obama…¿el profeta de los “progresistas”?

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Por su interesante análisis del discurso pronunciado ante sus “hermanos” de El Cairo por un mesías del progresismo pacato, merece conocerse el artículo que publica el diario El Mundo (Madrid, 6 de junio de 2009, pág. 24), firmado por Arcadi Espada:

Está nublado y acabo de leer  íntegro el discurso de Obama en la Universidad de El Cairo. El dolor ojoplático es el más desmoralizante. Ajustemos rápido las cuentas banales. Políticamente no significa nada. Hace mucho que los presidentes americanos han dicho que debe instaurarse un estado palestino y que Israel tiene derecho a existir. En cuanto a la necesidad de harmonia mundi, qué le va a contar Obama a un español en el quinto año del presidente Zapatero. El discurso de Obama justifica no sólo al presidente sino a la líder local Leire Pajín, que hizo la otra tarde un premonitorio mítin sobre las dos palancas que iban a mover el mundo. El mítin ha sido objeto de burlas e ironías; pero el discurso de El Cairo confirma que fueron inadecuadas. Es el momento de decir que Obama es tan políticamente melifluo como su homólogo español. Y que su entendimiento tiene fundamentos más sólidos que el común aprecio por Borges. El discurso no puede presumir tampoco de precisión intelectual. No parece, siquiera, que haya pasado por la pluma google de Jon Favreau. De sus alusiones ibéricas se deduce que Obama cree que Andalucía y Córdoba no son sinécdoques; y que la Inquisición (1478) fue contemporánea del esplendor califal (912-1031). La imprecisión se hace abiertamente manipuladora en su cita del tratado de Trípoli. Es cierto que allí el presidente Adams aclaró que nada tenían los americanos contra los musulmanes. ¡Pero por esta razón que su cita amputa y hurta!: «Como el gobierno de los Estados Unidos no está, en ningún sentido, fundado en la religión cristiana…»
Dejemos ya todo eso. Lo auténticamente sensacional es que en El Cairo haya hablado un líder religioso. Desde la religión, para la religión y por la religión. Siete veces cita a Dios. Cuatro aparece el lexema sagr. Cuatro más utiliza citas del Libro: dos del Corán, una del Talmud, otra de la Biblia. El tagmap de su discurso está empapado de palabras ininteligibles sin la religión. Pero mucho peor son las palabras articuladas. Esculpe:
«Cuando era joven trabajé en comunidades de Chicago donde muchos de sus miembros hallaron la dignidad y la paz en su fe musulmana.» Dignidad.
«Todos compartimos aspiraciones: vivir en paz y seguridad; adquirir una educación y trabajar con dignidad; amar a nuestras familias, nuestras comunidades y a nuestro Dios. Compartimos todo esto. Esta es la esperanza de toda la humanidad.» Todos.
«He conocido el Islam en tres continentes antes de venir a la región donde fue revelado.» Revelado.
«El pueblo palestino -musulmanes y cristianos- ha sufrido en su búsqueda de una patria.» Pueblo=Religión.

«En cualquier país, todas las personas deberían sentirse libres de elegir y practicar su fe en consonancia con su mente, su corazón y su alma.» Aquí todas las palabras principales están infectadas.

«La riqueza de la diversidad religiosa debe ser respaldada.» Riqueza.

«En efecto, la fe debería unirnos». En efecto.

«Un mundo en el que los Gobiernos sirvan a sus ciudadanos y se respeten los derechos de todos los hijos de Dios.» De Dios.

«Todos los pueblos pueden vivir juntos en paz. Sabemos que esa es la visión de Dios.» Esa es.

«Muchas gracias y que la paz de Dios sea con vosotros.» Sea.

Todas esas frases tienen la ventaja moral de presentarse desnudamente: un líder religioso que habla a sus fieles y que sólo a sus fieles se debe. Pero el discurso se hace más perverso cuando el líder da oblicuas instrucciones que a todos conciernen. Sobre el velo musulmán, por ejemplo: «Es importante para los países occidentales evitar que se impida a los ciudadanos musulmanes practicar su religión en la forma en la que ellos la sienten, por ejemplo, imponiendo qué ropa debería llevar una mujer musulmana.» Palabras que avalan el velo, sin rehuir sus formatos más degradantes, estilo burka. Antes o después de hablar visitaba una mezquita con Hillary Clinton. La secretaria llevaba un pañuelo en la cabeza. Yo, como tú, no tengo nada que objetar a la idea de que en un determinado espacio las personas vistan como lo quieren los propietarios del espacio, sea una mezquita o el Club Ecuestre. Occidente no prescribe que una mujer vaya con la cara destapada en su casa, en la mezquita y en otros posibles reductos de su intimidad. La prohibición afecta sólo al espacio público, que es el ágora (¡la sagrada mezquita, por si alguien no entiende el griego!) de Occidente. Han interpretado que el discurso pretende acercar el Islam a Occidente. Bien. Pero eso jamás podrá hacerse desde el desvarío moral y estadístico de suponer que Occidente sólo es una religión distinta. El Islam es un concepto religioso y Occidente no.

Habrás visto en el triste parráfo del velo la aparición del enemigo relativista. No es el peor en su género. El peor es este y su contexto: la invasión de Irak, la «promoción» bushiana de la democracia y la ilegitimidad de que una nación imponga a otra su forma de gobierno: «Cada nación da vida a este principio [la voluntad del pueblo] a su propia manera, basándose en las tradiciones de su propio pueblo.» La frase es una descripción precisa de las monarquías del Golfo o del régimen iraní, lugares donde la voluntad del pueblo es interpretada desde la teocracia. No se esperaba que Obama pasara de la descripción a la legitimación.

Quedémonos en el relativismo. Esta desproporcionada presencia de la superstición en el discurso del presidente de América va a ser disculpada por nuestros socialdemócratas de guardia en los habituales términos: «América es un país muy religioso» «Allí la religión juega otro papel». Etcétera. Ya es hora de acabar con este mayúsculo… relativismo. ¿Desde cuándo América debe ser juzgada con varas de medir singulares? ¿Por qué debería ser diferente de Gambia y sus ablaciones? ¿Qué es esta broma de que el presidente de América, que por cierto, y según remarca Politico, dijo en El Cairo que venía de varias generaciones de musulmanes pero ocultó que. De disolver el espejismo. De romper el hechizo. De declarar que no es bueno. De escribir una larga carta.

 

 

 

Los espero. Cualquier ateo, incluso cualquier ateo de izquierdas, debe siempre celebrar la oportunidad de una nueva apostasía.
 
 

 

  

 

 

 

 http://www.arcadiespada.es/
Nota de Yrania: No es casual que “progresistas” como ZP y el que fuera ministro de Cultura del gobierno del PSOE, Jorge Semprum consideren a Obama su profeta redentor. Concretamente, el antiguo dirigente del PCE, hoy, en el diario El Pais, rinde homenaje a los soldados “afroamericanos” que “liberaron” Europa en 1945
 
 
 

 

 

 

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