dresden y gaza: parangón esperpéntico y grotesco

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En algunos ambientes “progres” se pretende desacreditar al Estado de Israel llamándolo IV Reich… En realidad le hacen un honor pero claro está que la sinuosa propaganda ideológica es absurdamente taimada… Calificando de “nazi”  al estado de Israel… a quien se sigue insultando es a los “nazis”, que se convierten en medida y paradigma de todo mal.  Inversamente, se ha tratado de insultar a Adolf Hitler atribuyéndole ascendencia judía. En el caso de Jesucristo la cuestión es más compleja: unos le acusan de ser de sangre judía y otros defienden a los judios diciendo que Jesucristo también era judio de raza. No faltan quienes, con más razón, señalan la naturaleza galilea e incluso aria del aspecto humano de Jesus y quienes consideran fuera del mínimo rigor atribuir al Hijo de Dios una vinculación racial.  Lo que está claro es que Jesus no era un rabino ortodoxo y por consiguiente es el fundador de una nueva Religión.

Tras esta disgresión, podemos ahora entrar en el tema que la ha motivado: un reportaje sorprendente publicado en los foros de El Pais (Madrid, 15 enero 2009) bajo el titular de ISRAEL o el IV REICH JUDIO, TERRORISMO CON ARMAS DE DESTRUCCIÓN MASIVA.

Lo interesante y malévolo es que tratan de comparar los pequeños daños colaterales de los recientes ataques de Israel a Hamas en Gaza con el apocalíptico bombasrdeo de Dresden en 13 de febrero de 1945, cuando Alemania ya estaba agonizante y dos millones de soldados soviéticos estaban acampados a las puertas de Berlin.

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Un 13 de febrero de 1945, en horas de la noche, un implacable bombardeo destruyó la ciudad de Dresden, Alemania, capital del antiguo reino de Sajonia.
Ochocientos bombarderos Lancaster británicos y canadienses atacaron el casco antiguo de la ciudad que quedó calcinado a causa del posterior incendio. A la 1.30 del 14 se produjo el segundo ataque. Los barrios residenciales de la ciudad eran en esta ocasión el objetivo de las bombas en su mayoría incendiarias (de kerosene). Fue tal la concentración y el tonelaje del bombardeo que la temperatura en el centro de Dresden superó los mil grados centígrados y las aguas del río Elba que atraviesa la ciudad “hirvieron”…
El tercer y último bombardeo llegó al mediodía del 14. En él participaron también aviones norteamericanos. En total los aliados arrojaron sobre Dresden en menos de 14 horas de bombardeo un total de 3.300 toneladas de explosivos y bombas incendiarias. El viejo castillo de Dresden fue totalmente demolido. También fueron dañadas las iglesias de Santa Sofía y de la Santa Cruz de lo siglos XIV y XV, y el teatro de la Ópera construido por el famoso arquitecto Gottfried Semper (1803-1879). La antes bella urbe, poéticamente llamada la “Florencia del Elba” se convirtió en pocas horas en un caótico montón de escombros, hierros retorcidos y cadáveres de civiles indefensos. En diversas partes de la urbe se encontraban restos humanos derretidos, convertidos en gelatina debido a la acción de las bombas de kerosene que calcinaron prácticamente el centro urbano
La cifra de muertos fue minimizada por los aliados que afirmaron que “sólo sesenta mil personas” habían perecido. Investigaciones posteriores demostraron que en realidad habían sucumbido casi medio millón de seres humanos. El terrible bombardeo había sido decidido por el primer ministro británico Sir Winston Churchill (1874-1965). Para 1945 Dresden tenía una población de casi 600.000 habitantes. Pero a la hora del bombardeo albergaba alrededor de un millón doscientos mil seres humanos, debido a la llegada de numerosos refugiados alemanes de la Prusia oriental que había sido ocupada por el ejército soviético. Dresden no representaba ningún valor estratégico, y en el momento del ataque la mayoría de sus defensas antiaéreas había sido desmantelada. Aunque la decisión de Churchill se trató de avalar con la justificación de que era necesario apresurar el final de la guerra (argumento similar al esgrimido por el presidente Harry S. Truman que ordenó el lanzamiento de las bombas atómicas sobre Hiroshima y Nagasaki a principios de agosto del mismo año), los hombres y mujeres de conciencia consideraron que se trataba de una acción injustificada y cruel, de un crimen de guerra idéntico a los cometidos por los nazis. Véase A. McKee “Dresden 1945: The Devil’s Tenderbox” (Barnes and Noble, Nueva York, 1982).
La historia de la destrucción de Dresden es poco conocida. En cambio, el séptimo arte nos brindado centenares de filmes que hablan de los tremendos e interminables bombardeos sobre Londres durante la Segunda Guerra Mundial. Eso sí, siempre se olvidan de mencionar los datos y las estadísticas. La ciudad a orillas del Támesis sólo sufrió bombardeos importantes entre 1940 y 1941 y el total de londinenses muertos durante toda la guerra fue inferior a los veintiún mil. Entre 1940-1945, el Tercer Reich descargó sobre Inglaterra 83.400 toneladas de explosivos. Los aliados, en el mismo período, descargaron sobre Alemania un millón trescientas cincuenta mil toneladas de bombas (cfr. H. Kinder y W. Hilgemann: “Atlas histórico mundial. De la Revolución Francesa a nuestros días”, Istmo, Madrid, 1982, p. 222). Las bombas norteamericanas sobre Hiroshima y Nagasaki causaron cerca de medio millón de muertos, en su gran mayoría civiles. Los artefactos nucleares eran armas no convencionales y, en consecuencia, prohibidas por la Convención de Ginebra de 1925. Pero ni Churchill (por el caso de Dresden) ni Truman (por Hiroshima y Nagasaki) serían juzgados por crímenes de guerra. Los vencedores no se autojuzgan, en todo caso se autoelogian y se autopremian. Un vencedor siempre tiene razón. Eso no significa que el perdedor tenga razón ni tampoco que no la tenga. Depende quién es quién. Los nazis no la tuvieron y los aliados tampoco. El mundo fue injusto antes, durante y después de Hitler. El juego siempre consistió y consiste en quién se queda con el poder y no en otra cosa, como por ejemplo, en que todos los seres humanos sean libres, iguales y hermanos. La frase parece una utopía, pero es lo único digno por lo que vale la pena desvelarse.
 
 

 

 

 

 

 

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