SIMPOSIO… de PLATóN : …FEDRO (I)

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1.- Encomio de Fedro (178a-180b)

En primer lugar, pues, como digo –me contó Aristodemo–, comenzó a hablar Fedro, haciendo ver, más o menos, que Eros [el Amor] era un gran dios y admirable entre los hombres y los dioses por muchas otras razones, pero fundamentalmente por su origen.

–Pues ser con mucho el dios más antiguo– dijo– es digno de honor [178b] y he aquí la prueba de esto: padres de Eros, en efecto, ni existen ni son mencionados por nadie, prosista ó poeta. Así, Hesíodo afirma que en primer lugar existió el Caosy luego la Tierra de amplio seno, sede siempre segura de todas las cosas, y Eros, [el Amor]. Y con Hesíodo está también de acuerdo Acusilao en que, después del Caos, nacieron estos dos, Tierra y Eros. Y Parménides, a propósito de su nacimiento, dice: … fue a Eros al primero que concibió de  todos  los dioses. (178b)

Así pues, por muchas fuentes se reconoce que Eros es con mucho el más antiguo. Y de la misma manera que es el más antiguo es causa para nosotros de los mayores bienes. Pues yo, al menos, no sabría decir qué bien para uno recién llegado a la juventud hay mayor que un buen amante virtuoso, y para un buen amante que un buen amado. La norma que, en efecto, debe guiar durante toda su vida a los hombres que pretendan llevar una vida honesta, de vivir noblemente , es algo que  ni el parentesco, ni los honores, ni la riqueza, ni ninguna otra cosa son capaces de inculcar  tan bien como el amor. ¿Yqué norma es esto que digo? La vergüenza ante

la deshonra ó  las feas acciones y el deseo de emular  lo que es noble, pues sin estas cualidades ó sentimientos no es posible que ninguna  ciudad ni persona particular puedan realizar obras grandes y  bellas. [178d]

Es más, afirmo que un hombre que está enamorado, si fuera descubierto haciendo algo feo o soportándolo de otro sin defenderse por cobardía, visto por su padre, por sus compañeros o por cualquier otro, no se dolería tanto como si fuera visto por su amado. [178e]

[Acusilao de Argos, cuya biografía suele situarse en torno al -475, fue un célebre logógrafo, autor, en dialecto jonio, de varios libros en prosa de genealogías, basadas fundamentalmente en Hesíodo.]

Y esto mismo observamos también en el amado, a saber, que siente extraordinaria vergüenza ante los amantes cuando  es visto  en alguna acción vergonzosa ó innoble... Así, pues, si hubiera alguna posibilidad de que llegara a existir  una ciudad o un ejercito compuesto  de amantes y de amados, no hay  mejor modo de que administren su propia patria que absteniéndose de toda acción deshonrosa  y emulándose unos a otros  en el honor. [179a]

Y si hombres como ésos combatieran uno al lado de otro, vencerían, aun siendo pocos, a todo el mundo, por así decirlo.

Un hombre enamorado, en efecto, soportaría sin duda menos ser visto por su amado abandonando la formación o arrojando lejos las armas, que si  fuera visto por  todos los demás, y antes de eso preferiría veces morir.  Y, desde luego, dejar atrás abandonado  al amado o no socorrerle  cuando está  en peligro… nadie  hay tan cobarde a quien el propio Eros no le inspire  el divino valor, de modo que se equipare  al más valiente por naturaleza. Y es absolutamente cierto , como dijo Homero dijo,  el vigor que inspira la divinidad en algunos héroes, lo proporciona Eros [el Amor] a los enamorados como algo nacido de sí mismo. [179b]

Por otra parte, a morir por otro están decididos únicamente los amantes, no sólo los hombres, sino también las mujeres. Y de esto también la hija de Pelias, Alcestis, ofrece suficiente testimonio ante los griegos en favor de mi argumento ya que fue la única que estuvo decidida a morir en lugar de su esposo, a pesar de que éste tenía padre y madre, a los que ella superó tanto en afecto por amor, que les hizo aparecer como meros extraños para su hijo y parientes sólo de nombre.

Al obrar así, les pareció, no sólo a los hombres, sino también a los dioses, que ella  había realizado una acción tan hermosa, que, a pesar de que muchos han llevado a cabo muchas y hermosas acciones , sólo en contados casos  los dioses han concedido el privilegio de que su alma regrese y suba del Hades es realmente muy pequeño, y, sin embargo, hicieron subir el alma la de aquélla admirados por su acción. ¡Así también los dioses honran por encima de todo el esfuerzo y el valor del amor!

En cambio, a Orfeo, el hijo de Eagro, lo despidieron del Hades sin lograr nada, tras haberle mostrado un fantasma de su mujer, en cuya búsqueda había llegado, pero sin entregársela, ya que lo consideraban un pusilánime, como citaredo que era, y no se atrevió a morir por amor como Alcestis, sino que se las arregló para entrar vivo en el Hades. Ésta es, pues, la razón por la que le impusieron un castigo e hicieron que su muerte fuera a manos de mujeres.

[La existencia de ejércitos compuestos por amantes y amados, especialmente en las comunidades espartanas y dorias en general ha sido ya estudiada y se cita en el Banquete de Jenofonte.

En las palabras de Fedro se ha querido ver una alusión a la famosa LIGA SAGRADA formada por Górgidas o Epaminondas hacia el –378, compuesta por parejas de amantes homosexuales que tuvo una actuación brillantísima en varias batallas.]

No así, por el contrario, fue lo que sucedió con Aquiles, el hijo de Tetis, a quien lo honraron y lo enviaron a las Islas de los Bienaventurados, porque, a pesar de saber por su madre que moriría si mataba a Héctor y que, si no lo hacía, volvería a su casa y moriría de viejo, tuvo la osadía de preferir, al socorrer y vengar a su amante

Patroclo, no sólo morir por su causa, sino también morir una vez que éste  había

acabado ya sus dias. De aquí que también los dioses, profundamente admirados, le

honraran sobremanera, porque en tanta estima tuvo a su amante. Y Esquilo  desvaría cuando afirma que Aquiles era el amante  [erastés] de Patroclo, ya que Aquiles era más hermoso, no sólo que  Patroclo , sino también que todos los héroes juntos, siendo todavía imberbe y, por consiguiente, mucho más joven, como dice Homero.

De todos modos, si bien, en realidad, los dioses valoran muchísimo ésta virtud en el amor, sin embargo, la admiran, elogian y recompensan más cuando es el amado el que siente afecto por el  amante, que cuando el amante lo siente por el amado, pues un amante es cosa más divina  que un amado, ya que está poseído por la divinidad.  Por esto también honraron más a Aquiles que a  Alcestis y lo enviaron a las Islas de los Bienaventurados.

En resumen, pues, yo, por lo que a mi respecta,  afirmo que Eros es, de entre los dioses, el más antiguo, el más venerable y de mayor dignidad  y el más eficaz para

asistir a los hombres, vivos y muertos, en la adquisición de virtud y felicidad.

[180b]

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Fuente:   Alianza Editorial.

Platón: “El banquete” ,”El libro de bolsillo”, Madrid, 1989.

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