener una vida gloriosa pero breve, en lugar de una vida cómoda pero anodina. El héroe es un hombre que sabe que un día u otro tendrá que dar su vida. No hay nada de ello en los Iron Man, Superman, Spiderman y demás tristes producciones de DC o Marvel. No son héroes porque son invencibles, no sienten el más mínimo miedo, no hay nada trágico en ellos. Son superhombres sólo desde el punto de vista de la testosterona. No son, propiamente hablando, más que “hombres incrementados”, tal como se los imaginan los defensores del “sobrehumanismo”. Estamos a mil leguas de Aquiles o de Siegfried.

Entrevista efectuada por Nicolas Gauthier. © Boulevard Voltaire

[1] Literalmente, “los peludos”: denominación con la que se designa en Francia a los soldados franceses de la Gran Guerra. (N. del T.)

©El Manifiesto
—FUENTE:

LA MASCULINIDAD SE CONVIERTE EN UNA CONDICIÓN PATOLÓGICA

“fascista” y cristiano?

23 de junio de 2019 by


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