Archive for the ‘Antropología’ Category

…en “burbujas” hay noticias como esta… ¿Recogen alimentos gratuitos…? y tienen “Mercedes”!

6 de junio de 2018

…”refugiados” acuden a un banco de alimentos en Alemania…

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variedades

26 de abril de 2018

Pío Moa: La muerte.

13 de abril de 2018

 

 

 Pío MOA:     La Muerte.
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La muerte se ve de muy distinta manera según las edades. En  la adolescencia y la juventud, lo único que preocupa es la vida, se hacen planes, se especula incluso sobre decenas de años, la parca se ve lejana, aun sabiendo que puede llegar en cualquier momento. Incluso se da cierto impulso a desafiarla, a ponerse en peligro como una actitud vital, sea por una causa que se crea justa o por simple deporte (esto se da entre varones, tampoco muchos y muy raramente entre las mujeres, cuya actitud es más respetuosa con la vida y más inclinada a preservarla). En caso de guerra, puede verse como un sacrificio en que el horror de la muerte aparece aureolado de gloria. Vista desde la juventud, la muerte por consunción o por enfermedad parece aumenta su incomprensibilidad para nuestra mente, revistiendo tintes más lúgubres.

Conforme uno se acerca a una edad en la que vivirá menos tiempo del ya vivido, y sobre todo cuando pasa “a primera línea” y, como decía alguien “las bombas caen cada vez más cerca”, llevándose a padres o amigos, la percepción de la muerte se hace más intensa sin dejar de ser desconcertante. La vida puede entenderse como un acoso permanente a nuestras facultades, como un esfuerzo continuo, a veces muy arduo y mejor o peor recompensado; y finalmente anulado, igualando al bueno y al malo, al listo y al tonto, al rico y al pobre, y planteando a la psique el sentido de tanto trabajo.

Hace poco estuve con mi mujer en una residencia, en la sala para ancianos ya muy próximos a fallecer, a visitar a una tía mía que, efectivamente falleció a los pocos días. Las enfermeras eran muy amables con los pacientes, que parecían en estado semiconsciente, en sillas de ruedas, desfigurados por la decrepitud. Y sonaban suavemente canciones de otros tiempos. Mientras permanecimos allí, “Por el camino verde”. A todas aquellas personas les haría sentir, si aún tenían capacidad o sensibilidad para ello, las épocas en que eran jóvenes, sanas y fuertes y llenas de afectos y tal vez de proyectos. El contraste era muy fuerte para mí, por la impresión general del ambiente y porque la canción era la preferida de la madre de una novia mía de muchos años antes, con lo que el recuerdo de cosas desaparecidas sin remedio se intensificaba.

Ayer estuve en el entierro de un amigo. Hablando con la viuda, o quizá con un hijo, le dije: “Estas cosas impresionan porque no se puede decir nada razonable sobre ellas”. Hay un consuelo parcial en el cariño, pero nuestra razón no tiene armas para elaborar un discurso inteligible al respecto. No obstante, intentamos comprender. Vemos el cadáver, su cara “dormida”, lo más significativo de la persona. Aunque sabemos que se descompondrá, el cuerpo permanece de momento igual pero “sin vida”, decimos. La vida era el “yo” que antes lo habitaba el cuerpo, y sentimos que este ha asesinado a aquel yo, y en cierto modo es así. El cuerpo se ha formado y ha salido al mundo sin permiso del yo, el cual a su vez ha ido tomando su forma en muchos años, con rasgos que llamamos psicológicos, bastante independientes del cuerpo (personas con cuerpos muy semejantes pueden tener yoes muy diferentes). A su vez, el cuerpo ha funcionado durante toda su vida con casi total independencia del yo (aunque este pueda haberle perjudicado con malos hábitos), ha evolucionado, envejecido y finalmente se ha paralizado por su cuenta, sea por propio desgaste o por agresión exterior, humana o microbiana. Y todo no solo al margen sino contra la voluntad del yo. Parece lógico distinguir, entonces, entre el yo (el alma) y el cuerpo, y así se ha hecho siempre. En las lápidas suele escribirse el nombre y un “nunca te olvidaremos” o algo similar: el yo del difunto sobreviviría al margen de su cuerpo en la memoria, cada vez más desvaída e incompleta, de otros, que a su vez tendrán el mismo fin. Naturalmente es pura ilusión.

El yo tiene una necesidad de supervivencia, más o menos aguda, según los individuos. En la religión grecolatina se trata de la consecuencia lógica e inevitable de diferenciar el alma del cuerpo, pero esa supervivencia se ve como algo muy poco deseable, baste recordar la frase de Aquiles en el Hades prefiriendo ser un esclavo en la tierra que el rey de las almas sin cuerpo; o el poema de Adriano Animula vagula…. El alma, distinta del cuerpo, le sobrevive porque tiene que ser así, pero de una manera enormemente sombría. En el judaísmo no está claro que el destino de la persona difiera mucho del de un perro. Otras religiones hablan de reencarnaciones sin fin hasta la disolución completa. El cristianismo considera la vida terrenal esencialmente injusta, requerida de una justicia ultraterrena que reequilibre la balanza con la condena o la salvación. La supervivencia del alma se presenta más bien como la ocasión de restablecer la justicia necesaria, máxime para aquellos cuya estancia en la vida ha sido más desafortunada. El ateísmo piensa que el alma no existe al margen del cuerpo ni hay necesidad de una compensación en otra vida: el hombre y el perro tienen, en definitiva, el mismo destino y que todos los triunfos y satisfacciones concebibles son las de este mundo. Así, Stalin, por ejemplo, habría llevado una vida plena.

Mao Tse-tung escribió “La muerte llega a todos, pero puede tener menos peso que una pluma o más peso que el monte Taishan. Es una forma de decir que la vida puede tener un sentido o ser un sinsentido, pero ¿cómo decidirlo?

 

https://www.youtube.com/watch?v=TD9_TM8aars
 FUENTE:
https://gaceta.es/opinion/la-muerte-gibraltar-20180412-1523/

La restitución de Las Españas

9 de noviembre de 2017
Carlos X. Blanco, en la web latribunadelpaisvasco.com ,   publica una reseña sobre el libro editado por EAS y del que es autor  Antonio Hernández Pérez.
Domingo, 29 de octubre de 2017

La restitución de Las Españas

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En una ocasión tan álgida como la de estos días, voy a hablarles de un libro.La ocasión álgida es que unos delincuentes pretenden hacer merma de la soberanía nacional, violentando leyes, y apropiarse de un territorio y de una identidad. La ocasión grave, dolorosa, la del golpe en Cataluña, es también ocasión propicia para la lectura de libros.

Leamos libros y no sólo mensajes fugaces en redes sociales. Hagamos algo más que reaccionar ante memes llenos de burla o de furia como los que hoy, virtualmente, tanto se prodigan. La ocasión creada por los sectarios, cual es atacar la identidad catalana, hispanísima, en nombre de una República fantástica, debe aprovecharse también para dedicar horas a la reflexión y la lectura. Los sectarios han impulsado este golpe, que ellos creían fatal para España, y así seguir recortando y matando los restos de nuestro antiguo Imperio, las Españas. Pero los sectarios no sospechaban, quizá, que de su burlesca escenificación podrían resurgir fuerzas telúricas y muy antiguos ardores patrios. Pueden surgir ante la amenaza separatista; pero, para que surjan en orden y conforme a su ser, primero hay que leer.

De las Españas quería hablarles. Así dicho, en plural. No le tengamos miedo al plural incluso en estas horas álgidas, crueles para con nuestra dignidad, lacerantes para quienes saben –orgullosos- que este Imperio, degradado a la condición “Estado-nación” fue siempre plural en su unidad. De las Españas, plurales, pero en modo alguno autonómicas, sino étnicas, identitarias, verdaderamente hermanadas, quiere hablarles un libro que les recomiendo.

El libro se titula La Restitución de las Españas, escrito por Antonio Hernández Pérez. No tengo el honor de conocer al autor. Éste se muestra gran perito en materia heráldica, vexilológica, histórica y etnográfica, y yo deseo desde aquí felicitarle. Es un libro bellamente editado por EAS, y tan rico y luminoso como su contenido escrito, resulta también en su aspecto gráfico: mapas, banderas, escudos… reproducidos a todo color. Debe saberse que a una Patria se la ama también por los ojos, como a la persona amada, y por los ojos nos debería entrar el fluido encandilador de nuestro viejo ethnos: emblemas, estandartes, territorios.

España, con las armas en la mano, fue desde siempre una Federación de facto, una hermandad de pueblos diversos, grupos étnicos que históricamente fueron convergiendo y gravitando unos alrededor de y por sobre los otros. La nuestra no fue una Federación como las que estiló el liberalismo, la masonería y la socialdemocracia, hecha con urnas y papelitos, federación sin forjar, sólo por “aprobación” en el presente, con desprecio a los muertos y a los tiempos pasados. No: la nuestra fue una Federación basada en la Reconquista, en la desigual ocupación y recuperación de territorios en tropismo imparable hacia el Meridión y hacia las Américas, en un impulso que, en su límite, es impulso “Universal”, pues lo Hispano, más allá de una “nación” alude a un modo de civilizar.

La propuesta de don Antonio Hernández rezuma optimismo y fe en nuestro ethnos. Busca hermanarnos a todos los españoles, por encima de envidias, lejos de separatismos, sí, pero también muy lejos de separadores, esto es, de jacobinos y centralistas. Y el justo medio no se hallará, leyendo el texto, en un necio autonomismo que, como todo lo traído por el Régimen del 78, ya parece periclitado. Nada de eso. El justo medio consistirá en volver “por nuestros fueros”, y nunca mejor dicho. Volver a la antigua vertebración en Reinos y demás demarcaciones (Principados, Señoríos, etc.).

Hay en el libro que les comento muchas resonancias del Carlismo. El Carlismo fue, a mi modesto entender, el último intento de seguir articulando una España tradicional (ni liberal, ni colectivista), con raíces bien plantadas en el suelo de su tradición, de su sangre y de sus terruños, el último intento de hacer de la Monarquía el nudo que enlaza paternalmente todo un cúmulo de libertades locales y derechos históricos.

El separatismo, ya lo vieron los carlistas, no es sino un jacobinismo despótico actuando en las reducidas dimensiones del territorio a escindir. En cambio, la Monarquía tradicional y la tradición federativa y étnica del Imperio, es de por sí unitiva y plural.

Todos esos políticos que nos han venido con sus majaderías de la “nación de naciones” ignoran gravemente estos conceptos. De haber albergado una ligera idea de lo que fueron Las Españas hasta el advenimiento de la política liberal, habrían evitado esos castillos de humo, humo espeso pero nunca sólido de quien desea no pasar por “franquista” (jacobino) ni separatista. Ofende que nos hablen de las diecisiete taifas como de entidades eternas y ya definitivas, y que se oscurezca, por el contrario, la existencia de un Reino unificado de Castilla (y no de dos engendros autonómicos como ahora), de un Principado con dos provincias (Las Asturias de Oviedo y las Asturias de Santillana), de un Reino de León (que no es Castilla), de una Andalucía de varios reinos, de un Reino Navarro que nunca fue “Euzkadi”… Ofende que nadie se acuerde del Rosellón y del África española…O de un Portugal que podría haberse abrazado a una única Corona Hispana. Ya recordar nuestras soberanías y territorios históricos parece un estrambote, y no lo debería ser, pero estrambote y atentado contra la historia fue el que perpetró la banda del 78 recortando y cosiendo provincias como niños caprichosos o caciques irresponsables.

El libro no es un texto, a lo que se me alcanza, de un “tradicionalista” o carlista nostálgico. Antes bien, se enmarca dentro de una corriente identitaria europea que mira hacia el futuro, no abomina de planteamientos republicanos (a pesar del fuerte componente simbólico que la Monarquía aún conserva entre los pueblos hispanos) y pluralistas, próximos a los de la Nueva Derecha Europea, pero mucho más adaptados al ser de los españoles, y con enfoquesmuy avanzados, ajenos por completo al conservadurismo más trasegado.

Lo dicho. En estos días de vergüenza y dolor ante los sucesos en Cataluña, bien venidas sean las obras que, como ésta, nos permitan LA RESTITUCIÓN DE LAS ESPAÑAS.

FUENTE:

http://latribunadelpaisvasco.com/not/7527/la-restitucion-de-las-espanas/

Domingo, 29 de octubre de 2017

FUENTE:
https://www.amazon.es/restituci%C3%B3n-las-Espa%C3%B1as-Prometeo/dp/8494518445/ref=as_li_ss_tl?ie=UTF8&linkCode=sl1&tag=euskainforglo-21&linkId=65077fb9060836f4dbe13d2946ad3e76

un guerrero comprometido….

19 de septiembre de 2017

“homosexualismo”

3 de mayo de 2017

Ideología de Género: ¿Homosexuales u homosexualistas?

POL VICTORIA

. El homosexualista, en cambio, es el homosexual militante, que hace de su condición una bandera, que libra una batalla social, y es quien intenta transformar el mundo a su imagen y semejanza.

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No es lo mismo un homosexual que un homosexualista. El primero es quien practica sexo con su par, nada más. El homosexualista, en cambio, es el homosexual militante, que hace de su condición una bandera, que libra una batalla social, y es quien intenta transformar el mundo a su imagen y semejanza.

 

La razón de escribir este artículo es por la polémica surgida a raíz de mi última publicación “El Homosexualismo en la Nueva Película de Disney”. Varias personas me increparon sobre mi dura opinión sobre el “colectivo LGTBI” y cuestionaron mi crítica a la Película La Bella y la Bestia por su fuerte componente homosexual. “No te conviene ponerte en contra de los homosexuales”, me dijeron también.

 

Hablar de todo el lobby LGTBI (lesbianas, gays, transexuales, bisexuales, intersexuales) y diferenciar entre unos y otros sería muy largo para un solo artículo, así que me centraré únicamente en responder a la acusación de ponerme “en contra de los homosexuales”, pues muy falsa acusación es.

 

El homosexual como persona decente

Con este subtítulo no quiero decir que me parezca el homosexualismo digno de aplaudir, ni bueno, ni positivo en absoluto, ni para la persona ni para la sociedad. Pero sí quiero de alguna manera defender al homosexual decente, como persona humana, como varón o como mujer que en muchos sentidos es persona de provecho para la sociedad, el homosexual que es honesto, que es trabajador, que es buen vecino y buen amigo, el ciudadano que no hace daño a nadie.

 

Lo anterior no es algo teórico o etéreo por mi parte. Lo vivo así personalmente. Tengo muchos amigos homosexuales que tienen un comportamiento decente en la sociedad. Jamás podré alabar su conducta sexual pero, por otra parte, ¿a quién puedo alabar todas sus conductas? ¿Quién hay santo entre nosotros? A cualquiera de mis amigos heterosexuales y mucho más a mí mismo puedo reprochar tal o cual conducta, pues nadie hay perfecto y todos tenemos nuestros malos hábitos, vicios y pecados. ¿Por qué habría yo de condenar a un homosexual cuando todos somos pecadores? “Quien esté libre de pecado que tire la primera piedra”, decía Jesucristo.

 

Esta defensa del “homosexual decente” la hago por todos aquellos que viven su sexualidad, aunque contra-natura, de manera discreta. Que su conducta sea privada hace toda la diferencia con el militante homosexualista que más tarde describiremos. Hay miles y miles de homosexuales por el mundo que no se meten con nadie, que viven su vida tranquila sin perturbar a los demás, aportando a la sociedad en tantos ámbitos de modo positivo. Me consta, pues conozco personalmente a muchos de ellos, y cuando van a mi casa encuentran a un amigo.

 

El homosexualista como enemigo declarado de la sociedad

Mis enemigos no son los homosexuales sino los homosexualistas, y en general el Lobby LGTBI y cualquier otro grupo de presión que se le parezca. No enemigos personales, sino enemigos intelectuales, valga la pena aclarar.

 

Los homosexualistas promueven la homosexualidad mediante la ingeniería social. Da igual si es a través de una película de Disney, o si es a través de los canales de televisión, o si lo hacen con marchas y propaganda política, o si es a través de los manuales educativos, o si lo imponen a la fuerza mediante la legislación de los políticos vendidos al poder financiero y mediático de los lobbies de presión. En cualquier caso el objetivo es el mismo: imponer su ideología de género totalitaria mediante la ingeniería social.

 

El homosexualista no se conforma con ser homosexual y practicar su tendencia de manera privada. El homosexualista tiene una necesidad de justificación, posee un complejo de inferioridad, padece de una profunda carencia de estabilidad psicológica, todo lo cual lo disfraza de una supuesta “reivindicación de derechos”, a lo cual se añade en muchos casos un odio visceral, un resentimiento psíquico y una tendencia a la provocación, y tal cóctel produce a un activista gay o lésbico. Su militancia se suele volver radical, rencorosa, y algunas veces hasta violenta.

 

En dicha ingeniería social, el Lobby LGTBI quiere transformar la sociedad a su manera bajo todos los medios que estén a su alcance. No es “más derechos” lo que quieren, o al menos no derechos legítimos. Lo que buscan es dominar. Lo que quieren es exterminar al que sea diferente, e imponer que todo el mundo piense como ellos. No necesariamente quieren que absolutamente todo el mundo se vuelva lesbiana, gay, transexual, bisexual, intersexual (o demás conductas que le añadan a la sopa de letras LGTBIXYZetc a medida que se les vayan ocurriendo nuevas ampliaciones de las siglas), no necesariamente, pero sí desean que los pocos heterosexuales que queden estén completamente sometidos a su ideología totalitaria y a su modelo de sociedad.

 

Permitirán la existencia de heterosexuales, sí, pero siempre y cuando renuncien por completo a pensar que esa es la manera correcta de vivir la sexualidad. Por eso yo, y muchos otros, no cabemos en su mundo dictador. No se nos permite pensar que el varón y la mujer y su mutua complementariedad es lo que la Naturaleza dictó para el bien del ser humano. Pronto seremos marginados de la vida social por cuenta de la dictadura homosexualista. Así es como el poderoso Lobby LGTBI y los homosexualistas le han declarado la guerra a la sociedad natural y libre.

 

La perversión de hacerse las víctimas para vivir del cuento

Son muchos quienes han comprado el discurso LGTBI que este peligroso lobby ha difundido, entre otras cosas, para “vivir del cuento”. Sí. Su objetivo es crear una dictadura anti-heterosexual, ciertamente, pero no solamente. También es crear una estructura institucional donde puedan vivir del cuento. La estrategia de hacerse las víctimas es óptima para sacarle recursos al Estado y a la sociedad. Y muchos, homosexuales y heterosexuales, les han comprado el discurso victimista, lo cual les permite vivir de subvenciones gubernamentales.

 

Tenga en cuenta el lector que no me refiero a “los homosexuales decentes”. Lo que afirmo es que en el poderoso lobby LGTBI se hacen las víctimas para vivir del cuento. No son los homosexuales sino los homosexualistas quienes lo hacen. Aquellos que militan para culpabilizarnos a todos los demás, y con su discurso hacernos sentir como los crueles verdugos, mientras ellos son los mansos corderitos a los que hay que subvencionar con dinero público para vivir del cuento. Así, son millonarias las transferencias de recursos estatales que cada vez más se destinan a financiar las asociaciones homosexualistas. Hoy día son miles de personas las que tienen sueldos y viven “del cuento”, a costa de chupar recursos que anteriormente iban para los hambrientos, para los niños huérfanos y para los ancianos desamparados. Ahora van para el lobby homosexualista, que a medida que gana terreno necesita extraer más dinero público para terminar de ganar su guerra y para dar de comer a su ejército de militantes.

 

En ese orden de cosas, ¿cómo es posible que la mayoría del pueblo madrileño se deje robar recursos para financiar el Día del Orgullo Gay de Madrid? Porque ha sido tan potente el discurso de los homosexualistas, y tan débil el criterio de la gente, que han conseguido que transcurra ese evento con toda normalidad. Se reúne un grupo de homosexualistas militantes para celebrar su fiesta del “orgullo gay”, pero no con su propio dinero, sino con el dinero de los demás. Los heterosexuales le tienen que pagar la fiesta a los homosexuales, así por que sí. Pero, ¿con qué derecho? ¿Se imagina el lector que yo montara una fiesta heterosexual pero a condición de obligar que la pagaran los homosexuales? Qué extraño, yo pensaba que lo normal es que cada uno se pagara su propia fiesta. Pero ese ¡no es el criterio de los homosexualistas! En su afán dictatorial, quieren que de los impuestos de todos se pague su propia fiesta sectaria, fiesta en donde además abundan los insultos y agresiones contra buena parte de la población de la que precisamente están chupando su dinero. Pero aquí no pasa nada, pues casi todos han comprado la retórica homosexualista dictatorial.

 

La deuda social para con los homosexuales

Eso significa, me increparán, que ¿los homosexuales nunca han sido perseguidos y victimizados y que no tienen derecho a una reivindicación social? Pues no es eso. Ha habido… ¿homosexuales maltratados?, sí, desde luego. Y ninguna persona merece maltrato injusto. Pero señor/a lector/a, no se deje engañar. Ha habido heterosexuales maltratados también. Ha habido varones maltratados y mujeres maltratadas. Ha habido niños maltratados y ancianos maltratados. Ha habido gitanos maltratados y noruegos maltratados. Ha habido mongólicos maltratados y superdotados maltratados. ¿Y qué? ¿Entonces los superdotados del mundo deberían formar un lobby de presión para exigir una “deuda social” y vivir del cuento? ¿Los gitanos tendrían derecho a exigir subvenciones del gobierno que porque muchos españoles hacen chistes sobre gitanos? ¿Qué cualquiera que forme un “colectivo” y diga que ha sido víctima pueda vivir del cuento? Pero… ¿nos hemos vuelto locos?

 

No señores, esto es inadmisible. Si Fulanito A, sea gitano, superdotado u homosexual, da igual, se ha sentido agredido por Sultanito B, que Fulanito A denuncie a Sultanito B y vayan a juicio. Así de sencillo. Persona concreta a persona concreta. Eso es lo normal. Pero en este mundo viciado, en esta doctrina de la dictadura homosexualista, ¿cómo así que los demás tenemos una “deuda social” con ellos? Por eso se inventaron el término “colectivos”, para suprimir la responsabilidad individual y categorizar a la población de modo que pudieran crear conflicto social. Oiga, señor homosexualista, yo a usted nunca lo he maltratado y siempre lo he tratado con respeto, entonces, ¿de dónde viene que yo le tengo que pagar su “fiesta del orgullo gay” con mis impuestos?, ¿cuál “deuda social” tengo yo con usted?, ¿acaso me vio cara de tonto? Lamentablemente, sí nos vieron cara de tontos.

 

¿Contra los homosexuales?

Es muy importante distinguir. Una cosa es un homosexual y otra cosa es un militante de la ideología de género (en este artículo me refiero sobre todo a homosexualistas, pero funcionaría igual con los demás miembros de lobby, pues no es lo mismo un transexual que un transexualista). Mis amigos homosexuales nada tienen que ver con los LGTBI, son gente decente, que vive su vida normal (normal dentro de lo que cabe, claro), ciudadanos que trabajan, que viven de su trabajo, que aportan a la sociedad en múltiples aspectos y que no fastidian a los demás. Estos varones y mujeres homosexuales, a pesar de su propia práctica contra-natura, se distancian de los llamados “colectivos LGTBI”, desprecian sus discursos victimistas y su retórica de odio, sus activismos intolerantes, sus asociaciones, sus lobbies, sus grupos de presión totalitarios y violentos, y desde luego les molesta que vivan del cuento a costa del trabajo productivo de los demás. Son simplemente homosexuales, y ya está, viven su vida tranquila y no tienen ningún interés de militar en un “gay parade” de San Francisco ni en un “día del orgullo gay” de Madrid. De hecho les repele y avergüenza toda esa estrambótica parafernalia donde no se sabe qué intentan demostrar.

 

“No te conviene ponerte en contra de los homosexuales”, me dijeron algunos. Contesto: yo nunca me pongo en contra de los homosexuales. Los amo como amo a cualquier otro ser humano, en mi condición de cristiano. Lo que jamás aceptaré es someterme a la dictadura homosexualista, ni a la ingeniería social, ni a la violencia (física y no física) del peligroso lobby LGTBI.

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FUENTE:

http://gaceta.es/pol-victoria/ideologia-genero-homosexuales-u-homosexualistas-02052017-0951

1 HORA DE MANTRA OM ~ AUM ~OM

2 de mayo de 2017

https://www.youtube.com/watch?v=zEa6eR0nz8o

1 HORA DE MANTRA OM ~ AUM ~OM

https://youtu.be/zEa6eR0nz8o

 

https://www.youtube.com/watch?v=zEa6eR0nz8o&list=RDzEa6eR0nz8o#t=139

https://youtu.be/zEa6eR0nz8o?list=RDzEa6eR0nz8o

Arthur Schopenhauer: el pesimismo, la felicidad, las mujeres…

16 de junio de 2016

Del pesimismo a la felicidad en Schopenhauer

Arthur Schopenhauer: El arte de tratar a las mujeres




Radetzky March – Vienna, City of My Dreams

9 de marzo de 2016

Andre Rieu live at Schönbrunn Vienna 2006 – Radetzky March – Vienna, City of My Dreams

…05  YRANIA

https://www.youtube.com/watch?v=oIbtOKahaVo

https://youtu.be/oIbtOKahaVo

cuarta via política

29 de febrero de 2016

http://youtu.be/W3LgPIzVWsQ

 

 


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