Archive for the ‘Cristianismo’ Category

SOY MUJER

16 de marzo de 2017

https://radiocristiandad.wordpress.com/2017/03/14/ale-amaya-arenga-cristera/

 

ALE AMAYA: ARENGA CRISTERA

MARTES 14 MARZO 2017 ~ GUSTAVO MALDOCENA

 

 

SOY MUJER

SOY CATÓLICA

SOY TRADICIONALISTA…

PERO, ¿SUMISA?

La autora de esta vibrante arenga, Ale Amaya, amablemente nos ha permitido publicarla.

Vaya nuestro agradecimiento, junto con el deseo de que muchas jóvenes y mujeres sean fortalecidas y estimuladas por ella, así como a otras tantas les sirva de materia de reflexión.

8 de marzo: ¡Día Internacional de la Mujer! El día en que la sociedad intenta recordar que fueron las mujeres quienes, con orgullo y voluntariamente, alzaron la voz para anunciar que querían vivir sin ataduras, que rompían el cordón que las sometía a su religión, a su esposo, a la educación de sus padres, a su condición biológica.

El día en que la mujer pretende enaltecerse por haberse atrevido a rechazar la idea de ser alguien que debe obedecer y servir.

El día en que se recuerda que la mujer decidió romper el cordón umbilical con el Cielo, el día en que la mujer moderna grita al mundo: “no serviré”….

¡Sí! Yo he tenido como todas ellas el carácter altanero, el corazón orgulloso, el ánimo áspero y presto a asumir tales ideas; algunas veces por abuso de autoridad masculina, algunas otras por orgullo feminista.

25 de marzo: Día celestial de la mujer, el día en que el Cielo recuerda a Aquella que voluntariamente, por humildad, se sometió a su Dios, a su religión, a su esposo, a la educación de sus padres, a su condición biológica.

Ese día tan grande, en que los Ángeles supieron que tenían por Reina a la Mujer por excelencia; ese día tan grande, en que Todo un Dios la eligió por Madre, siendo Ella quien vino al mundo para restablecer la primitiva misión de la mujer, la de ser portadora de Dios en la humanidad.

Y es que una mujer, cuanto más mujer, ¡más santa es!

El recóndito deseo de la mujer, en la historia de todo corazón femenino, tuvo cumplimiento en el instante en que María dio al Ángel el fiat: “he aquí la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra”. Aquí es donde está la esencia de la feminidad; en la aceptación, la cooperación y la sumisión.

Haz de volverte más mujer siendo como Ella, cuidando tu pureza, manteniendo tu dignidad en la sumisión, dando a luz nuevas criaturitas que puedan formar parte de su reino, llevando la luz a muchas almas que viven en la oscuridad, renunciando a ti misma con amor y generosidad, tornándote una sola carne para formar un hogar donde Cristo pueda reinar.

Esparciendo con alegría el enorme agradecimiento por haber sido elegida desde toda la eternidad para ser madre espiritual, madre, esposa, hija…

Es por eso que los momentos más dolorosos y confusos para el corazón de una mujer son aquellos en los que no puede dar, y los más diabólicos en los que se rehúsa a dar.

¡Ea, chicas! Levanten la cabeza, y no se pongan la falda de la cintura a los pies, ¡portémosla del corazón a los pies!…

Confundamos a ese ser que pretende destruir a Nuestra Reina, eliminando a través de nosotras la feminidad con esa envoltura a la que llama: “Libertad”.

No tengamos miedo de decir: ¡YO, sumisa! Porque, si Dios coronó tal sumisión con la maternidad, y toda la corte celestial se arrodilla diariamente ante Ella…, ¿quién de ustedes, hombres, digno de llamarse tal, se atreve a mofarse y no arrodillarse con la corte celestial?…

¿Qué hombre de Dios no venera, protege y enaltece tal virtud en su madre, en su hija, en su hermana, en su esposa? ¿Quién de ustedes no se rinde ante aquella que porta dicha hermosura?…

Todos estamos llamados a restaurar el Reino de Nuestro Buen Dios; por lo tanto, necesitamos ser mujeres que quieran cooperar, y necesitamos hombres que nos quieran proteger.

Cada vez que tú, Madre Espiritual, Madre de Familia, Hija, Esposa, tengas la torpe idea de liberarte de alguna atadura…; cada vez que tengas ganas de encajar en ese mundo que te vende la falsa idea de que eres más mujer coqueteando con las modas, las ideas, las costumbres, los placeres…, recuerda que hay alguien contigo, que desde el Cielo está gritando:

En mí, satanás, no vas a triunfar. ¡YO, SÍ ME SOMETO! PORQUE SOY MUJER, PORQUE SOY CATÓLICA, (…). PORQUE SOY GUADALUPANA.

 

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GUERRA CONTRA DIOS

MARTES 14 MARZO 2017 ~ LORENAVZQ

 

¿IGUALDAD ENTRE EL HOMBRE Y LA MUJER?

Mirando, día tras día, las noticias y los eventos que se van desarrollando en este disparatado mundo, no puedo dejar de quedar perpleja observando la intervención de la mujer en todo ésto.

Siendo mujer, esposa, madre, no puedo más que sentir dolor y vergüenza por esas mujeres que tanto se denigran, tanto buscan desaparecer como femeninas; se puede observar cuando se manifiestan cuánto odio hay en sus corazones, tan apartadas de Dios sólo buscan declararle una guerra incesante; reconociendo, eso sí, a la Iglesia Católica como verdadera, ya que sus balas de cañón siempre apuntan hacia allí, reclamando un fin a la violencia, cuando en realidad la ira es lo que las motiva, el rechazo hacia la figura de Nuestra Santísima Madre es lo que más se puede advertir en este último lapso.

El día 8 de Marzo he podido observar, atónita, con indignación, impotencia y gran pena, manifestaciones a modo de “huelga” o paro, ejemplos más que aberrantes en donde se ha blasfemado contra Nuestra Santísima Madre; y en todo el mundo, como en España, con parodias de las procesiones religiosas. Tan denigrantes, tan faltas de moralidad, de respeto, de temor de Dios, que realmente me da vergüenza ajena colocar los enlaces de dichas noticias; por lo cual, no pienso colaborar con tremendo pecado…

Lo curioso de todo ésto, lo encontré en el portal Periodista Digital, que fue lo que me motivó a realizar este artículo.

http://www.periodistadigital.com/religion/opinion/2017/03/08/mujeres-catolicas-id-a-la-huelga-religion-iglesia-mujer-aradillas-igualdad.shtml

***

Ustedes como yo, deben haber quedados con los ojos fuera de órbita.

Desencajen, pues, la mandíbula y luego lean lo que la Verdadera Iglesia fundada por Nuestro Señor Jesucristo nos enseña, no éste mamarracho del Concilio Vaticano II, que lo único que ha hecho es llevar a la destrucción total de la fe verdadera.

Una sociedad bien ordenada no puede existir sin la diversidad y jerarquía de las condiciones. La Iglesia no engaña al pueblo con el incentivo de la igualdad absoluta de dones físicos, intelectuales y morales, con el igualitarismo de condiciones sociales y de bienes. La Iglesia no engaña a la mujer con la mentira de la liberación femenina, basada en una igualdad antinatural. Estas igualdades son imposibles.

Por más que digan y hagan, los revolucionarios nunca podrán poner término a las naturales desigualdades.

Sólo la Santa Iglesia establece la verdadera igualdad; sólo el catolicismo iguala a los hombres enseñándoles su origen común, su naturaleza creada y redimida por igual, su destino igualmente eterno de felicidad o de desdicha.

Los revolucionarios se atribuyen resueltamente la invención y la defensa de la igualdad. Es la estrategia de Satanás: reivindicar para sí y los suyos el prestigio de las palabras, mientras trabaja por aniquilar las ideas y conceptos expresadas por ellas.

Los revolucionarios hablan mucho de igualdad, y sólo aspiran a la más absoluta como injusta dominación, en la cual unos pocos ejercerán un tiránico gobierno sobre la gran masa de sometidos por la fuerza y el miedo.

La Iglesia Católica habla poco de igualdad, pero la practica. La realidad expresada por esa palabra nunca faltó en los siglos verdaderamente cristianos, cuando regía el derecho católico y la “filosofía del Evangelio gobernaba las Naciones”. Esa realidad que responde a la palabra igualdad falta realmente en las sociedades que apostatan del catolicismo y adoptan el nuevo derecho.

Si hoy nos hemos ocupado de la igualdad, es para reivindicar lo que Jesucristo nos legó, para devolver a las palabras el verdadero valor y el concepto exacto que encierran, y para aquilatar en las ideas el brillo obscurecido por la nube del error y el polvo de la falsa filosofía.

 

SER MUJER…

¿Qué es la mujer?

Dice Santo Tomás: “Del corazón del hombre tomó Dios la substancia para formar a la mujer. No la tomó de la cabeza, porque no fue hecha para dominar, ni de los pies, porque tampoco debe estar sujeta a la esclavitud ni al desprecio. Fue creada para amar y para ser amada por el hombre”(S.T. I, q.92, a.2 y 3).

¿De dónde entonces tomó Dios a la mujer? Del costado de Adán, de su corazón…, porque al igual que del corazón traspasado de Cristo brotó un torrente de amor hacia los hombres que fueron los Sacramentos, la mujer, saliendo del costado de Adán, nace para amar y ser amada.

Este pensamiento de Santo Tomás nos enseña lo que la fe, la Iglesia ve en cada una de ustedes: “un ser hecho para amar y ser amado”, para colaborar con el hombre en la creación misma de Dios.

El género humano ha llegado a tal grado de decadencia que todo lo embrolla, todo lo confunde, todo lo degrada. El hombre moderno, y al decir hombre me refiero tanto al sexo masculino como al femenino, ya no conoce su grandeza, pisotea sus prerrogativas.

La creación del hombre y de la mujer es la joya de Dios, la obra maestra de las manos divinas, el primer hombre y la primera mujer, cada hombre, cada mujer.

Varón y mujer forman una naturaleza humana: la naturaleza total humana.

¿Hay algo común y algo distinto en el varón y en la mujer?

Dos opiniones extremas —y ambas falsas— resumen todas las ideas que se han formado en este campo tan turbado por las pasiones:

Una es la del común de las gentes, más expresada con los hechos que con las palabras; representa más una actitud de vida que algo reflexivo: el hombre es propiamente un “animal racional”, mientras que la mujer pasa a ser un animalito vistoso, agradable a ratos. Y ésto no sólo lo profesan los hombres, sino lo más asombroso es que, también las mujeres cuando se comportan no como lo que son, sino como animalitos que sólo buscan satisfacer sus pasiones, haciéndose agradables a los hombres…

Otra es la del feminismo, el cual enseña que no hay ninguna diferencia entre el hombre y la mujer.

Ambas posturas son falsas, fruto de intereses o resentimientos, y no de una sincera búsqueda de la verdad.

Esta se encuentra en un justo equilibrio, es decir, que hay entre el hombre y la mujer algo de común y algo de distinto.

Lo común: la mujer, ante todo, es criatura racional como el varón. Es también ante todo, persona humana y no la concupiscencia del hombre. Tiene el mismo origen, ha sido redimida igualmente por Cristo y tiene un mismo fin último que el hombre.

Lo distinto: son las dotes, los modales y aptitudes exclusivas de la mujer (físicas y espirituales), cuyo conjunto constituye la femineidad.

 

La mujer antes de Cristo

¿Qué era antes de la venida de Cristo la mujer?

Menos que una esclava, porque el esclavo podía comprar su libertad…, mientras que la mujer estaba bajo la tutela perpetua de sus parientes masculinos, nada poseía en propiedad, de nada podía disponer por sí sino bajo la autoridad de aquel que era su tutor, no intervenía para nada en el gobierno de la familia, y mucho menos en los negocios industriales y comerciales. No podía siquiera enterarse de las leyes que se trataban en el Senado, y si llevaban una mala conducta, un tribunal formado por sus conocidos podía condenarla hasta con la muerte…

¿Qué hacía entonces para ocupar su tiempo? Lujo, fiestas, placeres, se rodeaban de sus esclavas y esclavos, el peluquero, el perfumista, el confitero, con todo lo que eso significa de vida degradada, concubinatos, divorcios, adulterios…, para caer tiempo después en el otro extremo de obtener una equiparación absoluta con el hombre.

Una madre, cuenta Cicerón, provoca a su yerno para que se divorcie, y después desvergonzadamente se casa con él cuando el matrimonio con su hija se ha roto.

La menor razón era causa suficiente para divorciarse. En una sátira se alude a esto diciendo: “Partid, vuestro aspecto nos disgusta. ¡Os sonáis con tanta frecuencia! Partid inmediatamente. Esperamos una nariz menos húmeda que la vuestra”.

Y Séneca decía que la castidad es una prueba de fealdad. Las mujeres cuentan su edad no por los años sino por el número de sus maridos…

La Mujer después de Cristo

 

Pero viene Cristo, y la mujer se hace católica.

¡Qué diferencia entre la mujer pagana y la mujer cristiana!

La transcripción de un párrafo de Tertuliano, autor cristiano de los primeros siglos nos lo enseña:

“Esta mujer va a visitar a los hermanos en los más pobres reductos; se levanta durante la noche para rezar y asistir a las solemnidades de la Iglesia; se acerca a la sagrada mesa o penetra en las prisiones para besar la cadena de los mártires, para lavar los pies de los santos… En las fiestas, están muy lejos de ellas los himnos profanos y los cantos voluptuosos. A diferencia de las paganas, que llenas de comida y de vino, no pueden digerir y vomitan para comenzar a comer de nuevo, invoca a Jesucristo, y se prepara a la templanza por la salutación divina. Nadie la ve en los espectáculos ni en las fiestas de los gentiles. Permanece en su casa, y no se muestra afuera sino por graves motivos: para visitar a los hermanos enfermos, para asistir a un santo sacrificio, para escuchar la palabra de Dios. Nada de sortijas para las manos que tiene que soportar el peso de las cadenas. Nada de perlas ni esmeraldas para adornar una cabeza amenazada por la espada de la persecución”.

Así era la mujer cristiana en la primera edad del Cristianismo, así se preparaba la mujer católica tanto para la muerte valerosa en el martirio, como para una vida santa.

Así debe ser quien es mujer y católica en el mundo de hoy.

 

Y en su catolicismo, la mujer también es diferente al hombre, ella:

1) Tiene naturalmente más piedad que el hombre:

Es más rezadora, hay normalmente más mujeres rezando en las iglesias que hombres (desde los primeros tiempos: al pie de la Cruz, sólo San Juan y el resto mujeres…, la Verónica).

2) Tiene naturalmente más fe que el hombre.

La mujer cree y necesita creer.

El hombre discute las verdades, para la mujer esas verdades forman un edificio con cada cosa en su lugar…

3) La mujer tiene naturalmente más corazón que el hombre.

En ella domina la sensibilidad y la delicadeza. Su corazón es teatro del dolor, sobre todo cuando es madre…

Todas estas armas dio Dios a la mujer para su misión mientras vive aquí en la tierra:

Tiene fe para convertir.

Tiene esperanza para consolar.

Tiene caridad para salvar almas.

***

Todo ésto es lo que me hace sentir verdaderamente mujer; ésto debe reflejar nuestro corazón (no lo que este mundo invertido y fuera de foco propone, no las mentiras que nos quieren hacer creer), irradiar aquello que es propio de nuestra naturaleza: somos así, como el Señor nos creó, y a Él queremos servir y a María Santísima queremos imitar…

https://radiocristiandad.wordpress.com/2017/03/14/guerra-contra-dios/#more-50638

 

 

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La “ideologia de género” no es científica

8 de marzo de 2017

Freud trató de explicar la psique femenina por lo  que llamó “envidia de pene”, la incomodidad con su propio sexo y la ansiedad por imitar de alguna forma al varón. La realidad es más bien la contraria: la inmensa mayoría de las mujeres están contentas de ser como  son y procuran acentuar su feminidad de diversas formas: atuendo, maquillaje, adornos, etc. Esto es normal, aunque puede derivar a extremos grotescos o enfermizos. No deja de ser curioso que conforme avanza la “liberación de la mujer”, los modelos femeninos que se proponen se parezcan más bien a las prostitutas o a las tradicionalmente llamadas marimachos. Cualquier cosa menos la mujer equilibrada y sensata. Solo hay que prestar atención a las modas, las cantantes y otros ejemplos de “éxito”, muy seguidos: la mujer como objeto sexual, paradoja solo aparente con la “liberación”.

  La extraña conclusión de Freud viene, probablemente, de que sus estudios se basaban a un grupo muy determinado y escaso: las mujeres histéricas. La histeria puede definirse como una actitud de rebelión impotente contra la realidad. Casi todo el mundo ha tenido momentos de histeria, pues la realidad es a veces muy dura, pero en la persona histérica se trata de una actitud sostenida, con altibajos entre furia violenta y resignación (que no es lo mismo que aceptación).  El histerismo es una nota bien visible en la ideología de género.

   En el ser humano el dimorfismo sexual está más acentuado probablemente que en cualquier otro mamífero. No simplemente en tamaño o forma corporal, sino también en inclinaciones, conductas y tendencias. Es más, tanto la mujer como el varón tratan de acentuar sus diferencias, que ven como positivas y agradables. La ideología de género niega esta realidad, y en ella puede verse, en su lado feminista, esa absurda envidia del pene, que al no disponer de él intenta negarlo, negar la diferencia. No se trata de igualdad ante la ley, sino de ir más allá, a borrar cualquier diferencia, incluso biológica, a “hacer como si no existiera”. Uno de los rasgos más cómicos del feminismo es su satanización de lo que llaman “sexismo”, cuando si por algo se distingue el feminismo es por su obsesión con las diferencias sexuales. Esta ideología alcanza unos  grados de estupidez e insensatez mayores que las ideologías que la precedieron, en particular el marxismo, del que viene a ser una derivación: sustituyen la lucha de clases por la lucha de sexos, al mismo tiempo que niegan  la existencia de estos, transformándolos mágicamente en “géneros” y declarando equivalente a la normalidad cualquier anomalía o conducta desviada.

    Algo  que atormenta especialmente a los “generistas” es la maternidad, tan desigualadora. La figura de la madre es denostada, abierta o implícitamente,en el feminismo, que quiere hacer del aborto una especie de sacramento, como involuntariamente confiesan en alguno de sus lemas.  Ahora mismo asistimos a campañas contra la maternidad, poniendo como ejemplo a mujeres que la ven como una carga tremenda, y uno solo puede compadecer a sus hijos.  Siempre hubo lo que se la llamado “malas madres” pero ahora se proponen como modelos. Y tratan de reducir la sexualidad a un simple pasar un rato de placer sin relación alguna con la reproducción, lo que igualaría la coprofilia o la zoofilia, por ejemplo, con la sexualidad normal entre hombre y mujer. Pero aunque la sexualidad no se limita a la reproducción, esta es en definitiva su función principal, sin la cual la propia especie humana desaparecería. Por eso puede hablarse aquí de una ideología del suicidio social, como ha habido otras a lo largo de la historia.

   En realidad, el varón y la mujer son distintos y complementarios, y no solo en relación con la reproducción. Pero el histerismo quiere instalar la igualdad sin complementariedad, lo que es puro homosexismo. Con ello la familia es socavada y destruida, y uno de sus efectos es el aumento de la violencia doméstica que llaman “machista” o “de género”, y que se quiere reprimir (histéricamente)  mediante leyes   y publicidad obsesiva.

    En la mitología, la mujer histérica es representada por la amazona, la mujer que mutila su feminidad para tratar de emular al varón y matarlo (hacerle la vida imposible, más corrientemente). Esto se da cada vez más en las relaciones entre sexos, deteriorándolas gravemente.

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(FILES) A picture taken 30 October 1984 shows  English writer Doris Lessing at her home in London. British writer Doris Lessing on Thursday won the Nobel Literature Prize for five decades of epic novels that have covered feminism, politics as well her youth in Africa.

Nacida el 22 de octubre de 1919 en Kermanshah, en Persia (actual Irán), Doris Lessing se crió en Rodesia (actual Zimbabue), donde su padre se instaló en una gran granja aislada cuando ella tenía cinco años.
Murió el 17 de noviembre de 2013, Londres,  Reino Unido.

Doris Lessing:

….con un periodista español notablemente cretino:

— Es una de las cosas que recriminé al movimiento feminista. Ellas trataban a las mujeres que decidían tener hijos como si fueran ciudadanas de segunda clase

— Será cuestión de tiempo que las cosas cambien

— Tal vez. Aunque puede que se le haya escapado un detalle: que las mujeres no parecen tener gran prisa por meterse en política, o en la gran empresa. Me pregunto por qué (…) El banco Natwest tenía un proyecto para promocionar a las mujeres dentro del propio banco y descubrió que solo le interesaba a una parte muy pequeña de las empleadas. Les brindaron cursillos especiales y cosas por el estilo, pero, en general, las mujeres no querían competir. En cambio, lo que sí deseaban era casarse y tener familia (…) a excepción de una minoría. Y aquello me resultó sumamente interesante porque, a pesar de tanto movimiento feminista, esto es todavía lo que parece que la mayoría de las mujeres quiere. Y no veo por qué no (…) Me parece que no es justo que reciban críticas por pensar así. (…) Que yo sepa, a Simone de Beauvoir nunca le gustó ser mujer. No le gustaba serlo y siempre se estaba quejando de ello. A mí no me parece nada terrible. Tiene sus ventajas. Y de todas maneras, ¿qué puedes hacer? Lo que me asombra es que noto cierto tono de queja en lo que dice. ¿A quién dirigía sus quejas? ¿A la naturaleza?

http://gaceta.es/pio-moa/envidia-pene-08032017-1059


 

Doris Lessing:

“Las feministas no han entendido nada”

Por Annette Levy-Wyllard

A sus espléndidos 86 años, la célebre autora de El cuaderno dorado y candidata al Premio Nobel se va lanza en ristre contra las mujeres estúpidas y se apiada de los hombres que tienen que aguantarlas.

Entrevista: “Las feministas no han entendido nada”

Annette Levy-Wyllard: Su novela El cuaderno dorado (Premio Médicis en 1976) fue y sigue siendo el libro de culto
de la liberación femenina en el mundo entero. Pero ahora usted decide denunciar a las feministas…

Doris Lessing: Siempre me ha molestado que Elcuaderno dorado se haya convertido en la biblia de la liberación femenina, porque jamás quise hacer un ensayo feminista, sino escribir sobre la vida de las mujeres. La gente piensa todavía que se trataba de un manifiesto político y no es así. Me llegaron montones de cartas de lectoras que hablaban sólo de política y cartas de hombres que me explicaban que el libro había sido liberador para ellos. Acabo de recibir una carta de un brasileño que le dio la novela a su esposa para que entendiera que puede haber vida fuera de la casa y de la crianza de los hijos.

Además,  hay que recordar que en Francia, durante mucho tiempo, ningún editor quiso publicar El cuaderno porque les parecía muy radical.  Hoy puedo decir que las feministas han fracasado. Y es verdad. Hoy en día se puede decir, más o menos,  que existe igualdad entre los sexos en campos como el salario y lo profesional.  Mujeres inteligentes y formidables ocupan empleos clave. En los países occidentales ha habido verdaderos progresos para las mujeres de ciertas
clases sociales… Las jovencitas de hoy no se dan cuenta de que sólo hace dos generaciones que podemos controlar,  como mujeres, nuestra propia vida, que ya no tienen de qué preocuparse cuando quedan embarazadas. Esas muchachas creen que todo esto es normal, y ésa es la verdadera revolución de nuestro tiempo; han tenido mucha suerte. Las mujeres modernas ahora pueden hacer de todo, pero lo único que quieren es encontrar un hombre; sólo hay que ver El diario de Bridget Jones o la serie Sex and the City para darse cuenta…

Sin embargo, sobre todo en el tercer mundo, esa evolución no la puede disfrutar la mayoría de las mujeres. Si digo que las feministas han fracasado,  se debe a que no pudieron capitalizar sus propuestas en los años sesenta y setenta. Lo que en absoluto me sorprende, pues no esperaba demasiados cambios. Era una época muy emocional.  Podrían haber sido más calmadas y haber hecho más esfuerzos para trabajar junto a los hombres. Siempre he pensado que no se puede avanzar haciendo separaciones radicales, y no hay que olvidar que muchas de las grandes feministas fueron hombres…

A.L.W: En 2001, usted protagonizó un escándalo cuando defendió a los hombres al decir: “Las mujeres estúpidas, ignorantes y malas atacan a los hombres más inteligentes y más atentos y nadie dice nada. Desafortunadamente,  los hombres tienen aire de perros abatidos incapaces de contestar.” Y luego llamó a la revolución: “¡Es tiempo de que contraataquen!”

D.L: Me encontraba en la tribuna del festival de Edimburgo, en Escocia, y me preguntaron algo sobre las feministas. Contesté que no me gustaba la manera de tratar a los hombres, que debía de ser terrible ser un varón. De inmediato, el diario The Guardian tomó las declaraciones,  y se levantó una polémica nacional,  con un montón de cartas a favor y en contra mío. Quería decir que cada día estaba más irritada por la locura en contra de los hombres, de manera persistente, sin que nos diéramos cuenta.  Me preguntaba por qué debíamos pelear por la igualdad despreciando sistemáticamente a los hombres. Un día, en una escuela primaria, le escuché a una profesora joven decirles a sus alumnos  (hombres) en clase: “¡Todo es su culpa!” Un pequeño se puso a llorar. Me pareció espantoso aquello. Nunca me gustó el feminismo, ni en los años sesenta y setenta, ni ahora. Siempre detesté ese lado antihombres de esas muchachas de izquierda que odiaban a los tipos, al matrimonio y a los hijos. Eso es una tontería y una pérdida de tiempo.  Han debido hacer las cosas de otra manera. El movimiento de liberación femenina fue, de hecho, un error, con mucha energía mal encaminada. Y desde que se volvió político explotó en pequeñas facciones. Era inevitable, pero las feministas no comprendieron nada.

A.L.W: Usted atacó también al ícono mundial de la liberación femenina: Simone de Beauvoir.

D.L: Era una feminista que odiaba ser una mujer y todos los aspectos de la feminidad. Por ejemplo, tener la regla. Es claro que ella quería ser un hombre. Estúpida. Es como estar furiosa con el clima. Me gusta más Woody Allen cuando dijo: “Me da igual morir pero no quiero estar allí cuando pase.” Nunca me convenció ese modelo de pareja “ideal” Sartre-Beauvoir, enseguida pensé que era falso. Sartre se portó como todos los hombres siempre se han portado. Y Beauvoir como todas las mujeres. Mientras que en sus libros ella trataba de mostrarnos que se trataba de una relación moderna, de amores múltiples, sin celos. Pero mientras que Sartre tenía sus historias de amor por su lado, ella se quedaba casi siempre en casa. En mi recopilación de ensayos Time Bites, que apareció en 2005, recuerdo cómo nosotros, en Londres, esperábamos impacientes la publicación de la novela de Beauvoir “Los mandarines”, porque sabíamos que el libro hablaba de la vida sexual junto a Sartre y de la vida de su grupo de lumbreras de Saint Germain-des-Prés. Francia siempre ha fascinado a los ingleses. Los hombres estaban, naturalmente, seducidos por esa pareja que funcionaba como matrimonio, sin la pesadez legal y las obligaciones, con compañeros libres de tener todas las aventuras sexuales. Las mujeres siempre eran más escépticas. Y, finalmente,  tenían razón. Además, en la novela, el personaje de Anne Simone es presentado como una mujer seca y sola en un matrimonio de amigos, resignada.  Francamente, Beauvoir hubiera hecho mejor marchándose con Nelson Algren, su amante americano.  Al final de su vida, Sartre estaba un poco loco, como Bertrand Russell:  los hombres mayores no tienen defensas contra las mujeres jóvenes. Y las mujeres mayores se dejan influenciar por los jovencitos, como Jean Rhys nos lo contó en “Ancho mar de los Sargazos”, un libro magnífico. Ella se volvió famosa tarde, al final de su vida, y no pudo resistirse al poder de un jovencito.

A.L.W: En su última novela, Las abuelas, se cuentan justamente los amores entre mujeres mayores y jóvenes: dos amigas se acuestan cada una con el hijo de la otra. A sus 86 años, ¿usted sería una de esas viejas indignas?

D.L: Eso no me ha pasado… ¡Lástima!  (explota de risa). Las abuelas no es un título afortunado, porque las dos madres tienen más o menos cuarenta años, no son mujeres viejas. Un jovencito, el compañero de uno de los dos hijos que se acuesta con la amiga de su madre, fue el que me contó la historia. Y lo hizo emocionado: “Me encantaría vivir algo como eso”, me dijo. Quedé fascinada y me pregunté qué podría hacer una escritora con esa historia de amor con la cual, además,  podía identificarme. Las críticas en Francia se fueron por el lado “desagradable”, pero yo no entiendo esa actitud voyerista. No obstante, ese tema no es nuevo en Francia; acuérdese de que Colette ya contó la historia.

ALW:Después de la Segunda Guerra Mundial, usted se fue de su Rodesia natal para instalarse en Inglaterra y abandonó a sus hijos, que fueron criados por su padre. Impactante, ¿no?

D.L: Mi hijo John me dijo un día: “No comprendo muy bien por qué dejaste a papá, pero eso no quiere decir que no te ame.” Me lo dijo sin agresividad,  porque hablamos cuando él ya era un adulto y vivían todos en Sudáfrica,  cuando allí ya no había problemas.  Lo volvería a hacer si fuera el caso. Estoy feliz de haber tenido el coraje de partir.  Yo odiaba Rodesia (Zimbawe);  era un lugar provinciano en donde nadie quería hablar de política. Me hubiera ido antes, si la guerra no hubiese estallado. No había barcos, así que debí esperar, esperar, esperar…  hasta 1949.  Londres era una ciudad genial llena de artistas e intelectuales. Allí encontré a toda esa gente interesante que venía, como yo, de todas las antiguas colonias inglesas, de todo el imperio británico. Después de la Segunda Guerra Mundial, había una especie de locura en nuestro grupo de amigos;  era como vivir el final del Imperio Romano. Yo hice parte porque en esa época creía que íbamos a construir un mundo mejor. No puedo creer cuán estúpida era.

A.L.W: Además, en sus últimos ensayos le declara la guerra a lo “políticamente correcto”.

D.L: ¡Odio lo políticamente correcto!  Es la visión de un mundo dividido en Bien y Mal. Se encuentra por todos lados en la lengua inglesa. En particular cuando usted habla de las razas:  no puede decir ni Blanco ni Negro. Y luego lo vigilan en caso de que se le suelte algo así. El fenómeno es terrible,  sobre todo en las universidades norteamericanas,  porque los norteamericanos llevan siempre todo al extremo.  Es un país histérico y me pregunto por qué. Así descubrí que mi novela La buena terrorista sucedía en los campus norteamericanos, para subrayar todo lo que en ese libro no es políticamente correcto. Por ejemplo, el personaje del músico es un chico negro: es “políticamente incorrecto”. El comunismo está muerto, sin embargo, la herencia de ese lenguaje vacío, que siempre debe inventarse un enemigo, se ha perpetuado entre los intelectuales.

En todo caso, lo políticamente correcto toca a la crítica literaria que sigue infiltrada por esos vestigios de la moda del pensamiento comunista. Cada escritor ha pasado por la experiencia de escuchar preguntas de los periodistas como “¿Piensa usted que los escritores deberían…?” y eso termina con una declaración política con la palabra “compromiso”.  O bien se lee el libro de uno diciendo que se trata evidentemente de “un tema”. Como sucedió con mi libro El quinto hijo, que etiquetaron como un tratado sobre el problema palestino, o la investigación genética o el feminismo,  o el antisemitismo. Finalmente,  un periodista francés vino a mi casa y me dijo, antes de que pudiera decirle cualquier cosa: “¡Es evidente que El quinto hijo es un libro sobre el sida!” Si hubiera querido hablar de los palestinos o del sida, hubiese escrito un ensayo,  no una novela.

A.LW: Usted fue comunista. ¿Lo lamenta hoy en día?

D.L: Yo fui comunista hace medio siglo. Cuando llegué a Inglaterra todo el mundo era comunista, o lo había sido. Estábamos en plena guerra fría, el enfrentamiento era muy duro.  Continuó hasta el final de los años cincuenta, hasta que dejaron de interesar Trotski o Stalin, pues encontrábamos todos sus discursos  aburridos, y comenzamos a burlarnos de la jerga política. Nos divertíamos, teníamos humor. Sobre todo, ya discutíamos sobre la cuestión de los hombres y las mujeres, y eso fue mucho antes de la liberación femenina. No esperamos para hacer nuestra revolución sexual.  Me pregunto por qué todo el mundo piensa que el sexo se lo inventaron en los años sesenta… Gracias a Dios ¡hubo algo de eso en los cincuenta!  Cuando digo esto, siempre me miran con estupefacción o incredulidad.  Como cuando digo que lo único importante en las relaciones entre hombres y mujeres es que sean divertidas.  Por eso ahora escribo una comedia.
©Libération
Airada respuesta de Florence Thomas

A propósito de Doris Lessing sobre el supuesto “fracaso de las feministas” habría que tener claro de qué estamos hablando.  Porque esta modita, que viene de los países desarrollados, de denigrar del feminismo
ya está perdiendo credibilidad, incluso en Europa. Elizabeth Badinter, ya algo senil,  había denigrado del feminismo en Francia en una operación más mediática-editorial que otra cosa. Pero para responder algunas de las denuncias de Lessing, diría que hoy el feminismo es una teoría y una práctica plural,  es decir que no hay un solo feminismo sino varios feminismos, como tampoco hay una sola práctica del feminismo sino una enorme variedad de formas de compromisos desde unos acuerdos mínimos de todas las feministas del mundo. En otras palabras,  es muy distinto haber participado de las primeras luchas feministas en los años 50 a ser feminista hoy. Y es muy distinto hablar desde Europa que desde América Latina y,  específicamente, desde Colombia. En ese sentido hablo de un feminismo situado y de feministas que siguen trabajando en contextos muy distintos las unas de las otras.
Pero, incluso cuando Lessing habla de las mujeres en Europa, exagera, tergiversa y manipula. Creer que la mayoría de las mujeres europeas se comporta igual que las muñequitas de “Sex and the City” es un exabrupto que se cae por su propio peso.  Miles de mujeres del viejo continente se han beneficiado de las luchas feministas y siguen haciéndolo. Sin embargo, esta revolución pacífica está inconclusa. Las legislaciones, las prácticas cotidianas, los derechos sexuales y reproductivos están ahí. ¡Pero la condición femenina aún no es, ni mucho menos, un jardín de rosas!  Los ámbitos político y económico siguen siendo campos de hegemonía masculina.  Subsisten, en especial en los países mediterráneos,  estadísticas espeluznantes de violencia contra las mujeres; y el desempleo sigue siendo mayoritariamente femenino,  entre otros estragos de la discriminación. Su condescendencia con los hombres victimizados daría para un debate más amplio.  En cuanto a las críticas que hace contra Simone de Beauvoir, verdadero ícono de mi generación, son simplemente injustas. Esta humanista, con su libro El segundo sexo, publicado en 1949, fue la primera mujer,  por lo menos del siglo xx, en poner en palabras el malestar de millones de mujeres.  Por supuesto, lo hizo desde donde podía hacerlo en ese momento, es decir, desde un feminismo de la igualdad radical que hoy puede ser discutible pero que en su momento develó los mecanismos que generaban la discriminación de las mujeres del mundo patriarcal. Lo demás es literatura.

 

FUENTE:

http://www.semana.com/on-line/articulo/entrevista-las-feministas-no-hanentendido-nada/77017-3

 

nuevo obispo ordenado por Monseñor Williamson

20 de marzo de 2016

En la fiesta de San José…

En la fiesta de San José…

De la gloriosa orden de San Benito, y en el último Monasterio fiel al mismo, fue consagrado un nuevo Obispo para la Iglesia católica, Mons. Tomás de Aquino OSB, para continuar la obra en defensa de la Tradición católica reistiendo a la impiedad y la herejía modernistas, tal cual lo hiciera Mons. Marcel Lefebvre.

Deo gratias!

Mons. Faure, Mons. Williamson y Mons. Tomás de Aquino OSB.

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FUENTE:

http://castigatridendomoreselrustico.blogspot.com.es/2016/03/en-la-fiesta-de-san-jose.html

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EN LA FOTO EL PATRIARCA DE KIEV BENDICE AL CONCURSO CON LA CRUZ APOTROCAICA

Nota de YRANIA:

Algunos cristianos católicos creen que las iglesias orientales de Europa pueden

ayudar a que la Iglesia de Roma recupere  algo de la tradición perdida a causa del Concilio Vaticano II…

Entrevista con el presbítero Alfredo Saenz y el Dr. Oleg Mikhno Von Steinbrucke

20 de febrero de 2016

TLV1 – ¿Es Vladimir Putin el resurrector del cristianismo ante una Europa en decadencia y atea?

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“Moros en la costa”

10 de enero de 2016

En la página 22 del diario EL MUNDO (Madrid, 10 enero de 2016) se publica un artículo titulado “Moros en la costa”, firmado por FERNANDO SÁNCHEZ DRAGÓ

Y en Kabul. Y en las Pirámides. Y en Colonia, Hamburgo, Francfort, Düsseldorf, Zurich, Berlín, Viena, Helsinki, París, Libia… Islam es un sustantivo; islamista, un adjetivo. Sin lo esencial, que es el sustantivo, no existiría el adjetivo. Hay que ser muy ignorante o muy malintencionado para separar lo uno de lo otro. Es lo que hace la izquierda, esa herejía del cristianismo que eleva a dogma la majadería socrática -de ahí la tomaron los evangelios paulinos- que aconseja responder a un bofetón poniendo la otra mejilla. Y es también lo que hace la derecha, esa marca blanca de la izquierda, cuando acusa de islamofobia a quienes proponen el control de las mezquitas, el cierre de las fronteras o la lucha armada para derrotar a quienes están dispuestos a todo y demoniza a Marine Le Pen, a Orban, a Trump y a Putin en contra de lo que sugiere el instinto de conservación. Llegados a tal punto de entreguismo sería cosa de ir pensando en incorporar a los planes de estudios la lectura obligatoria del Corán. Así se enterarían nuestros chavales, que para entonces ya estarán circuncisos, prescindirán del jamón y esclavizarán a sus mujeres, de que en muchos suras de ese libro, y de modo muy especial en el versículo décimo tercero del quinto, se asegura manu militari -la de la ‘sharia’ y la ‘yihad’- que el Islam persigue como postrer objetivo el de convertir a todos los seres humanos, degollar a quienes no se avengan a ello y crucificar a los apóstatas. Es lo que está haciendo el IS y lo que el Islam sobre todo en su versión sunita ha hecho en infinidad de ocasiones, disfrazándose a veces de cordero degollado en la fiesta de Aid-al Kebir, desde que Mahoma, tras sufrir en la Meca un subidón similar al de Saulo en la puerta de Damasco, proclamó la Hégira. Y conste, para que no digan dueñas cristianas ni musulmanas, que no estoy hablando de religión, sino de política. Donoso Cortés, filósofo clarividente cuyo legado también debería estudiarse en las escuelas, dijo que “en toda cuestión política subyace siempre una cuestión teológica”. Y al revés, añado yo. Los buenistas de izquierdas o de derechas que hoy se oponen a cambiar las maduras por las duras son culpables de un delito de alta traición y de otro aún más grave, si eso fuera posible: el de la estupidez. ¿Será congénita o tiene cura? No les darán tiempo para averiguarlo.

FUENTE:

http://www.elmundo.es/opinion/2016/01/10/569155c2268e3e27218b45e2.html

liturgia de la Santa Rusia

3 de diciembre de 2015

https://youtu.be/wWBHUd0ogjM

 

 

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FUENTE:

http://www.antonioparragalindo.blogspot.com.es/2015/12/blog-post.html

San Pelayo, el ejemplo cristiano frente a la dictadura de lo homosexual

27 de junio de 2015

 26 junio: Pelayo, niño martir

san pelayo

Cuando se celebran las fiestas del Orgullo Gay y se vitorea por las calles la homosexualidad, la Iglesia celebra la fiesta de San Pelayo de Córdoba, mártir del siglo X que prefirió la muerte a ser sodomizado por Abderramán III.

San Pelayo de Córdoba nació en Galicia en el siglo X y era sobrino del obispo Hermogio de Tuy, que fue hecho prisionero en la batalla de Val de Junquera entre los reyes cristianos y Abderramán III en el año 920. Pelayo también acabó siendo prisionero del rey musulmán al cambiarse por su tío que quedó en libertad.

Durante tres años y medio, Pelayo permaneció como prisionero de Abderramán III. Sus compañeros de cautiverio cuentan que su comportamiento era “casto, sobrio, apacible, prudente, atento a orar, asiduo a su lectura”. Solía discutir también con los musulmanes sobre temas religiosos y pudo vivir en paz en prisión hasta que Abderramán III se encaprichó de él.

Durante un banquete, Abderramán III prometió concederle todos los honores si apostataba y se convertía en uno de sus mancebos. Las crónicas narran la conversación que tuvo lugar en ese momento de esta manera:

“Abderramán le dijo sin titubeos:  -«Niño, te elevaré a los honores de un alto cargo, si quieres negar a Cristo y afirmar que nuestro profeta es auténtico. ¿No ves cuántos reinos tengo? Además te daré una gran cantidad de oro y plata, los mejores vestidos y adornos que precises. Recibirás, si aceptas, el que tú eligieres entre estos jovencitos, a fin de que te sirva a tu gusto, según tus principios. Y encima te ofreceré pandillas para habitar con ellas, caballos para montar, placeres para disfrutar. Por otra parte, sacaré también de la cárcel a cuantos desees, e incluso otorgaré honores inconmensurables a tus padres si tú quieres que estén en este país.

Pelayo respondió decidido: –«Lo que prometes, emir, nada vale, y no negaré a Cristo; soy cristiano, lo he sido y lo seré, pues todo eso tiene fin y pasa a su tiempo; en cambio, Cristo, al que adoro, no puede tener fin, ya que tampoco tiene principio alguno, dado que Él personalmente es el que con el Padre y el Espíritu Santo permanece como único Dios, quien nos hizo de la nada y con su poder omnipotente nos conserva».

Abderramán III no obstante, más enardecido, pretendió cierto acercamiento físico, tocándole el borde de la túnica, a lo que Pelayo reaccionó airado:

«Retírate, perro, dice Pelayo. ¿Es que piensas que soy como los tuyos, un afeminado?, y al punto desgarró las ropas que llevaba vestidas y se hizo fuerte en la palestra, prefiriendo morir honrosamente por Cristo a vivir de modo vergonzoso con el diablo y mancillarse con los vicios».

Abderramán III no perdió por ello las esperanzas de seducir al niño y ordenó a los jovencitos de su corte que lo adularan, a ver, si, apostatando se rendía a tantas grandezas prometidas. Pero él se mantuvo firme y permaneció sin temor proclamando que sólo existe Cristo y afirmando que por siempre obedecería sus mandatos. Abderramán ordenó entonces que lo torturaran y despedazaran, y echaran los pedazos al río.

«¡Oh martirio verdaderamente digno de Dios -concluyen las crónicas- que comenzó a la hora séptima, y llegó a su cumplimiento al atardecer del mismo día! El santísimo Pelayo, a la edad aproximada de trece años y medio, sufrió el martirio según se ha dicho, en la ciudad de Córdoba, en el reinado de Abderramán, sin duda un domingo, a la hora décima, el 26 de junio en la era de 963 [925]».

Comentarios: 11

  1. Manuela

    hay un cuadro que expresa la tortura de San Pelayo o Pelagio

  2. Jose

    Carcahunter, está incluido en todo lo que ocurre. Lee bien

  3. P. Rodrigo L.

    En este día 26 de junio, memoria de San Pelayo, es aprobado legalmente el homosexualismo para todo Estados Unidos, con todo lo que ello implicará. Paralelamente el mundo se ve sumido en ataques terroristas desde el extremismo musulmán.
    Pero Dios no se calla: “Les aseguro que si ellos callan, gritarán las piedras” (Lc. 19, 40)

  4. turandot

    El artículo y en especial el titular me parecen, como cristiano que soy, repugnante. La iglesia ya acepta, de palabras de Francisco, por suerte, a personas homosexuales. ¿Cuál es el problema de amar a personas del mismo sexo? ¿Es el amor un pecado? Muchos sacerdotes tienen inclinaciones homosexuales, y ellos mismos condenan estos comportamientos, y ello encierra un odio hacia sí mismos y una represión que no sé cómo pueden vencer. Bastantes piedras y dificultades nos encontramos las personas durante la vida, como para que se nos condene por amar… Jamás entenderé la persecución a estas personas, porque es lo que es, una persecución, alentada durante mucho tiempo por sectores predominantes en la iglesia. Esta persecución es contraria al propio cristianismo.

    • pasaba por aquí

      Amor sí, sodomía no hijo. Un padre ama a su hijo, no lo sodomiza. Un hijo ama a su padre, no lo sodomiza. Un hermano ama a su hermano, no lo sodomiza. El mandato, hijo, es amaos los unos a los otros no sodomizaros los unos a los otros. ¿Queda clara la diferencia?

  5. ernesto civera

    es absolutamente falso, y mentir es pecado…

  6. joerk epena

    El artículo dice acerca de un chaval de unos 13 años, en cambio, las pinturas y diferentes cuadros que representan a S. Pelayo, muestran un “tío con toa la barba”.

    Como en otras tantas cosas, la Iglesia se contradice a si misma. Entonces, en qué quedamos? Había por aquellos tiempos tal despipote, qué hubo que inventar otro santo qué no fuera maricón?

    No es la primera vez que hacen semejante chapuza. Empezando por La Verónica -qué no aparece en ningún evangelio- los tantos Santiagos que ayudan a las fuerzas cristianas, Santo Dominguito del Val -la muerte del niño de la qué se culpó a los judíos cuando se les expulsó de España- y no sigo, porque me enciendo. El caso es sacar ejemplos y efemérides más falsas que un duro de a seis pesetas, cuando ocurran hechos que contradicen la doctrina oficial.

    • Felix J Carpio

      La homosexualidad es un problema mental, que sufre un 1% de la población. En casos extremos, esquizofrenia automutilante (ablación). Como enfermos mentales que son, hay que ayudarlos. Como a todos los demás enfermos mentales.

  7. kikelt

    ASCO DE ARTÍCULO.

  8. Enrique

    Aquí está:

    “Abderramán III no obstante, más enardecido, pretendió cierto acercamiento físico, tocándole el borde de la túnica, a lo que Pelayo reaccionó airado:

    –«Retírate, perro, dice Pelayo. ¿Es que piensas que soy como los tuyos, un afeminado?, y al punto desgarró las ropas que llevaba vestidas y se hizo fuerte en la palestra, prefiriendo morir honrosamente por Cristo a vivir de modo vergonzoso con el diablo y mancillarse con los vicios».”

ENTREVISTA A PÍO MOA, …: “Sonaron gritos y golpes a la puerta”…

27 de diciembre de 2013

“LA INDEPENDENCIA TIENE UN PRECIO, A VECES MUY DURO,

PERO VALE LA PENA” (Pío Moa)

Por Luis Gómez López y Manuel Fernández Espinosa,

Consejo Redactor de RAIGAMBRE

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D. Pío Moa visitó Jaén para presentar su reciente novela “Sonaron gritos y golpes a la puerta”, en el marco del V Aniversario de la giennense Asociación Cultural y Juvenil “Iberia Cruor”. Pío Moa (Vigo, 1948) ha logrado consolidarse como uno de los historiadores más solventes, rectificando los errores y las manipulaciones con las que tergiversan nuestra más reciente historia (la que gira alrededor de la Guerra Civil, con sus antecedentes, desarrollo y postguerra). Frente a los que nos hurtan la verdad histórica o la guisan a su conveniencia, la obra de D. Pío Moa se yergue como un colosal esfuerzo por restituir a las generaciones de futuros españoles la historia que nos están burlando y birlando. Esa es la razón por la que determinados medios y su comparsa de periodistas y demás enteradillos, todos al servicio de los espurios intereses de sus patronos, cargan contra Pío Moa. Pocos le rebaten los argumentos, pues pocos son los que conocen las fuentes tan a fondo como el historiador gallego. Historiadores de prestigio, como Seco Serrano o Cuenca Toribio, también Stanley Payne y Hugh Thomas (entre los extranjeros) han elogiado la obra de Pío Moa. Solo los periodistas mercenarios que cobran su soldada por repetir las consignas de sus dueños se atreven, en su incultura y desfachatez, a llevarle la contraria a Pío Moa y, como no son capaces, tienen que recurrir al argumento “ad hominem”.

El autor compagina su formidable obra como historiador con una labor ensayística no menos encomiable, puesto que –en los tiempos que corren- Pío Moa tiene una voz propia, siendo una de las pocas excepciones de personajes públicos que piensan por sí mismos, sin doblegar su criterio a las tendencias marcadas por el discurso predominante; lo propio hace Moa en sus artículos de opinión. “Los mitos de la guerra civil”, “Años de hierro. España en la posguerra 1939-1945” y tantos otros títulos pertenecen a su producción histórica. En su faceta ensayística mencionaremos “La democracia ahogada, Ensayos sobre la España de hoy” o “Contra la balcanización de España”. Sin embargo, este hombre sencillo y trabajador, también tiene una vena creativa que tenía que expresarse a través de otro género literario y otros registros: la novela. “Sonaron gritos y golpes a la puerta” es el título de la novela de Pío Moa que, al margen de los circuitos de la crítica literaria oficialista (tan insignificante como bien pagada por el poder establecido) ha suscitado muy buenas críticas entre lo mejor de nuestros escritores (es el caso de Aquilino Duque). A propósito de esta novela entrevistamos a D. Pío Moa y esto nos respondió.
Luis Gómez: Todas las novelas tienen algo de biográfico o de vivencias propias del autor. En “Sonaron gritos y golpes a la puerta” ¿nos encontraremos con algo parecido? ¿hay vivencias personales de la vida de Pío Moa reflejadas en la novela?

Pío Moa: Como el autor es el “padre” de los personajes, inevitablemente deja algo de sí en ellos. Pero mis vivencias biográficas son muy distintas, incluso contrarias a las de los personajes de la novela. Podría identificarme con Paco y Alberto, hasta cierto punto, o con Contreras, como personas de mente especulativa y al mismo tiempo dadas a la acción, a la aventura. Algunos aspectos íntimos también tienen algún reflejo más o menos lejano. De todas formas he querido retratar a personajes verosímiles pero no comunes, alejados del costumbrismo, que a mi juicio es una plaga en la literatura española, y enfrentados a circunstancias extremas como las de aquella época. Ante situaciones tales, cada persona reacciona de distinta forma. Unos se hunden, otros se envilecen o adoptan posturas demasiado convencionalmente heroicas, otros, como en este caso, luchan, a veces con buena suerte y otras con mala, tropiezan, tienen sus neuras…

-Luis Gómez : Escribir sobre la Historia no es lo mismo que novelar una historia, ¿qué aspecto le resulta más difícil?

Pío Moa: La historia y la novela son muy diferentes. La historia es al mismo tiempo más fácil, porque no necesitas aplicar la imaginación, y más difícil, porque te obliga a una lógica rigurosa y un concienzudo examen de las fuentes. Por otra parte, hay dos tipos de novela: aquella en la que el autor se traza un esquema detallado y tiene todo el relato previamente en la cabeza; y aquella que va surgiendo un poco por sí sola a partir de unas pocas ideas iniciales. La mía es de estas últimas. La idea nació de un hecho real sucedido a una persona que asistió al asesinato de su padre por milicianos de una forma parecida a como en la novela. Después todo siguió por sí mismo. Así como el peligro de escribir historia es no analizar bien los hechos o dejar suelta la imaginación, en la novela el peligro mayor consiste en dar rienda suelta a la fantasía hasta olvidar la lógica y lo verosímil. “Sonaron gritos…” se atiene al trasfondo histórico pero sobre su entramado actúan libremente los personajes. Para la parte de Rusia, por ejemplo, me he apoyado en memorias y diarios de divisionarios, y los sucesos narrados son básicamente ciertos. Lo mismo el episodio de la emboscada al maquis: ocurrió algo muy similar en Asturias unos años después, pero, por licencia literaria, lo traslado a Galicia y a un par de años antes.

En fin, cuando se hace novela histórica, se corre el peligro de que la historia se coma a la novela o viceversa. Creo que esto no ocurre en la mía, que es muy propiamente una novela dentro de un trasfondo histórico. De hecho, casi todas las reseñas –en blogs, porque los grandes medios boicotean sistemáticamente mis libros—señalan esta prevención: es muy difícil –y abundan los casos— que un historiador haga una buena novela, por lo que los comentaristas eran reacios de entrada a leerla. Pero una vez metidos en el relato han cambiado de opinión Así Aquilino Duque (Viñamarina: Una novela dantesca), Luis del Pino

Libertad Digital) o Carlos López Díaz (Archipiélago Duda) y otros. Esto me ha animado, porque yo mismo temía no estar a la altura y sacar un relato histórico disfrazado de novela. Estoy contento de haber superado la prueba.
-Luis Gómez: En un momento de la novela, un personaje, Tenreiro, escribe una novela y se la da al protagonista para que este opine sobre ella. Después de unos párrafos, los protagonistas, terminan adulando al autor diciéndole que el estilo de la misma se parece al de Dickens, mientras que otros opinan que se acerca más a Dostoievski. ¿Qué estilo le gusta más a don Pío Moa, el de Dostoievski y la escuela rusa o el de Dickens y su crítica social?

Pío Moa: Me gusta más Dostoievski que Dickens. En general, la gran novela rusa del siglo XIX tiene una profundidad y una riqueza incomparables. Los comentarios a la novela de Tenreiro son en plan burlón, y es evidente que Tenreiro, con su peculiar sentido del humor, los acepta como tales, fingiendo enfadarse por seguir la broma. Casi ningún comentarista ha juzgado sobre la tertulia y el grupo aquel, pero para mi gusto es de lo mejor de la novela.

-Manuel Fernández: ¿Qué autores han ejercido más influencia en su vida?

Pío Moa: Homero, desde luego, el Cervantes de El Quijote, Shakespeare… Pero si la novela debe a alguien es a dos autores muy poco conocidos: Jan Valtin, un agente de la Komintern, autor de “La noche quedó atrás”, que es un relato biográfico novelado, y Segiusz Piasecki, polaco, con “El enamorado de la Osa mayor”. De la primera tomo cierta idea de los avatares del compromiso político, y de la segunda el espíritu libre y aventurero, fuera de convenciones, de los principales personajes.

-Manuel Fernández: Excelentes novelas las dos y las dos escritas por dos hombres de acción: “La noche quedó atrás” de Jan Valtin (pseudónimo de Richard Julius Hermann Krebs), es un formidable testimonio de un militante marxista del siglo XX y la novela del polaco Piasecki es también otra obra que no deja impasible. Piasecki la escribió en la cárcel donde estaba por su muchas actividades delictivas, una de ellas era el contrabando. ¿Cuál cree usted que es el motivo por el que el lector de “Sonaron golpes a la puerta” se enganchará a la lectura de la misma?

Pío Moa: Eso no puedo decirlo, porque cada lector tiene sus gustos e intereses. Alguno me ha dicho que prefería a Juan José Millás, de quien nunca fui capaz de leer más de veinte páginas. Por eso digo que va en gustos. Pero casi todo el mundo ha coincidido que la acción les arrastraba.

-Luis Gómez: Usted es más bien conocido en los ambientes literarios por su gran labor divulgadora sobre el periodo de la Guerra Civil española, donde ha contribuido enormemente a desmitificar ciertos errores y a colocar algunos puntos sobre las íes en controversias y “mitos” levantados al calor de la propaganda de uno y otro bando. ¿No teme desengañar a sus seguidores al adentrarse en un estilo tan diferente?

Pío Moa: No creo que nadie se desengañe, al contrario. Es absolutamente urgente disputar el terreno literario y artístico, dominado por la izquierda, porque es este el que crea opinión pública, mucho más que un libro de historia. Esta novela podría ser un avance en esa dirección, aunque no fue concebida con ese fin. Quiero decir que podría haber quedado en una novela fallida, pero vistas las críticas, creo que no lo ha sido. Existe sin embargo cierto prejuicio, del que ya hablé, contra la posibilidad de dominar la novela y la historia una misma persona. Admito que no es fácil, pero tampoco imposible

-Luis Gómez: Su novela no ha tenido la suficiente repercusión en los medios oficiales. ¿Por qué cree usted que se silencia la obra de Pío Moa?
Pío Moa: Hace ya muchos años que los grandes medios de masas boicotean mis libros, así que no me ha extrañado en esta ocasión. ¿Por qué ocurre? Por razones ideológicas “progres” que se han impuesto no solo en la izquierda, sino también en una derecha artística e intelectualmente casi nula. Vivimos un páramo cultural, en el que hay mucho miedo a salirse de lo políticamente correcto.

-Luis Gómez: Si se le diese la oportunidad de tener más proyección mediática, se le hiciese más publicidad y se vendiesen más libros suyos a cambio de no modificar o no decir lo que usted dice, ¿lo haría? ¿Cree que todo hombre tiene un precio?
Pío Moa: Ni se me ocurre hacerlo. La independencia tiene un precio, a veces muy duro, pero vale la pena. Además, estoy seguro de que si me dedicase a escribir lo que no pienso, por razones económicas, no me saldría nada que valiese la pena. No todos los hombres tienen un precio, aunque sí muchos, la mayoría.

-Manuel Fernández: ¿Cree que la integridad, la sinceridad y determinados valores morales, están en franca decadencia en la actualidad?

Pío Moa: Bueno, la sociedad española está moralmente muy degradada, y esto se nota en los índices de lo que he llamado salud o enfermedad social (delincuencia, población penal, fracaso escolar, fracaso matrimonial, consumo de drogas, alcoholismo, suicidio, corrupción política, etc.). Han sido tres decenios de “cultura” de la falsedad sobre el pasado y el presente. Una sociedad retrocede enormemente en tales circunstancias. Los useños suelen llamar “la Gran Generación” a la que hizo la guerra mundial. Yo creo que también la generación española que venció a la revolución, evitó entrar en la guerra mundial y venció al maquis y a un aislamiento internacional delictivo, merece el título de “Gran Generación”. Pero la actual, tan lamentable por muchos conceptos, que confunde el heroísmo con la heroína, como decía Aquilino Duque, se permite denigrarla sistemáticamente, sin ver que con ello se envilece aún más ella misma.

Agradecidos y honrados por la atención que nos dispensó Don Pío Moa, deseamos que esta novela suya alcance el éxito que merece. En un panorama cultural tan desolador como el español pocos son los hombres que merecen ser escuchados y leídos. Abunda en nuestro ruedo nacional mucho figurón y mamarracho que se hace pasar por intelectual y culto, sin tener ni maldita idea de lo que habla. Tener una conversación con Don Pío Moa ha sido para nosotros una ocasión extraordinaria para comprobar la calidad humana e intelectual de nuestro entrevistado. Y no queremos terminar esta entrevista sin animar a nuestro lector a comprar y leer, a comprar y regalar esta novela de Pío Moa: “Sonaron gritos y golpes a la puerta”, pues es de lo poco que merece ser comprado en estas fiestas, cuando se nos incita al consumismo desenfrenado. Los cachivaches que puedan comprarse en estas fiestas son en su inmensa mayoría obsolescentes, pero si se compra esta novela se puede estar seguro de que este libro permanecerá ahí, para volver a ser leído; como una de las obras literarias de uno de los pocos autores contemporáneos que podemos calificar como imprescindible.

Publicado porRufino Peinadoen22:51

 

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FUENTE:

http://santoreinotradicionalista.blogspot.com.es/2013/12/entrevista-pio-moa.html

Nota del entrevistador:

UNA MUY BUENA ENTREVISTA A UN GRAN ESCRITOR E HISTORIADOR ESPAÑOL. PARA SABER SI ERES GRANDE EN ESPAÑA DEBES MIRAR EL TAMAÑO DE TUS ENEMIGOS. D. PÍO MOA DEBE SER UN GIGANTE ENTRE EL GREMIO DE HISOTRIADORES Y ESCRITORES, PUES SUS ENEMIGOS SON LEGIÓN

Consejos para el Estado de Israel

4 de abril de 2012
Hoy, día 4 de abril de 2012, en el diario “El País” (bajo liderazgo del lobby judio Liberty, de USA) se publica un poema de Gunther Grass, quien sintiendose en la última etapa de su vida terrenal, se atreve a decir que Occidente  debería aconsejar al Estado de Israel que, en bien de sí mismo y de la paz mundial, se abstenga de atacar a Irán:
 “Lo que hay que decir”:
El poeta alemán se opone a un ataque israelí contra Irán

Por otra parte,  Jaume Farrerons, en su interesantísimo blog  FILOSOFIA CRÍTICA (30 marzo 2012)  manifiesta sus  “deseos para Israel” en un artículo que se reproduce seguidamente:

 Toda esta fatalidad fue posibilitada únicamente por el hecho que ya existía en el mundo una especie afín, racialmente afín, de delirio de grandeza, el delirio de grandeza judío; desde el momento en que se abrió el abismo entre judíos y judeocristianos, a estos últimos no les quedó otra opción que emplear contra los judíos los mismos procedimientos de autoconservación aconsejados por el instinto judío, mientras que los judíos habían venido empleando hasta entonces esos procedimientos sólo contra lo no-judío. El cristiano es sólo un judío de confesión “más libre”.- (Nietzsche, F., El Anticristo, &44).
Nuestros saludos al régimen sirio e iraní. La República Islámica de Irán es el único país del mundo que ha cuestionado la narración del Holocausto con que los sionistas oprimen a medio planeta, singularmente a los árabes de Palestina. Aunque no compartimos en absoluto la ideología del integrismo islámico y no querríamos ver la Sharia implantada en Europa, tenemos que reconocer la valentía de los guerilleros chiítas enfrentados a Israel y EEUU. Nos muestran, estos héroes, un camino que los europeos debemos seguir, pero apelando a nuestra auténtica tradición cultural, que es griega, aria, no semita.

Del judeocristianismo, ya lo proclamó Nietzsche, procede nuestra desgracia. Si Europa debe levantarse, habrá de saber identificar a su enemigo, y dicho enemigo no es el Islam, sino el sionismo, la extrema derecha judía enquistada en los grandes poderes económicos y financieros que irradian entorno a Wall Street sobre el entero hemisferio occidental. A éstos, los sionistas, los tenemos metidos en casa, controlando todas las palancas del poder, y no vemos a ninguno de los partidos llamados “identitarios” protestar por ello. !Hablan de poner freno a invasión, pero ya estamos invadidos desde hace mucho tiempo, señores identitarios! Son esos sionistas, el enemigo interno, los que promueven la inmigración, de todos los colores, para así implementar, en obediencia a la voluntad racista que les inspira, el proyecto del mestizo universal, figura alienada y sin raíces que sólo dejará intacto al pueblo elegido como raza separada y superior al resto de la humanidad.
En efecto: si no estuviéramos invadidos, podríamos defendernos, pero observemos que el principal obstáculo con que topan los proyectos identitarios no son los inmigrantes, sino los propios gobernantes aútóctonos. Deberían, los políticos identitarios, preguntarse el porqué, pero reducen la cuestión a la banalidad de un problema personal, como si esta oposición de Europa a su propio identitarismo pudiera explicarse a partir de meros conceptos políticos y encima de carácter electoralista. Resultaría, según esta versión superficial de la traición, que nuestros políticos promueven la invasión porque militan en tal o cual partido del sistema. Pero, ¿por qué contribuyen a la destrucción de su propio pueblo? ¿No pertenecen ellos mismos a ese pueblo? ¿Qué es “el sistema”? Quizá los políticos pro-inmigración están comprados y es una cuestión de dinero. Bastaría así con relevarlos de sus cargos y problema resuelto. !Vótame y los quito de en medio! No. La cuestión del colaboracionismo político oficial respecto de la invasión multiculturalista es mucho más profunda. Si nuestros políticos son colaboracionistas activos de la invasión es porque existe una tradición cultural anti-identitaria profundamente arraigada en Europa y que va mucho más allá del mero mundialismo liberal. Se trata de un tema que los políticos identitarios, procedentes  de forma masiva de la extrema derecha católica, quieren ignorar, de tal suerte que no dudan en colgar en los documentos estatutarios, por ejemplo, que sus formaciones obedecen al “humanismo cristiano” o frases similares. En consecuencia, no son conscientes del alcance de lo que implica en Europa la palabra “identidad”, que nos llevaría a tener que dar un salto de milenios y a una reflexión filosófica de calado abismal. Dicho brevemente, cuando los políticos identitarios apelan a su celebérrima identidad y en seguida recurren a imágenes religiosas cristianas, están convalidando los supuestos culturales del colaboracionismo: todos los hombres son iguales, hijos de Dios y tienen derecho a la felicidad, al paraíso, por lo que deben comportarse entre ellos como hermanos. Sobre este fundamento cristiano, que es la raíz y sostén cultural del mercado mundial, no hay identitarismo que valga, ni defensa posible contra la invasión. La lógica de esta fe o ideología es la política de “apertura” al “invasor” perpetrada por las autoridades oficiales.  Es esa “identidad”, la cristiana, pero ya secularizada, la que hace posible el colaboracionismo. Criticar éste y declararse identitario cristiano es desbarrar, no ver o no tener el coraje moral de admitir cuál es la realidad de la presunta “identidad cristiana” y de dónde deriva la debacle demográfica de Europa. La “identidad cristiana” es la negación de toda identidad, es la no-identidad que hace posible la victoria mundial de la identidad judía.
Los partidos identitarios se dedican en exclusiva a criticar y cuestionar la inmigración islámica en lugar de poner en evidencia los mecanismos que generan la “oleada migratoria” en general, la cual incluye a personas de religión islámica, por supuesto, pero que ante todo es un proceso cultural justificado mediante la coartada de imperativos económicos e instigado por el gran capital, la derecha judeocristiana y las élites (filo)sionistas estadounidenses. Los identitarios europeos, empero, a pesar de la evidencia del origen liberal, burgués, derechista y, por tanto, judeocristiano, de la importación de mano de obra barata multicultural, decláranse católicos y enarbolan una suerte de identidad religiosa autóctona frente a la inmigración musulmana. Olvidan que el término catolicismo (oriundo de la palabra griega katolon, universal) nombra la primera forma del universalismo y, por tanto, la antesala histórica de la globalización capitalista. Las sinagogas ya fueron, en el mundo antiguo, las playas de desembarco de la futura iglesia apostólica romana. Con tales creencias alcanzó el irracionalismo fideísta (Tertuliano: credo quia absurdum est) a una sociedad que podría haber estado madura para la verdad, pero temió enfrentarse a ella. La historia de occidente convirtiose así en el proceso de la instrumentación del concepto griego de racionalidad a manos de lo irracional, es decir, de la “esperanza”, el “amor”, la “felicidad” y conceptos eudemonistas análogos. Platón, siglos atrás, había preparado el terreno para la gran impostura influido por sectas órficas y pitagóricas de oriudez egipcia, pero sólo con el cristianismo adquirieron esas ideas azucaradas propias de cobardes integrales un peso social y político decisivo. El resultado fue la prostitución de la razón a manos de la religión monoteísta abrahamánica; la oposición existencial, cultural y política a que el proyecto de una comunidad de la verdad, iniciado en la Grecia democrática, heroica y trágica de Heráclito y Sófocles, culminara históricamente en forma de institución o entidad formal organizada.
Estos “cristianos patriotas” (una contradicción en los términos) olvidan también que los judíos llegaron el siglo pasado a Palestina como inmigrantes y terminaron expulsando a sus habitantes autóctonos, árabes musulmanes que en principio les habían acogido pacíficamente, siendo así que el islam y el judaísmo comparten, como los propios cristianos, la  presunta validez de “El Libro” (el estuche de “la esperanza” dulzarrona). Los sionistas desarrollaron sus perversos planes de usurpación territorial y genocidio esgrimiendo, por todo “argumento”, unos escritos bíblicos milenarios inventados a posteriori por ellos mismos, textos que les otorgan la propiedad de la tierra en nombre de Dios, algo parecido a que los “moros” reclamaran Al-Andalus apelando a su posesión histórica real (mucho más cercana en el tiempo, por cierto, que el mítico reino de David y Salomón). Si existe un ejemplo del dicho catalán, aplicado a los inmigrantes y tan utilizado en la actualidad contra los musulmanes, de fora vingueren que de casa ens tragueren (“de fuera vinieron y nos echaron de casa”), es el relato sobre los orígenes del actual Estado de Israel o de los Estados Unidos de América.
El cristianismo no es europeo, sino una religión oriental de procedencia hebrea. Este hecho está fuera de discusión y quienes farfullan sobre un Jesucristo “ario” deberían acudir urgentemente al loquero. Un nacionalista católico no puede ser nunca un verdadero patriota, porque, para el creyente, Dios siempre se encuentra, desde el punto de vista axiológico, por encima de la nación. Ahora bien, ese dios supranacional… !es el dios judío! Hay empero una nación a la que tal “dios” no pone por debajo de sí, una sola: la nación judía. La creencia judeocristiana constituye en fin, a mi entender, el primer estadio de un proceso secular, milenario incluso, conducente a la dominación sionista. Cuando todas las naciones se postren ante Dios, cuando los pueblos del mundo entero reconozcan que Dios (Yahvé) es más importante que la comunidad patria, ese dios se arrancará súbitamente la máscara y podremos contemplar el rostro de un judío de extrema derecha propietario del capital a escala global. Mas llegado ese momento será ya demasiado tarde para los gentiles: las naciones se esfumarán disueltas por el ácido corrosivo de la mundialización capitalista teledirigida desde Tel Aviv.
Un ejemplo significativo de lo dicho es Sabino Arana: nacionalista acérrimo, hasta el racismo, reconoce no obstante lo siguiente:
Proclamo el catolicismo para mi Patria, porque su tradición, su carácter político y civil es esencialmente católico. Si no lo fuera, lo proclamaría también; pero si mi pueblo se resistiera, renegaría de mi raza; sin Dios no queremos nada (Páginas de Sabino Arana, Madrid, Criterio, 1998, p. 33).
Las burguesías oligárquicas occidentales ya han renegado de su raza. Lo hicieron después de la Segunda Guerra Mundial, por razones -relacionadas con el fenómeno del “fascismo”- que ahora no vienen al caso pero que ya he apuntado en otras entradas. Esta confesión de Arana permite detectar el eslabón interno, espiritual, subjetivo, del proceso de transmutación colaboracionista, que se desarrolla en el interior de la “derecha católica” antes de desplegarse en sus formas secularizadas típicamente internacionalistas e “izquierdistas”.
Sabino Arana es, al mismo tiempo que judeocristiano, un antisemita. Y ahí reside la clave de la victoria ultraderechista judía, pues quien trabaja para la idea judeocristiana promueve con el antisemitismo la cohesión interna de la etnia hebrea, una de las finalidades, si no la finalidad por excelencia, de la impostura racista del rabinato. Considera Sabino Arana que el pueblo vasco encarna, por su aislamiento del resto de los pueblos, una suerte de pureza originaria, no obstante lo cual se postra ante un dios judío. ¿Y qué tendrán que ver los vascos con los judíos? ¿Deben los vascos adorar a un judío mientras al mismo tiempo rechazan a los judíos como pueblo y basan su identidad en un arcaísmo metafísico que no explica la procedencia exógena, o sea,  no vasca, de la religión definitoria de esa misma identidad? Podemos hacer extensiva esta pregunta a todos los nacionalismos conservadores. Estamos ante la contradicción clásica e insuperada del derechista católico. Nietzsche ha sido, una vez más, el agudo analista de estas incoherencias antisemitas en tanto que consumación de las propias listezas judías:
Con ese mismo fenómeno volvemos a encontrarnos una vez más, en proporciones indeciblemente agrandadas, pero sólo como copia: -en comparación con el ‘pueblo de los santos’, la Iglesia cristiana carece de toda pretensión de originalidad. Los judíos son, justo por eso, el pueblo más fatídico de la historia universal: en su efecto posterior han falseado de tal modo la humanidad, que hoy incluso el cristiano puede tener sentimientos antijudíos, sin concebirse a sí mismo como la última consecuencia judía (Nietzsche, El Anticristo,&24).

TESTIMONIO DEL PAPA

Pero quizá el testimonio de Sabino Arana no es suficiente y los católicos requieran de una evidencia más significativa que haga mención expresa del tema de la identidad. Pues bien, todos los católicos tienen que someterse ante el Papado como autoridad doctrinal suprema:

“El oficio de interpretar auténticamente la palabra de Dios, oral o escrita, ha sido encomendado sólo al Magisterio vivo de la Iglesia, el cual lo ejecuta en nombre de Jesucristo” (DV 10), es decir, a los obispos en comunión con el sucesor de Pedro, el obispo de Roma (Catecismo de la Iglesia Católica, Madrid, 1992, p. 31, &85).

Si los fieles no se someten al Magisterio de la Iglesia, dejan de iure de ser católicos, pues esta imperativa aceptación de la infalibilidad papal forma a su vez parte inalienable de la profesión de fe apostólica y romana:

Para mantener a la Iglesia en la pureza de la fe transmitida por los apóstoles, Cristo, que es la Verdad, quiso conferir a su Iglesia una participación en su propia infalibilidad. Por medio del “sentido sobrenatural de la fe”, el pueblo de Dios “se une indefectiblemente a la fe”, bajo la guía del Magisterio vivo de la Iglesia (cf LG 12; DV 10). / La misión el Magisterio está ligada al carácter definitivo de la Alianza instaurada por Dios en Cristo con su Pueblo; debe protegerlo de las desviaciones y de los fallos, y garantizarle la posibilidad objetiva de profesar sin error la fe auténtica. El oficio pastoral del Magisterio está dirigido, así, a velar para que el Pueblo de Dios permanezca en la verdad que libera. Para cumplir este servicio, Cristo ha dotado a los pastores con el carisma de la infalibilidad en materia de fe y de costumbres (Op. cit., p. 212, &889-890).

Veamos, pues, qué dijo el papa Juan Pablo II (promotor histórico post-holocáustico del acercamiento del Vaticano al Rabinato) respecto a la identidad judía de todo cristiano en cuanto tal. La fuente es un artículo del diario Le Monde de 2/3 de noviembre de 1997 que resume un discurso papal de 31 de octubre de 1997. La noticia fue recogida por Norberto Ceresole en su obra La falsificación de la realidad (1998):

El verpertino francés “Le Monde”… publicó un artículo sobre el reciente simposio celebrado en el Vaticano , bajo el título “Juan Pablo II avanza un paso más hacia el arrepentimiento con respecto a los judíos. (El Papa) empieza a reconocer la especificidad de la Shoah” (Holocausto).

Este proceso culminaría en 2000 con la visita del Papa a Israel y la famosa carta incrustada en el Muro de las Lamentaciones donde, de alguna manera, reconoce la versión oficial del Holocausto, sin matices. Prosigue Ceresole:

Por la trascendencia del discurso papal, se transcribe a continuación un resumen exhaustivo. “El día en que los polacos comprendan que la ‘reina de Polonia’ (María) es judía, habrá menos antisemitismo y un progreso en la teología cristiana”. Esta “ocurrencia fuera de lugar” fue recogida en los pasillos del simposio sobre “Las raíces cristianas del antijudaísmo”, por Le Monde. Ello “ilustra mejor que cualquier discurso la dificultad del examen de conciencia con que la Iglesia católica está comprometida”, comenta Le Monde. Antes de elaborar el documento sobre la Shoah (holocausto) que el Papa había prometido a los judíos hace 10 años (y que debe entregar antes de que acabe el milenio), tiene que intentar convencer a su propio equipo de que el judaísmo y el cristianismo son parte de la misma historia y que el reconocimiento del pueblo judío como “pueblo elegido” por Dios forma parte de la identidad de cada cristiano. En su discurso de 31 de octubre (de 1997), el Papa Juan Pablo II invitó a sus fieles (obispos, teólogos e historiadores) a esa “revolución mental” (Ceresole, N., op. cit., Madrid, 1998, p. 383, n. 34).

¡Ha dicho “identidad de cada cristiano”! Y esta identidad es la del Pueblo de Dios, ubicado, como sabemos ya por el post que precedió a este sobre el tema que nos ocupa, por encima de las Naciones, es decir, de los pueblos ontológicos, existenciales, “reales”…

Con ello vemos establecida la siguiente cadena de mando divina entre los distintos pueblos: 1º/ el Pueblo Elegido; 2º/ el Pueblo de Dios; y 3º/ el Pueblo Natural, la Patria, la Nación ontológica.

Ahora bien, si el reconocimiento del pueblo elegido como tal forma parte de “la identidad de cada cristiano” y encima los cristianos son miembros del Pueblo de Dios antes de serlo de su propio Pueblo Natural o Nación, ¿qué queda de la Patria en todo este discurso católico-universalista? ¿Qué pasa con nuestra comunidad nacional? Desde luego, para la comunidad nacional judía todo este planteamiento doctrinal constituye una auténtica victoria espiritual que anticipa futuras victorias culturales, económicas, políticas y hasta militares, contra los “gentiles”; el Pueblo Elegido puede, gracias al cristianismo, es decir, a la Roma ocupada ideológicamente por Pedro, incrustarse en la identidad de todos los pueblos como un pueblo diferenciado y superior, reducir a polvo la nación ontológica y, sin que a los no-judíos les quepa ni siquiera la posibilidad de integrarse en aquél, débenle sometimiento. Yacen así las Naciones en ese limbo que supone un Pueblo de Dios “intermedio”,  arrancado de su Patria originaria, pasado por la muela eclesiástica, pero subordinado al Pueblo Elegido. No hay mejor forma de describir el esqueleto teológico que fundamenta, desde el punto de vista de la irracionalidad religiosa derechista conservadora, la situación humillante de unos pueblos lanzados a la vorágine corrosiva del mercado mundial, pero, a la vez atenazados por una oligarquía transnacional que conserva, de alguna manera, su identidad nacional (hebrea) por encima del resto del género humano.

El dios cristiano no es más que la hispóstasis conceptual del nacionalismo judío, la proyección metafísica de una voluntad de poder mil veces frustrada frente a imperios más poderosos como Egipto, Asiria, Babilonia, Persia o Roma… La dominación universalizada de Yahvé, el catolicismo real, constituye el requisito histórico de la dominación planetaria del liberalismo secular y del internacionalismo, es decir, de la hegemonía judía sobre el resto de las naciones del mundo. Subrayemos que de ese tropiezo descomunal ni siquiera se libran los islámicos que en Palestina y Líbano luchan valientemente contra Israel, porque Alá y Yahvé son el mismo dios, el dios de Abraham, tal y como reconocen los propios creyentes musulmanes. Desde luego, si no será el dios de los Evangelios, el cristiano dios, quien nos libere del sionismo mundializador, tampoco lo será el dios del Corán. La superación del monoteísmo abrahamánico no habría que buscarla razonablemente en ninguna de sus derivaciones. Luteranos, calvinistas, católicos, ortodoxos, chiístas, judíos, sunnitas… son, todas, ramas de un mismo tronco. El camino de la libertad europea sólo puede rastrearse ya en las sendas perdidas de Grecia. Mensaje que nos envió Heidegger a todos los patriotas europeos, pero que nadie ha entendido o querido entender en el  denominado campo nacional-revolucionario porque lo fácil y cómodo se ha impuesto a lo verdadero y menesteroso de esfuerzo, de auténtico heroísmo espiritual. Ahora bien, quien quiera vencer con la espada, primero deberá vencer con la idea o, en el mejor de los casos, los golpes de su tizona, sin ton ni son, derribarán puertas abiertas. En el peor, disparará a los niños de una escuela judía, la mayor estupidez y canallada que cometerse pueda en la lucha contra el sionismo.

Resulta penoso contemplar a esos patriotas europeos que o bien se declaran cristianos, o bien nos proponen convertirnos al islam porque Hezbollah destruye eficazmente tanques Merkava. Existe una tercera versión: los “tradicionalistas” (evolianos) que apelan a la magia y al irracionalismo más ridículo y vergonzante para sentirse así, entre los cachivaches del chamán, genuinos europeos. La verdad es que casi ninguno de esos patriotas europeos puede llegar a serlo porque desconoce en absoluto lo que realmente significa la  palabra “Europa”. Y mientras no recuperemos el sentido básico de nuestra verdadera identidad, que nada tiene que ver con el cristianismo (y su antisemitismo), no podremos luchar como lucha Hezbollah contra el invasor sionista. Ignoro a qué identidad pueden apelar los árabes si renuncian al Islam (no se encuentra antes de Mahoma otra cosa que el paganismo politeísta preislámico), pero sí sé que Europa porta en su interior unos valores que no la obligan a elegir entre el obsoleto panteón de Zeus y el teodéspota de Jerusalén.
Cuando afirmo que tenemos al enemigo metido en casa y que a base de protestar por la “invasión” islámica o inmigrante no vemos que somos ya un país ocupado, no estoy utilizando una metáfora. Todos los pueblos occidentales, todas las naciones de nuestro hemisferio, excepto Israel, que sí es soberana, se han convertido países dominados por oligarquías transnacionales que trabajan al servicio de un poder extranjero. En Cataluña tenemos a la mafia catalanista, de la que ya me he ocupado y me seguiré ocupando en esta bitácora para mejor ilustrar mi postura. Esta gente “catalanista” pueden apellidarse Mas, Pujol, De Gispert o como quieran, pero no son patriotas catalanes ni en estado de coma etílico, sino sólo miembros de una oligarquía local transnacional y filosionista que labora de forma consciente y sistemática para destrucción del pueblo catalán. Existen pruebas aplastantes de ello en la mayoría de los ámbitos de actividad política. Casualmente, esos traidores son todos católicos y de derechas, burgueses de la zona alta de Barcelona, incluso cuando hablamos de las “progresistas” gentes del PSC. Cada uno de tales personajes, sin excepción, ya militen en la “izquierda”, ya en el “nacionalismo conservador”, han estudiado en las mismas escuelas de élite religiosas, en muchos casos jesuitas. El problema de la izquierda no es su izquierdismo, sino su naturaleza solapadamente derechista, maquillada para controlar a los sindicatos (previamente comprados) y mejor manipular así a los trabajadores. Catalanes de apellido, presuntos nacionalistas o catalanistas e incluso nauseabundos pijoprogres, los oligócratas obedecen al lobby enemigo de todas las naciones (excepto Israel); sométense gustosos, tales pseudo patriotuchos de teatrillo, ante un poder universal, pero oculto a los ojos de la ciudadanía, que ellos conocen empero muy bien. Y en Cataluña esta realidad aparece mucho más marcada que, por ejemplo, en Extremadura, por motivos que  ya he explicado. Ahora bien, dicha traición a la nación no es casual, ni el resultado de una decisión personal abyecta aunque puramente individual, sino un acto que brota de forma espontánea de una determinada ideología: el catolicismo, el cristianismo en general, combinado con los factores y elementos sociológicos estructurales inherentes a la burguesía capitalista (la “derecha”). Tales creencias “religiosas” en su contexto social, algo muy evidente, por ejemplo, en el calvinismo, son ya ideología transnacional antes incluso del advenimiento histórico de la oligarquía sionista, tanto como lo fueran el comunismo o el anarquismo, mera secularización (Nietzsche dixit) de la idea cristiana del “reino de Dios” en un contexto social muy diferente.
Los patriotas europeos tenemos  el deber imperioso  reconstruir nuestra identidad, pero semejante tarea no será nada fácil. Esa identidad no es un dato evidente, accesible a una mirada ingenua, sino algo por lo que habremos de luchar, en primer lugar contra nosotros mismos. No es por azar que los europeos hayamos sido vencidos y avancemos velozmente hacia nuestra extinción étnica y cultural. El enemigo no sólo está metido en casa, como digo, desde hace siglos conspirando para la destrucción de la nación, sino que el enemigo está en nuestras propias almas toda vez que doblamos la rodilla ante un judío llamado Jesús y admitimos que ese personaje es el hijo de Dios. El día en que nuestros antepasados se postraron como creyentes bíblicos, la derrota era ya sólo cuestión de calendario, aunque hubieran de pasar siglos hasta la consumación del destino. Y hogaño parece llegada la hora. Tiempos mesiánicos: a nuestra generación le corresponderá quizá el privilegio de conocer el desenlace de un fraude milenario que comenzó en el Gólgota. La sociedad europea sabe, es consciente, hoy, de que atravesamos una situación límite, que estamos siendo agredidos por fuerzas procedentes del exterior, que hay que defender “lo de dentro” (intra), pero el aspecto más ridículo de todo el asunto es que ni siquiera sabemos cuál es nuestro enemigo, hacia qué dirección descargar los golpes o ejercer esa defensa… Algunos quieren luchar, pero… !contra el islam! !Salvemos, dicen, las tradiciones católicas! El pesebre como arma de lucha identitaria. En Wall Street deben de reirse mucho de esos “patriotas”… (Desde luego, el verdadero enemigo puede dormir tranquilo). Cuando se ignora qué es lo que hay que atacar para vencer, para salvarse en este caso, ese “qué” lo tiene todo muy a su favor. Ha triunfado ya de antemano sin tener que esperar a la batalla. Ni siquiera habrá batalla, porque sus adversarios no habrán podido reunir un triste ejército de defensa. Y nosotros, europeos, estamos en tal situación de desorientación total nada menos que con respecto al cristianismo y al crucial problema de la identidad patria.
Los guerreros de Hezbollah aciertan, sin duda, cuando destruyen un tanque Merkava del criminal ejército israelí. Pero se trata de un acierto puramente casual, siendo así que en sus propias mochilas chiítas portan inscripto el mensaje genocida de Yahvé. La destrucción de Israel no consiste en el asesinato masivo de sus habitantes (con que coincidirá, mucho me temo, la llegada del “mesías”). El enemigo son, en primer lugar, unas ideas, no unas personas. Para defenderse del Tsahal primero hay que haber confutado, más todavía, superado interior y espiritualmente, esas ideas. Cuando un loro emite el ruido “dos y dos son cuatro”, acierta, dice la verdad, pero no sabe por qué dice lo que dice. Repite unos sonidos carentes de significado. Cuando el creyente de una religión abrahamánica destruye un tanque Merkava, aunque desde el punto de vista humano y militar se trate de un acto encomiable que, repito, desde aquí saludamos con simpatía, ese luchador deja inmune el arma letal, la idea; no sólo eso, en la medida en que no es capaz de identificarla, no se identifica a sí mismo y refuerza con su desconocimiento la causa adversaria. Destruir un tanque israelí en nombre del dios de Abraham, no parece, en efecto, tener mucho sentido. Los islámicos son, en todos los ámbitos de la política internacional, un juguete de la gran operación de mundialización sionista. Véase Toulouse, qué bochornosa manera de hacerle el juego a Israel. Pero no perdamos de vista la evidencia: los regímenes musulmanes más integristas, como el de Arabia Saudí, son fieles aliados de EEUU. Al Qaeda, la procedencia familiar y política misma de Bin Laden, su utilización descarada para justificar las guerras imperialistas del sionismo, deberían enseñarnos que estaremos muy lejos de poder derrotar al enemigo en el terreno material -destruir el tanque Merkava– mientras no detectemos de forma exacta y rigurosa cuál -y no quién– es el enemigo ideológico a refutar.La línea divisoria pasa por el interior de cada uno de nosotros. La victoria requiere una “revolución mental”: la conversión al valor-verdad.
Jaume Farrerons
30 de marzo de 2012
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Pedro Varela cumplió integramente su condena

20 de marzo de 2012
Certificado de libertad de Pedro Varela. Delito: Genocidio.

Por el blog FILOSOFIA CRíTICA nos enteramos de que el propietario de Libreria Europa, de Barcelona, Pedro Varela fue puesto en libertad el pasado día 8 de marzo, tras cumplir la pena de carcel que le fue impuesta por el delito de “genocidio”… (!)…

Por otra parte, leemos en el blog  LibertadPedroVarela lo siguiente:

Publicamos en nuestra sección de documentos el Certificado de Libertad de Pedro Varela, pero hemos querido resaltar el apartado de la Causa: Delito GENOCIDIO.

Gracias a Dios, todos los que somos amigos de Pedro Varela sabemos de su humanidad, su gran corazón y su sensibilidad contra la crueldad.

Aunque sabíamos de lo que se le acusaba, verlo escrito en un documento oficial de un país desarrollado como España da bastante vergüenza ajena y mucho que pensar sobre nuestra justicia.

Sin más, todos los que le queremos nos hemos convertido en amigos o familiares de un genocida.

Fiscales y jueces han querido meter a un librero en el saco donde se encuentran seres detestables, pero no lo han conseguido a pesar de sus esfuerzos.

Así, de un teclazo de ordenador, se estigmatiza a quien no comulga con las ruedas de molino del poder y su supina incultura.

Cuidado.

Acacio Luis Friera

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