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HISPANOS, ROMANOS, GODOS, …EUROPEOS

29 de marzo de 2008

“Quien controla el pasado… controla el presente”…

Esta idea hecha famosa por el libro “1984” de George Orwell es tan cierta que se hace absolutamente necesario para quienes hoy detentan todos los poderes, reescribir la historia según sus intereses y conveniencias. La manipulación de la historia se hace sobre todo en temas cruciales, como la segunda guerra mundial, la guerra española de 1936, la revolución bolchevique o… la caída del Imperio de Roma.

También se ha dicho que quienes no conocen su propia historia, además de perder el sentido de su orientación, pueden caer en los errores del pasado.

Dado que últimamente en España hay muchas personas influyentes decididas a reinterpretar o reinventar la historia, nos parece muy interesante reproducir parte de lo lo que ha escrito hoy el historiador  Pio Moa  en “Libertad Digital“:

Hispania y la Edad de Plata

29 de Marzo de 2008 – 10:28:05 – Pío Moa

 

La eminencia y abundancia de autores de origen hispano en la Edad de plata romana ha nutrido diversas polémicas sobre la posible españolidad de aquellos. Américo Castro, resuelto a comenzar España en la Edad Media y en relación con musulmanes y judíos, decidió que antes de la invasión árabe apenas existía nada parecido a una “forma de vida española”. Al igual que otros muchos estudiosos, Castro entiende que Marcial, Séneca, etc., pertenecen en exclusiva a la cultura romana, sin relación real de alguna densidad  con lo que hemos llegado a conocer como España. Esa idea ha sido rebatida por Sánchez Albornoz con buenos argumentos, pero el debate se ha centrado en conceptos tales como “formas de vida”, “vividura”, “herencia temperamental”, “contextura vital”, etc., un tanto difíciles de asir.  (…).

 

Pisamos terreno más firme, a mi juicio, si dejamos la consideración, no creo que falsa pero sí nebulosa, sobre el carácter nacional y buscamos otras evidencias. Todos ellos sienten el orgullo de Roma, bien expreso en Séneca, por ejemplo: “Has prestado un inmenso servicio a la ciencia romana (…); inmenso a la posteridad, a la que la verdad de los hechos, que tan cara costó a su autor, llegará incontaminada; inmenso él mismo, cuyo recuerdo se mantiene y se mantendrá mientras se valore el conocimiento de lo romano, mientras haya quien quiera (…) saber qué es un varón romano, insumiso cuando todas las cabezas estaban rendidas al yugo (…), qué es un hombre independiente por su forma de ser, por sus ideas, por sus obras”, dice a la hija de Aulo Cremucio Cordo, de memoria hoy perdida. En Marcial observamos la reivindicación de su cuna hispana (sin dejar de sentirse inmerso en la cultura latina): “Varón digno de no ser silenciado por los pueblos de la Celtiberia y gloria de nuestra Hispania, verás, Liciniano, la alta Bílbilis, famosa por sus caballos y sus armas, y el viejo Cayo con sus nieves y el sagrado Vadaverón con sus agrestes cimas y el agradable bosque del delicioso Boterdo que la fecunda Pomona ama (…) Pero cuando el blanco diciembre y el invierno destemplado rujan con el soplo del ronco Aquilón, volverás a las soleadas costas de Tarragona y a tu Laletania (Barcelona)…”. “Lucio, gloria de tu tiempo, que no consientes que el cano Cayo y nuestro Tajo cedan ante el elocuente Arpino, deja al poeta nacido en Grecia cantar a Tebas o Micenas o al puro cielo de Rodas o a los desvergonzados gimnasios de Lacedemonia, amada por Leda: nosotros, nacidos de celtas y de íberos, no nos avergonzamos de introducir en nuestros versos los nombres algo duros de nuestra tierra”. “Gloriándote tú, Carmenio, de haber nacido en Corinto –y nadie te lo niega– ¿por qué me llamas hermano si desciendo de los íberos y de los celtas y soy ciudadano del Tajo? ¿Será que nos parecemos? Pero tú paseas tus ondulados cabellos llenos de perfume mientras que los míos de hispano son hirsutos; tienes los miembros lisos por depilarlos cada día; yo, en cambio, tengo piernas y rodillas llenos de pelos; tu lengua balbucea y no tiene vigor: mi vientre, si fuera preciso, hablaría con voz más viril; no hay tanta diferencia entre la paloma y el águila ni entre la tímida gacela y el rudo león. Deja, pues, de llamarme hermano, Carmenio, o tendré que llamarte yo hermana”.

 

Estas efusiones no las encontramos en la obra conocida de los demás autores, pero es muy probable que las gentes de origen hispano formasen en Roma un grupo de afinidad y solidaridad mutua, como suele ocurrir en las grandes metrópolis y lo formaban los judíos, y seguramente también los griegos, los galos, los egipcios y tantos otros. Los hispanos eran reconocidos como tales por lo demás, incluso por su forma de hablar el latín. Cuando Marcial llegó a Roma buscó la protección de los hispanos Séneca y Lucano, y después del trágico fin de estos se dirigió a Quintiliano (así como a Plinio el Joven). Pese a la insistencia de Marcial en íberos y celtas, estos y sus viejas diferencias se iban diluyendo no ya en la cultura romana general, sino en la misma Hispania, donde, recuerda Julián Marías, existían centros como Tarragona, sedes comerciales y artísticas de gran parte de la península por encima de las antiguas divisiones tribales.

La tesis de Américo Castro resulta en extremo llamativa si tenemos en cuenta la evidencia de que el latín llegó a ser el español, y que la cultura y la religión transmitidas por Roma se convirtieron en la base misma de la cultura española posterior. Sin ellas, precisamente no podría entenderse cómo llegaría a existir una confrontación entre cristianos y musulmanes en la península ibérica. Podría discutirse interminablemente sobre la “contextura vital” española de Averroes o Maimónides (como la de Séneca o Quintiliano) olvidando la clarísima verdad de que los dos primeros ni se expresaron en una lengua latina ni pertenecieron en absoluto a la cultura española conocida por la historia, sino, precisamente, a aquella que aspiraba a destruirla y reemplazarla por otra de carácter oriental.

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Nota de Hurania’s Weblog: La antigüedad de España es tanta como la del término Hispania. Tras las “perdida” de Hispania cuando cayó en poder de los musulmanes, los hispanogodos, ya fundidos con los hispano-romanos, la re-conquistaron, es decir la recuperaron… en una empresa que culminó en 1492 con la toma de Granada.   Esta historia no es del agrado de los “progres” amigos del “moro” y por eso tratan de cambiarla. Para algunos ingenuos, España nace en 1808… y así reniegan de las grandes gestas de las Hispanias. …¿A quién sirven esas “teorías”? Va a resultar que para los “progres” su patria está en Africa o.. en La Meca…

 

 

¿"INCITACION AL ODIO…" Ó… LIBERTAD DE EXPRESIÓN?

29 de marzo de 2008

Cada cual puede interpretar un hecho según le de a entender sus propios prejuicios o las ideas que le han sido inculcadas, durante muchos años, por el sistema pedagógico o por los “mass media”.
Pongamos el ejemplo de la fotografía que representa a una típica camarera de Munich repartiendo cerveza… Este hecho, por otra parte simpático, pues hay que admirar
la musculatura necesaria para transportar seis jarras de a litro, puede ser juzgado negativamente por un fundamentalista enemigo de bebidas tan tradicionales en Europa como el vino y la cerveza. Que esto es así lo prueba que en los países como Arabia y Persia, tomar cerveza ó vino es casi un delito y se realiza casi clandestinamente.
En Europa creemos, aunque cada vez menos, que gozamos del derecho a opinar con relativa libertad. La preocupante realidad es que año tras año se nos van imponiendo tabúes que en otra época no existían. La prueba está en que se acuñan términos de supuestos delitos de opinión y los medios de comunicación les dan carta de legitimidad. Por ejemplo, debería ser lícito poder opinar sobre hechos históricos.. y, como ha ocurrido casi siempre, sólo se acepta como válida la versión de quien han vencido militarmente o culturalmente. La gente acepta hoy descalificaciones como “machista”, “xenófobo”, “homófobo” (SIC *), “sexista”, “racista”, “fascista”, etc., que son palabras que si se analizan, son eco de una ideología “progre” e intolerante, se han demonizado, y se han convertido en insultos, como lo fueran otrora los términos “hereje”, “papista”, “villano”, “plebeyo”, etc.
Esta larga disgresión nos puede servir para que meditemos si lo que publica un diario de Madrid, cercano al Psoe, “Público” es realmente tema punible y perseguible por la ley …o por el contrario es una muestra de que en Europa, por lo menos ciertas opiniones son anatéma… como en los mejores tiempos de la “caza de brujas”, por ejemplo, cuando el “cristiano” Carlomagno daba muerte a quienes no abjuraban del “paganismo”… Al parecer, no hay nada nuevo bajo el sol…
También en el blog IRANIA se informe sobre este mismo tema. Arriba vemos el calendario alusivo al jugador número 25 ( Patrick Owomoyela), con la leyenda: “Weiß. Nicht nur eine Trikot-Farbe! Für eine echte NATIONAL-Mannschaft!” y el cartel que hace referencia a

una hipotética selección de futbol del año 2010.

Si en siglos pasados, a los filósofos, pensadores, literatos, reformadores religiosos, etc., se les hubiera prohibido expresar sus ideas con la argucia de que “incitaban al odio…”, el desarrollo de la civilización occidental no habría sido posible. Hoy se anula cualquier idea o protesta disidente simplemente acusándola de ser “incitadora del odio racial…” Según esta teoría tampoco podríamos opinar sobre religión… pues seríamos acusados de “incitar al odio” a una determinada religión…etc., etc., etc.
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Nota de HURANIA: El paréntesis (SIC*) está motivado para llamar la atención de que el término “homofobia”es un absurdo desde el punto de vista etimológico. También es digno de señalar que el término “machista” es de por sí ofensivo pues tiene connotación zoológica; no ocurre lo mismo con el término “feminista”, que deriva de fémina y no de “hembra”…

DESPEDIDA DEL TRABAJO POR DECIR: … “Arbeit macht frei!…”

27 de marzo de 2008

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Evidentemente, cuando se acuñó la frase “Arbeit macht frei”, su significado no tenía la connotación que se le ha dado después de la guerra. Incluso en Amberes, cerca de la Plaza Mayor, hay una estatua con dicha frase escrita en lengua flamenca.  En España  ha sido  prácticada lo que se llamó “la redención de las penas por el trabajo”…

Pero en Alemania esa frase ha sido causa de que una presentadora de televisión perdiera su trabajo.  

 

 

Según informó Periodista Digital:

Juliane Ziegler, de 26 años y copresentadora del programa Prosieben, un concurso en el que los espectadores llaman en directo para conseguir premios ocultos en paneles, hablaba con un concursante con prisa porque tenía que irse a trabajar y no acertaba la pregunta:

-«Pero venga, tienes que mostrar un poco más de entusiasmo, y trabajar… El trabajo
te hace libre» –le animó Ziegler.

Ella, como se puede ver en el video, fue consciente enseguida de su ‘error’ y una carcajada nerviosa afloró de su garganta.

Su compañera Tina Kaiser la observa sin saber qué hacer hasta que Juliane abandona el plató para regresar unos minutos después. Acercándose a cámara, pide disculpas.

Por otra parte, en la web povesham se dice lo siguiente:

Según el diario israelita Haaretz, Juliane dijo:

“Antes tuve un lapsus. No fue intencional. Estamos en vivo. Fue un error estúpido, y me disculpo”.

Las disculpas no la ayudaron. El canal de televisión, ProSieben, la despidió de inmediato. “Fue un lapsus injustificado. Cosas así no deben pasar. Ziegler no conducirá más en nuestro canal”, dijo la portavoz del canal. La compañía productora del programa informó que la comunicadora no volverá a aparecer en sus programas.

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Nota de Yrania: En YouTube puede verse el video titulado “Juliane Ziegler (Nazi-Skandal im TV) Deutschland geschockt”.  Y en http://julianefan.wordpress.com/  el blog de los fans de Juliane Ziegler.

El sensacionalismo que rodea a esta noticia da idea del grado de histeria con que se aborda todavía el tema “nazi” en el mundo entero.

ALIMENTACION SANA: ¿MENOS CARNE Y MÁS VEGETALES?

27 de marzo de 2008

El infimo conocimiento de la lengua española o castellana hace posible que nada menos que un partido

político se autodenomine  “ANTITAURINO” cuando lo que quiere significar es que está

en contra del maltrato a los animales…

Si se define, en su nombre oficial, como  “antitaurino”… lo que está proclamando en rigor no es  que esté en contra de la fiesta de los toros….  como seguramente es lo que pretende, sino que lo que literalmente está proclamando es que es contrario a los toros, es decir… “Antitaurino”…

Esta anécdota viene al caso porque últimamente, desde que se habla de que entramos en

un período de profunda crisis económica…se está prodigando cierta propaganda en contra

del consumo de carne…. y se argumenta una filosofia de amor a los animales, lo cual no estaría

mal si ese fuera el verdadero objetivo de esa propaganda. Concretamente, me refiero a un pasquin de

un grupo llamado “Animal Libaration, Human Liberation”, ilustrado con el sígno del puño cerrado… y

con la siguiente pregunta: “¿Te gustan los animales?” impresa sobre una vaca

ensartada por un tenedor y un cuchillo.

Por otra parte, una organización ubicada en Alemania y en España, con sendos apartados de correos

(5643-97006 Würzburg y 8458-28080 Madrid) hace campaña en contra de la alimentación carnívora

desde su web http://www.vidauniversal.org

Concretamente, en un folleto afirma que … <<COMER CARNE TE ENFERMA…

 

El consumo de carne, embutidos y pescado es un factor de riesgo para muchas enfermedades, como diabetes, cáncer, infarto cardiaco, arterioesclerosis. Fomenta la obesidad, las infecciones, los dolores y las depresiones.

 

COMER CARNE OCASIONA UN SUFRIMIENTO GLOBAL…

20 millones de animales llamados “útiles” son alimentados

con el 49% de la cosecha anual de cerealesy cxon el 90% de la cosecha anual de soja.

El 80% del terreno de cultivo de la Tierra es utilizado por la ganadería. (…)>>, etc., etc.

 

 

Comentario de JRANIA: Creemos que es ético el consumo de carne y pescado. Sin embargo, hay que descartar o tratar de evitar el trato cruel y el sufrimiento innecesario hacia los animales. También hay que estar en guardia ante manipulaciones filosóficas que pretenden degradar al ser humano hasta el nivel del animal irracional o…elevar a éste hasta el nivel humano. Pretender este igualitarismo zoológico puede conducir a consecuencias insospechadas y muy peligrosar para la libertad y dignidad del ser humano. En este sentido, al relativizar al hombre al nivel animal, se justifica el aborto exterminador de embriones humanos y se llega a legitimar el infanticidio y la eutanasia. Al parecer, todavia el Cristianismo y otras religiones defienden el derecho a la vida del “nasciturus”, derecho que nada o poco preocupa a quienes por otra parte aborrecen la pena de muerte aplicada a crímenes muy graves.  Quienes tanta solicitud manifiestan en favor de no penalizar con la muerte a criminales, sienten criminal indiferencia ante la extinción  de los pueblos que han construido la milenaria civilización occidental. Es más, parece complacerles la confusión y mezcla cultural y étnica que  dicen ser inevitales… en nombre de una “globalización” fatalmente necesaria… (?)

 

VLADIMIR ILJIC ULIANOV BLANK (LENIN)

8 de marzo de 2008

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Dentro del volúmen titulado “El Estado y la Masonería” (Editorial Prensa Española, Madrid 1972), su autor, el marqués de Valdelomar (don Jorge Plantada y Aznar *) reproduce un “singular descubrimiento” dado a conocer en un artículo publicado el dia 12 de septiembre de 1970 en el períódico “La Estrella de Panamá”

El citado periódico de la Ciudad de Panamá hace mención a

<<“un artículo publicado en Paris por la revista ‘Cultura’, firmado por un exilidao polaco, que recientemente se refugió en Occidente y que se encontraba en Moscú en 1964.”

Añade que “Hace una docena de años, una conocida escritora soviética, que gozaba del pleno favor oficial, Marietta Shaghinian (…) concibió ocuparse de la feria comercial e industrial panrusa, que en el siglo XIX se celebraba en la ciudad de Nijni-Novgorod. Obtuvo el permiso de consultar los archivos históricos de Leningrado, prácticamente intactos, y de examinar la lista de las personas que formaban parte del comité organizador de dicha feria comercial e industrial. Así pudo advertir que enciertos documentos aparecía el nombre de un tal Sender Blank a la vez que el de Alexander Blank. (…).

Marietta Shaghininian se interesó por curiosidad en el caso y quiso profundizar. Resultó que Sender Blank era un comerciante y médico de la ciudad capital de la entonces gobernación de Simbirsk . Pero Simbirsk era también la ciudad natal de la familia Ulianov, de la que había nacido Lenin (éste, como se sabe, es un sobrenombre, tal como se acostumbraba entre los revolucionarios bolcheviques; el verdadero nombre era Iljic Ulianov). Y la madre de Lenin se llamaba de soltera Blank, y tenía el patronímico de Alexandrovna. Resulta, efectivamente, que María Alexandrovna Blank, nacida en Simbirsk en 1835, en la familia judía de Sender Blank, se había convertido a la fe ortodoxa cuando ya era mayor, antes de casarse con el maestro local Ilja Nikolavievic Ulianov.

Todo esto se dió a conocer en 1964. La Shaghinian pensaba publicar ls resultados de sus estudios en una conocida revista de Historia (…). Pero cuando el manuscrito llegó a manos de la censura, los funcionarios de esta oficina se alarmaron y refirieron el caso a las autoridades superiores el Partido. El comité central confirmó los datos y decidió bloquear la publicación del artrículo. (…). Marietta Shaghinian estaba animada por la mejor de las intenciones, pero el partido le impuso silencio. Y nunca más se habló de la familia de Alexander Blank.”>>

 

Hasta aquí lo esencial del artrículo publicado en la revista “Cultura”, de Paris. Por otra parte, Mauricio Carlavilla del Barrio, que utilizaba entre otros, el pseudónimo de Mauricio Karl, en un comentario a los Protocolos de los Sabios de Sion (Ediciones NOS, Madrid, pág. 43) recoge la información de que el apellido Blank es <<“alemanización del español (sefardín) Blanco; además, como demuestran los discos en que está registrada su voz, y tantos han podido escuchar, Lenin no sabía pronunciar la rr rusa, fonéticamente igual a la española, como no la pronuncia ningún judío ruso, pues la pronuncian como los franceses haciendo una especie de gargarismo. (…).”. Esta información añade que “en los primeros años del Régimen Soviético, cuando en tan gran medida lo dominaban los judíos, que castigaban como delito designarlos con la palabra yid (judío)”, por lo cual se recurrió “al subterfugio de llamarlos “franceses”, recordando al interlocutor que sólo el judío pronunciaba la rr a la francesa”>>.    [(*) Don Jorge Plantada y Aznar falleció en junio de 2005; su hijo don Javier Plantada Alvarez solicitó el título de Marqués  de Valdelomar,  BOE de 25 de julio de 2005/ pág 6505.]

Por útimo, en wikipedia leemos: Nacido el 22 de abril de 1870, en Simbirsk,(Ulianovsk, desde 1924), hijo de Iliá Nikoláyevich Ulianov, un funcionario civil ruso, director de escuelas, Lenin tenía ancestros Kalmyk por ascendencia paterna, de alemanes del Volga por parte de su abuela materna que eran luteranos y ascendencia judía por su abuelo materno. Murió en Gorki,el 21 de enero de 1924. Tras su muerte se originaron rumores sobre que sufría de sífilis.

LA AMENAZA DEL BURKA ISLÁMICO (Carta a Petra)

8 de marzo de 2008

(Carta a una jóven holandesa que vive en Madrid)

Amiga PETRA…Tienes un nombre rotundo. ¿Eres fuerte como una roca? Me ha gustado de ti cuando has dicho que CREES EN TI MISMA. Eso mismo dijo ATILA, rey de los HUNOS… hace más de MIL años. En eso eres el prototipo de tu estirpe…nórdica.  Amo a Europa y creo que Europa está en peligro de perder su espíritu de libertad, porque esa libertad está amenazada por ideas, costumbres y religiones extrañas. CREO QUE SI LOS EUROPEOS DEFENDEMOS NUESTRA IDENTIDAD, ACTUAMOS SEGUN NUESTRA NATURALEZA E INSTINTO DE SUPERVIVENCIA. Los hindúes y los europeos somos por naturaleza la gente más tolerante  y liberal del mundo. OCURRE QUE OTRAS CULTURAS Y RELIGIONES EXTRAÑAS pueden quieren imponernos su ley. Y, aunque no quisieran, sólo por el hecho de su presencia, más aún si algún día son mayoría, ellos prevalecerían y nosotros seríamos  ciudadanos de segunda categoría y una especie en extinción.  Esto es lo que yo, honestamente creo y opino que

hago un bien comunicando a los demás mis inquietudes, las cuales están inspiradas en el deseo de justicia, libertad y derecho a vivir de algo tan glorioso y milenario como es Europa, cuya civilización no parece tener igual… y si la tuviera es lo mismo, pues es la Nuestra. Eso es lo que le ocurrió a la antigua Persia, cuya cultura y religión originales

fueron destruidas por los musulmanes, los cuales impusieron su alfabeto árabe, su religión y sus costumbres. Hoy no queda apenas nada de los parsis antiguos.

Tu has dicho algo muy significativo y propio de un espíritu liberal y tolerante:

Has justificado sus costumbres diciendo: “Es su religión…” Eso mismo hacían los romanos y los germanos y los hindúes: respetaban la religión y costumbres de los demás pueblos y no soñaban con imponer sus propios dioses. Eso está bien…Pero eso no nos impide defender nuestra identidad y nuestra forma de vida. Si nuestro derecho a defender nuestra forma de ser es calificado de “intolerancia”por quienes buscan nuestra derrota, pueden llamarnos lo que quieran. En todo caso seriamos intolerantes con la INTOLERANCIA ABSOLUTA QUE NOS PUEDE BORRAR DE LA HISTORIA y creo que tenemos derecho a la LEGITIMA DEFENSA.

Petra, hoy te he vuelto a saludar…pero tú tenías prisa. Lo siento. Tú espíritu generoso creo que ha confundido mi actitud de amor por Europa con desprecio hacia otras culturas. No es así. En mi filosofía hay cabida para la diversidad que la Historia ha producido…pero, todos los pueblos de la tierra, si no quieren perecer, se aman un poco más a sí mismos y tratan de subsistir. Un ejemplo son los judíos, quienes a través de tantos siglos, han sabido conservar sus costumbres, su etnia y su religión y recientemente incluso han recuperado su idioma y un Estado soberano propio. Creo que nosotros, como ellos, tenemos el deber moral de conservar nuestro espíritu y legado…tan bello y también tan antiguo que nace más allá de la Prehistoria… quizás en las leyendas, como escribe maravillosamente Tolkien en EL SEÑOR DE LOS ANILLOS.

Un saludo amistoso  y espero que me comprendas. Y prueba de lo que digo es que vemos como cada día la dictadura islamista avanza un paso: En España se celebran congresos para denunciar “la islamofobia”, en Italia un juez permite el uso de la Burka por parte de las mujeres musulmanas, la Liga Arabe pide que se permita rezar a los musulmanes en la actual catedral cristina de Córdoba (que ya era un templo cristiano antes de la invasión mora del año 711).

Petra, siento más pena que tú por el futuro que a Holanda, tu país, preparan su gobierno. Yo deseo lo mejor para todos los holandeses y para toda Europa, desde Lisboa hasta Vladivostok… Pero para defendernos, los europeos tenemos que desechar cualquier sentimiento de culpa colectiva… Y ese sentimiento lo alimentan día a día los libros y la propaganda de una incesante leyenda negra. No somos peor que los demás; incluso somos mejor. Pero si incluso fuéramos los pésimos tenemos derecho a amarnos a nosotros mismos, del mismo modo que amamos a Dios… Y aquí está el problema: Como no tenemos ni Dios ni Dioses (nos los han robado) vagamos perdidos y sin orientación… Hasta que volvamos a CREER en NOSOTROS MISMOS, y no en leyendas y patrañas acusatorias…  Recordemos que la VERDAD finalmente PREVALECERA sobre la MENTIRA. Lo dijo KRISTO, en quien mucha gente ya no cree, para seguir a profetas de segunda o muy poca categoría.

Un saludo amistoso para PETRA y para todas las personas que como ella, son de buena voluntad y generosa actitud.

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Nota de JRANIA: Esta Carta a Petra se publicó  en IRANIA el dia 8 de septiembre pasado

ORIENTACIONES PARA SOBREVIVIR CONTRA LAS MENTIRAS

7 de marzo de 2008

Como prometímos hace unos días, aquí está la segunda y última parte de las Orientaciones dadas por Julius Evola a quienes tienen la valentía de buscar la vía difícil que da sentido a la Vida.

6.- CONTRA LA PRIMACÍA DE LO ECONÓMICO.
Nuestro radicalismo de la reconstrucción exige que no se transija, no sólo con ninguna de las variedades de la ideología marxista o socialista, sino tampoco con aquello que en general se puede llamar la alucinación o el demonismo de la economía. Se trata de la idea de que en la vida individual y colectiva el factor económico sea lo más importante, real y decisivo; que la concentración de los valores e intereses en el plano económico y productivo no sea la aberración sin precedentes del hombre occidental moderno, sino algo normal, no una brutal y eventual necesidad, sino algo que se desea y se exalta. En este círculo cerrado y oscuro se encuentran atrapados tanto el capitalismo como el marxismo. Debemos romper este círculo. Mientras no se hable más que de clases económicas, trabajo, salarios, producción, mientras se piense que el verdadero progreso humano, la verdadera elevación del individuo, está solamente condicionado por un particular sistema de distribución de la riqueza y de los bienes y tenga relación con la pobreza y el bienestar, con el estado de la prosperidad o con el socialismo utópico, se permanecerá siempre en el plano de lo que debe combatirse. Nosotros afirmamos que todo aquello que es economía e interés económico como mera satisfacción de la necesidad animal, ha tenido, tiene y siempre tendrá una función subordinada en una humanidad normal; que más allá de esta esfera debe diferenciarse un orden de valores superiores, políticos, espirituales y heróicos, un orden que -como ya hemos dicho- no conoce y ni siquiera admite “proletarios” o “capitalistas” y que sólo en función de dicho orden se deben definir aquellas cosas por las que vale la pena vivir y morir; un orden que debe establecer una verdadera jerarquía, diferenciar nuevas dignidades y, en la cumbre, entronizar la superior función del mando, del Imperium.
Así, a este respecto, deben desarraigarse muchas malas hierbas que han crecido también en nuestras filas. ¿Qué significa, si no, ese discurso sobre el “Estado del Trabajo”, el “socialismo nacional”, el “humanismo del trabajo” y similares? ¿qué significan esas llamadas más o menos explícitas a una involución de la política dentro de la economía, recogiendo así una de esas tendencias problemáticas hacia un “corporativismo integral” y, en el fondo, acéfalo, que en el fascismo ya encontró, afortunadamente, el paso obstruido? ¿Qué es eso de considerar la formula de la “socialización” como una especie de fármaco universal y elevar la “idea social” a símbolo de una nueva civilización que, quién sabe cómo, debería estar más allá tanto del “Este” como del “Oeste”?
Estos puntos oscuros están presentes -es necesario reconocerlo- en no pocos espíritus que, también se encuentran en nuestro mismo frente. Piensan que se mantienen fieles a una consigna “revolucionaria”, cuando en realidad obedecen sólo a sugestiones más fuertes que ellos mismos, que saturan un ambiente político degradado. Y entre tales sugestiones se encuentra la misma “cuestión social”. ¿Cuándo se tomará conciencia de la verdad, es decir, de que el marxismo no ha surgido porque haya existido una cuestión social objetiva, sino que la cuestión social surge -en numerosísimos casos- sólo porque existe un marxismo, es decir, artificialmente, y sin embargo, en términos casi siempre insolubles, por obra de agitadores (los famosos “excitadores de la conciencia de clase”) sobre los que Lenin se ha expresado muy claramente, refuntando el carácter espontáneo de los movimientos revolucionarios proletarios?
Partiendo de esta premisa se debería actuar, en el sentido antes mencionado de la desproletarización ideológica y de la desinfección de las partes aún sanas del pueblo del virus político socialista. Sólo entonces, una y otra reforma podrá ser estudiada y realizada sin peligro, según la verdadera justicia.
Así mismo hay que valorar la idea corporativa y ver si puede ser una de las bases del proceso de reconstrucción: entendemos el corporativismo, no tanto como un sistema general de equilibrio estático y casi burocrático que mantenga la idea nociva de opuestas formaciones clasistas, sino como voluntad de encontrar, en el mismo seno de la empresa, esa unidad, esa solidaridad de fuerzas diferenciadas que la prevaricación capitalista (con el tipo más reciente y parásito del especulador y del capitalista financiero), por un lado, y la agitación marxista, por otro, han perjudicado y roto. Es necesario restituir a la empresa una forma de unidad casi militar, en la cual al espíritu de responsabilidad, a la energía y a la competencia de quien dirige, se acompañen el de la solidaridad y la fidelidad de las fuerzas laborales asociadas alrededor de él en la común empresa o misión. Si se considera su aspecto legítimo y positivo, tal es entonces el sentido de la “socialización”. Pero esta designación, como se ve, es poco apropiada, pues es más bien de una reconstrucción orgánica de la economía y de la empresa de lo que se debería hablar, y deberíamos guardarnos, usando esta fórmula con simples objetivos de propaganda, de adular el espíritu de sedición de las masas transformado en “justicia social” proletaria. El único verdadero objetivo es la reconstrucción orgánica de la empresa, y para realizar este objetivo no es necesario recurrir a fórmulas destinadas a estimular, en el marco de sucias maniobras electorales y propagandísticas, el espíritu de sedición de las masas disfrazado de “justicia social.. En general, debería recuperarse el mismo estilo de impersonalidad activa, de dignidad, de solidaridad en la producción, que fue el estilo propio de las antiguas corporaciones o gremios de artesanos y profesionales. El sindicalismo con su “lucha” y con sus auténticos chantajes, de los que no se nos ofrecen hoy sino demasiados ejemplos, debe ser proscrito. Pero, repitámoslo, a esto se debe Ilegar partiendo desde el interior. Lo importante es que, contra toda forma de resentimiento y de rivalidad social, cada uno sepa reconocer y amar su propia función, aquella que verdaderamente es conforme a su propia naturaleza, reconociendo así los límites dentro de los cuales puede desarrollar sus potencialidades y conseguir una perfección propia; porque un artesano que desempeña perfectamente su función es indudablemente superior a un rey que se desvía y que no está a la altura de su dignidad.
En particular, podemos admitir un sistema de competencias técnicas y de representaciones corporativas para sustituir al parlamentarismo de los partidos; pero debe tenerse presente que las jerarquías técnicas, en su conjunto, no pueden significar nada más que un grado en la jerarquía integral: se refieren al orden de los medios, que han de subordinarse al orden de los fines, al cual por tanto corresponde la parte propiamente política y espiritual del Estado. Hablar, pues, de un “Estado del trabajo” o de “la producción” equivale a hacer de la parte un todo y reducir, por analogía, un organismo humano a sus funciones simplemente físico-vitales. Una tal elección, oscura y obtusa, no puede ser nuestra bandera, al igual que tampoco la idea social. La verdadera antítesis, tanto frente al “Este” como frente al “Oeste”, no es el “ideal social”. Lo es, en cambio, la idea jerárquica integral. Respecto a esto, ninguna incertidumbre es tolerable.
7.- LA IDEA ORGÁNICA
Si la idea de una unidad política viril y orgánica formó ya parte esencial del mundo que fue vencido -y se sabe que, entre nosotros, se evocó de nuevo el símbolo romano- debemos también reconocer los casos en los cuales esta exigencia se desvió y abortó hacia la dirección equívoca del “totalitarismo”. Esto, de nuevo, es un punto que debe verse con claridad, a fin de que la diferencia entre los frentes

sea precisa y no se suministren armas a quienes quieren confundir las cosas. Jerarquía no es jerarquismo (un mal éste que, desgraciadamente, intenta extenderse en nuestros días), y la concepción orgánica nada tiene que ver con una esclerosis de la idolatría del Estado ni con una centralización niveladora. En cuanto a los individuos, la verdadera superación, tanto del individualismo como del colectivismo, se da solamente cuando los hombres se encuentran frente a los hombres, en la diversidad natural de su ser y de su dignidad, teniendo gran importancia el antiguo principio de que “la suprema nobleza de los jefes no es la de ser amos de siervos, sino señores que también aman la libertad de quienes les obedecen”. Y en cuanto a la unidad que debe impedir, por regla general, toda forma de disociación y de absolutización de lo particular, tiene que ser esencialmente espiritual, debe ser y tener una influencia central orientadora, un impulso que, según los dominios, asume las más diferentes formas de expresión. Ésta es la verdadera esencia de la concepción “orgánica”, opuesta a las relaciones rígidas e intrínsecas propias del “totalitarismo”. En este marco, la exigencia de la libertad y de la dignidad de la persona humana, que el liberalismo sabe concebir solamente en términos individualistas, igualitarios y privados, puede realizarse integralmente. En este espíritu deben ser estudiadas las estructuras de un nuevo orden político y social, de sólidas y claras articulaciones.
Pero estas estructuras necesitan de un centro, de un punto supremo de referencia. Es necesario un nuevo símbolo de soberanía y de autoridad. La consigna a este respecto debe ser precisa, puesto que no podemos admitir tergiversaciones ideológicas. Se debe decir claramente que aquí no se trata del llamado problema institucional sino de modo subordinado; se trata, ante todo, de aquello que es necesario para lograr una “atmósfera” específica que haga posible el fluido que debe animar toda relación de fidelidad, de dedicación, de servicio, de acción desinteresada, hasta superar verdaderamente el gris, mecanicista y torcido mundo político y social actual. En este camino hoy se acabará en un callejón sin salida si no se es capaz de asumir una especie de áscesis de la idea pura. Para numerosos espíritus, la percepción clara de la dirección justa viene perjudicada tanto por algunos antecedentes poco felices de nuestras tradiciones nacionales como por las trágicas contingencias de un pasado reciente. Estamos dispuestos a admitir la incoherencia de la solución monárquica, si se piensa en aquellos que hoy en día sólo saben defender el residuo de una idea, un símbolo vacío y desvirilizado, como lo es el de la monarquía constitucional y parlamentaria. Pero, del mismo modo, debemos declarar nuestro rechazo de la idea republicana. Ser antidemócrata por un lado, y por otro defender “ferozmente” (tal es desgraciadamente la terminología de algunos exponentes de una falsa intransigencia) la idea republicana es un absurdo que salta a los ojos: la república (en su representación moderna, pues las repúblicas antiguas fueron aristocracias -como en Roma- u oligarquías, éstas a menudo con carácter de tiranías) pertenece esencialmente al mundo surgido tras el jacobinismo y la subversión antitradicional y antijerárquica del siglo XIX. Que se la deje entonces a ese mundo, que no es el nuestro. (…).
Ésta es la doctrina que se debe seguir, sin consentir en descender de nivel ni hacer el juego a ningún grupo. La concreción del símbolo, por ahora, puede quedar indeterminada. Decir solamente: Jefe, Jefe del Estado. Aparte de esto, el principal y esencial deber es preparar silenciosamente el ambiente espiritual adecuado para que el símbolo de la autoridad intangible sea percibido y reasuma su pleno significado: a tal símbolo no podría corresponder la estatura de cualquier revocable “presidente” de la república, ni tampoco un tribuno o jefe popular, detentador de un simple poder individual informe, privado de un carisma superior, de un poder basado de hecho en la fascinación precaria que ejerce sobre las fuerzas irracionales de la masa. Este fenómeno, llamado por algunos “bonapartismo”, ha sido interpretado justamente, no como lo contrario de la democracia demagógica o “popular”, sino como su lógica conclusión: el “bonapartismo” es una de las sombrías apariciones de la spengleriana “decadencia de Occidente”. Ésta es otra piedra de toque y una prueba para los nuestros: la sensibilidad respecto a todo esto. Ya un Carlyle había hablado “del mundo de los siervos que quieren ser gobernados por un pseudo-Héroe”, y no por un Señor.
8.- LA PATRIA DE LA IDEA
En un análogo orden de ideas debe ser precisado otro punto. Se trata de la posición que se debe tomar frente al nacionalismo y a la idea genérica de patria. Esto es especialmente oportuno en cuanto que, muchos, intentando salvar aun lo que puede ser salvado, querrían hacer valer de nuevo una concepción romántica, sentimental y al mismo tiempo naturalista de la nación, idea extraña a la más alta tradición política europea y poco conciliable con la misma concepción del Estado de la que se ha hablado. Abstracción hecha de que la idea de patria sea invocada entre nosotros, de manera retórica e hipócrita, por las facciones más opuestas, e incluso por los representantes de la subversión roja, concretamente hablando esta concepción no está a la altura de la época, pues, por un lado, se asiste a la formación de grandes bloques supranacionales, mientras que, por otro, aparece cada vez más necesario encontrar un punto de referencia europeo, capaz de unir fuerzas, más allá del inevitable particularismo inherente a la concepción naturalista de la nación y, aun más, del “nacionalismo. Pero más esencial es la cuestión de principio. El plano político, en tanto que tal, es el de las unidades superiores con respecto a las unidades definidas en términos naturalistas, como es el caso de aquellas que corresponden a las nociones genéricas de nación, patria y pueblo. En este plano superior, lo que une y divide es la idea, una idea encarnada por una determinada élite tendente a concretarse en el Estado. Por ello, la doctrina fascista -fiel en ello a la mejor tradición política europea-, otorga a la Idea y al Estado la primacía sobre la nación y el pueblo, y estima que nación y pueblo no adquieren un sentido y una forma y no participan en un grado superior de existencia más que en el interior del Estado. Justamente, en períodos de crisis como el actual, es necesario mantenerse firmes en esta doctrina. En la Idea debe ser reconocida nuestra verdadera patria. Lo que cuenta hoy no es el hecho de pertenecer a una misma tierra o de hablar una misma lengua, sino el hecho de compartir la misma idea. Tal es la base, el punto de partida. A la unidad colectivista de la nación -des enfants de la patrie- en la forma en que ha predominado cada vez más a partir de la revolución jacobina, oponemos algo que se asemeje a una Orden, hombres fieles a los principios, testimonios de una autoridad y de una legitimidad superiores procedentes precisamente de la Idea. Aunque hoy seria deseable, en cuanto a los fines prácticos se refiere, avanzar hacia una nueva solidaridad nacional, para alcanzarla no se debe descender a ningún tipo de compromiso; la condición sin la cual todo resultado sería ilusorio es que se aísle y tome forma un frente definido por la Idea, en tanto que idea política y visión de la existencia. Hoy no existe otro camino: es necesario que, de entre las ruinas, se renueve el proceso de los orígenes, aquel que, basado en las elites y en un símbolo de soberanía y de autoridad, hizo unirse a los pueblos dentro de los grandes Estados tradicionales, como otras tantas formas surgiendo de lo informe. No se debe entender que este realismo de la idea signifique mantenerse en un plano que es, en el fondo, infrapolítico: el plano del naturalismo y del sentimentalismo, por no decir claramente el de la retórica patriotera. (…).

Idea, Orden,

elite, Estado, hombres de Orden. Éstos son los términos en los que debe mantenerse la línea fundamental, mientras sea posible.
9.- CONCEPCIÓN DEL MUNDO Y MITOS MODERNOS
Es necesario ahora hablar del problema de la cultura. En efecto, la cultura no debe ser sobrevalorada. Lo que llamamos “visión del mundo” no se basa en los libros; es una forma interior que puede encontrarse con más autenticidad en una persona sin una particular cultura que en un “intelectual” o en un escritor. Se puede imputar como hecho nefasto de la “cultura libre”, al alcance de todo el mundo, que el individuo esté indefenso frente a los influjos de todo género, incluso cuando es incapaz de mostrarse activo frente a ellos, de discriminar y juzgar según un criterio justo.
Pero no es éste el lugar de extenderse sobre tal punto. Baste decir que, en el estado actual de las cosas, existen corrientes específicas contra las cuales los jóvenes de hoy deben defenderse interiormente. Ya hemos hablado de un estilo de rectitud y de una actitud interna. Tal estilo implica un justo saber, y en especial los jóvenes deben darse cuenta de la intoxicación operada en toda una generación por parte de las variedades de una visión de la existencia distorsionada y falsa, variedades que han incidido en las fuerzas internas precisamente en el punto donde su integridad sería más necesaria. De una forma u otra, estas toxinas continúan hoy actuando en la cultura, en la ciencia, en la sociología, en la literatura, como otros tantos focos de infección que deben ser denunciados y neutralizados. Aparte del materialismo histórico y el economicismo, sobre los cuáles ya se ha hablado, también son principales núcleos de infección el darwinismo, el psicoanálisis, el existencialismo, el neorrealismo.
Contra el darwinismo se debe reivindicar la dignidad fundamental de la persona humana, reconociendo su verdadero lugar, que no es el de una particular y más o menos evolucionada especie animal entre tantas diferenciada por “selección natural” y que permanecería ligada a orígenes animalescos y primitivos, sino a un estatuto tal que virtualmente la eleve por encima del plano biológico. Aunque hoy no se hable demasiado del darwinismo, su substancia perdura. El mito biológico darwinista, en una u otra de sus variantes, mantiene su valor preciso de dogma, defendido por los anatemas de la “ciencia” en el seno del materialismo de la civilización marxista y americana. El hombre moderno se ha acostumbrado a esta concepción degradada, se reconoce en ella tranquilamente y la encuentra natural.
Contra el psicoanálisis, debe prevalecer el ideal de un Yo que no abdica, que quiere permanecer consciente, autónomo y soberano frente a la parte nocturna y subterránea de su alma y frente al demonio de la sexualidad; que no se siente ni “reprimido” ni psicológicamente escindido, sino que realiza un equilibrio de todas sus facultades humanas, ordenadas hacia la realización de un significado superior de la vida y de la acción. Puede ser señalada una convergencia evidente: el descrédito arrojado sobre el principio consciente de la persona, el relieve dado por el psicoanálisis y otras escuelas análogas al subconsciente, a lo irracional, al “inconsciente colectivo”, etc., corresponden, en el individuo, exactamente a lo que representan, en el mundo social e histórico moderno, el movimiento surgido desde abajo, la subversión, la sustitución revolucionaria de lo superior por lo inferior y el desprecio por todo principio de autoridad. Sobre dos planos diferentes actúa la misma tendencia, y los efectos no pueden sino integrarse recíprocamente.
En cuanto al existencialismo, incluso aunque veamos en él propiamente una filosofía confusa hasta hace poco reducida a pequeños grupos de especialistas, es necesario reconocer en él el estado del alma de una crisis erigida en sistema y adulada, la verdad de un tipo humano roto y contradictorio, que sufre como angustia, tragedia y absurdo una libertad ante la cual no se siente elevado, sino más bien condenado, sin salida y sin responsabilidad, en el seno de un mundo privado de valor y de sentido. Todo ello, mientras que ya el mejor Nietzsche había indicado una vía para dar un sentido a la existencia, para darse una ley y un valor intangible frente a un nihilismo radical, al encuentro de un existencialismo positivo y, según su expresión, de “naturaleza noble”.
Tales deben ser las direcciones a seguir, que no deben ser intelectualizadas, sino vividas, integradas en su significado inmediato a la vida interior y a la propia conducta. No es posible rebelarse mientras se permanezca, de un modo u otro, bajo la influencia de estas formas de pensar falsas y desviadas. Pero, una vez desintoxicados, se puede adquirir la claridad, la rectitud, la fuerza.
10.- REALISMO Y ANTIBURGUESISMO
En la zona que está entre la cultura y la costumbre existe una actitud que debe ser precisada. Lanzada por el comunismo, la consigna del antiburguesismo ha sido recogida en el campo de la cultura por ciertos ambientes intelectuales de “vanguardia”. En esto hay un equívoco. Dado que la burguesía ocupa una posición intermedia, existe una doble posibilidad de superar a la burguesía, de decir “no” al tipo burgués, a la civilización burguesa, al espíritu y a los valores burgueses. Una de estas posibilidades corresponde a la dirección que conduce todavía más bajo, hacia una subhumanidad colectivizada y materializada, con su “realismo” marxista: valores sociales y proletarios contra la “decadencia burguesa” e “imperialista”. La otra posibilidad es la dirección de quien combate a la burguesía para elevarse efectivamente por encima de ella. Los hombres del nuevo frente serán, ciertamente, antiburgueses, pero en razón de su concepción superior, heroica y aristocrática de la existencia; serán antiburgueses porque despreciarán la vida cómoda; antiburgueses porque seguirán no a quienes prometen ventajas materiales, sino a quienes lo exigen todo de si mismos; antiburgueses, en fin, porque no tendrán la preocupación de la seguridad, sino que amarán la unión esencial entre la vida y el riesgo, en todos los niveles, haciendo suya la inexorabilidad de la idea desnuda y de la acción precisa. Otro aspecto por el cual el hombre nuevo, substancia celular del movimiento que despierta, será antiburgués y se diferenciará de la generación precedente será su rechazo hacia toda forma de retórica y de falso idealismo, su desprecio hacia todas las grandes palabras que se escriben con mayúscula, hacia todo aquello que es sólo gesto, golpe de efecto, escenografía. Renuncia y autenticidad por el contrario, nuevo realismo en la exacta apreciación de los problemas que se impondrán, de modo que lo importante no será la apariencia, sino el ser, no la palabrería, sino la realización, silenciosa y precisa, en sintonía con las fuerzas afines y en adhesión al mandato proveniente de lo alto.
(…).

11.- SUPERACIÓN DEL ESTADO LAICO
Consideremos brevemente, por último, el tema de las relaciones entre las fuerzas que han conservado su integridad, que no han abdicado, y la religión dominante. Para nosotros, el Estado laico, en cualquiera de sus formas, pertenece al pasado. En particular, nos oponemos a uno de sus disfraces, el que en ciertos ambientes se presenta como el “Estado ético”, producto de una débil, espurea, vacía y confusa filosofía “idealista”, aliada antaño con el fascismo, pero cuya naturaleza, es tal que puede facilitar un apoyo comparable, en el marco de un simple juego “dialéctico”, al antifascismo de un Croce. Esta filosofía no es más que un producto de la burguesía laica y humanista, a la que se suma la presunción del “libre-pensamiento” de un “profesor de liceo” en trance de celebrar la infinidad del “Espíritu absoluto” y del “Acto Puro”: nada hay de real, de claro, de duro, en esta filosofía (16).
Pero si bien nos oponemos a tales ideologías y al Estado laico, tampoco aceptamos un Estado clerical o clericalista. El factor religioso es necesario como fundamento para una

verdadera concepción heroica de la vida, esencial para nuestra lucha. Es necesario sentir en nosotros mismos la evidencia de que más allá de esta vida terrestre existe una vida más alta; solamente quien siente así posee una fuerza inquebrantable, y sólo él será capaz de un impulso absoluto – cuando esto falta, el desafío a la muerte y el desprecio a la propia vida es posible sólo en momentos esporádicos de exaltación o ante el desencadenamiento de las fuerzas irracionales; no hay disciplina que se pueda justificar, en el individuo, sin un significado superior y autónomo. Pero esta espiritualidad, que debe estar viva entre los nuestros, no tiene necesidad de formulaciones dogmáticas obligadas, ni de una confesión religiosa determinada; el estilo de vida que debe desarrollarse no es, en modo alguno, el del moralismo católico, que no va más allá de una domesticación “virtuísta” (17) del animal humano. Políticamente hablando, esta espiritualidad no puede sino sentir desconfianza hacia todo lo que se deduce de ciertos aspectos de la concepción cristiana -humanitarismo, jusnaturalisrno, igualdad, ideal del amor y del perdón, en lugar del ideal del honor y de la justicia-. Ciertamente, si el catolicismo fuera capaz de apartarse del plano contingente y político, si fuese capaz de hacer suya una elevación ascética y si fuera capaz, sobre esta base; como en una continuación del espíritu del mejor Medievo de los cruzados; de convertir la fe en el alma de un bloque armado de fuerzas, de una nueva Orden templaria compacta e inexorable contra las corrientes del caos, del abandono, de la subversión y del materialismo práctico del mundo moderno e incluso en el caso en que, como condición mínima, el catolicismo permaneciera fiel a la posición del Syllabus, entonces no habría ni un instante de duda en cuanto a la opción a seguir. Pero tal como están las cosas, dado el nivel mediocre y, en el fondo, burgués y mezquino al cual prácticamente ha descendido en la actualidad todo lo que es religión confesional, dada la sumisión modernista y la cada vez mayor apertura a la izquierda de la Iglesia post-conciliar del “aggiornamento”, bastará para nuestros hombres la pura referencia al espíritu, y valdrá precisamente como la evidencia de una realidad trascendente, que debe ser invocada no por evasión mística o como coartada humanitaria, sino para infundir nueva fuerza a nuestra fuerza, para presentir que nuestro combate no es puramente político, para atraer una invisible consagración sobre un nuevo mundo de hombres y de jefes de hombres.
(…). Ciertamente, es necesario que nuestras fuerzas tomen parte también en la lucha política y polémica del cuerpo a cuerpo, para crearse todo el espacio posible en la situación actual y contener el avance de las fuerzas de izquierdas. Pero más allá de esto, es importante y esencial que se constituya una elite, que, con aguerrida intensidad, definirá, con un rigor intelectual y una intransigencia absolutos, la idea en función de la cual es preciso unirse, y afirmará esta idea sobre todo en la forma del hombre nuevo, del hombre de la resistencia, del hombre en pié entre las ruinas. Si nos es dado superar este período de crisis y de orden vacilante e ilusorio, sólo a este tipo de hombre corresponderá el futuro. Pero incluso si el destino que el mundo moderno se ha creado, y que lo arrolla todo, no pudiera ser contenido, gracias a tales premisas las posiciones interiores permanecerán intactas: en cualquier circunstancia, lo que debe ser hecho será hecho, y perteneceremos así a esa patria a la que ningún enemigo podrá nunca ocupar ni destruir.

¡JUEGO LIMPIO EN LA TAUROMAQUIA!

3 de marzo de 2008

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Dicen que la fiesta taurina es en su origen un sacrificio religioso, y en este sentodo merece ser respetada como una reliquia de un valor cultural venerable. Y además es un símbolo de la idiosincrasia o de la cultura española…que se ha extendido a paises hispanos como México/Méjico, ( que no es precisamente un nombre hispano y quizás debería haber conservado el nombre de Nueva España…pero ya se sabe que la revolución mexicana era masónica, indigenista e hispanófoba).  Y ya que hablamos de hispanofobia, viene a cuento decir  que Fernando Sanchez Dragó, en su último libro… “Y si habla mal de España…es español”, narra que  los incívicos que han decapitado el toro bravío de Osborne,  icono que todavía se ve en algunas carreteras, no como protesta contra la llamada “fiesta nacional” sino como gesto antihispánico escribieron la pintada “Puta España”…

 Lo anterior tiene que ver con las últimamente reiteradas protestas callejeras contra la tauromaquia… Concretamente, en la Puerta del Sol, de Madrid, una señoritas se pasearon desnudas para denunciar el maltrato cruel que sufren los toros… Nada habría que objetar a las protestas de los amigos y amigas de los animales.. si esas protestas se dirigieran también a la cruel forma que tienen de degollar musulmanes y judios según sus respectivos rituales…  Hay que decir que cuando los “nazis” (que entre otras cosas eran defensores de los animales y del nudismo) denunciaron los ritos judaicos de degollar… fueron acusados de ser “antisemitas”. A Brigit Bardot la llamaron “xenófoba” por criticar la forma de degollar de los musulmanes…

 En resúmen, tenemos la convicción de que la pretendida defensa del toro y el ataque a la fiesta taurina… tiene alguna relación con la hispanofobia de algunos “separatistas” que no acaban de entender que siempre es mejor pertenecer a una gran nación… “pero esto es otra historia”…

Pero como nosotros no somos hispanófobos sino más bien hispanófilos, y además, amigos de los toros y de las vacas, no tenemos inconveniente en reproducir algunos párrafos de una hoja de PROPAGANDA contra la “fiesta de los toros”.

Dicen…que a los toros, antes de la Corrida,  “se les purga con sulfato de sosa para producirles diarrea”. “Se les golpean los riñones con costales de arena, (…) “Se les recortan las puntas de los cuernos (sumamente doloroso por las terminaciones nerviosas)”. “Se les introduce algodón o estopa en la nariz para dificultarles la respiración”.

La citada hoja añade otras supuestas o reales atrocidades ya durante la Corrida  y termina recomendando no acudir a los espectáculos taurinos… porque  “el toro (…) siente el dolor y sufre igual que nosotros”.  A modo de firma figuran varias páginas web: antitauromaquia.com,  ansada.org, amnistiaanimal.org,  etc.

Yo por mi parte, como tengo el mismo gusto que las vacas, es decir, que me gustan los toros,  prefiero que no se maltrate a tan noble animal. Es necesario que en la lucha entre el torero y el toro no haya trampa, sino juejo limpio… y por último, opino que la mejor forma de luchar contra la matanza de animales es hacerse vegetariano… es decir, abstenerse de comer alimentos cárnicos.  Si no es así, la pretendida denuncia contra la crueldad contra los toros… resulta hipócrita o interesada y con fines no confesados.

J. Sanz, 3 marzo de 2008

DISIDENTES: “España, falsificada en su historia”

3 de marzo de 2008

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En la Universidad española, con permiso de “los tolerantes” y “progres” se va a denunciar cómo en los últimos años se está falsificando la historia de España:  El Manifiesto anuncia  que el miércoles, 5 de marzo, a las 18.00 horas, en la facultad de Derecho de la Universidad Complutense, en Madrid, hablarán Pío Moa, sobre “La República que no fue”; Ángel David Martín Rubio, acerca de “La quimera de Al-Andalus”; José Javier Esparza destripará “La leyenda negra” y Jesús Lainz examinará “La fábula separatista”. Organizan el acto el Foro Universitario Francisco de Vitoria, la página historiaenlibertad.es, la web nodulo.org, la asociación Libertad e Identidad, Convivencia Cívica Catalana y Elmanifiesto.com.

ORIENTACIONES PARA GENTE CON IDEAS CLARAS

2 de marzo de 2008

En el mundo de la confusión en que vivimos necesitamos orientarnos con unas ORIENTACIONES de Julius Evola fundamentales para sobrevivir en medio de la decadencia y caída, en el mundo surgido de las ruinas de 1945, ruinas que si entonces eran físicas hoy son morales. Escritas en 1971, cuando todavía el enemigo del Este, no había sido substituido por el enemigo de la “invasión” silenciosa que sufre Europa, este opúsculo constituye una introducción general a la obra evoliana, en su vertiende política.
Hoy HURANIA publica la mitad de dichas orientaciones:

1. LA ILUSION DEL PROGRESO
Es inútil hacerse ilusiones con las quimeras de un falso optimismo: nos encontramos al final de un ciclo. Desde hace ya siglos, primero imperceptiblemente, después con el movimiento de una masa que se desploma por una pendiente, son múltiples los procesos que han destruido en Occidente cualquier ordenamiento normal y legítimo de los hombres, que han falseado incluso la más alta concepción de la vida, de la acción, del conocimiento y del combate. Esta caída, su velocidad y su aspecto vertiginoso, ha sido llamado “progreso”. Y a este “progreso” se han dedicado himnos y alabanzas, y se albergó la ilusión de que esta civilización -civilización de materia y de máquinas- era la civilización por excelencia, a la que se habría estado preordenado toda la historia anterior del mundo: las consecuencias finales de este proceso fueron tales que provocaron, en algunos, un despertar.
Se sabe dónde, y bajo qué símbolos, se intentaron organizar las fuerzas de una posible resistencia. Por un lado, una nación que desde su unificación no había conocido más que el mediocre clima del liberalismo, de la democracia y de la monarquía constitucional -Italia- tuvo la osadía de recoger el símbolo de Roma como base para una nueva concepción política y para un nuevo ideal de virilidad y de dignidad. Por otro lado, en otra nación, que en el Medievo había hecho suyo el principio romano del Imperium -Alemania- fuerzas análogas se despertaron para reafirmar el principio de autoridad y la primacía de todos aquellos valores que tienen sus raíces en la sangre, en la raza y en los instintos más profundos de una estirpe. Y mientras que en otras naciones europeas algunos grupos se orientaron en el mismo sentido, una tercera fuerza se alineó en el mismo campo de combate en el continente asiático: la nación de los samurai, en la que la adopción de las formas externas de la civilización moderna no había lesionado la fidelidad a una tradición guerrera, centrada en el símbolo del Imperio solar de derecho divino.
En estas corrientes, la distinción entre lo esencial y lo accesorio, no siempre fué clara, ni las ideas tuvieron paralelamente una adecuada convicción y cualificación en personas, ni siquieran fueron superadas algunas influencias de aquellas mismas fuerzas a las que se debía combatir. El proceso de purificación ideológica habría podido tener lugar en un segundo tiempo, una vez que hubieran sido resueltos algunos problemas políticos inmediatos e inaplazables. Pero, incluso así, era evidente que estaba tomando cuerpo una concentración de fuerzas en abierto desafío frente a la llamada civilización “moderna”, tanto para las democracias herederas de la revolución francesa como para la encarnación del límite extremo de la degradación del hombre occidental: la civilización colectivista del Cuarto Estado, la civilización proletaria del hombre-masa anónimo y sin rostro. Los acontecimientos se precipitaron, se acentuó la tensión hasta que Ilegó el choque armado de las fuerzas en pugna. Lo que prevaleció fue el poder bruto de una coalición que no retrocedió ante una híbrida alianza de intereses y la hipócrita movilización ideológica para aplastar a un mundo que estaba poniéndose en pie y que intentaba afirmar su derecho. Dejamos al margen el hecho de saber si nuestros hombres estuvieron o no a la altura de su empresa, si se cometieron errores en cuanto al sentido de la oportunidad, de la preparación, si valoraron… todo esto no afecta. Igualmente, no nos interesa que la historia se vengue de los vencedores, ni que, por una especie de justicia inmanente, las potencias democráticas, tras haberse aliado con las fuerzas de la subversión roja para Ilevar la guerra hasta el insensato extremo de la rendición incondicional y de la destrucción total, vean volverse contra ellas a sus aliados de ayer, peligro éste mucho más temible que el que querían conjurar [El autor se refiere al desenlace de la Segunda Guerra Mundial y al proceso de la guerra fría. NdT].
Lo único que cuenta es que hoy nos encontramos en medio de un mundo en ruinas. Y la pregunta que debe plantearse es la siguiente: ¿existen aún hombres en pie en medio de estas ruinas? ¿Y qué deben o pueden hacer aún?
2.- POLITICA Y METAPOLITICA
Tal cuestión supera de hecho las fronteras de ayer; está claro que vencedores y vencidos están desde entonces en el mismo plano y que el único resultado de la Segunda Guerra Mundial ha consistido en rebajar a Europa al rango de objeto de las potencias y de los intereses extra-europeos. Es necesario, por otra parte, reconocer que la devastación que nos rodea es de carácter esencialmente moral. Nos encontramos en una atmósfera de anestesia moral generalizada, de profundo desarraigo, a pesar de todas las palabras de orden en uso en una sociedad democrática de consumo: el debilitamiento del carácter y de toda verdadera dignidad, el marasmo ideológico, el predominio de los intereses más bajos, la vida del día a día, he aquí lo que caracteriza, en general, al hombre de post-guerra. Reconocer esto significa también reconocer que el problema principal, el origen de cualquier otro, es de naturaleza interior: rebelarse, renacer interiormente, darse una forma, crear en sí mismos un orden y una rectitud. Nada han aprendido de las lecciones del pasado reciente quienes hoy todavía se ilusionan a propósito de las posibilidades de una lucha puramente política y sobre el poder de tal o cual fórmula o sistema, si no se parte, ante todo, de una nueva cualidad humana. Es éste un principio que hoy, más que nunca, debería aparecer con una evidencia absoluta: si un Estado tuviera un sistema político o social que, en teoría, valiera corno el más perfecto, pero en el cual la substancia humana fuese deficiente, entonces este Estado descendería antes o después al nivel de las sociedades más bajas, mientras que, por el contrario, un pueblo, una raza capaz de engendrar verdaderos hombres, hombres de intuición justa y de instinto seguro, alcanzaría un alto nivel de civilización y se mantendría en pie, firme frente a las más arduas y calamitosas pruebas, incluso aunque su sistema político fuera deficiente o imperfecto. Hay que adoptar, pues, una precisa posición contra el falso “realismo político”, que piensa sólo en términos de programas, de problemas, de organización de partidos, de recetas sociales y económicas. Todo esto es contingente y en absoluto esencial. Lo que aún puede ser salvado depende, por el contrario, de la existencia o no de hombres que vivan no para predicar fórmulas, sino para ser ejemplos; no para ir al encuentro de la demagogia y del materialismo de las masas, sino para despertar diferentes formas de sensibilidad y de interés. Se trata de reconstruir un hombre nuevo a partir de lo que, pese a todo, sobrevive aún entre las ruinas, animarlo gracias a un determinado espíritu y una adecuada visión de la vida, fortificarlo mediante la adhesión férrea a ciertos principios. Este es el verdadero problema.
3. EL “ESPÍRITU LEGIONARIO”
En el plano espiritual, existe efectivamente algo que puede servir como orientación para las fuerzas de la resistencia y del alzamiento: es el espíritu legionario. Se trata de la actitud de quienes supieron elegir el camino más duro, de quienes supieron combatir aun siendo conscientes de que la batalla estaba materialmente perdida, de quienes supieron revivir y convalidar las palabras del antiguo lema: La fidelidad es más fuerte que el fuego, a través de la cual se afirma la idea tradicional de que el sentido del honor y de la vergüenza, y no las exiguas medidas extraídas de pequeñas moralinas, crea una diferencia substancial y existencial entre los seres, casi como entre una raza y otra. Por otra parte, en todo esto se perfila la realización de aquellos para quienes el fin aparece como un medio y el reconocimiento del carácter ilusorio de los múltiples mitos deja intacto lo que supieron conquistar por sí mismos, en las fronteras de la vida y la muerte, más allá del mundo de la contingencia.
Estas formas del espíritu pueden constituir los fundamentos de una nueva unidad. Lo esencial es asumirlas, aplicarlas y extenderlas desde el tiempo de guerra al tiempo de paz, de esta paz que no es más que una tregua y un desorden malamente contenido, hasta que se determine una discriminación y un nuevo frente de batalla en formación. Éste debe realizarse en términos mucho más esenciales de los que se dan en un “partido”, que puede ser sólo un instrumento contingente en previsión de determinadas luchas políticas; incluso en términos más esenciales también que los representados por un simple “movimiento”, si por “movimiento” se entiende solamente un fenómeno de masas y de agregación, un fenómeno cuantitativo más que cualitativo, basado más en factores emocionales que en la severa y franca adhesión a una idea. De lo que se trata es más bien de una revolución silenciosa, de origen profundo; esta revolución debe resultar de la creación, en el interior del individuo, de las premisas de un orden que, después, tendrá que afirmarse también en el exterior; entonces suplantará fulminantemente, en el momento justo, las formas y las fuerzas de un mundo de decadencia y de subversión. El “estilo” que debe imperar es el de quien se mantiene sobre posiciones de fidelidad a sí mismo y a una idea, en un recogimiento profundo; este estilo nace de un rechazo hacia toda componenda, en un empeño total que se debe manifestar no sólo en la lucha política sino también en toda expresión de la existencia: en las fábricas, laboratorios, universidades, calles, en el dominio personal de los afectos y los sentimientos. Se tiene que llegar al punto en que el tipo humano del que hablamos, que debe ser la sustancia celular de nuestras tropas en formación, sea reconocible, imposible de confundir, diferenciado, y pueda decirse de él: “he aquí alguien que actúa como un hombre del movimiento”.
Esta consigna, propia de las fuerzas que soñaron con dar a Europa un orden nuevo, pero que a menudo fue en su realización falseada y obstaculizada por múltiples factores, debe ser hoy día retomada. Hoy, en el fondo, las condiciones son mejores, porque no existen equívocos y basta mirar alrededor, desde la calle al parlamento, para que las vocaciones sean puestas a prueba y se obtenga, claramente, la medida de lo que nosotros “no” debemos ser. Ante un mundo podrido cuyo principio es: “haz lo que veas hacer”, o: “éstos no son tiempos en que se pueda uno permitir el lujo de tener un carácter”, o, finalmente: “tengo una familia que alimentar”, nosotros oponemos esta norma de conducta, firme y clara: “No podemos actuar de otra forma, éste es nuestro camino, ésta es nuestra forma de ser”. Todo lo que de positivo se podrá obtener hoy o mañana nunca se logrará mediante la habilidad de los agitadores y de los políticos, sino a través del natural prestigio y el reconocimiento de los hombres de la generación anterior, o, mejor aún, de las nuevas generaciones, hombres que serán capaces de todo ello y que suministrarán una garantía en favor de su idea.
4.- POR UNA NUEVA ARISTOCRACIA
Es, pues, una substancia nueva la que debe afirmarse, en sustitución de aquella otra, podrida y desviada, creada en el clima de la traición y de la derrota, mediante un lento avance más allá de los esquemas, de los rangos y de las posiciones sociales del pasado. Se trata de una figura nueva que debemos tener ante los ojos para poder medir la propia fuerza y la propia vocación. Esta figura, es importante y fundamental reconocerlo, no tiene nada que ver con las clases en tanto que categorías sociales y económicas, ni con los antagonismos que les son relativos. Dicha figura podrá manifestase tanto bajo la forma del rico como del pobre, del obrero como del “aristócrata”, del empresario como del investigador, del técnico, del teólogo, del agricultor, del hombre político en sentido estricto. Pero esta nueva substancia conocerá una diferenciación interna, perfecta cuando no quepan dudas acerca de las vocaciones a las que seguir y sobre las funciones de la obediencia y del mando, cuando el más prístino símbolo de autoridad absoluta reine en el centro de las nuevas estructuras jerárquicas.
Esto define una dirección tan antiburguesa como antiproletaria, una dirección totalmente liberada de las contaminaciones democráticas y de las mentiras “sociales” y, por consiguiente, dirigida hacia un mundo claro, viril, articulado, hecho por hombres y por jefes de hombres. Despreciamos el mito burgués de la “seguridad”, de la mezquina vida estandarizada, conformista, domesticada y “moralizada”. Despreciamos el vínculo anodino propio de todo sistema colectivista y mecanicista y de todas las ideologías que confieren a los confusos valores “sociales” primacía sobre los valores heroicos y espirituales, por medio de los cuales se debe definir en todos los dominios, el tipo del hombre verdadero, de la persona absoluta. Algo esencial se conseguirá cuando se despierte nuevamente el amor por un estilo de impersonalidad activa, en el que lo que cuenta es la obra y no el individuo mediante el cual seamos capaces de considerar como algo importante no a nosotros mismos, sino a la función, la responsabilidad, la tarea que se acepta, el objetivo perseguido. Allí donde este espíritu se afirme se simplificarán muchos problemas de orden económico y social, los cuales quedarían sin solución si se afrontaran desde el exterior, sin la previa eliminación de la infección ideológica que, de partida, perjudica todo retorno a la normalidad e incluso la misma percepción de lo que significa normalidad.
5.- LOS ESLABONES DE LA DECADENCIA
No sólo como orientación doctrinal, sino también respecto al mundo de la acción, es importante que los hombres alineados en el nuevo frente reconozcan con exactitud la concatenación de las causas y de los efectos y la continuidad esencial de la corriente que ha dado vida a las varias formas políticas que hoy se debaten en el caos de los partidos. Liberalismo, democracia, socialismo, radicalismo, en fin, comunismo o bolchevismo no han aparecido históricamente sino como grados de un mismo mal, como estadios que prepararon sucesivamente el proceso de una caída. El principio de esta caída se sitúa en el punto en el que el hombre occidental rompió los vínculos con la tradición, desconoció todo símbolo superior de autoridad y de soberanía, reivindicó para si mismo como individuo una libertad vana e ilusoria, se convirtió en un átomo en vez de en parte integrante de la unidad orgánica y jerárquica de un todo. El átomo, finalmente, tenía que chocar contra la masa de los restantes átomos, de los demás individuos, y hundirse en el reino de la cantidad, del mero número, de la masa materializada, no teniendo otro dios que la economía soberana. Y este proceso no se detiene a medio camino. Sin la revolución francesa, el liberalismo y la revolución burguesa no se habrían dado el constitucionalismo y la democracia; sin la democracia, no habrían surgido ni el socialismo ni el nacionalismo demagógico; sin la preparación puesta en marcha por el socialismo, no se habrían producido ni el radicalismo ni, finalmente, el comunismo. El hecho de que estas formas se presenten hoy solidarias o antagónicas, no debe impedir reconocer a un ojo atento que esas formas se mantienen unidas, se enlazan, se condicionan recíprocamente, y solamente expresan los distintos grados de una misma corriente, de una misma subversión del orden social normal y legítimo. Así, la gran ilusión de nuestro tiempo es creer que la democracia y el liberalismo sean la antítesis del comunismo y tengan el poder de contrarrestar la marea de las fuerzas más bajas, de lo que en la jerga al uso se Ilama el movimiento “progresista”. Se trata de una ilusión: es como si alguien dijese que el crepúsculo es la antítesis de la noche, que el grado incipiente de un mal es la antítesis de su forma aguda y endémica, que un veneno diluido es la antítesis de ese mismo veneno en su estado puro y concentrado. Para nosotros, debe ser característico el coraje del radicalismo, el “no” dicho a la decadencia política en todas sus formas, sean de izquierda o de una presunta derecha. Y, sobre todo, se debe ser consciente de que con la subversión no se pacta, que hacer concesiones hoy significa condenarse y ser arrollado completamente mañana. Intransigencia de la idea, por lo tanto, y rapidez en avanzar con las fuerzas puras cuando llegue el momento adecuado.
Esto implica, naturalmente, desembarazarse además de la distorsión ideológica, desgraciadamente expandida entre una gran parte de nuestra juventud, y en función de la cual se aprueban coartadas destinadas a destrucciones ya consumadas, manteniendo la ilusión de que esas destrucciones, después de todo, son necesarias y servirán al “progreso”; se cree que se debe combatir por cualquier cosa “nueva”, oculta en un indeterminado porvenir, y no por las verdades que ya poseemos, porque estas verdades, aunque bajo diversas formas de aplicación, siempre y en todas partes han servido de base a todo tipo recto de organización social y política. Rechazad estos caprichos y reíros de quien os acuse de “antihistóricos” y “reaccionarios”. No existe la Historia como entidad misteriosa escrita con mayúscula. Son los hombres, mientras estos son realmente hombres, quienes hacen y deshacen la historia; el así llamado “historicismo” es más o menos lo mismo que en ambientes de izquierda se denomina “progresismo”, y que sólo fomenta hoy la pasividad frente a la corriente que aumenta y empuja siempre hacia abajo. Y en cuanto al “reaccionarismo”, preguntad: ¿Queréis, que mientras vosotros actuáis, destruyendo y profanando, nosotros no reaccionemos, sino que nos quedemos mirando y más aún, os animemos diciendo: bravo, continuad? Nosotros no somos reaccionarios, porque la palabra no es lo suficientemente fuerte y, sobre todo, porque partimos de lo positivo, representamos lo positivo, valores reales y originarios que no necesitan de ningún “sol del porvenir” [referencia al lema del Partido Socialista Italiano. NdT].
Frente a este radicalismo, aparece como irrelevante la antítesis entre el “Este”’ rojo y el “Oeste” democrático, y asimismo nos parece trágicamente irrelevante incluso un eventual conflicto armado entre estos dos bloques. De cara a un tiempo inmediato, subsiste ciertamente clara la elección del mal menor, porque la victoria militar del “Este” implicaría la destrucción física inmediata de los últimos exponentes de la resistencia. Pero, en el plano ideológico, URSS y USA deben considerarse como las dos garras de una misma tenaza que se va apretando alrededor de Europa. En estas dos formas distintas, pero convergentes, actúan estas fuerzas extrañas y enemigas. Las formas de estandarización, de conformismo, de nivelación “democrática”, de frenesí productivo, de más o menos tiránico y explícito “brain trust”, de materialismo práctico en el seno del “americanismo”, pueden servir sólo para allanar el camino para la fase posterior, que está representada, sobre la misma dirección, en el ideal puramente comunista del hombre-masa. El carácter distintivo del “americanismo” es que su ataque a la cualidad y a la personalidad no se realiza mediante la brutal coacción de una dictadura marxista y de un pensamiento de Estado, sino casi espontáneamente, a través de las vías de una civilización que no conoce otros valores más altos que la riqueza, el rendimiento, la producción ilimitada, que es lo que por exasperación y reducción al absurdo eligió Europa, y en ella los mismos motivos han tomado forma o la están tomando. Pero el primitivismo, el mecanicismo y la brutalidad están tanto en una como en otra parte. En cierto sentido, el “americanismo” es más peligroso que el bolchevismo, al ser una especie de caballo de Troya. Cuando el ataque contra los valores residuales de la tradición europea se efectúa en la forma directa y desnuda propia de la ideología bolchevique y del estalinismo, aún se despiertan reacciones, ciertas líneas de resistencia que, aunque caducas, se pueden mantener. No sucede lo mismo cuando idéntico mal actúa en forma más sutil y las transformaciones acontecen imperceptiblemente en el plano de las costumbres y de la visión general de la vida, como sucede en el caso del americanismo. Sufriendo esta influencia bajo el signo de la libertad democrática, Europa se predispone a su última abdicación, tanto que podrá incluso suceder que no haya necesidad de una catástrofe militar, sino que por vía “progresiva” se llegue, tras una última crisis social, más o menos al mismo punto. Una vez más nada puede detenerse a mitad de camino. El “americanismo”, lo quiera o no, trabaja a favor de su aparente enemigo, el colectivismo.
(CONTINUARá …dentro de una semana)
http://usuarios.lycos.es/disidentes/orienta.htm
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