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La filosofia, maestra de vida….. por Mónica Cavalle

30 de enero de 2015

Santillana Ediciones Generales, SL (tel 917449066) publicó en el año 2004 una obra de Monica Cavalle,

doctora en  Filosofia, titulada “La filosofia, maestra de vida”.

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*** EL SENTIDO FILOSÓFICO DE LA VIDA HUMANA Mónica Cavallé

“El ansia de conocer aquello de donde nacen todos los seres, lo que les hace vivir después de nacer, hacia lo que todos caminan y en lo que han de hundirse finalmente: Eso es Brahman.” (Taittirîya Upanishad, III, I, I)

  1 Eight Upanishads. With the Commentary of Sankarâcârya, Vol. I. Transl. by Swami Gambhirananda. Calcutta: Advaita Ashrama, 19892, p. 391 1.

Introducción ¿Cuál es el sentido de la vida? ¿Cuál es la razón de ser y la finalidad o propósito de la vida y de la existencia humana? ¿Por qué hay algo, y no más bien nada? ¿Qué es todo esto? ¿Por qué y para qué estamos aquí? ¿De dónde venimos? ¿A dónde vamos? ¿Cuál es nuestra función en la vida? ¿Todo acaba tras la muerte? ¿Es esto todo lo que hay: una vida incierta y breve, salpicada de dolores y alegrías, y más aún de momentos anodinos, en medio de dos oscuridades eternas? ¿Cuál es el sentido o el valor del sufrimiento? ¿Existe un objetivo último que pueda dar sentido a nuestras luchas y dolores, y dirección a nuestros anhelos y a nuestra acción? La búsqueda de sentido quizá haya sido la indagación más apasionada del género humano, una búsqueda que ha constituido el aliento de incontables religiones y filosofías. Estas últimas, en todas las épocas y culturas, han buscado dar respuesta a preguntas como las anteriormente formuladas o al menos indagar en si es posible alcanzar tales respuestas, es decir, en si se trata de preguntas con sentido o sólo modos de hablar sin referente real. Esas preguntas, como la propia filosofía, conciernen a todo ser humano en cuanto tal, aunque sólo unos pocos procedan a una elaboración de las mismas consciente y rigurosa. Dicho de otro modo: no es posible eludir dichas preguntas como no es posible escapar a la filosofía. No se ha preguntado por el sentido de la vida únicamente allí donde la instalación aproblemática y acrítica del individuo en un determinado contexto socio-cultural con asunciones filosóficas y/o religiosas muy nítidas y unívocas, le ha proporcionado respuestas vicarias que han aplacado su propia indagación. Durante muchos siglos la pregunta por el sentido de la vida encontró respuesta, dentro de nuestro marco cultural, en la existencia de un Creador del Cosmos, fundamento de todo lo existente, cuyo plan redentor rige la historia global e individual, garantizando la pervivencia tras la muerte y dotando de un significado particular a la vida presente, en especial, a sus aspectos más insatisfactorios o dolorosos. En efecto, para la visión del mundo cristiana, que dominó Europa desde el siglo IV hasta el siglo XVII, la existencia en su conjunto se hallaba bajo la providencia de un dios personal; la vida en su totalidad y la vida de cada cual estaban sujetas a la economía y al gobierno divinos, a su voluntad inescrutable pero benéfica, y tenían, por tanto, un sentido y un propósito inequívocos. Buena parte de la filosofía de esos siglos, en su condición de sierva de la teología, sostuvo y buscó justificar racionalmente dicha visión del mundo a la que remitía en su pregunta por el sentido de la existencia humana. Esta visión, mayoritariamente asumida en Occidente durante siglos, comenzó a quebrarse coincidiendo con la consolidación y el triunfo de la ciencia moderna. Esta última no negaba necesariamente la existencia de Dios, como muestra el auge del Deísmo entre muchos filósofos y científicos de la Ilustración, para quienes el orden del mundo revelado por la Nueva Ciencia evidenciaba al Eterno Geómetra2. Para el deísta, Dios es el creador del universo, pero no interfiere arbitrariamente en los detalles de su obra, en la vida de los humanos ni en las leyes del universo, a través de las cuales se revela. Aún está implícita en esta cosmovisión la confianza en el orden del mundo, en la bondad de su origen o fundamento, y en la razón humana, que es capaz de desentrañar dicho orden. Pero el paso siguiente ya estaba servido: si hay un orden inteligente implícito en la naturaleza, ¿por qué recurrir a Dios? ¿No cabe explicar el mundo sin la necesidad de una hipótesis divina? El mismo orden del mundo que a los ojos del deísta evidenciaba la existencia de Dios, para muchos revelaba un mundo autosuficiente que abocaba a la negación del principio divino. De aquí que el deísmo conviviera con un ateísmo creciente que alcanzaría un auge significativo en el siglo XIX. (…/…)

FUENTE: http://www.monicacavalle.com/wp-content/subidas/2013/01/El-sentido-de-la-vida-humana.pdf —- .

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Nicholas Wade: Las razas humanas…

29 de enero de 2015

 

El dia 19 de enero de 2015, el diario de Madrid “El Mundo” publicó un reportaje sobre  el último libro del biólogo Nicholas Wade, “Una herencia incómoda” (Ed. Ariel), que trata de las razas humanas.

Leemos en El Manifiesto este comentario irónico: :

“Una herencia incómoda”, el libro del biólogo y divulgador Nicholas Wade, antes editor científico en “Science” y “The New York Times”, ha desatado una enconada polémica. En él se afirma que existen diferencias intrínsecas entre grandes grupos de población, y que la base génetica de dichos grupos también implica diferentes comportamientos sociales. ¡Qué cosas! ¡Y aún no lo han encarcelado, oigan!

http://www.elmanifiesto.com/articulos.asp?idarticulo=4980

…Y seguidamente, P. UNAMUNO publica en el diario “El Mundo” esta información: 

 



Ya está en las librerías españolas el libro que ha desencadenado una de las más virulentas confrontaciones académicas de los últimos años. Una herencia incómoda (ed. Ariel), del biólogo y divulgador Nicholas Wade, antes editor científico en Science The New York Times, trata de la raza, y ésta es siempre una cuestión controvertida desde el mismo momento en que buena parte de la comunidad científica comparte la opinión del antropólogo Ashley Montagu de que “la palabra misma ‘raza’ es en sí misma racista” [de igual modo que la  expresión misma “no hay científicos imbéciles” es en sí misma una imbecilidad. Nota de la Red.].
Wade, por el contrario, sostiene que los notables –aunque aún preliminares– avances en el conocimiento del genoma humano permiten afirmar que existen diferencias intrínsecas entre grandes grupos de población [¡No fastidie! ¿De verdad? Nota de la Red.] y que hablar de ello no abre la puerta al resurgimiento del racismo. “La ciencia trata de lo que es, no de lo que debería ser”, sentencia el autor inglés residente en EE. UU.
La tesis principal de Una herencia incómoda es que, a la luz del estudio del genoma, la evolución humana debe considerarse “reciente, copiosa y regional”. En otras palabras, que el hombre se halla en constante transformación genética, ha cambiado de manera considerable en la Historia reciente, como en cualquier otro periodo –lo que parece incontrovertible–, y lo ha hecho de forma diferente según el entorno geográfico donde se ha asentado, principalmente –según Wade– en función del continente que haya habitado.
Nada de esto parece especialmente escandaloso, pero la hipótesis de que los rasgos distintivos de las diversas razas trascienden evidencias físicas como el color de la piel y afectan también a su comportamiento social, así como a sus logros culturales o económicos, ha levantado en armas al mundo académico, al que Wade tacha de actuar por inercia, motivos políticos o miedo a las acusaciones de racismo.
Carta de protesta
Publicado en primavera, el libro provocó el rechazo de un grupo de 140 genetistas que acusaban a Wade de haber malinterpretado su trabajo científico. Autoridades tan prominentes como Evan Eichler, David Goldstein y Michael Hammer reprobaban al divulgador a través de una carta publicada precisamente en la propia casa, hasta fechas recientes, de Wade, The New York Times.
Rasmus Nielsen, de la Universidad de California, puso voz al malestar del colectivo al manifestar la sensación de que su investigación había sido “secuestrada por Wade para promover su orientación ideológica”. Exactamente el mismo argumento que esgrime el divulgador, para quien la mayoría de los investigadores en este campo “eluden el tema [de la raza] en lugar de arriesgarse a ser calumniados con insinuaciones de racismo y de poner en peligro su carrera y su financiación”. [¿Sólo esto les hacen a tan taimados racistas? ¡A la cárcel con ellos! Nota de la Red.]
La edición española del libro recoge ya la respuesta del autor a la carta de los genetistas. Su posición se mantiene inalterada por cuanto la conclusión de que la raza tiene un fundamento biológico: “lejos de ofrecer ninguna base para el racismo”, tan sólo pone de relieve la unidad genética esencial de la humanidad.
Wade ha encontrado también defensores de altura, si no directamente de sus tesis o conjeturas –él admite que lo son– [El pobre tiene que curarse en salud… Nota de la Red.], sí al menos de su derecho a expresarlas sin que broten los sarpullidos. E. O. Wilson, uno de los biólogos más respetados del mundo, ha celebrado que Wade se ocupe de la diversidad genética“sin miedo a la verdad”.
Una herencia incómoda es “una obra magistral” para James D. Watson, codescubridor del ADN y él mismo un personaje polémico después de que diversas manifestaciones suyas, en especial las referidas a la inteligencia de las personas negras [¿Negras? Subsaharianas, querrá decir. Nota de la Red.], le valieran la acusación de racista y le costaran el puesto de presidente del prestigioso Laboratorio Cold Spring Harbor.
Acusaciones de racismo
En el bando opuesto, el que mantiene que obras como ésta son perniciosas porque alientan o al menos proporcionan argumentos al racismo, se situaron con particular encono varios investigadores que publican en el periódico digital The Huffington Post. Uno de ellos, el antropólogo Agustín Fuentes [Anda, un español o “hispano”, para nuestra vergüenza. Nota de la Red.], jugaba en un post con el título del libro puesto en cuestión al referirse a “la incómoda ignorancia de Nicholas Wade”.
Fuentes criticaba, por ejemplo, la arbitrariedad de establecer en tres, cinco o siete el número de razas existentes, como hace Wade en diferentes partes del ensayo de acuerdo con los criterios a que uno pretenda atenerse.
El licenciado en Ciencias Naturales afirma que la falta de acuerdo en los métodos de clasificación, que han llegado a fijar entre tres y 60 razas, “no significa que las razas no existan”. Wade sostiene que, a partir de una patria ancestral africana cuyos miembros comenzaron a dispersarse hace 50.000 años, la especie se ha desgajado en tres grandes grupos: el caucásico, el compuesto por los asiáticos orientales y el que deriva de la población que se quedó en África. A estas dos categorías suma la de los aborígenes australianos y la de los americanos nativos, descendientes de pueblos siberianos que arribaron a Alaska, y de ahí a todo el nuevo continente, a través del hoy hundido puente de Beringia.
El libro de la polémica se remonta a los grandes puntos de inflexión de la Historia –el paso de los antepasados del hombre de los árboles al suelo, la invención de la agricultura, la creación del Estado, la organización social occidental– para interpretarlos en clave de las modificaciones genéticas impuestas por la selección natural para superar los desafíos a que se enfrentaba cada grupo de población.
Éstos habrían evolucionado por sendas ligeramente diferentes en la medida en que, al separarse por continentes y no mezclarse debido a las barreras idiomáticas o al sentimiento de territorialidad del hombre primitivo, cada uno habría legado a sus descendientes sólo una parte del acervo genético común. De ahí, según Wade, que cada raza presente su propia frecuencia (o abundancia relativa) en la distribución de los alelos, que son las formas alternativas que puede tener un mismo gen.
El editor científico cita estudios según los cuales el 8% del genoma humano muestra evidencias de haber estado bajo presión reciente de la selección natural, lo cual es visible en la forma de grandes bloques que adoptan los genes sometidos a una mutación beneficiosa para la especie. “Generación tras generación”, señala, “el bloque de ADN con la versión favorecida de un gen va siendo portado por cada vez más gente”.
Hasta aquí todo resulta plausible. La cuestión se complica cuando Wade se zambulle en el terreno de las especulaciones acerca de cómo la evolución ha hecho derivar a cada grupo en una dirección determinada que no puede explicarse exclusivamente por razones culturales. En su opinión, mínimas modificaciones del comportamiento social del hombre dan como resultado conjuntos de población muy diferente.
Inclinación innata
La genética no sólo no determina el comportamiento, defiende Wade, sino que representa apenas una inclinación innata en absoluto decisiva. Ahora bien, “si todos los individuos de una sociedad tienen propensiones similares, por leves que sean (…), entonces [la sociedad] tenderá a actuar en aquella dirección” y, dotándose de los instrumentos pertinentes, moldeará el comportamiento de sus miembros así como –espinoso asunto– [¿Por qué “espinoso”? Basta abrir los ojos… Nota de la Red.] sus destrezas, incluidas las cognitivas.
Apoyado en este argumento, el escritor, que en todo momento evita pronunciarse en términos de superioridad de una raza sobre otra, avanza sin embargo por un campo de minas al conjeturar que los europeos sentaron las bases de su posición dominante durante siglos cuando acertaron a desarrollar “una forma particularmente exitosa de organización social” y que ese firme apoyo no permite augurar, “desde una perspectiva evolutiva, un declive inminente de Occidente”. [Salvo, obviamente, si se modifica la base genética de Occidente por la llegada masiva, por ejemplo, de poblaciones con distinta base genética… Nota de la Red.]
Esa forma de organización social sería el fruto de la propensión de un grupo humano, en este caso el caucásico, a dotarse de una serie de instituciones y usos que se adaptaban especialmente bien a “sus circunstancias locales concretas”, desarrollando así “un tipo de sociedad que era muy favorable a la innovación”. Más extraño resulta leer que pueden rastrearse las bases genéticas de la “tendencia” de los africanos a regirse por sistemas de carácter tribal o la de los chinos a ser reticentes al cambio y sumisos.
Y no digamos nada de la hipótesis de que los judíos asquenazíes (europeos) podrían haber experimentado “una mejora genética de su capacidad cognitiva” debido a su dedicación ancestral –en parte forzada, para decirlo todo– a actividades complejas relacionadas con el préstamo de dinero.
“Cualesquiera genes que aumentaran la inteligencia y que surgieran en una familia de la población general se diluirían en la generación siguiente, pero podían acumularse en la comunidad judía porque se disuadía el matrimonio con no judíos”, escribe Wade en el controvertido ensayo que ya puede leerse en español.© El Mundo
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FUENTE:
http://www.elmanifiesto.com/articulos.asp?idarticulo=4980
El Manifiesto comenta, a propósito de la propaganda igualitaria sobre las razas:
razas(5)
“Iguales, iguales…, pues no exactamente. ¿Por qué les habrá dado la manía de meternos a todos en el molde de la uniformizada igualdad?ª
 

Hermann Bengtson: “Historia de Grecia” (7,5 € !)

21 de enero de 2015

Hermann Bengtson (* 2 de julio de 1909 en Ratzeburg , † 2 de noviembre de 1989 en Múnich ) fue un alemán historiador , catedrático y rector de la Universidad de Würzburg

 

Hermann Bengtson estudió 1930-1934 Historia, Filología Clásica , egiptología y asiriología en Hamburgo, Pisa y Munich, donde en 1935 Walter Otto Dr. phil. recibió su doctorado. Desde 1933, pertenecía al Partido Nazi y fue miembro de la desde 1937 SA . [1] En Munich, lideró un grupo de trabajo sobre “la penetración del judaísmo en el mundo antiguo.” [1] En 1939 recibió el grado de doctor en Munich habil., el certificado de aptitud pedagógica (legendi venia) , pero sólo en 1940 en Heidelberg Fritz Schachermeyr ya que la habilitación se había reunido en dificultades Múnich.

El servicio temporal en el servicio militar (1939-1941 y 1944-1945) durante la Segunda Guerra Mundial no disminuyó Bengtsons carrera científica. Trabajó durante la guerra contra la Unión Soviética en su habilitación. Bengtson 1941 la guerra envió cartas entusiastas del frente oriental al Rector de la Universidad de Munich, el acérrimo nazi Walther Wüst , [2] tras lo cual fue nombrado como profesor de Munich. En 1940 él estaba en Heidelberg, 1941 en Munich conferenciante y recibió 1.942 programado profesor asociado de Historia Antigua en Jena. Desde 1944, le llevó allí Viktor Burr .

Después de la guerra, la entrada Bengtson en la zona de ocupación soviética fue denegada y se trasladó a Munich. Fue despedido para ser miembro de NSDAP el 15 de marzo de 1946, el servicio de la universidad de Jena. [3] . En el proceso de desnazificación fue clasificado como “compañeros de viaje”. [4] En 1949, recibió el certificado de enseñanza de nuevo a la Universidad y fue nombrado profesor asociado. Desde 1951 fue asistente en la recién creada Comisión de Historia Antigua y Epigrafía . En 1952 aceptó un puesto como profesor de Historia Antigua de la Universidad de Würzburg, cuyo rector también estuvo en 1959-1960. Tres años más tarde se trasladó a Bengtson Tubinga en 1966 regresó a Munich, donde trabajó como profesor hasta su jubilación en 1977. Bengtson se mantuvo incluso después de su retiro continuó dando conferencias en la Universidad de Munich.

 

Bengtson tratado, siguiendo a su maestro Walter Otto, un principio sobre todo con la historia griega, en particular el período helenístico , sino también la historia de la ley y laPapyrologie . Más tarde, él también escribió representaciones y estudios individuales sobre temas de la historia de Roma. Su Introducción a la historia antigua se convirtió en el estándar de trabajo y aprendió de su primera publicación en 1949 y 1979, numerosas ediciones.

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http://de.wikipedia.org/wiki/Hermann_Bengtson

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Walther Wüst (* 7 de mayo de 1901 en Kaiserslautern , † 21 de marzo de 1993 en Múnich ) fue un alemán Indo-europeísta y una de las ciencias funcionarios nazis más activos.

Wüst estudiados (entre otros temas) en Munich especialmente Indología , especialmente trabajado en el Vedas e hizo ya en la época dela República de Weimar carrera rápidamente: A los 22 años se llevó a cabo la promoción , el tema de la tesis era el interruptor situado en el Rig Veda , una colección de los dioses más antiguos -Hymnen la literatura indoeuropea y la India. [2] Él estaba con el 25 conferenciantey obtuvo 1932 sólo 31 años, el título de profesor.

Wüst 1933 se convirtió en miembro del NSDAP y fue desde 1934 a trabajar como agente encubierto de la SD.

En 1935 se convirtió en profesor de tiempo completo de la “cultura y la lingüística aria” y Decano de la Facultad de Artes de Munich. 1936 Wüst estaba en la SS fue agregado (última fila: Líder Standard ) y 1937 Presidente de la Ahnenerbe y así su actual gobernante bajo el curador oficial, Reichsführer de las SS Himmler . A partir de 1939, se invirtieron los papeles: ahora rebautizado Himmler como “presidente” de la “investigación y la enseñanza de la comunidad.” Era conocido como “curador” libertino “científicamente responsable”, y por lo tanto también para la política de personal.

El 05 de octubre 1936 Wüst celebró en Detmold el discurso de apertura en honor de William Teudt , una esotérica y “creyentes alemanes” para celebrar el premio de ciudadano honorario de la ciudad de la misma; al mismo tiempo un “Pflegstätte para el alemán Cliente” abierto. [3] Himmler tenía Wüst en la primavera de 1939, el proyecto de investigación “El diagnóstico precoz del cáncer , “los 30 años de rápida transferencia. [4] Wüst estaba más involucrado en el año 1943 cuando el nacional-socialista propaganda en el Hitler árabe debe presentarse como una figura escatológica del Islam para ganar allí para acompañarlo. [5]

En la organización del estado nazi servir Ciencias Wüst jugó un papel de liderazgo. Durante su mandato como rector de la Universidad de Munich (1941-1945), por la detención de la caída Scholl en el edificio principal locales, estuvo involucrado en el Wüst personalmente. Ya en 1942, se fue de la Academia Bávara de Ciencias designó un usuario completo en la clase de Filosofía e Historia. [6]

1945 Wüst fue detenido por las autoridades de ocupación y para 1948 en el campo de concentración de Dachau encarcelado. Desde la Universidad de Munich, fue puesto en libertad en 1946. Mediante resolución de la cámara principal de Munich desde 09 de noviembre 1949 Wüst estaba en el proceso de desnazificación considerado un delincuente y condenado a tres años en un campo de trabajo, pero él ya había pagado la pena con el internamiento. Por el proceso que él también perdió el derecho al libre ejercicio, pero fue posteriormente re-publicar sobre el tema de Indología. Wüst fue desde 1951 profesor para su reutilización , pero no recibió más cátedra en una universidad alemana.

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Vortrag von Walther Wüst am 10. März 1937 vor SS im Münchener Hackerkeller über das Thema: „Des Führers Buch “Mein Kampf” als Spiegel arischer Weltanschauung!“[1] Aufnahme aus dem Bundesarchiv

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http://de.wikipedia.org/wiki/Walther_W%C3%BCst

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Nota: En las tiendas VIPs de Madrid está a la venta, durante estos dias de Enero, una obra fundamental sobre la Historia de Grecia…  Un volumen de 600n páginas a un precio de 7,5 €…  (Su precio original fue de 59 €…pero es sabido que …debido a la degradación cultural… los buenos libros tienen poca demanda).

Nicholas J. Wade

21 de enero de 2015

El dia 19 de enero de 2015, el diario de Madrid “El Mundo” publicó un reportaje sobre  el último libro del biólogo Nicholas Wade, “Una herencia incómoda” (Ed. Ariel), que trata de las razas humanas.

Nicholas Wade (born May 17, 1942)[1] was formerly a staff writer for the Science Times section of The New York Times.[2][3] He is also an author, who most recently has written the controversial book, A Troublesome Inheritance: Genes, Race and Human Historythat has been both criticized and praised by scientists and reviewers.[4] [5] [6]

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His A Troublesome Inheritance: Genes, Race and Human History (2014) was criticized in the New York Times Book Review of Sunday July 13, David Dobbs wrote that it was “a deeply flawed, deceptive, and dangerous book” with “pernicious conceits”. However, Edward O Wilson of Harvard University says of the book, “Nicholas Wade combines the virtues of truth without fear and the celebration of genetic diversity as a strength of humanity, thereby creating a forum appropriate to the twenty-first century.” And Ashutosh Jogalekar of Scientific American wrote, “Extremely well-researched, thoughtfully written and objectively argued…. The real lesson of the book should not be lost on us: A scientific topic cannot be declared off limits or whitewashed because its findings can be socially or politically incendiary.” Some biologists, however, categorically dismissed his view of race in a joint letter published in the New York Times on August 8, 2014: “Wade juxtaposes an incomplete and inaccurate account of our research on human genetic differences with speculation that recent natural selection has led to worldwide differences in I.Q. test results, political institutions and economic development. We reject Wade’s implication that our findings substantiate his guesswork.”[1] Nonetheless, Wade replied: “I make no such statement. To the contrary, my book explicitly takes no position on the cause of racial differences in I.Q. results, given the difficulty of assessing the many factors other than genetics that heavily influence I.Q. scores. I find it hard to see how any reader of the book could have missed this point, and can only assume that the organizers of the biologists’ letter induced many signatories to condemn a book they had not read.” [

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http://en.wikipedia.org/wiki/Nicholas_Wade


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