Archive for 30 octubre 2009

SOSPECHOSA SUSPENSIóN de un Blog muy exitoso

30 de octubre de 2009

Al intentar entrar en www.layijadeneurabia.com

sorprendentemente leemos el siguiente mensaje:

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Entonces entro en  www.noticiasdeeurabia.wordpress.com , blog que tiempo

atrás fue precedente de layijadeneurabia,  y leo  que  este blog está “caído”, sin

que se conozca el motivo.

CRISTO REY, CHRISTUS REX

25 de octubre de 2009

christus-rex

Jesucristo no es solamente Rey de la Iglesia o de los fieles católicos, sino también de todos los hombres y de la sociedad civil, de todos los Estados.
Es rey del mundo entero, y nada puede substraerse a su poder. Él mismo lo dijo antes de su Ascensión: “Se me ha dado todo poder en el cielo y sobre la tierra” (Mt 28, 18).
Jesucristo delante de Pilatos afirmó por tres veces que es Rey, y negó que sea Rey en el sentido que lo entendían Pilatos y los judíos… y como lo entienden muchos de los católicos de hoy…
Es cierto que Jesucristo dijo: “Mi Reino no es de aquí”…
Pero no dijo: “Mi Reino no está aquí”…
Jesucristo afirmó delante de Pilatos que su Reino no es de este mundo (S. Juan 18, 36). Eso significa que su Realeza no es originaria de este mundo…: “Mi Reino no viene de este mundo”…
El Reino de Jesucristo no es de este mundo, pero está en este mundo; y su Realeza se ejerce sobre la tierra.

Jesucristo dijo “Mi Reino no viene de este mundo”, no viene de las potencias mundanas, de los soldados, de una elección ejercida por el pueblo o por los banqueros internacionales y las grandes potencias de las Altas Finanzas…

Sus Derechos vienen de su carácter propio, a causa de ser Aquél que es, es decir, el Hijo de Dios. Los hombres no le dieron sus Derechos, y los hombres no pueden retirárselos.

Jesucristo se negó a dejarse declarar Rey para disociar su Reino de las engañosas esperas mesiánicas de los judíos: liberación del yugo romano y soberanía mundial.

Dirigiéndose a un gobernador romano, indica que sus Derechos, esencialmente sobrenaturales, no amenazan al emperador; no compite con los derechos terrestres, de los cuales no tiene ni los límites, ni la fragilidad, ni las ambiciones mezquinas.

Pío XI enseña, en efecto, en la Encíclica Quas primas que el Reino del Cristo “es principalmente espiritual y se refiere antes que todo al orden espiritual”

Pero Pío XI prosigue:

“Sería un error grueso rechazar a Cristo Hombre la soberanía sobre las cosas temporales, cualesquiera que sean: tiene del Padre sobre las criaturas un derecho absoluto, permitiéndole disponer de él voluntariamente”

Nuestro Señor quiere en primer lugar salvar las almas, reinar en ellas por su gracia. Distinguió cuidadosamente la sociedad religiosa que fundaba (la santa Iglesia) de la sociedad civil. Les dejó el poder a los reyes de la tierra.

Pero los Derechos de Cristo existen, y las autoridades temporales tienen el deber de reconocerlos públicamente en cuanto tengan conocimiento.

Para los Jefes de Estado, el reconocimiento público de los Derechos de Cristo es un deber, en primer lugar, de justicia hacia Nuestro Señor; es también un deber hacia sus súbditos, a los  que ayudan así a salvarse; es, por fin, un deber para con la Iglesia, a la que debe sostener en su misión.

 

 

Esto es lo que se denomina la Realeza Social de Jesucristo.

¿Por qué hacer tanto hincapié en la Realeza Social de Jesucristo? ¿No basta con ocuparse de la parte fundamental, su reino en las almas? ¡NO!

El hombre no es un puro espíritu. Pío XII enseña:

“De la forma otorgada a la sociedad, en armonía o no con las leyes divinas, depende y se infiltra el bien o el mal de las almas”

Dios quiso crear una sociedad propiamente religiosa (la santa Iglesia), distinta de la sociedad civil. El hombre debe pues pertenecer a estas dos sociedades. Pero el hombre sólo tiene un único fin último. No puede ir en dos direcciones a la vez.

Ahora bien la vida temporal se le da para preparar la vida eterna. El Estado, cuyo ámbito propio es lo temporal, no puede, pues, organizarlo independientemente del fin último.

No se encomienda directamente al Estado la felicidad eterna, pero sí indirectamente. Si lo descuida, olvida la parte más importante del bien común.

Tal es la enseñanza de los Padres de la Iglesia, de Santo Tomás y de los Papas.

Después de la Revolución de 1789, cuando los poderes temporales dejaron de ejercer su función, los Papas debieron tratar detenida y explícitamente este punto.

Todos los Papas, hasta Pío XII, son unánimes; y Pío XI instituyó la fiesta de Cristo Rey contra el “liberalismo”, que afirma la laicidad del Estado y niega los Derechos de Jesucristo.

La Iglesia y el Estado, ¿no deben estar separados? ¡NO!

La Iglesia y el Estado son dos sociedades distintas; pero su estricta separación es absurda y contra la naturaleza.

No se olvide que el hombre es un cristiano y un ciudadano. No debe ser cristiano solamente en su vida privada, sino también en todos los ámbitos de su vida.

Debe, pues, el Estado realizar una política cristiana, esforzándose en poner de acuerdo las leyes civiles con las leyes divinas.

Tomemos el ejemplo del hombre: es la unión de un cuerpo y de un alma. Si los separan, no hay más hombre: es la muerte.

El laicismo designa la separación de lo civil y de lo religioso; la separación de los poderes políticos y administrativos del Estado del poder religioso de la Iglesia.

El laicismo, la separación de la Iglesia y del Estado, fue condenado por varias Encíclicas y documentos romanos, incluidos Mirari Vos, Quanta Cura, Syllabus, Vehementer, Gravissimo Officio Munere, Iamdudum y Quas Primas.

Pío XI instituyó la fiesta de Cristo Rey. Ahí aquí lo que escribió:

 

“Es Nuestra resolución proveer a las necesidades del tiempo presente, de aportar un remedio eficaz a la peste que corrompió a la sociedad humana. Lo hacemos prescribiendo al universo católico el culto de Cristo Rey. La peste de nuestro tiempo es el laicismo, con sus errores y sus empresas criminales.

Una fiesta celebrada cada año en todo el pueblo en honor de Cristo Rey será soberanamente eficaz para incriminar y reparar de alguna manera esta apostasía pública, tan desastrosa para la sociedad, que generó el laicismo.”

La Historia pone de manifiesto rápidamente que el “laicismo liberal”, que se pretende neutro frente a la religión, le es realmente profundamente hostil. Terminó por deificar al Estado y se organizó esto en un sistema filosófico monstruoso e idolátrico la “estato-latría”

El liberalismo generó el modernismo, la última herejía, que, más aún que las herejías anteriores, niega de una manera feroz y radical los Derechos de Cristo.

Releamos a Monseñor Marcel Lefebvre:

 

“Y bien veis que de eso estamos muriendo: en nombre de la libertad religiosa del Vaticano II que se han suprimido los Estados todavía católicos, se los ha laicizado, se ha borrado de las constituciones de dichos Estados el primer artículo que proclamaba la sumisión del Estado a Dios, su autor, o en el cual hacía profesión de la verdadera religión. Esto es precisamente lo que los masones no querían escuchar más (…) La libertad religiosa es la apostasía legal de la sociedad: recordadlo bien; pues es eso lo que respondo a Roma, cada vez que quieren obligarme a aceptar globalmente el Concilio o especialmente la declaración sobre la libertad religiosa. Rechacé firmar ese acto conciliar el 7 de diciembre de 1965, y ahora, veinte años más tarde, las razones para no hacerlo no han hecho más que aumentar. ¡No se firma una apostasía!” (Lo destronaron, páginas 73 y 75).

¿Cuáles deben ser, por lo tanto, las relaciones entre la Iglesia y el Estado?

En el orden normal de las cosas, el Estado debe ser oficialmente católico. Debe pues adherirse a la religión católica y declararla religión de Estado, protegerla y favorecerla, hacer de sus fiestas días festivos y participar oficialmente, en la persona de los hombres políticos, en las celebraciones litúrgicas.

Debe velar para que los mandamientos de Dios encuentren su expresión en las leyes civiles, como, por ejemplo, el respeto del descanso dominical y la prohibición del divorcio, la contracepción y el aborto.

Debe, por otro lado, ayudar a las escuelas católicas y a los establecimientos caritativos.

Me dirán: eso es muy bueno, pero es un ideal y no una realidad. En nuestros días, en efecto, los que mandan son los masones.

Aquí se plantea una objeción lógica: “De hecho, Jesucristo no fue nunca el Rey del Mundo”.

Esta objeción corresponde a la pregunta irónica de Pilatos: “Entonces, ¿tú eres Rey?…”

Veía a Nuestro Señor en una situación bien poco compatible con cualquier derecho

 

Mientras tanto, “no queremos que éste reine sobre nosotros”, gritaban los judíos fuera…

Esta objeción corresponde también a la situación actual…

Lo hemos dicho, hoy día Jesucristo no reina de verdad… Pero, como El mismo lo dijo, si los súbditos de un Rey se rebelan contra él, no deja, sin embargo, de ser su Rey; conserva el poder de castigarlos y de someterlos posteriormente. Si no tuviese este poder, no sería verdaderamente Rey.

La contraparte de la objeción y su refutación está, por lo tanto, en la respuesta de Cristo a Pilatos: “Mi Reino no viene de este mundo”.

Jesucristo declara aquí solemnemente, al final de su vida pública, sus Derechos ante un tribunal y a riesgo de su vida…

Y a esta declaración de sus Derechos, la proclama “dar testimonio de la Verdad”, y afirma que su Vida no tiene otro objetivo. Y eso le costó la vida…

Aparentemente han ganado los que decían: “No queremos que este reine sobre nosotros; no tenemos otro Rey que el César”

Pero en la cumbre de la Cruz donde murió este Rey rechazado, había un letrero escrito en tres lenguas, hebreo, griego y latín, donde se podía leer: “Jesús de Nazareth Rey de los Judíos”

Y esta Cruz es la respuesta a los que, hoy en día, se escandalizan por la impotencia del Catolicismo ante la gran crisis espiritual y material que reina sobre la tierra.

 

Creen que la crisis actual es una gran desobediencia a Jesucristo y, por consiguiente, dudan que Cristo sea realmente Rey…, como dudó Pilatos, viéndolo atado e impotente…

Pero la crisis actual no es una gran desobediencia a Cristo: es la consecuencia de una gran insubordinación, es el castigo de una gran rebeldía y es la preparación de la gran restauración del Reino de Cristo.

El Hombre Moderno, que cayó en cinco rebeliones y cinco idolatrías, es castigado ahora y es purificado por cinco castigos y cinco penitencias:

Incurrió en la Idolatría de la Ciencia, con que quiso hacer otra torre de Babel que llegase hasta el cielo…; y la ciencia actualmente está muy ocupada en construir aviones, bombas y cañones para destruir las ciudades y las casas…

Cometió la Idolatría de la Libertad, con que quiso hacer de cada hombre un pequeño jefe caprichoso…; y el mundo hoy se llena de déspotas…, y los propios pueblos piden brazos fuertes para salir de la confusión que generó esta loca libertad…

Cayó en la Idolatría del Progreso, con que los hombres creyeron poder restablecer en poco tiempo un nuevo Paraíso Terrenal…; y ahí tenemos que el Progreso es el Becerro de oro, que hunde a los hombres en la miseria, la esclavitud, el odio, la mentira y la muerte…

Reincidió en la Idolatría de la Carne, a la cual pidió el Paraíso y las delicias del Edén…; y la carne desnuda del hombre, exhibida y adorada, herida, se rasga, se pudre y se disuelve como un inmundo abono sobre los campos de batalla y en las clínicas especializadas para los abortos…

Insistió en la Idolatría del Placer, con que  quiere hacer del mundo un Carnaval perpetuo y transformar a los hombres en niños agitados e irresponsables…; y el placer creó un mundo de enfermedades, sufrimientos y tormentos que hacen desesperar a todas las autoridades de la medicina…

¡Sí!… Los males que sufrimos hoy tienen su origen en una última desobediencia; pero reconfortan, porque la guadaña ya está puesta en la raíz. Estamos al final de un proceso mórbido que dura desde hace ya siete siglos.

Sí, hoy en día Jesucristo no reina de verdad, pero no deja de ser Rey; conserva el poder de castigar y someter nuevamente a sus súbditos rebeldes.

Más allá del clamor de la batalla en la cual se destruye a los hombres, en medio de la confusión y la nube de mentiras y fraudes en la que vivimos, el corazón oprimido por las tribulaciones del mundo y por nuestras propias pruebas, la Iglesia Católica, imperecedero Reino de Cristo, está de pie como su divino Maestro para volver a dar testimonio de la Verdad y defenderla.

Más allá del tumulto y de la confusión, los ojos fijos en la Cruz, en su experiencia de veinte siglos, confiando en las profecías sobre su futuro, lista para soportar la lucha, con la certeza del triunfo, la Iglesia, por su sola presencia y su silencio, dice a todos los Caifás, a todos los Herodes y a todos los Pilatos del mundo que esta palabra de su Fundador divino no fue inútil: ¡Yo soy Rey!

Preparémonos para su Venida… y aceleremos su Venida por la oración y el sacrificio.

 

 

Podemos ser soldados de un gran Rey; nuestras vidas transitorias y pobres pueden unirse a algo grande, triunfal, absoluto.

Dejemos de lado el egoísmo, nuestros pequeños caprichos, las ambiciones y los objetivos personales.

El que puede practicar la caridad, que se sacrifique por su prójimo…

Aquél que puede hacer el apostolado, que confiese y predique a Cristo el Rey…

Aquél que puede enseñar, que enseñe…

Y el que puede quebrar la iniquidad, que la persiga y la requiebre, incluso a riesgo de su vida…

Para eso, purifiquemos nuestra vida de toda falta y de todo error.

Vayamos a la Inmaculada Madre de Dios, Reina de los Ángeles y de los hombres, para que se digne elegirnos para militar con su hijo Jesucristo, no sólo ofreciendo nuestras personas al trabajo, como el dice San Ignacio, sino también comprometiéndonos con determinación en este combate por el Reino de Cristo contra las fuerzas del Mal…

Combate que es el eje de la historia del mundo, sabiendo que nuestro Rey es invencible, que su Reino no tendrá fin, que su Venida y su triunfo no están lejos, que su recompensa supera todas las vanidades de este mundo…

Adveniat Regnum tuum… ¡Jesucristo, que venga tu Reino!

Nota de YRANIA: Este es el sermón del Padre Juan Carlos Ceriani pronunciado en Argentina con motivo de la festividad de Cristo Rey, según el calendario litúrgico tradicional.

Yrania ha copiado este texto de radio cristiandad.

BERLiN, destruído a conciencia

15 de octubre de 2009

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Un excelente blog que trata sobre la ciudad de Berlín y su reciente historia, con muy interesantes datos sobre los pocos restos  de los espectaculares edificios de la arquitectura del III Reich. También se narran acontecimientos como la rebelión popular de 17 de junio de 1953 contra el régimen de la zona soviética de ocupación y el derribo del “muro antifascista” (así era llamado por las autoridades comunistas de la DDR)  en 1989.

Bajo una imagen virtual del  primitivo Stadtschloss, que  comenzó a construirse en 1443, se nos informa que este grandioso castillo o palacio fue bastante dañado por los bombardeos durante la guerra de 1939 a 1945: A continuación, unos párrafos de un artículo sobre el Stadtschloss, palacio imperial dinamitado en 1950:

“Aunque en febrero de 1945 le alcanzó un fuerte bombardeo, el hecho de que la mayor parte de la estructura quedara en pie posibilitaba su reconstrucción. Pero a la RDA le molestaban los símbolos de los Hohenzollern y pronto halló una excusa para acelerar su desaparición. En 1949 dio permiso para que los cinematógrafos soviéticos filmaran en las ruinas su epopéyica película El final de Berlín. Para mayor realismo, contra los muros del Stadtschloss se dispararon granadas y fuego de artillería. Quedó en tal estado que la decisión del derribo, no exenta de controversia, se vio finalmente allanada. Las toneladas de explosivos utilizadas en los últimos meses de 1950 sirvieron para cortar formalmente con el pasado prusiano, aún a precio de eliminar una herencia arquitectónica de más de trescientos años que llevaba la firma de notables artistas alemanes. Únicamente se conservó el Portal IV, que miraba al Lustgarten. Desde él Karl Liebknecht había proclamado en 1918 la República Socialista Libre. Se sepultaba una iconografía y se alumbraba otra. Ese portal se integró después en la fachada del Consejo de Estado, a cien metros de distancia. La evacuación de los escombros del palacio permitió formar, junto con el Lustgarten, una explanada mayor que la de la Plaza Roja de Moscú; en ella el nuevo régimen comenzó a organizar sus grandes manifestaciones. La primera de esas concentraciones tuvo lugar el 1 de Mayo de 1951. “Día radiante. Desde la tribuna veo la manifestación”, describiría con entusiasmo Bertolt Brecht en su Journal. “Delante, la Juventud Alemana Libre con camisas azules y banderas y la Policía Popular en compañías. Después, un desfile de horas”.

Emili J. Blasco, autor de este blog sobre Berlin narra un muy elocuente detalle sobre la manifestación del 1 de mayo de 1951:

<<No faltaron las palomas de la paz soltadas durante el discurso de los participantes chinos, ni tampoco las tonadillas del régimen. La Canción del Partido era especialmente elocuente por su descarado adoctrinamiento, y su aceptación acrítica resulta hoy difícil de comprender. “El Partido, el Partido, el Partido / siempre tiene razón”, proclamaba machaconamente el estribillo, que seguía a otros artículos dogmáticos como “el Partido nunca nos ha dejado”, “el Partido nunca nos ha adulado” o “el Partido nos lo ha dado todo / qué seríamos sin el Partido”.>>

Nota de YRANIA: Es muy lamentable que ese Partido (el SED o partido socialista unificado) que pretendía tener siempre razón cometiera la irracionalidad de demoler un palacio de glorioso pasado y gran valor arquitectónico y artistico y ello para borrar la memoria histórica del pasado prusiano de Alemania. Este hecho, junto a los bombardeos terroríficos sobre Berlin, justifican el titular de “Berlin, destruido a conciencia”.

Arriba podemos ver una reconstrucción virtual del Stadtschloss, una ilustración de época del palacio y una fotografía de su destrucción en 1950.

Todos los artículos que componen este blog, titulado “Berlin, a conciencia”, podrán ser descargados de la red en forma de libro.

CATYN llega a España…con dos años de retraso.

9 de octubre de 2009

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Nadie duda que el cine que se filma  casi siempre llega al público cuando los poderosos poderes fácticos o gubernamentales no lo impiden.  Está claro que el director polaco Andrej Wajda no habría podido rodar su película sobre Catyn… antes del año 1989.  Ahora, cuando se cumplen 70 años del inicio de la Segunda Guerra Mundial, llega a España un filme terminado en 2007…  El film sobre Catyn, sin duda será una sorpresa para mucha gente, pues la propaganda de los vencedores en la gran guerra ha tenido poco o ningún interés en que este genocidio sea conocido.

 

 

Sin embargo, hoy,en el diario El País (Madrid 9 de octubre de 2009)  leemos una  entrevista con el director de la película Catyn:

<<El cineasta Andrzej Wajda entra en su pequeño despacho de Varsovia con una sonrisa jovial. Saluda, primero a las señoras, y se sienta frente a un cuenco de té. En el alféizar de una ventana se amontonan guiones encuadernados con anillas. Tras su escritorio hay libretos de teatro, recuerdos e insólitas estatuillas de premios en sendas peanas. No está su Oscar honorífico, expuesto en Cracovia con su Palma de Oro. Cuelga un calendario de 1986 con el retrato de Lech Walesa y el rótulo de Solidaridad.

La turbulenta historia polaca también protagoniza Katyn, sobre la masacre de más de 20.000 oficiales perpetrada por los servicios secretos soviéticos en 1940, durante la invasión simultánea de Polonia por Hitler y Stalin. Cuando Wajda se queda solo, no hay más remedio que admirar su estupenda forma intelectual a los 83 años.

Pregunta.
En Katyn, las historias fragmentadas desembocan en la secuencia final.

 

Respuesta.
Trabajé con varios guionistas y escritores, tenía 8 o 10 textos distintos. Era difícil preparar la primera película sobre Katyn. La segunda o la tercera se podrán rodar de maneras diversas, pero ser el primero supone responsabilidad. Hay que explicar, no sólo a los polacos, cómo los soviéticos mataron a decenas de miles y echaron la culpa a los nazis durante décadas.

 

P.
¿Es la mentira el tema de Katyn?

 

R.
Aquel crimen fue doble. Primero, el asesinato de los oficiales. El otro es que la mentira de Katyn perviviera hasta 1989. Es una historia polaca, pero forma parte de una historia mayor.

 

P.
¿Temía que usaran su filme para hacer patrioterismo?

 

R.
He rodado 50 películas, ya no le tengo miedo a nada. A mi padre lo asesinaron en Katyn y mi madre siempre tenía la esperanza de que él regresara. Yo sólo temía que la película resultara demasiado personal y que sólo mostrara mi relación con Katyn. No quería contar la historia de una familia, sino hacer una historia amplia que desembocara en las ejecuciones en el bosque de Katyn.

 

P.
Pero hubo cierta polémica con el presidente conservador Lech Kaczynski.

 

R.
La derecha quería ver un ataque contra Rusia y no contra Stalin y la Unión Soviética. Yo no equiparo ambos sistemas. Katyn sucedió en el pasado y la cuestión es la memoria. Fue un crimen cometido por un sistema político en su conjunto. También muestro a los alemanes y la limpieza de profesores de la universidad de Cracovia. Lo primero que hace un sistema totalitario es purgar la intelligentsia. Sucedió con los nazis y también con los oficiales asesinados en Katyn, de los cuales muchos eran catedráticos, médicos o ingenieros. Así subyugan al resto.

 

P.
¿Sería Polonia diferente sin Katyn?

 

R.
Katyn no tiene precedentes. Polonia no estaba en guerra con la Unión Soviética. Eran prisioneros de guerra con derechos inviolables. Hasta Katyn no se asesinaba a prisioneros de guerra. La élite polaca fue masacrada, además, en los campos de concentración nazis. Stalin mató a otros. Así que la Polonia de postguerra empezó de cero. Fuimos los encargados de reconstruirla. Tanto en tiempos del comunismo como en estos últimos 20 años de libertad.

 

P.
En Katyn, las mujeres son cruciales en esto.

 

R.
La última vez que vi a mi padre fue en 1939. Con mi madre viví hasta 1950 y pude observar cómo mermaban sus esperanzas. En 1943 supimos que había fosas comunes en Katyn. Aunque no sabíamos si él vivía. En la película, una mujer dice algo que, en cierto modo, es un augurio sobre los siguientes 40 años en Polonia. Para seguir adelante había que aceptar los crímenes de Katyn como un secreto y como una mentira.(…/…)>>
 

 

 


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