Archivo de Autor

ANTONIO MEDRANO: LA LUCHA CON EL DRAGÓN

9 de mayo de 2017

ANTONIO MEDRANO:

 

LA LUCHA CON EL DRAGÓN

 

 

 

————————————————–

https://www.youtube.com/watch?v=pXERdj0RUJM

https://youtu.be/pXERdj0RUJM

Danuta ~~ Touch my heart

6 de mayo de 2017

Danuta ~~ Touch my heart ~~ Contiene subtítulos en ingles y español

 

 

https://youtu.be/rW4m-nOhmvU

https://www.youtube.com/watch?v=rW4m-nOhmvU

 

 

 

2.-   danuta – touch my heart (viaje con nosotros) 1987

https://www.youtube.com/watch?v=lR6DMOkgzvI

3.- Danuta – Touch My Heart (TVE Entre Amigos)

https://www.youtube.com/watch?v=5g2O9RzW0vc

 

“homosexualismo”

3 de mayo de 2017

Ideología de Género: ¿Homosexuales u homosexualistas?

POL VICTORIA

. El homosexualista, en cambio, es el homosexual militante, que hace de su condición una bandera, que libra una batalla social, y es quien intenta transformar el mundo a su imagen y semejanza.

19 18googleplus0 0meneame0 3

No es lo mismo un homosexual que un homosexualista. El primero es quien practica sexo con su par, nada más. El homosexualista, en cambio, es el homosexual militante, que hace de su condición una bandera, que libra una batalla social, y es quien intenta transformar el mundo a su imagen y semejanza.

 

La razón de escribir este artículo es por la polémica surgida a raíz de mi última publicación “El Homosexualismo en la Nueva Película de Disney”. Varias personas me increparon sobre mi dura opinión sobre el “colectivo LGTBI” y cuestionaron mi crítica a la Película La Bella y la Bestia por su fuerte componente homosexual. “No te conviene ponerte en contra de los homosexuales”, me dijeron también.

 

Hablar de todo el lobby LGTBI (lesbianas, gays, transexuales, bisexuales, intersexuales) y diferenciar entre unos y otros sería muy largo para un solo artículo, así que me centraré únicamente en responder a la acusación de ponerme “en contra de los homosexuales”, pues muy falsa acusación es.

 

El homosexual como persona decente

Con este subtítulo no quiero decir que me parezca el homosexualismo digno de aplaudir, ni bueno, ni positivo en absoluto, ni para la persona ni para la sociedad. Pero sí quiero de alguna manera defender al homosexual decente, como persona humana, como varón o como mujer que en muchos sentidos es persona de provecho para la sociedad, el homosexual que es honesto, que es trabajador, que es buen vecino y buen amigo, el ciudadano que no hace daño a nadie.

 

Lo anterior no es algo teórico o etéreo por mi parte. Lo vivo así personalmente. Tengo muchos amigos homosexuales que tienen un comportamiento decente en la sociedad. Jamás podré alabar su conducta sexual pero, por otra parte, ¿a quién puedo alabar todas sus conductas? ¿Quién hay santo entre nosotros? A cualquiera de mis amigos heterosexuales y mucho más a mí mismo puedo reprochar tal o cual conducta, pues nadie hay perfecto y todos tenemos nuestros malos hábitos, vicios y pecados. ¿Por qué habría yo de condenar a un homosexual cuando todos somos pecadores? “Quien esté libre de pecado que tire la primera piedra”, decía Jesucristo.

 

Esta defensa del “homosexual decente” la hago por todos aquellos que viven su sexualidad, aunque contra-natura, de manera discreta. Que su conducta sea privada hace toda la diferencia con el militante homosexualista que más tarde describiremos. Hay miles y miles de homosexuales por el mundo que no se meten con nadie, que viven su vida tranquila sin perturbar a los demás, aportando a la sociedad en tantos ámbitos de modo positivo. Me consta, pues conozco personalmente a muchos de ellos, y cuando van a mi casa encuentran a un amigo.

 

El homosexualista como enemigo declarado de la sociedad

Mis enemigos no son los homosexuales sino los homosexualistas, y en general el Lobby LGTBI y cualquier otro grupo de presión que se le parezca. No enemigos personales, sino enemigos intelectuales, valga la pena aclarar.

 

Los homosexualistas promueven la homosexualidad mediante la ingeniería social. Da igual si es a través de una película de Disney, o si es a través de los canales de televisión, o si lo hacen con marchas y propaganda política, o si es a través de los manuales educativos, o si lo imponen a la fuerza mediante la legislación de los políticos vendidos al poder financiero y mediático de los lobbies de presión. En cualquier caso el objetivo es el mismo: imponer su ideología de género totalitaria mediante la ingeniería social.

 

El homosexualista no se conforma con ser homosexual y practicar su tendencia de manera privada. El homosexualista tiene una necesidad de justificación, posee un complejo de inferioridad, padece de una profunda carencia de estabilidad psicológica, todo lo cual lo disfraza de una supuesta “reivindicación de derechos”, a lo cual se añade en muchos casos un odio visceral, un resentimiento psíquico y una tendencia a la provocación, y tal cóctel produce a un activista gay o lésbico. Su militancia se suele volver radical, rencorosa, y algunas veces hasta violenta.

 

En dicha ingeniería social, el Lobby LGTBI quiere transformar la sociedad a su manera bajo todos los medios que estén a su alcance. No es “más derechos” lo que quieren, o al menos no derechos legítimos. Lo que buscan es dominar. Lo que quieren es exterminar al que sea diferente, e imponer que todo el mundo piense como ellos. No necesariamente quieren que absolutamente todo el mundo se vuelva lesbiana, gay, transexual, bisexual, intersexual (o demás conductas que le añadan a la sopa de letras LGTBIXYZetc a medida que se les vayan ocurriendo nuevas ampliaciones de las siglas), no necesariamente, pero sí desean que los pocos heterosexuales que queden estén completamente sometidos a su ideología totalitaria y a su modelo de sociedad.

 

Permitirán la existencia de heterosexuales, sí, pero siempre y cuando renuncien por completo a pensar que esa es la manera correcta de vivir la sexualidad. Por eso yo, y muchos otros, no cabemos en su mundo dictador. No se nos permite pensar que el varón y la mujer y su mutua complementariedad es lo que la Naturaleza dictó para el bien del ser humano. Pronto seremos marginados de la vida social por cuenta de la dictadura homosexualista. Así es como el poderoso Lobby LGTBI y los homosexualistas le han declarado la guerra a la sociedad natural y libre.

 

La perversión de hacerse las víctimas para vivir del cuento

Son muchos quienes han comprado el discurso LGTBI que este peligroso lobby ha difundido, entre otras cosas, para “vivir del cuento”. Sí. Su objetivo es crear una dictadura anti-heterosexual, ciertamente, pero no solamente. También es crear una estructura institucional donde puedan vivir del cuento. La estrategia de hacerse las víctimas es óptima para sacarle recursos al Estado y a la sociedad. Y muchos, homosexuales y heterosexuales, les han comprado el discurso victimista, lo cual les permite vivir de subvenciones gubernamentales.

 

Tenga en cuenta el lector que no me refiero a “los homosexuales decentes”. Lo que afirmo es que en el poderoso lobby LGTBI se hacen las víctimas para vivir del cuento. No son los homosexuales sino los homosexualistas quienes lo hacen. Aquellos que militan para culpabilizarnos a todos los demás, y con su discurso hacernos sentir como los crueles verdugos, mientras ellos son los mansos corderitos a los que hay que subvencionar con dinero público para vivir del cuento. Así, son millonarias las transferencias de recursos estatales que cada vez más se destinan a financiar las asociaciones homosexualistas. Hoy día son miles de personas las que tienen sueldos y viven “del cuento”, a costa de chupar recursos que anteriormente iban para los hambrientos, para los niños huérfanos y para los ancianos desamparados. Ahora van para el lobby homosexualista, que a medida que gana terreno necesita extraer más dinero público para terminar de ganar su guerra y para dar de comer a su ejército de militantes.

 

En ese orden de cosas, ¿cómo es posible que la mayoría del pueblo madrileño se deje robar recursos para financiar el Día del Orgullo Gay de Madrid? Porque ha sido tan potente el discurso de los homosexualistas, y tan débil el criterio de la gente, que han conseguido que transcurra ese evento con toda normalidad. Se reúne un grupo de homosexualistas militantes para celebrar su fiesta del “orgullo gay”, pero no con su propio dinero, sino con el dinero de los demás. Los heterosexuales le tienen que pagar la fiesta a los homosexuales, así por que sí. Pero, ¿con qué derecho? ¿Se imagina el lector que yo montara una fiesta heterosexual pero a condición de obligar que la pagaran los homosexuales? Qué extraño, yo pensaba que lo normal es que cada uno se pagara su propia fiesta. Pero ese ¡no es el criterio de los homosexualistas! En su afán dictatorial, quieren que de los impuestos de todos se pague su propia fiesta sectaria, fiesta en donde además abundan los insultos y agresiones contra buena parte de la población de la que precisamente están chupando su dinero. Pero aquí no pasa nada, pues casi todos han comprado la retórica homosexualista dictatorial.

 

La deuda social para con los homosexuales

Eso significa, me increparán, que ¿los homosexuales nunca han sido perseguidos y victimizados y que no tienen derecho a una reivindicación social? Pues no es eso. Ha habido… ¿homosexuales maltratados?, sí, desde luego. Y ninguna persona merece maltrato injusto. Pero señor/a lector/a, no se deje engañar. Ha habido heterosexuales maltratados también. Ha habido varones maltratados y mujeres maltratadas. Ha habido niños maltratados y ancianos maltratados. Ha habido gitanos maltratados y noruegos maltratados. Ha habido mongólicos maltratados y superdotados maltratados. ¿Y qué? ¿Entonces los superdotados del mundo deberían formar un lobby de presión para exigir una “deuda social” y vivir del cuento? ¿Los gitanos tendrían derecho a exigir subvenciones del gobierno que porque muchos españoles hacen chistes sobre gitanos? ¿Qué cualquiera que forme un “colectivo” y diga que ha sido víctima pueda vivir del cuento? Pero… ¿nos hemos vuelto locos?

 

No señores, esto es inadmisible. Si Fulanito A, sea gitano, superdotado u homosexual, da igual, se ha sentido agredido por Sultanito B, que Fulanito A denuncie a Sultanito B y vayan a juicio. Así de sencillo. Persona concreta a persona concreta. Eso es lo normal. Pero en este mundo viciado, en esta doctrina de la dictadura homosexualista, ¿cómo así que los demás tenemos una “deuda social” con ellos? Por eso se inventaron el término “colectivos”, para suprimir la responsabilidad individual y categorizar a la población de modo que pudieran crear conflicto social. Oiga, señor homosexualista, yo a usted nunca lo he maltratado y siempre lo he tratado con respeto, entonces, ¿de dónde viene que yo le tengo que pagar su “fiesta del orgullo gay” con mis impuestos?, ¿cuál “deuda social” tengo yo con usted?, ¿acaso me vio cara de tonto? Lamentablemente, sí nos vieron cara de tontos.

 

¿Contra los homosexuales?

Es muy importante distinguir. Una cosa es un homosexual y otra cosa es un militante de la ideología de género (en este artículo me refiero sobre todo a homosexualistas, pero funcionaría igual con los demás miembros de lobby, pues no es lo mismo un transexual que un transexualista). Mis amigos homosexuales nada tienen que ver con los LGTBI, son gente decente, que vive su vida normal (normal dentro de lo que cabe, claro), ciudadanos que trabajan, que viven de su trabajo, que aportan a la sociedad en múltiples aspectos y que no fastidian a los demás. Estos varones y mujeres homosexuales, a pesar de su propia práctica contra-natura, se distancian de los llamados “colectivos LGTBI”, desprecian sus discursos victimistas y su retórica de odio, sus activismos intolerantes, sus asociaciones, sus lobbies, sus grupos de presión totalitarios y violentos, y desde luego les molesta que vivan del cuento a costa del trabajo productivo de los demás. Son simplemente homosexuales, y ya está, viven su vida tranquila y no tienen ningún interés de militar en un “gay parade” de San Francisco ni en un “día del orgullo gay” de Madrid. De hecho les repele y avergüenza toda esa estrambótica parafernalia donde no se sabe qué intentan demostrar.

 

“No te conviene ponerte en contra de los homosexuales”, me dijeron algunos. Contesto: yo nunca me pongo en contra de los homosexuales. Los amo como amo a cualquier otro ser humano, en mi condición de cristiano. Lo que jamás aceptaré es someterme a la dictadura homosexualista, ni a la ingeniería social, ni a la violencia (física y no física) del peligroso lobby LGTBI.

———————————————————————————————–

FUENTE:

http://gaceta.es/pol-victoria/ideologia-genero-homosexuales-u-homosexualistas-02052017-0951

Test tibetano de 3 preguntas que te dirán algo importante sobre tu vida

2 de mayo de 2017

Test tibetano de 3 preguntas que te dirán algo importante sobre tu vida 97% de EXACTITUD

https://www.youtube.com/watch?v=UHRgPTVaPhw

https://youtu.be/UHRgPTVaPhw

“Mundo Desconocido”: Toma el Control de tu Vida

2 de mayo de 2017

https://www.youtube.com/watch?v=sTZFpkudS18

https://youtu.be/sTZFpkudS18

1 HORA DE MANTRA OM ~ AUM ~OM

2 de mayo de 2017

https://www.youtube.com/watch?v=zEa6eR0nz8o

1 HORA DE MANTRA OM ~ AUM ~OM

https://youtu.be/zEa6eR0nz8o

 

https://www.youtube.com/watch?v=zEa6eR0nz8o&list=RDzEa6eR0nz8o#t=139

https://youtu.be/zEa6eR0nz8o?list=RDzEa6eR0nz8o

SOY MUJER

16 de marzo de 2017

https://radiocristiandad.wordpress.com/2017/03/14/ale-amaya-arenga-cristera/

 

ALE AMAYA: ARENGA CRISTERA

MARTES 14 MARZO 2017 ~ GUSTAVO MALDOCENA

 

 

SOY MUJER

SOY CATÓLICA

SOY TRADICIONALISTA…

PERO, ¿SUMISA?

La autora de esta vibrante arenga, Ale Amaya, amablemente nos ha permitido publicarla.

Vaya nuestro agradecimiento, junto con el deseo de que muchas jóvenes y mujeres sean fortalecidas y estimuladas por ella, así como a otras tantas les sirva de materia de reflexión.

8 de marzo: ¡Día Internacional de la Mujer! El día en que la sociedad intenta recordar que fueron las mujeres quienes, con orgullo y voluntariamente, alzaron la voz para anunciar que querían vivir sin ataduras, que rompían el cordón que las sometía a su religión, a su esposo, a la educación de sus padres, a su condición biológica.

El día en que la mujer pretende enaltecerse por haberse atrevido a rechazar la idea de ser alguien que debe obedecer y servir.

El día en que se recuerda que la mujer decidió romper el cordón umbilical con el Cielo, el día en que la mujer moderna grita al mundo: “no serviré”….

¡Sí! Yo he tenido como todas ellas el carácter altanero, el corazón orgulloso, el ánimo áspero y presto a asumir tales ideas; algunas veces por abuso de autoridad masculina, algunas otras por orgullo feminista.

25 de marzo: Día celestial de la mujer, el día en que el Cielo recuerda a Aquella que voluntariamente, por humildad, se sometió a su Dios, a su religión, a su esposo, a la educación de sus padres, a su condición biológica.

Ese día tan grande, en que los Ángeles supieron que tenían por Reina a la Mujer por excelencia; ese día tan grande, en que Todo un Dios la eligió por Madre, siendo Ella quien vino al mundo para restablecer la primitiva misión de la mujer, la de ser portadora de Dios en la humanidad.

Y es que una mujer, cuanto más mujer, ¡más santa es!

El recóndito deseo de la mujer, en la historia de todo corazón femenino, tuvo cumplimiento en el instante en que María dio al Ángel el fiat: “he aquí la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra”. Aquí es donde está la esencia de la feminidad; en la aceptación, la cooperación y la sumisión.

Haz de volverte más mujer siendo como Ella, cuidando tu pureza, manteniendo tu dignidad en la sumisión, dando a luz nuevas criaturitas que puedan formar parte de su reino, llevando la luz a muchas almas que viven en la oscuridad, renunciando a ti misma con amor y generosidad, tornándote una sola carne para formar un hogar donde Cristo pueda reinar.

Esparciendo con alegría el enorme agradecimiento por haber sido elegida desde toda la eternidad para ser madre espiritual, madre, esposa, hija…

Es por eso que los momentos más dolorosos y confusos para el corazón de una mujer son aquellos en los que no puede dar, y los más diabólicos en los que se rehúsa a dar.

¡Ea, chicas! Levanten la cabeza, y no se pongan la falda de la cintura a los pies, ¡portémosla del corazón a los pies!…

Confundamos a ese ser que pretende destruir a Nuestra Reina, eliminando a través de nosotras la feminidad con esa envoltura a la que llama: “Libertad”.

No tengamos miedo de decir: ¡YO, sumisa! Porque, si Dios coronó tal sumisión con la maternidad, y toda la corte celestial se arrodilla diariamente ante Ella…, ¿quién de ustedes, hombres, digno de llamarse tal, se atreve a mofarse y no arrodillarse con la corte celestial?…

¿Qué hombre de Dios no venera, protege y enaltece tal virtud en su madre, en su hija, en su hermana, en su esposa? ¿Quién de ustedes no se rinde ante aquella que porta dicha hermosura?…

Todos estamos llamados a restaurar el Reino de Nuestro Buen Dios; por lo tanto, necesitamos ser mujeres que quieran cooperar, y necesitamos hombres que nos quieran proteger.

Cada vez que tú, Madre Espiritual, Madre de Familia, Hija, Esposa, tengas la torpe idea de liberarte de alguna atadura…; cada vez que tengas ganas de encajar en ese mundo que te vende la falsa idea de que eres más mujer coqueteando con las modas, las ideas, las costumbres, los placeres…, recuerda que hay alguien contigo, que desde el Cielo está gritando:

En mí, satanás, no vas a triunfar. ¡YO, SÍ ME SOMETO! PORQUE SOY MUJER, PORQUE SOY CATÓLICA, (…). PORQUE SOY GUADALUPANA.

 

https://radiocristiandad.wordpress.com/2017/03/14/ale-amaya-arenga-cristera/

&&&&&&&&&&&&&&&&&&&

https://radiocristiandad.wordpress.com/2017/03/14/guerra-contra-dios/#more-50638

 

GUERRA CONTRA DIOS

MARTES 14 MARZO 2017 ~ LORENAVZQ

 

¿IGUALDAD ENTRE EL HOMBRE Y LA MUJER?

Mirando, día tras día, las noticias y los eventos que se van desarrollando en este disparatado mundo, no puedo dejar de quedar perpleja observando la intervención de la mujer en todo ésto.

Siendo mujer, esposa, madre, no puedo más que sentir dolor y vergüenza por esas mujeres que tanto se denigran, tanto buscan desaparecer como femeninas; se puede observar cuando se manifiestan cuánto odio hay en sus corazones, tan apartadas de Dios sólo buscan declararle una guerra incesante; reconociendo, eso sí, a la Iglesia Católica como verdadera, ya que sus balas de cañón siempre apuntan hacia allí, reclamando un fin a la violencia, cuando en realidad la ira es lo que las motiva, el rechazo hacia la figura de Nuestra Santísima Madre es lo que más se puede advertir en este último lapso.

El día 8 de Marzo he podido observar, atónita, con indignación, impotencia y gran pena, manifestaciones a modo de “huelga” o paro, ejemplos más que aberrantes en donde se ha blasfemado contra Nuestra Santísima Madre; y en todo el mundo, como en España, con parodias de las procesiones religiosas. Tan denigrantes, tan faltas de moralidad, de respeto, de temor de Dios, que realmente me da vergüenza ajena colocar los enlaces de dichas noticias; por lo cual, no pienso colaborar con tremendo pecado…

Lo curioso de todo ésto, lo encontré en el portal Periodista Digital, que fue lo que me motivó a realizar este artículo.

http://www.periodistadigital.com/religion/opinion/2017/03/08/mujeres-catolicas-id-a-la-huelga-religion-iglesia-mujer-aradillas-igualdad.shtml

***

Ustedes como yo, deben haber quedados con los ojos fuera de órbita.

Desencajen, pues, la mandíbula y luego lean lo que la Verdadera Iglesia fundada por Nuestro Señor Jesucristo nos enseña, no éste mamarracho del Concilio Vaticano II, que lo único que ha hecho es llevar a la destrucción total de la fe verdadera.

Una sociedad bien ordenada no puede existir sin la diversidad y jerarquía de las condiciones. La Iglesia no engaña al pueblo con el incentivo de la igualdad absoluta de dones físicos, intelectuales y morales, con el igualitarismo de condiciones sociales y de bienes. La Iglesia no engaña a la mujer con la mentira de la liberación femenina, basada en una igualdad antinatural. Estas igualdades son imposibles.

Por más que digan y hagan, los revolucionarios nunca podrán poner término a las naturales desigualdades.

Sólo la Santa Iglesia establece la verdadera igualdad; sólo el catolicismo iguala a los hombres enseñándoles su origen común, su naturaleza creada y redimida por igual, su destino igualmente eterno de felicidad o de desdicha.

Los revolucionarios se atribuyen resueltamente la invención y la defensa de la igualdad. Es la estrategia de Satanás: reivindicar para sí y los suyos el prestigio de las palabras, mientras trabaja por aniquilar las ideas y conceptos expresadas por ellas.

Los revolucionarios hablan mucho de igualdad, y sólo aspiran a la más absoluta como injusta dominación, en la cual unos pocos ejercerán un tiránico gobierno sobre la gran masa de sometidos por la fuerza y el miedo.

La Iglesia Católica habla poco de igualdad, pero la practica. La realidad expresada por esa palabra nunca faltó en los siglos verdaderamente cristianos, cuando regía el derecho católico y la “filosofía del Evangelio gobernaba las Naciones”. Esa realidad que responde a la palabra igualdad falta realmente en las sociedades que apostatan del catolicismo y adoptan el nuevo derecho.

Si hoy nos hemos ocupado de la igualdad, es para reivindicar lo que Jesucristo nos legó, para devolver a las palabras el verdadero valor y el concepto exacto que encierran, y para aquilatar en las ideas el brillo obscurecido por la nube del error y el polvo de la falsa filosofía.

 

SER MUJER…

¿Qué es la mujer?

Dice Santo Tomás: “Del corazón del hombre tomó Dios la substancia para formar a la mujer. No la tomó de la cabeza, porque no fue hecha para dominar, ni de los pies, porque tampoco debe estar sujeta a la esclavitud ni al desprecio. Fue creada para amar y para ser amada por el hombre”(S.T. I, q.92, a.2 y 3).

¿De dónde entonces tomó Dios a la mujer? Del costado de Adán, de su corazón…, porque al igual que del corazón traspasado de Cristo brotó un torrente de amor hacia los hombres que fueron los Sacramentos, la mujer, saliendo del costado de Adán, nace para amar y ser amada.

Este pensamiento de Santo Tomás nos enseña lo que la fe, la Iglesia ve en cada una de ustedes: “un ser hecho para amar y ser amado”, para colaborar con el hombre en la creación misma de Dios.

El género humano ha llegado a tal grado de decadencia que todo lo embrolla, todo lo confunde, todo lo degrada. El hombre moderno, y al decir hombre me refiero tanto al sexo masculino como al femenino, ya no conoce su grandeza, pisotea sus prerrogativas.

La creación del hombre y de la mujer es la joya de Dios, la obra maestra de las manos divinas, el primer hombre y la primera mujer, cada hombre, cada mujer.

Varón y mujer forman una naturaleza humana: la naturaleza total humana.

¿Hay algo común y algo distinto en el varón y en la mujer?

Dos opiniones extremas —y ambas falsas— resumen todas las ideas que se han formado en este campo tan turbado por las pasiones:

Una es la del común de las gentes, más expresada con los hechos que con las palabras; representa más una actitud de vida que algo reflexivo: el hombre es propiamente un “animal racional”, mientras que la mujer pasa a ser un animalito vistoso, agradable a ratos. Y ésto no sólo lo profesan los hombres, sino lo más asombroso es que, también las mujeres cuando se comportan no como lo que son, sino como animalitos que sólo buscan satisfacer sus pasiones, haciéndose agradables a los hombres…

Otra es la del feminismo, el cual enseña que no hay ninguna diferencia entre el hombre y la mujer.

Ambas posturas son falsas, fruto de intereses o resentimientos, y no de una sincera búsqueda de la verdad.

Esta se encuentra en un justo equilibrio, es decir, que hay entre el hombre y la mujer algo de común y algo de distinto.

Lo común: la mujer, ante todo, es criatura racional como el varón. Es también ante todo, persona humana y no la concupiscencia del hombre. Tiene el mismo origen, ha sido redimida igualmente por Cristo y tiene un mismo fin último que el hombre.

Lo distinto: son las dotes, los modales y aptitudes exclusivas de la mujer (físicas y espirituales), cuyo conjunto constituye la femineidad.

 

La mujer antes de Cristo

¿Qué era antes de la venida de Cristo la mujer?

Menos que una esclava, porque el esclavo podía comprar su libertad…, mientras que la mujer estaba bajo la tutela perpetua de sus parientes masculinos, nada poseía en propiedad, de nada podía disponer por sí sino bajo la autoridad de aquel que era su tutor, no intervenía para nada en el gobierno de la familia, y mucho menos en los negocios industriales y comerciales. No podía siquiera enterarse de las leyes que se trataban en el Senado, y si llevaban una mala conducta, un tribunal formado por sus conocidos podía condenarla hasta con la muerte…

¿Qué hacía entonces para ocupar su tiempo? Lujo, fiestas, placeres, se rodeaban de sus esclavas y esclavos, el peluquero, el perfumista, el confitero, con todo lo que eso significa de vida degradada, concubinatos, divorcios, adulterios…, para caer tiempo después en el otro extremo de obtener una equiparación absoluta con el hombre.

Una madre, cuenta Cicerón, provoca a su yerno para que se divorcie, y después desvergonzadamente se casa con él cuando el matrimonio con su hija se ha roto.

La menor razón era causa suficiente para divorciarse. En una sátira se alude a esto diciendo: “Partid, vuestro aspecto nos disgusta. ¡Os sonáis con tanta frecuencia! Partid inmediatamente. Esperamos una nariz menos húmeda que la vuestra”.

Y Séneca decía que la castidad es una prueba de fealdad. Las mujeres cuentan su edad no por los años sino por el número de sus maridos…

La Mujer después de Cristo

 

Pero viene Cristo, y la mujer se hace católica.

¡Qué diferencia entre la mujer pagana y la mujer cristiana!

La transcripción de un párrafo de Tertuliano, autor cristiano de los primeros siglos nos lo enseña:

“Esta mujer va a visitar a los hermanos en los más pobres reductos; se levanta durante la noche para rezar y asistir a las solemnidades de la Iglesia; se acerca a la sagrada mesa o penetra en las prisiones para besar la cadena de los mártires, para lavar los pies de los santos… En las fiestas, están muy lejos de ellas los himnos profanos y los cantos voluptuosos. A diferencia de las paganas, que llenas de comida y de vino, no pueden digerir y vomitan para comenzar a comer de nuevo, invoca a Jesucristo, y se prepara a la templanza por la salutación divina. Nadie la ve en los espectáculos ni en las fiestas de los gentiles. Permanece en su casa, y no se muestra afuera sino por graves motivos: para visitar a los hermanos enfermos, para asistir a un santo sacrificio, para escuchar la palabra de Dios. Nada de sortijas para las manos que tiene que soportar el peso de las cadenas. Nada de perlas ni esmeraldas para adornar una cabeza amenazada por la espada de la persecución”.

Así era la mujer cristiana en la primera edad del Cristianismo, así se preparaba la mujer católica tanto para la muerte valerosa en el martirio, como para una vida santa.

Así debe ser quien es mujer y católica en el mundo de hoy.

 

Y en su catolicismo, la mujer también es diferente al hombre, ella:

1) Tiene naturalmente más piedad que el hombre:

Es más rezadora, hay normalmente más mujeres rezando en las iglesias que hombres (desde los primeros tiempos: al pie de la Cruz, sólo San Juan y el resto mujeres…, la Verónica).

2) Tiene naturalmente más fe que el hombre.

La mujer cree y necesita creer.

El hombre discute las verdades, para la mujer esas verdades forman un edificio con cada cosa en su lugar…

3) La mujer tiene naturalmente más corazón que el hombre.

En ella domina la sensibilidad y la delicadeza. Su corazón es teatro del dolor, sobre todo cuando es madre…

Todas estas armas dio Dios a la mujer para su misión mientras vive aquí en la tierra:

Tiene fe para convertir.

Tiene esperanza para consolar.

Tiene caridad para salvar almas.

***

Todo ésto es lo que me hace sentir verdaderamente mujer; ésto debe reflejar nuestro corazón (no lo que este mundo invertido y fuera de foco propone, no las mentiras que nos quieren hacer creer), irradiar aquello que es propio de nuestra naturaleza: somos así, como el Señor nos creó, y a Él queremos servir y a María Santísima queremos imitar…

https://radiocristiandad.wordpress.com/2017/03/14/guerra-contra-dios/#more-50638

 

 

La “ideologia de género” no es científica

8 de marzo de 2017

Freud trató de explicar la psique femenina por lo  que llamó “envidia de pene”, la incomodidad con su propio sexo y la ansiedad por imitar de alguna forma al varón. La realidad es más bien la contraria: la inmensa mayoría de las mujeres están contentas de ser como  son y procuran acentuar su feminidad de diversas formas: atuendo, maquillaje, adornos, etc. Esto es normal, aunque puede derivar a extremos grotescos o enfermizos. No deja de ser curioso que conforme avanza la “liberación de la mujer”, los modelos femeninos que se proponen se parezcan más bien a las prostitutas o a las tradicionalmente llamadas marimachos. Cualquier cosa menos la mujer equilibrada y sensata. Solo hay que prestar atención a las modas, las cantantes y otros ejemplos de “éxito”, muy seguidos: la mujer como objeto sexual, paradoja solo aparente con la “liberación”.

  La extraña conclusión de Freud viene, probablemente, de que sus estudios se basaban a un grupo muy determinado y escaso: las mujeres histéricas. La histeria puede definirse como una actitud de rebelión impotente contra la realidad. Casi todo el mundo ha tenido momentos de histeria, pues la realidad es a veces muy dura, pero en la persona histérica se trata de una actitud sostenida, con altibajos entre furia violenta y resignación (que no es lo mismo que aceptación).  El histerismo es una nota bien visible en la ideología de género.

   En el ser humano el dimorfismo sexual está más acentuado probablemente que en cualquier otro mamífero. No simplemente en tamaño o forma corporal, sino también en inclinaciones, conductas y tendencias. Es más, tanto la mujer como el varón tratan de acentuar sus diferencias, que ven como positivas y agradables. La ideología de género niega esta realidad, y en ella puede verse, en su lado feminista, esa absurda envidia del pene, que al no disponer de él intenta negarlo, negar la diferencia. No se trata de igualdad ante la ley, sino de ir más allá, a borrar cualquier diferencia, incluso biológica, a “hacer como si no existiera”. Uno de los rasgos más cómicos del feminismo es su satanización de lo que llaman “sexismo”, cuando si por algo se distingue el feminismo es por su obsesión con las diferencias sexuales. Esta ideología alcanza unos  grados de estupidez e insensatez mayores que las ideologías que la precedieron, en particular el marxismo, del que viene a ser una derivación: sustituyen la lucha de clases por la lucha de sexos, al mismo tiempo que niegan  la existencia de estos, transformándolos mágicamente en “géneros” y declarando equivalente a la normalidad cualquier anomalía o conducta desviada.

    Algo  que atormenta especialmente a los “generistas” es la maternidad, tan desigualadora. La figura de la madre es denostada, abierta o implícitamente,en el feminismo, que quiere hacer del aborto una especie de sacramento, como involuntariamente confiesan en alguno de sus lemas.  Ahora mismo asistimos a campañas contra la maternidad, poniendo como ejemplo a mujeres que la ven como una carga tremenda, y uno solo puede compadecer a sus hijos.  Siempre hubo lo que se la llamado “malas madres” pero ahora se proponen como modelos. Y tratan de reducir la sexualidad a un simple pasar un rato de placer sin relación alguna con la reproducción, lo que igualaría la coprofilia o la zoofilia, por ejemplo, con la sexualidad normal entre hombre y mujer. Pero aunque la sexualidad no se limita a la reproducción, esta es en definitiva su función principal, sin la cual la propia especie humana desaparecería. Por eso puede hablarse aquí de una ideología del suicidio social, como ha habido otras a lo largo de la historia.

   En realidad, el varón y la mujer son distintos y complementarios, y no solo en relación con la reproducción. Pero el histerismo quiere instalar la igualdad sin complementariedad, lo que es puro homosexismo. Con ello la familia es socavada y destruida, y uno de sus efectos es el aumento de la violencia doméstica que llaman “machista” o “de género”, y que se quiere reprimir (histéricamente)  mediante leyes   y publicidad obsesiva.

    En la mitología, la mujer histérica es representada por la amazona, la mujer que mutila su feminidad para tratar de emular al varón y matarlo (hacerle la vida imposible, más corrientemente). Esto se da cada vez más en las relaciones entre sexos, deteriorándolas gravemente.

****************

(FILES) A picture taken 30 October 1984 shows  English writer Doris Lessing at her home in London. British writer Doris Lessing on Thursday won the Nobel Literature Prize for five decades of epic novels that have covered feminism, politics as well her youth in Africa.

Nacida el 22 de octubre de 1919 en Kermanshah, en Persia (actual Irán), Doris Lessing se crió en Rodesia (actual Zimbabue), donde su padre se instaló en una gran granja aislada cuando ella tenía cinco años.
Murió el 17 de noviembre de 2013, Londres,  Reino Unido.

Doris Lessing:

….con un periodista español notablemente cretino:

— Es una de las cosas que recriminé al movimiento feminista. Ellas trataban a las mujeres que decidían tener hijos como si fueran ciudadanas de segunda clase

— Será cuestión de tiempo que las cosas cambien

— Tal vez. Aunque puede que se le haya escapado un detalle: que las mujeres no parecen tener gran prisa por meterse en política, o en la gran empresa. Me pregunto por qué (…) El banco Natwest tenía un proyecto para promocionar a las mujeres dentro del propio banco y descubrió que solo le interesaba a una parte muy pequeña de las empleadas. Les brindaron cursillos especiales y cosas por el estilo, pero, en general, las mujeres no querían competir. En cambio, lo que sí deseaban era casarse y tener familia (…) a excepción de una minoría. Y aquello me resultó sumamente interesante porque, a pesar de tanto movimiento feminista, esto es todavía lo que parece que la mayoría de las mujeres quiere. Y no veo por qué no (…) Me parece que no es justo que reciban críticas por pensar así. (…) Que yo sepa, a Simone de Beauvoir nunca le gustó ser mujer. No le gustaba serlo y siempre se estaba quejando de ello. A mí no me parece nada terrible. Tiene sus ventajas. Y de todas maneras, ¿qué puedes hacer? Lo que me asombra es que noto cierto tono de queja en lo que dice. ¿A quién dirigía sus quejas? ¿A la naturaleza?

http://gaceta.es/pio-moa/envidia-pene-08032017-1059


 

Doris Lessing:

“Las feministas no han entendido nada”

Por Annette Levy-Wyllard

A sus espléndidos 86 años, la célebre autora de El cuaderno dorado y candidata al Premio Nobel se va lanza en ristre contra las mujeres estúpidas y se apiada de los hombres que tienen que aguantarlas.

Entrevista: “Las feministas no han entendido nada”

Annette Levy-Wyllard: Su novela El cuaderno dorado (Premio Médicis en 1976) fue y sigue siendo el libro de culto
de la liberación femenina en el mundo entero. Pero ahora usted decide denunciar a las feministas…

Doris Lessing: Siempre me ha molestado que Elcuaderno dorado se haya convertido en la biblia de la liberación femenina, porque jamás quise hacer un ensayo feminista, sino escribir sobre la vida de las mujeres. La gente piensa todavía que se trataba de un manifiesto político y no es así. Me llegaron montones de cartas de lectoras que hablaban sólo de política y cartas de hombres que me explicaban que el libro había sido liberador para ellos. Acabo de recibir una carta de un brasileño que le dio la novela a su esposa para que entendiera que puede haber vida fuera de la casa y de la crianza de los hijos.

Además,  hay que recordar que en Francia, durante mucho tiempo, ningún editor quiso publicar El cuaderno porque les parecía muy radical.  Hoy puedo decir que las feministas han fracasado. Y es verdad. Hoy en día se puede decir, más o menos,  que existe igualdad entre los sexos en campos como el salario y lo profesional.  Mujeres inteligentes y formidables ocupan empleos clave. En los países occidentales ha habido verdaderos progresos para las mujeres de ciertas
clases sociales… Las jovencitas de hoy no se dan cuenta de que sólo hace dos generaciones que podemos controlar,  como mujeres, nuestra propia vida, que ya no tienen de qué preocuparse cuando quedan embarazadas. Esas muchachas creen que todo esto es normal, y ésa es la verdadera revolución de nuestro tiempo; han tenido mucha suerte. Las mujeres modernas ahora pueden hacer de todo, pero lo único que quieren es encontrar un hombre; sólo hay que ver El diario de Bridget Jones o la serie Sex and the City para darse cuenta…

Sin embargo, sobre todo en el tercer mundo, esa evolución no la puede disfrutar la mayoría de las mujeres. Si digo que las feministas han fracasado,  se debe a que no pudieron capitalizar sus propuestas en los años sesenta y setenta. Lo que en absoluto me sorprende, pues no esperaba demasiados cambios. Era una época muy emocional.  Podrían haber sido más calmadas y haber hecho más esfuerzos para trabajar junto a los hombres. Siempre he pensado que no se puede avanzar haciendo separaciones radicales, y no hay que olvidar que muchas de las grandes feministas fueron hombres…

A.L.W: En 2001, usted protagonizó un escándalo cuando defendió a los hombres al decir: “Las mujeres estúpidas, ignorantes y malas atacan a los hombres más inteligentes y más atentos y nadie dice nada. Desafortunadamente,  los hombres tienen aire de perros abatidos incapaces de contestar.” Y luego llamó a la revolución: “¡Es tiempo de que contraataquen!”

D.L: Me encontraba en la tribuna del festival de Edimburgo, en Escocia, y me preguntaron algo sobre las feministas. Contesté que no me gustaba la manera de tratar a los hombres, que debía de ser terrible ser un varón. De inmediato, el diario The Guardian tomó las declaraciones,  y se levantó una polémica nacional,  con un montón de cartas a favor y en contra mío. Quería decir que cada día estaba más irritada por la locura en contra de los hombres, de manera persistente, sin que nos diéramos cuenta.  Me preguntaba por qué debíamos pelear por la igualdad despreciando sistemáticamente a los hombres. Un día, en una escuela primaria, le escuché a una profesora joven decirles a sus alumnos  (hombres) en clase: “¡Todo es su culpa!” Un pequeño se puso a llorar. Me pareció espantoso aquello. Nunca me gustó el feminismo, ni en los años sesenta y setenta, ni ahora. Siempre detesté ese lado antihombres de esas muchachas de izquierda que odiaban a los tipos, al matrimonio y a los hijos. Eso es una tontería y una pérdida de tiempo.  Han debido hacer las cosas de otra manera. El movimiento de liberación femenina fue, de hecho, un error, con mucha energía mal encaminada. Y desde que se volvió político explotó en pequeñas facciones. Era inevitable, pero las feministas no comprendieron nada.

A.L.W: Usted atacó también al ícono mundial de la liberación femenina: Simone de Beauvoir.

D.L: Era una feminista que odiaba ser una mujer y todos los aspectos de la feminidad. Por ejemplo, tener la regla. Es claro que ella quería ser un hombre. Estúpida. Es como estar furiosa con el clima. Me gusta más Woody Allen cuando dijo: “Me da igual morir pero no quiero estar allí cuando pase.” Nunca me convenció ese modelo de pareja “ideal” Sartre-Beauvoir, enseguida pensé que era falso. Sartre se portó como todos los hombres siempre se han portado. Y Beauvoir como todas las mujeres. Mientras que en sus libros ella trataba de mostrarnos que se trataba de una relación moderna, de amores múltiples, sin celos. Pero mientras que Sartre tenía sus historias de amor por su lado, ella se quedaba casi siempre en casa. En mi recopilación de ensayos Time Bites, que apareció en 2005, recuerdo cómo nosotros, en Londres, esperábamos impacientes la publicación de la novela de Beauvoir “Los mandarines”, porque sabíamos que el libro hablaba de la vida sexual junto a Sartre y de la vida de su grupo de lumbreras de Saint Germain-des-Prés. Francia siempre ha fascinado a los ingleses. Los hombres estaban, naturalmente, seducidos por esa pareja que funcionaba como matrimonio, sin la pesadez legal y las obligaciones, con compañeros libres de tener todas las aventuras sexuales. Las mujeres siempre eran más escépticas. Y, finalmente,  tenían razón. Además, en la novela, el personaje de Anne Simone es presentado como una mujer seca y sola en un matrimonio de amigos, resignada.  Francamente, Beauvoir hubiera hecho mejor marchándose con Nelson Algren, su amante americano.  Al final de su vida, Sartre estaba un poco loco, como Bertrand Russell:  los hombres mayores no tienen defensas contra las mujeres jóvenes. Y las mujeres mayores se dejan influenciar por los jovencitos, como Jean Rhys nos lo contó en “Ancho mar de los Sargazos”, un libro magnífico. Ella se volvió famosa tarde, al final de su vida, y no pudo resistirse al poder de un jovencito.

A.L.W: En su última novela, Las abuelas, se cuentan justamente los amores entre mujeres mayores y jóvenes: dos amigas se acuestan cada una con el hijo de la otra. A sus 86 años, ¿usted sería una de esas viejas indignas?

D.L: Eso no me ha pasado… ¡Lástima!  (explota de risa). Las abuelas no es un título afortunado, porque las dos madres tienen más o menos cuarenta años, no son mujeres viejas. Un jovencito, el compañero de uno de los dos hijos que se acuesta con la amiga de su madre, fue el que me contó la historia. Y lo hizo emocionado: “Me encantaría vivir algo como eso”, me dijo. Quedé fascinada y me pregunté qué podría hacer una escritora con esa historia de amor con la cual, además,  podía identificarme. Las críticas en Francia se fueron por el lado “desagradable”, pero yo no entiendo esa actitud voyerista. No obstante, ese tema no es nuevo en Francia; acuérdese de que Colette ya contó la historia.

ALW:Después de la Segunda Guerra Mundial, usted se fue de su Rodesia natal para instalarse en Inglaterra y abandonó a sus hijos, que fueron criados por su padre. Impactante, ¿no?

D.L: Mi hijo John me dijo un día: “No comprendo muy bien por qué dejaste a papá, pero eso no quiere decir que no te ame.” Me lo dijo sin agresividad,  porque hablamos cuando él ya era un adulto y vivían todos en Sudáfrica,  cuando allí ya no había problemas.  Lo volvería a hacer si fuera el caso. Estoy feliz de haber tenido el coraje de partir.  Yo odiaba Rodesia (Zimbawe);  era un lugar provinciano en donde nadie quería hablar de política. Me hubiera ido antes, si la guerra no hubiese estallado. No había barcos, así que debí esperar, esperar, esperar…  hasta 1949.  Londres era una ciudad genial llena de artistas e intelectuales. Allí encontré a toda esa gente interesante que venía, como yo, de todas las antiguas colonias inglesas, de todo el imperio británico. Después de la Segunda Guerra Mundial, había una especie de locura en nuestro grupo de amigos;  era como vivir el final del Imperio Romano. Yo hice parte porque en esa época creía que íbamos a construir un mundo mejor. No puedo creer cuán estúpida era.

A.L.W: Además, en sus últimos ensayos le declara la guerra a lo “políticamente correcto”.

D.L: ¡Odio lo políticamente correcto!  Es la visión de un mundo dividido en Bien y Mal. Se encuentra por todos lados en la lengua inglesa. En particular cuando usted habla de las razas:  no puede decir ni Blanco ni Negro. Y luego lo vigilan en caso de que se le suelte algo así. El fenómeno es terrible,  sobre todo en las universidades norteamericanas,  porque los norteamericanos llevan siempre todo al extremo.  Es un país histérico y me pregunto por qué. Así descubrí que mi novela La buena terrorista sucedía en los campus norteamericanos, para subrayar todo lo que en ese libro no es políticamente correcto. Por ejemplo, el personaje del músico es un chico negro: es “políticamente incorrecto”. El comunismo está muerto, sin embargo, la herencia de ese lenguaje vacío, que siempre debe inventarse un enemigo, se ha perpetuado entre los intelectuales.

En todo caso, lo políticamente correcto toca a la crítica literaria que sigue infiltrada por esos vestigios de la moda del pensamiento comunista. Cada escritor ha pasado por la experiencia de escuchar preguntas de los periodistas como “¿Piensa usted que los escritores deberían…?” y eso termina con una declaración política con la palabra “compromiso”.  O bien se lee el libro de uno diciendo que se trata evidentemente de “un tema”. Como sucedió con mi libro El quinto hijo, que etiquetaron como un tratado sobre el problema palestino, o la investigación genética o el feminismo,  o el antisemitismo. Finalmente,  un periodista francés vino a mi casa y me dijo, antes de que pudiera decirle cualquier cosa: “¡Es evidente que El quinto hijo es un libro sobre el sida!” Si hubiera querido hablar de los palestinos o del sida, hubiese escrito un ensayo,  no una novela.

A.LW: Usted fue comunista. ¿Lo lamenta hoy en día?

D.L: Yo fui comunista hace medio siglo. Cuando llegué a Inglaterra todo el mundo era comunista, o lo había sido. Estábamos en plena guerra fría, el enfrentamiento era muy duro.  Continuó hasta el final de los años cincuenta, hasta que dejaron de interesar Trotski o Stalin, pues encontrábamos todos sus discursos  aburridos, y comenzamos a burlarnos de la jerga política. Nos divertíamos, teníamos humor. Sobre todo, ya discutíamos sobre la cuestión de los hombres y las mujeres, y eso fue mucho antes de la liberación femenina. No esperamos para hacer nuestra revolución sexual.  Me pregunto por qué todo el mundo piensa que el sexo se lo inventaron en los años sesenta… Gracias a Dios ¡hubo algo de eso en los cincuenta!  Cuando digo esto, siempre me miran con estupefacción o incredulidad.  Como cuando digo que lo único importante en las relaciones entre hombres y mujeres es que sean divertidas.  Por eso ahora escribo una comedia.
©Libération
Airada respuesta de Florence Thomas

A propósito de Doris Lessing sobre el supuesto “fracaso de las feministas” habría que tener claro de qué estamos hablando.  Porque esta modita, que viene de los países desarrollados, de denigrar del feminismo
ya está perdiendo credibilidad, incluso en Europa. Elizabeth Badinter, ya algo senil,  había denigrado del feminismo en Francia en una operación más mediática-editorial que otra cosa. Pero para responder algunas de las denuncias de Lessing, diría que hoy el feminismo es una teoría y una práctica plural,  es decir que no hay un solo feminismo sino varios feminismos, como tampoco hay una sola práctica del feminismo sino una enorme variedad de formas de compromisos desde unos acuerdos mínimos de todas las feministas del mundo. En otras palabras,  es muy distinto haber participado de las primeras luchas feministas en los años 50 a ser feminista hoy. Y es muy distinto hablar desde Europa que desde América Latina y,  específicamente, desde Colombia. En ese sentido hablo de un feminismo situado y de feministas que siguen trabajando en contextos muy distintos las unas de las otras.
Pero, incluso cuando Lessing habla de las mujeres en Europa, exagera, tergiversa y manipula. Creer que la mayoría de las mujeres europeas se comporta igual que las muñequitas de “Sex and the City” es un exabrupto que se cae por su propio peso.  Miles de mujeres del viejo continente se han beneficiado de las luchas feministas y siguen haciéndolo. Sin embargo, esta revolución pacífica está inconclusa. Las legislaciones, las prácticas cotidianas, los derechos sexuales y reproductivos están ahí. ¡Pero la condición femenina aún no es, ni mucho menos, un jardín de rosas!  Los ámbitos político y económico siguen siendo campos de hegemonía masculina.  Subsisten, en especial en los países mediterráneos,  estadísticas espeluznantes de violencia contra las mujeres; y el desempleo sigue siendo mayoritariamente femenino,  entre otros estragos de la discriminación. Su condescendencia con los hombres victimizados daría para un debate más amplio.  En cuanto a las críticas que hace contra Simone de Beauvoir, verdadero ícono de mi generación, son simplemente injustas. Esta humanista, con su libro El segundo sexo, publicado en 1949, fue la primera mujer,  por lo menos del siglo xx, en poner en palabras el malestar de millones de mujeres.  Por supuesto, lo hizo desde donde podía hacerlo en ese momento, es decir, desde un feminismo de la igualdad radical que hoy puede ser discutible pero que en su momento develó los mecanismos que generaban la discriminación de las mujeres del mundo patriarcal. Lo demás es literatura.

 

FUENTE:

http://www.semana.com/on-line/articulo/entrevista-las-feministas-no-hanentendido-nada/77017-3

 

“una mentira repetida mil veces se convierte en una verdad” (V. I. Lenin)

16 de julio de 2016

Carlos Rodríguez Braun. Instituto Juan de Mariana, verano de 2013 (véase aquí)

¿Por qué la propaganda necesita la calumnia y la repetición?

veritas et vita
13 julio, 2016

Carlos Rodríguez Braun. Instituto Juan de Mariana, verano de 2013 (véase aquí)

¿Por qué “calumnia que algo queda”? ¿Por qué no al revés? ¿Por qué no decimos “elogia que algo queda”? No se trata obviamente de que solo se vaya a corear lo que es malo, después de todo, desde hace milenios venimos repitiendo los diez mandamientos. Se trata de que la verdad y la falsedad son asimétricas. Porque la verdad puede ser asumida por las personas y mantenida sin necesidad de que nos la recuerden de manera incesante. No se necesita machacar continuamente con que matar está mal para que creamos que matar está mal. Se nos insiste particularmente cuando somos niños o jóvenes en el respeto a una serie de normas morales, acumuladas evolutivamente tras una extensa historia para que esas normas queden grabadas en nuestra conciencia. Cuando somos personas maduras, se supone que las habremos internalizado y podremos instruir con ellas a las nuevas generaciones. Pero con la mentira y con la falsedad pasa algo diferente. Es absolutamente imprescindible que seamos bombardeadas con ellas sin interrupción, pero no solamente cuando somos pequeños (aunque también: véase el denuedo con el que tantas autoridades controlan la educación) sino también en todas las etapas de nuestra vida. Nadie es más consciente de ello que los mayores enemigos de la libertad que se saben insostenibles sin propaganda. No es nada casual que la frase más famosa sobre este asunto es “una mentira repetida mil veces se convierte en una verdad”, y no es nada casual que esta frase atribuida a Goebbels sea en verdad de Lenin.

===
FUENTE:

¿Por qué la propaganda necesita la calumnia y la repetición?

varios videos muy interessantes

22 de junio de 2016

 

1

“LO SIENTO MAMÁ, ESTABA EQUIVOCADA RESPECTO AL HOLOCAUSTO”..Monika Schaefer.

https://www.youtube.com/watch?v=kG-td8q3XmY

https://youtu.be/kG-td8q3XmY

“ASÍ NACIÓ la Historia del HOLOCAUSTO”…Investigador Rafael Palacios.

 

https://www.youtube.com/watch?v=MZaej-i8ps4

 

https://youtu.be/MZaej-i8ps4

“MI LUCHA” de Adolf Hitler..GRAN ANÁLISIS ACTUAL. A.Salbuchi, JM Soaje y Pedro Varela

 

https://www.youtube.com/watch?v=3qXafn4Lj0I

https://youtu.be/3qXafn4Lj0I

https://www.youtube.com/watch?v=TXDvEuPDrg8

https://youtu.be/TXDvEuPDrg8

Audiolibro Completo | Mi Lucha | Mein Kampf | Adolf Hitler

 

La Historia Más Grande Jamás Contada: Adolf Hitler

 

https://www.youtube.com/watch?v=RIKKrp_NjAU

https://youtu.be/RIKKrp_NjAU


A %d blogueros les gusta esto: