Archive for the ‘Feminismo’ Category

Claves para entender la llamada violencia de género

24 de febrero de 2016

 

 

CARTAS DESDE LA HETEROSEXUALIDAD

24 de febrero de 2016

NOTA DE YRANIA: Este texto lo publica YRANIA porque es representativo de un “feminismo” con un gran sentido del humor, que es creación muy personal de una activista llamada Alicia Murillo Ruiz.

Ya he comentado varias veces en el blog que hay una cosa que me encanta de las redes sociales  y es la de “escuchar” conversaciones ajenas, sobre todo cuando en esas conversaciones están hablando mal de mí. Es raro, lo sé, soy rara, supongo, pero me resulta un placer muy morboso, no lo puedo remediar. Me refiero, por ejemplo, a esos momentos en Twitter donde no te etiquetan pero te nombran y te ponen a parir… me encantan.

Últimamente, cuando miro por la cerradura de Twitter o de Facebook, me encuentro demasiado a menudo con personas que se autodenominan queers (sin serlo) poniéndome a caldo. Debo recordar al auditorio que yo soy una feminista que odia a los hombres, de esas que hacen flaco favor al feminismo. Debe ser por eso que me caen mal los que van por ahí con  un cuerpo leído como el cuerpo de un hombre, que visten como hombres, llevan nombre de hombre en el carnet de identidad y se presentan a las entrevistas de trabajo como hombre. Me caen como el culo. Pero si encima el sábado por la noche esos señores se colocan una boa de plumas y dicen que ellos no son hombres, que son queers, ya entonces no sólo me caen mal, entonces también me tocan mucho el coño. Pero allí que van ellos, con su masculinidad de quita y pon, a decir por Twitter que ya no me siguen porque soy heterosexual. Tócate las narices.

La cuestión es que, en general, a la gente parece importarle mucho el hecho que yo actualmente esté en una relación heterosexual. No me lo perdonan, lo ven como una contradicción, algo que me desacredita, algo que me hace perder credibilidad. Y yo me pregunto: todas estas lesbianas de pedigrí y señores machos disfrazados de modernos con plumas que se llaman queers sólo a la hora de la asamblea ¿Qué saben de la heterosexualidad? Porque, por lo que cuentan, son pura raza oprimida, lxs inmaculadxs del privilegio (son todxs blancos y/o burgueses pero vamos a hacer como que no lo vemos). A ver, que gilipollas no soy, que me doy cuenta de la posición de privilegio en la que me coloca mi relación heterosexual con respecto a mucha gente, pero también me pregunto si estas personas se han parado a pensar que somos las mujeres en relaciones heterosexuales a las que más están matando en la guerra en la que este país está y que nadie nombra: la guerra del machismo. Las mujeres heterosexuales estamos sometidas a violencias de las que las mujeres lesbianas están a salvo (y por decir esto me va a caer lo más grande en Twitter las próximas semanas, pero me da igual). Lo mismo se podría decir al contrario, eso no lo niego, pero, por favor, que no me digan que la heterosexualidad es sólo una posición de privilegio porque no es así. Esa es una lectura simplista del asunto. La heterosexualidad es un régimen político, social y económico diseñado para el sometimiento, tortura y asesinato de las mujeres. Eso no quiere decir que las lesbianas no estén oprimidas por otras razones, he tenido y tengo relaciones también con mujeres, nadie me va a contar qué es la lesbofibia, la vivo en mis carnes, pero lo que yo no entiendo es esa manía feminista de negar una opresión para reivindicar otra en el binarismo de turno. Madres/no madres; burka/top-less; teta/biberón y ahora también lesbianas/heteras. Existe un privilegio hetero sobre las lesbianas, pero también existe un privilegio del varón sobre la mujer del que una mujer lesbiana se libra en el plano de pareja.

Sé que va a ser imposible que este artículo sea leído desde la serenidad. En menos de 24 horas Twitter estará lleno de citas sacadas de contexto en las que perecerá que por las noches ceno filete de lesbiana.  Intento remediarlo con el siguiente párrafo (que será obviamente ignorado): la Ley Integral de Violencia de Género es lesbófoba, putófoba y está diseñada para defender sólo a mujeres heterosexuales. Eso es verdad. Y también es verdad que las mujeres heterosexuales son las que más probabilidades tienen de morir a manos de un hombre. Las dos cosas pueden ser verdad, ni siquiera estamos hablando de una contradicción.  Las mujeres heterosexuales dormimos con el enemigo, estamos expuestas día y noche a situaciones de riesgo, abuso y tortura psicológica, emocional, económica y física. Las lesbianas, a su vez, sufren  acoso y violencia callejera cuando salen en pareja, rechazo familiar y laboral, discriminación en adopciones e inseminaciones y un larguísimo etc. que las heteras desconocen. Todo ello es verdad, las dos realidades son jodidas, pero ninguna más que otra, porque no nos joden ni por ser heterosexuales ni por ser lesbianas, nos joden por ser mujeres.

La heterosexualidad es un mojón y el estar en una relación heterosexual no me impide ser crítica con este sistema. Es entonces cuando viene la pregunta del millón: “¿Y entonces, por qué no dejas a tu marido?”.  Cuando me la hacen no sé si responder, echarme a llorar de puro aburrimiento o pegarle una colleja a mi interlocutor (un día lo hago, me tengo que quitar el antojo). En este país hemos pasado del “algo habrá hecho” a “pues si no lo deja, que no se queje”, lo importante es siempre culparnos a las tías ¿Pues sabéis qué? Que podría daros muchas razones de por qué no lo dejo, pero en realidad hay una que las resume a todas: porque no me sale del coño.[1] Ala, nos vemos en Twitter.

http://aliciamurillo.com/2015/12/25/cartas-desde-la-heterosexualidad/

[1] Pregunta de yrania: ¿Quién no “sale” de tu “coño”? ¿Tu marido?

 

agresiones sexuales

13 de febrero de 2016

Las cifras globales revelan que solo en un día se cometen 903 violaciones, mientras que al año son registradas 329.708 violaciones en todo el mundo (violaciones denunciadas). Incluyendo las 95.136 violaciones registradas de Estados Unidos, las 52.425 de Sudáfrica y las 24.350 en Canadá.

Es Suecia un país de violadores?

Suecia es el segundo país del mundo con más violaciones después del Congo!

El consejo sueco para la Prevención del Delito (Brottsförebyggande rådet, ou BRÅ) encontró que sólo entre el 5% y el 10% de las violaciones totales fueron denunciadas a la policía. Esto se debe a que la mayoría de las víctimas no denuncian por temor a represalias. Suecia registra 60.000 violaciones por año, que es lo mismo que 5.000 violaciones al mes o 164 violaciones por día. Esto hace que el país tenga 20 veces más violaciones que cualquier país europeo. El número de violaciones se ha incrementado en un 12% entre 2009 y 2010. El Servicio de Derechos Humanos revela que las violaciones han aumentado en un 377% entre 1995 y 2006. Las violaciones en plena calle se han incrementado un 300% entre el periodo de 1975 y 2007.

De acuerdo con una encuesta del diario Aftonbladet, el 82% de las mujeres tienen miedo a salir por la noche. La situación es tal extrema, que un grupo de adolescentes suecas han creado una especie de cinturón de castidad, donde sólo el titular del cinturón tiene los medios para poder quitárselo, que además requiere ambas manos para poder hacerlo.
 

Los 25 países con el mayor número de violaciones denunciadas al año.

 

 

 

 

 

Posición

País                   Cantidad
# 1          Estados Unidos :       95.136

# 2          Sudáfrica :                 52.425
# 3          Canadá :                    24.350
# 4          Australia :                 15.630

# 5          India :                        15.468
# 6          México :                    14.373
# 7          Reino Unido :            13.395
# 8          Alemania :                   8.615
# 9          Francia :                      8.458
# 10        Rusia :                         6.978
# 11        Corea del Sur :            6.139
# 12        Perú :                           5.968
# 13        España :                       5.664
# 14        Zimbabwe :                  5.567
# 15        Tailandia :                   4.020
# 16        Argentina :                  3.036
# 17        Venezuela :                  2.931
# 18        Italia :                          2.543
# 19        Bélgica :                      2,436
# 20        Japón :                         2,357
# 21        Polonia :                       2,345
# 22        Suecia :                        2,184
# 23        Colombia :                   1,861
# 24        Países Bajos :              1,801
# 25        Chile :                          1,402

…intentan ocultar que los agresores de mujeres son inmigrantes y refugiados…

8 de enero de 2016

colonia-catedral Colonia moros

 Los ataques sexuales de inmigrantes a jóvenes alemanas fueron ocultados por las autoridades germanas para no contravenir la política del ‘welcome refugees’.

expertos predicen más ataques

Alemania ocultó las agresiones sexuales durante cuatro días

 Parece que los ataques sexuales y violaciones llevadas a cabo por hombres de origen árabe, entre los que se encontraban refugiados, en ciudades como Colonia o Zúrich no ha hecho más que empezar. La profesora de la Universidad A&M de Texas, Valerie Hudson, ha advertido de que la llegada masiva de jóvenes solitarios a Europa dará lugar a un desequilibrio de género y a más ataques, recoge el diario Daily Mail.

Pasaron varios días, en concreto cuatro, hasta que se informó acerca de los ataques que tuvieron lugar en Colonia. Las autoridades alemanas, para no contravenir su política del ‘welcome refugees’ decidieron tratar el tema con suma cautela y evitar que se filtrara a la prensa. Sin embargo, finalmente los hechos han salido a la luz y la propia Policía germana ha sido la encargada de confirmar que entre los asaltantes había varios refugiados sirios. Los medios digitales, por su parte, han tenido que censurar los comentarios de los usuarios en sus sitios web debido al alto voltaje de su contenido, síntoma del hartazgo que está inundando las sociedades del norte de Europa.

La advertencia de Valerie Hudson llega después de que varias jóvenes alemanas fueran agredidas sexualmente por árabes durante la celebración de la Nochevieja. Pero el problema, según los expertos, no se circunscribe a Colonia ni a Zúrich, sino que estaría más extendido de lo que se pesaba en un principio. Según recoge el diario británico, ‘’existen pandillas sexuales idénticas que están operando en Austria y más de 150 mujeres de cinco ciudades alemanas diferentes han informado de ataques similares’’. Además, explican, ‘’en Finlandia se interceptó información que sugiere que se planearon ataques similares’’.

Mismos ataques, distintos escenarios

Las agresiones sexuales de inmigrantes no sólo se han dado en Colonia. Hamburgo ya ha informado de 39 casos, Frankfurt ha denunciado 7, mientras que Stuttgart y Bielefeld 3 y 5, respectivamente. Las autoridades aún no han sido capaces de fichar a los autores y no descartan que las denuncias aumenten en los próximos días.

Lo mismo ha ocurrido en Austria, donde las autoridades han preferido no informar ‘’para proteger la privacidad de las víctimas’’, informa el diario.

Los efectos de la llegada masiva de hombres

Hudson habla también de los ‘’efectos claramente negativos para las mujeres en las poblaciones dominadas por una mayoría de hombres’’. ‘’Los crímenes como la violación y el acoso sexual tienden a ser más comunes en las sociedades altamente masculinizados, y la capacidad de la mujer a circular libremente y sin temor en la sociedad se reducen’’, explica la profesora.

La doctora pone como ejemplo a Suecia, al ser uno de los países que más refugiados ha acogido: ‘Si bien las necesidades humanitarias de los refugiados en Europa deben ser lo más importante en nuestras mentes, los responsables políticos suecos deben pensar en las consecuencias a largo plazo de una alteración sin precedentes en la proporción de sexos de los adultos de su sociedad’’.

FUENTE:

http://gaceta.es/noticias/alemania-oculto-agresiones-durante-cuatro-dias-07012016-2036

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Nota de YRANIA: Las fotos evidencian que mientras la explosión de acoso y abuso contra mujeres es resultado de la inmigración masiva, sobre todo, de hombres procedentes de países musulmanes, los políticas “correctas” del pensamiento único y de la ideología de género pretenden desviar la atención al “sexismo” y al “racismo”…, términos significativos de manipulación del lenguaje… pues las violaciones y violencia de mujeres europeas en Suecia, Finlandia, Inglaterra, etc… son realizadas casi siempre por inmigrantes y no por hombres europeos autóctonos…

Por ejemplo,”El País” (Madrid, 8 de enero de 2016 /pág. 6) atribuye las citadas agresiones al “machismo”, siguiendo la norma de desacreditar a los varones… pues todos los hombres nos sentimos ofendidos y calumniados cuando al repugnante delito de violación o de asesinato de mujeres se les llama “machismo”. Esta claro que se trata de un ardid idiomático para agudizar la llamada “guerra de sexos” y su objetivo final, la destrucción de lo que llaman la “familia patriarcal”.

hypatia y cirilo de alejandría

16 de febrero de 2010

El tema Hypatía sigue dando que hablar… porque sirve a los enemigos de la Iglesia para minar los cimientos de la civilización cristiana…   En agosto pasado, el diario “La Nacion”, de Buenos Aires, publicó un artículo de un tal Aguinis,  al que  el profesor Antonio Caponetto da una respuesta contundente.

De “radiocristiandad”  copiamos parte de dicha respuesta:

LOS CRISTIANOS E HYPATIA

La verdad, como siempre, es distinta y opuesta a la versión de estos incendiarios de Roma.

Se empieza por no contar con datos precisos sobre la biografía de Hypatia, a pesar —o por lo mismo— de que una vasta bibliografía ha dado cuenta de ella y de sus sucesos. Y tales son las brumas y las imprecisiones al respecto, que el historiador judío Heinrich Graetz, en el volumen segundo de su History of the Jews, aún cargándole el crimen a Cirilo, no tiene a la víctima por mujer sino por hombre.

Hypatia —mujer al fin— no fue menoscabada en vida por los cristianos, ni desecharon ellos su ciencia con orgullo a causa de su condición femenina. La misma María Dzielska, de la Universidad de Jagellónica, en su Hipatia de Alejandría —de la que hay versión castellana, por lo que puede constatarse su ausencia de toda apologética católica— narra que la filósofa contaba con cristianos entre sus alumnos, como el Obispo Sinesio de Cirene (cuyo intercambio epistolar conocemos gracias a la obra ingente de Agustín Fitzgerald, The Letters of Synesius of Cyrene, Londres, 1925), o el “digno y santo” sacerdote Teotecno, y los prestigiosos Olimpio, Herculiano e Isión.

José María Martínez Blázquez, por su parte, en su Sinesio de Cirene, intelectual –que ha tenido la gentileza de volcar digitalmente- menciona las buenas relaciones de Hypatia con el curial Amonio y el Patriarca Teófilo, así como los nombres de cristianos fervientes que, contemporáneos con los sucesos, no dudaron en defender su personalidad. Tal, por ejemplo, Timoteo, en su Historia Eclesiástica. También fue un cristiano, Sócrates Escolástico, quien en su Historia Eclesiástica (VII, 15), escrita con posterioridad a la muerte de la alejandrina, la encomió como “modelo de virtud”.

Entonces, la versión aguiniana de fanáticos católicos machistas opuestos a Hypatia por su género y por su paganismo, es puro cuento, trufa insidiosa y bola insensata echada a rodar con lamentable incultura.
LA MUERTE DE HYPATIA

Si no le es imputable a los cristianos el maltrato a esta mujer singular, tampoco lo es su muerte, ni mucho menos a San Cirilo de Alejandría.

El origen de tan amañada y dañina versión, según lo explica eruditamente Bryan J.Whittield en The Beauty of Reasoning: A Reexamination of Hypatia of Alexandra, hay que buscarlo en el desencajado Damascio, último escolarca de la Academia de Atenas, quien exiliado en Persia tras su cierre por orden de Justiniano, y dispuesto a azuzar las maledicencias contra Cirilo, a quien tuvo por rival —en un tiempo de rivalidades religiosas fortísimas y extremas— le atribuyó el homicidio sin más fundamento que sus propias conjeturas. Sin más fundamento que sus propias conjeturas, repetimos. Porque esto y no otra cosa es lo que, desde entonces y hasta hoy, siguen haciendo cuantos rivalizan endemoniadamente contra la Fe Verdadera. Han pasado siglos desde el lamentable episodio y nadie ha podido aportar otro cargo contra el gran santo de Alejandría que no fuera la sospecha, el rumor, la hipótesis trasnochada o la presunción prejuiciosa.

No hay mentira mayor que la sostenida por Aguinis, y según la cual “los historiadores coinciden en responsabilizar a Cirilo de Alejandría por el asesinato de Hypatia”.

Coinciden los enemigos frenéticos de la Iglesia Católica, no los historiadores o los genuinos estudiosos del caso, a algunos de los cuales llevamos citados en estas prietas líneas. No coinciden —y discrepan con la leyenda negra oficial impuesta finalmente por el Iluminismo— el arriano Filostorgio, el sirio Juan de Éfeso, los jansenistas Le Nain de Tillemont y Claude Pierre Goujet o el erudito Christopher Haas en su Alexandria in Late Antiquity: Topography and Social Conflict, publicado en 2006. No coincide tampoco Thomas Lewis, quien redactara ya en 1721 la célebre impugnación de la mentira a la que tituló sugestivamente “La Historia de Hypatia, la imprudentísima maestra de Alejandría: asesinada y despedazada por el populacho, en defensa de San Cirilo y el clero alejandrino. De las calumnias del señor Toland”.

No coincide el mencionado Miguel Ángel García Olmo, quien advierte en la maniobra acusadora un “afán de mancillar la ejecutoría de un pastor teólogo de vida esforzada y ejemplar como fue Cirilo de Alejandría, venerado en Oriente y en Occidente”; y ni siquiera se atreve a coincidir Gonzalo Fernández, quien en su obra La muerte de Hypatia, del año 1985, a pesar de la ninguna simpatía que manifiesta hacia el santo, llamando tiránico a su ministerio, concluye en que “ninguna de las fuentes sobre el linchamiento de Hipatia alude a la presencia de parabolani entre sus asesinos”. Los parabolani eran los miembros de una hermandad de monjes alistados voluntariamente para el servicio, principalmente entre los enfermos, y que en su momento respondieron incondicionalmente a San Cirilo, recibiendo la acusación de consumar el linchamiento de Hypatia. Recuérdese que también Aguinis, en el suelto que le objetamos, menciona a “un grupo de monjes”, como causa instrumental del delito.

No coinciden los hechos. Porque el mismo Cirilo, que lamentó y reprobó el crimen de Hypatia, amonestó enérgicamente en su Homilía Pascual del 419, a la plebe alejandrina dada a participar en turbamultas feroces y sanguinarias como la que puso desdichado fin a la vida de la filósofa. Si no se le cree al santo, las novelas de Lawrence Durrel —concretamente las de su Cuarteto de Alejandría— resultan una buena fuente para conocer el carácter sangriento y cruel de esas tropelías feroces del populacho alejandrino. Sin olvidarnos de que fueron esas mismas hordas las que dieron muerte a dos obispos cristianos, Jorge y Proterio, en el 361 y 457 respectivamente.

Aguinis, claro, además de la versión falseada de la muerte de Hypatia, sólo quiere recordar la expulsión de los judíos ordenada por San Cirilo, sin aclarar primero qué participacion tenían los hebreos en aquellos episodios luctuosos. Episodios que podían llegar a terribles excesos, como lo reconoce el ya citado Graetz, comentando los modos que solían tomar entonces los festejos del Purim. Porque como dice Maurice Pinay —en el capítulo VIII del segundo volumen de su Complot contra la Iglesia— los judíos “califican siempre esas medidas defensivas de los Estados Cristianos, de persecuciones provocadas por el fanatismo y el antisemitismo del clero católico”, pero son incapaces de ver las enormes vigas en los propios ojos. Tiene sobradas razones el exhaustivo Alban Butler, cuando en su voluminoso santoral, en la fecha correspondiente a la festividad del santo, el 9 de febrero, explica que Cirilo tomó legítimamente la decisión de expulsar a los judíos, tras comprobar “la actitud sediciosa y los varios actos de violencia cometidos por ellos”.

No coinciden, al fin, los juicios de la Santa Madre Iglesia, quien mucho tiempo después de agitadas las pasiones terrenas, disipadas las dudas, superadas las conjeturas malintencionadas, estudiadas las causas, investigadas las acciones, consideradas las objeciones y sopesadas las acciones, elevó dignamente a los altares a Cirilo de Alejandría, y lo proclamó Doctor de la Iglesia en 1882, bajo el Pontificado de León XIII. Años más tarde, en 1944, el Papa Pío XII, en su Orientalis Ecclesiæ, lo llamó “lumbrera de la sabiduría cristiana y héroe valiente del apostolado”. Y hace muy poco, en la Audiencia General del miércoles 3 de octubre de 2007, Benedicto XVI se abocó por entero a su encomio, recordando su defensa de la ortodoxia contra la herejía nestoriana. Para el Santo Padre, San Cirilo de Alejandría es el “custodio de la exactitud, que quiere decir custodio de la verdadera fe”; el varón justo que comprendió y predicó que “la fe del pueblo de Dios es expresión de la tradición, es garantía de la sana doctrina”.

Va de suyo que el lector honrado sabrá a quién creer al respecto. Si a la Iglesia, que para canonizar a alguien se toma siglos de estudios, pidiendo milagros y virtudes heroicas al candidato, o a un ropavejero de las letras, alucinado de odio a la Cruz, que súbitamente y sin más trámites que su audacia, declara asesino a un santo, y misógino a quien veneró a la más excelsa de las mujeres: María Santísima.
LA POBREZA DEL ESCÁNDALO

Bien está que exista el escándalo de la pobreza, porque la sangre del pobre —decía León Bloy— es el dinero mal habido de todos los rapaces. Pero a condición de que no se caiga en la pobreza del escándalo; esto es, en el raquitismo de un escándalo flaco y magro, sólo susceptible ante cuestiones terrenas, salariales o sociológicas.

Tomar en vano el nombre de Dios, profanar lo sacro, agraviar a los santos y mostrarse impiadoso y blasfemo, debería movilizar los ánimos y los actos reactivos de los católicos, antes y con mayor intensidad que las injusticias sociales. El Reino de Dios y su justicia sigue siendo lo primero. La añadidura se le ordena como lo subalterno a lo principal.

No pretendemos que lo entiendan nuestros obispos.
CONSEJOS PARA UN FEMINISTA MÓRBIDO

En cuanto a Aguinis, si anda buscando machismo en las religiones, le sugerimos una repasadita al Libro del Zohar o al Schulchan Arukh. O algo más próximo: el conocimiento descarnado y patético de las mujeres ultrajadas y prostituidas por la Zwi Migdal.

Y si su feminismo mórbido lo impulsa –como en la nota que le objetamos- a extasiarse en la descripción del linchamiento de Hypatia, para cargar las tintas y disponer las sensibilidades contra su odiado catolicismo, no le vendría mal retratar del mismo modo los horrendos crímenes rituales de Agnes Hruza y Marta Kaspar, cristianas ambas y víctimas probadas de la demencia judaica. La una desangrada salvajemente en el bosque de Brezin, el 1º de abril de 1899; la otra descuartizada en Paderborn, el 18 de marzo de 1932. Los detalles de este tipo de endemoniados acontecimientos se los dará la obra de Albert Monniot, Le crime rituel chez les juifs. Si la juzgara nazi —porque ya se sabe que, en la guerra semántica, da lo mismo que su autor la escribiera antes de la aparición de Hitler en la historia— podrá acudir a Las pascuas sangrientas del insigne judío Ariel Toaf. Y si recusara esta obra aduciendo la supuesta retractación que su autor hiciera de la misma, deberá entonces acudir a la obra de otro israelita honestísimo, El poder de la judería, de Israel Adán Shamir.

No dirá Aguinis que lo dejamos sin alternativas.
POR EL HONOR DE SAN CIRILO DE ALEJANDRÍA

No; categóricamente no. La coincidencia de la historia no está en retratar un Cirilo obtuso, asesino y odiador de mujeres. Eso queda para los recolectores de desperdicios usurpando el papel de escritores; para los escribas de ascosidades elevados al podio de intelectuales; para los ignorantes de invencible memez adornados con los oropeles baratos de la decadencia posmoderna. Eso queda para los hijos del Padre de la Mentira y los sepulcros blanqueados.

En lo que coincide la vera historia sobre el santo y corajudo defensor de María como Madre de Dios, podrá contemplarlo y admirarlo el cristiano fiel y el hombre de voluntad recta adentrándose en sus escritos, que son muchos y ricos y bien sazonados en precisión, certidumbre y hondura. Quasten, Moliné, Altaner, Luis de Cádiz, Bardenhewer y la monumental obra de Migne, son sólo las principales patrologías que podrá consultar con provecho quien desee aproximarse al gran apologista.

A la derecha del Padre donde ahora se encuentra, y bajo el regazo celeste de María Theotokos, de quien fue su caballero en lisa enamorada y sapiente, no lo rozan las diatribas indoctas de un hábil especialista en cantar las gestas de la marranería.

San Cirilo de Alejandría: ora pro nobis.

Antonio Caponnetto

el “feminismo”, el enemigo de las mujeres

15 de septiembre de 2009

Algunas consideraciones tomadas de una entrevista a S. Exc. Monseñor Richard Williamson, de la Hermandad Sacerdotal San Pío X, que se publicó en The Ángelus (octubre del 2006) y luego en The Catholic, enero-marzo del 2007, pp. 12-15.

 

 

La “emancipación” femenina, motor de la decadencia actual
Una primera consideración concierne al papel decisivo que, en el ocaso actual, ha jugado y sigue jugando la denominada emancipación de la mujer. Monseñor Williamson llega a ella por un camino original, pues parte de la religiosidad presente en la música de Wagner, que podía así “ofrecer una dimensión religiosa sin la fe, o sea, un sucedáneo de redención”, cuyo instrumento era, en el fondo, “la mujer, sobre todo en El Holandés Errante y en el ciclo de El Anillo del Nibelungo”. En efecto, las protagonistas de ciertos dramas wagnerianos llevaban a cabo una acción “redentora” respecto del hombre. Pero esta acción redentora cesó con la emancipación (aunque no sobre la escena) y se trocó en su contrario. Mas ¿por qué la mujer podía aun ser vista como “redentora” en el siglo XIX? “Porque –explica S.E.- según San Pablo (I Cor. 2), así como Cristo es cabeza del hombre, así y por igual manera el hombre es cabeza de la mujer. Ahora bien, se puede afirmar que, desde la época de la Revolución Francesa, el hombre moderno renegó, en general, del señorío de Cristo. Sin embargo, a fin de mantener las cosas, la mujer permaneció bajo la autoridad del hombre durante cierto tiempo. Así “salvó” la mujer la situación por un siglo más o menos, durante el tiempo en el que Wagner escribía sus obras. Pero en el siglo XX dijo que ya estaba harta, y comenzó su “emancipación”. ¡Desde entonces, los fundamentos de la sociedad y de la moral comenzaron a arruinarse sin cesar!”.

Durante la Revolución Francesa, anoto por mi parte, el feminismo ya intentó alzar la cabeza, pero Robespierre hizo guillotinar en seguida a su principal representante; el movimiento fue abortado así, y tampoco halló espacio para desarrollarse con la “restauración” napoleónica, aunque el Código de Napoleón el Grande introdujo el divorcio, por desdicha, que constituyó, en una sociedad católica, el primer paso hacia la mencionada “emancipación”. Me parece de gran interés que S. E. considere a las heroínas wagnerianas como a las últimas representantes, ya harto laicizadas a despecho del ropaje mítico nibelúngico, de un ideal femenino que encontró tal vez su más alta encarnación en el personaje de la Beatriz dantesca. Pero ya se echa de ver la mengua del ideal en las desenvueltas y masculinizadas heroínas de Ariosto. No por nada el poeta reivindica la igualdad de los sexos en su obra Orlando furioso, junto con la consiguiente libertad en punto a comportamiento sentimental, a la cual, según él, tan acreedoras son las mujeres cuanto los hombres.

El vicioso igualitarismo de las feministasSiempre me he preguntado por qué, cada vez que las mujeres reivindican la igualdad, nunca dejan de exigir al mismo tiempo una libertad sexual absoluta, como si el tipo masculino al cual, según parece, deben equipararse las féminas no pueda ser más que el del libertino, o sea, el del hombre de costumbres disolutas. El hecho es que, en el pasado, se consideraba ya a la mujer, en cuanto prometida, esposa y madre de familia (en suma, en cuanto honrada y virtuosa), se consideraba ya a la mujer, decíamos, igual al hombre en el plano moral y espiritual, si es que no se la reputaba por francamente superior a éste a causa de la capacidad de entrega, aguante, sacrificio y fuerza de ánimo de que hacía gala a menudo. La reivindicación feminista de la igualdad esconde, en realidad, el deseo de poder desahogar libremente los peores instintos de lo que antaño se estigmatizaba como hedonismo burgués. Dicho deseo sólo puede satisfacerse, piensan las feministas, a condición de gozar de independencia económica, una independencia que sólo la igualdad puede garantizar al ser impuesta por la ley en la familia y el trabajo. Pero las legislaciones occidentales no se han contentado con imponer la igualdad de marras, sino que han dado cabida también a las pretensiones más inmorales de las feministas, desde la legalización del uso de la “píldora” al horrendo “matrimonio homosexual” de que tanto se habla hoy, pasando por la facultad de la mujer para abortar ad libitum a gusto, a voluntad.

 

La culpa de la disminución actual de los nacimientos recae principalmente sobre las mujeres

Nadie había tenido hasta ahora el coraje de poner de relieve, ni siquiera en el campo católico, el papel decisivo que desempeña la corrupción de costumbres de las mujeres. Me alegro, pues, de la intervención de Monseñor Williamson. La letalidad pasada y presente de dicho papel la demuestra un hecho incontrovertible. Los demógrafos nos dicen que, si continúa la tasa actual de disminución de la natalidad, Europa casi habrá desaparecido hacia mediados del presente siglo (y puede que incluso antes). Los alemanes, p. ej., se verían reducidos a ser unos veinte millones (de 80 millones que son ahora). Reducidos a vegetar, agrego por mi parte, en condición servil o semiservil entre millones de inmigrantes (casi todos musulmanes), que se habrían vuelto mayoría en el interín. También para Italia la perspectiva es la de la extinción. Ahora bien, un decrecimiento tan grande de la natalidad no puede imputarse sólo a las mujeres: también los varones ceden en su gran mayoría al hedonismo dominante; mas, así y todo, la culpa principal de esta monstruosa disminución de la natalidad debe atribuirse a las mujeres, dado que ellas, secuaces ciegas del feminismo, hace tiempo que dejaron de considerar el matrimonio, la familia y los hijos como valores fundamentales de su existencia. Incluso los desprecian abiertamente. Al dar a su vida individual un significado absolutamente hedonista, no hacen ya obrar rectamente a los hombres, quienes, como no pueden habérselas ya con la feminidad verdadera, la virtuosa, que los constreñiría a dar lo mejor de sí mismos, se hunden a su vez en el hedonismo más abyecto. Hoy la inmensa mayoría de las mujeres no piensa en otra cosa que en afirmarse a sí propias, en gozar de la vida, inmersas como están en el carpe diem (goza del día presente). Lo que quieren ante todo es trabajar y ganar mucho dinero para ser autónomas, independientes y divertirse de la manera que estimen más oportuna.

Pero, aparte toda consideración ética y moral, el hecho es que si las mujeres se incorporan de una manera cada vez más absurda y masiva al mercado laboral y a cualquier posible actividad, sea ésta la que fuere, no tienen tiempo, evidentemente, ni para engendrar hijos ni para educarlos. ¡Es consiguiente, entonces, la disminución de los nacimientos y la desaparición de las naciones! Parece que las propias mujeres no se dan cuenta de que su estilo de vida nos está llevando a la extinción. Pero ¿cuántas de ellas quieren de hecho tener hijos? Para engendrar hijos es menester asimismo amar a los hombres con los que engendrarlos, y no, por el contrario, verlos como el enemigo que hay que combatir. En efecto, el objetivo esencial de las mujeres de hoy parece ser el de querer hacer todo lo que hacen los hombres para probar que ellas lo saben hacer mejor, con la mira puesta en formar finalmente una especie de gobierno mundial de las mujeres, cuya tarea fundamental debería ser, naturalmente, la de resolver ante todo los (presuntos) problemas de las féminas. La solución de estos “problemas” (o sea, todo el poder para las mujeres, mayoría “iluminada” de la humanidad) traería la paz universal. Se trata de pura chifladura, como puede ver todo el mundo. Plumas de Molière o de Swift, ¿dónde estáis?

Pero hay poco de qué reírse. El sainete es trágico. Se vive en un ambiente de guerra permanente entre los sexos, querido por las mujeres y alimentado a diario por los medios de comunicación de masas, que están ampliamente colonizados por los grupos de presión feministas y homosexuales (ambos se han revelado capaces de condicionar a clases dirigentes enteras). El feminismo le ha abierto de hecho el camino a la homosexualidad en tanto que perversión que quiere imponerse en la sociedad para volverse un fenómeno de masas, exactamente igual que aquel, y borrarnos de la faz de la tierra. Una subcultura mortífera está empujando poco a poco a los pueblos al suicidio colectivo, con la complicidad inaudita de sus gobiernos, que no han comprendido aun que deben cambiar de derrotero por completo y cuanto antes si no quieren que la ira divina siga acumulándose sobre sus cabezas y las de sus desdichados súbditos.

El catolicismo, perseguido y reducido a la clandestinidad

Monseñor Williamson formuló también, en la entrevista citada,, una previsión o prognosis (no pretendía ser una profecía) sobre el futuro de persecución y clandestinidad que podría abatirse sobre los católicos a causa, también, de la decadencia imperante, que se manifiesta, como es obvio, cada vez más hostil a Cristo y la Iglesia. Afirmó lo siguiente al responder a una pregunta que versaba sobre la diferencia entre el modo en que el mundo miraba la tradición católica en 1970 y la manera en que la considera hoy: “En lo que atañe al orden y la salud mental en el mundo circundante, se ha verificado un enorme deterioro desde 1970 hasta hoy. El mundo actual ejerce una presión más que rígida, inexorable, sobre los católicos”. Esta “presión” parece destinada a incrementarse en el futuro y a volverse cada vez más dura. Monseñor Williamson no excluye que los católicos, empezando por los seguidores de la tradición de la Iglesia, puedan hallarse el día de mañana sobreviviendo en la clandestinidad. Una situación semejante podría ser provocada, v.gr., “por un victorioso ataque ruso o chino” contra Occidente.

¿Política-ficción? Monseñor Williamson se explica así ante la sorpresa del entrevistador: “No pretendo ser un experto, me remito al Antiguo Testamento. Aplicándolo a nuestro tiempo, vemos que el Occidente apóstata está engolfado en una marea de pecados semejante a las que el Señor “solía” castigar en el Antiguo Testamento con un azote humano, como fue, por vía de ejemplo, la invasión asiria del antiguo Israel. ¿Cuál sería o podría ser hoy el azote?”. Un análisis específico, que sería demasiado largo reproducir aquí, patentiza que “el azote” podría ser China, o la Rusia cada vez más nacionalista, recompuesta por el férreo Putin, o ambas a la vez.

La decadencia militar de occidente

Pero ¿no parece enorme, imbatible, la fuerza militar de occidente (es decir, de América)? Monseñor Williamson invita a no fiarse de las apariencias, sobre todo si los medios de comunicación de masas las difunden con sospechosa unanimidad. No es que dichos medios mientan necesariamente. El caso es que poco sabemos de la renovación militar rusa y china, que está en curso desde hace tiempo. Creo que es una profecía fácil afirmar que el ataque bien planificado de un ejército ruso renovado arrollaría en poco tiempo a las fuerzas de la OTAN en Europa sin necesidad de recurrir a las armas atómicas y/o a improbables quintas columnas de simpatizantes veterocomunistas. También las fuerzas armadas occidentales son expresión de nuestra sociedad, que está echada a perder irreversiblemente, en lo moral, desde hace decenios, y en donde nadie tiene realmente ganas de batirse. Hace poco, un historiador militar israelí, Mertin van Creveld, uno de los más reputados del sector, se paró a estudiar el factor mujer de nuestra decadencia militar. La introducción masiva de las mujeres en los ejércitos occidentales (excepción hecha del turco), en los escuadrones de combate inclusive, una introducción, recuerdo, no impuesta por los Estados Mayores (todo lo contrario), sino por sentencias increíbles de los diferentes tribunales supremos y constitucionales, ha tenido efectos deletéreos en la organización, la disciplina, la moral de combate, el adiestramiento (y, añado yo, la ética). Las mujeres no se integran en los ejércitos, su presencia no cesa de crear problemas (desde las preñeces ilegítimas a las molestias sexuales, pasando por la injusta queja de estar “discriminadas”). Como mínimo, hay que separarlas de los hombres en los cuarteles, lo que entraña un incremento inútil de los gastos al paso que una bajada de los niveles de preparación. La guerra no está hecha para ellas: la historia lo ha demostrado ampliamente.

Consideraciones exactísimas, que se agravan, añado yo por mi parte, si se piensa en que en dichos ejércitos hace tiempo que se da el problema de los homosexuales, aunque en algunos de ellos, como el norteamericano, no pueden declararse como tales (todavía), so pena de expulsión. Pero ¿hasta cuándo? En el ejército británico hay ya soldadas lesbianas que viven sin tapujos en “unión civil”, “como casadas”, y son objeto de admiración para toda la prensa que lo cuenta. Lindo, ¿no? (pero ¿hemos de conformarnos nosotros, en Occidente, con desaparecer en esta ciénaga, sin reaccionar?). Los problemas principales de los ejércitos occidentales parecen concernir hoy no tanto al adiestramiento y al armamento (ambos en declive a causa de los recortes continuos del gasto) cuanto a la disciplina, o sea, sobre todo al modo de respetar “los derechos” de las mujeres y los homosexuales en filas.

Todos o casi todos los ejércitos son ya profesionales, pero el reclutamiento de los varones es deficitario debido a la disminución de los nacimientos. Por eso se abren aún más las puertas al enrolamiento femenino, que ya oscila, como media, en torno al 15% de las fuerzas armadas. Un porcentaje bastante alto. En consecuencia, se ha bajado en ciertos ejércitos a 1,57 m. el límite mínimo de altura requerido: ¡un aflujo de soldadas enanas es precisamente lo que hace falta para revitalizar la institución militar! Mas también aquí hay poco motivo de risa. Faltan hombres para nuestros ejércitos, pero en su lugar se presentan las mujeres que deberían parirlos, y dentro de poco ni siquiera serán ya las mujeres las que se presenten, no habrá nadie: el desierto, con los bárbaros perfilándose en el horizonte, como justo castigo de nuestros pecados. Los rusos o los chinos, o algún otro en su lugar, no necesitarán apresurarse: sólo tendrán que esperar a que el feminismo y la homosexualidad, así como el generalizado espíritu imberbe y decadente, hayan enervado por completo los ejércitos y las sociedades de Occidente. Después de lo cual el invadirnos será tan sólo un paseo.

Predomina por todas partes un mortífero espíritu particularistaLas predicciones de Monseñor Williamson, que se basan en la teología veterotestamentaria de la historia, pueden parecer sinceras hasta la brutalidad. A mí me parecen más que dignas de reflexión. En efecto, lo que preocupa en el Occidente actual es el desmoronamiento interno, cuya causa profunda estriba ni más ni menos que en la irreligiosidad, que se difunde cada vez más, que se apoya cada día más en un ateísmo militante. Y agrego que además del enemigo externo está también el interno: todas las fuerzas (políticas y no políticas) de la disolución organizada, que detentan todo tipo de poder y echan mano de las más variopintas minorías y diversidades, por decirlo así, para conservarlo. Pero se puede hacer siempre frente al enemigo, por numeroso e insidioso que sea, si hay unidad de intenciones, si se tiene fe en una religión, una patria común, una nación, un pueblo, un Estado. En Occidente, en cambio, particularmente en Europa, predomina un espíritu de disolución que se extiende a todo y que se inició hace unos cuarenta años con la crisis moral de la jerarquía católica, fruto del Vaticano II. Así están las cosas: disolución de la fe y de la cosa pública, de las naciones y de los Estados en nombre de un individualismo desenfrenado que todo lo invade. Y este individualismo constituye asimismo la verdadera raíz de las autonomías indebidas, de los regionalismos miopes, de los secesionismos suicidas, auténticos estafadores desde el punto de vista de la Historia, que, en el plano institucional y en el de las costumbres, afligen de manera cada vez más grave a varias naciones europeas, la nuestra inclusive.
Les doy las gracias por su atención.
Carta firmada.”

Nota de YRANIA:  Sobre este informe ved también: URANIA, convicciónradio y lapuertaangosta . Y un tema relacionado es “La feminización de la sociedad”, aportación de Arjun en La yijad en Eurabia.

EL FEMINISMO Y LAS SOCIEDADES MATRIARCALES

16 de mayo de 2008

 

Publicamos un texto de Miguel Serrano, que tomamos de

 www.europans.org con  el fin de abrir las puertas a  ideas

 que, precisamente por estar perseguidas y marginadas por

 los omnímodos poderes hoy dominantes, merecen ser conocidas.

 Lo que sigue es sólo el comienzo:

 

 En las sociedades matriarcales adquieren preponderancia los jóvenes
imberbes y pretenciosos. La madre muestra preferencias por los más
jóvenes. Siente rivalidad por los hombres maduros y por los ancianos.
En los Estados Unidos de América, los niños y los jóvenes imponen sus
caprichos. En Chile, en los últimos años, han controlado la economía y
la vida del país, con toda clase de experimentos y teorías nefastas.
El tecnócrata, el economista, las sociedades de consumo son productos
típicos del matriarcado. En las organizaciones patriarcales gobiernan
los hombres maduros, sin prestarse a experimentos teóricos ni
a especulaciones. Los ancianos aconsejan. A ellos se escucha y
se recurre en las pequeñas y grandes crisis. El matriarcado siente
preferencia por el cientificismo, las teorías y la tecnología,
desplazando al filósofo, destruyendo la Weltanschauung,
la concepción tradicional del mundo.
(…/…)———————Para leer más pinchar aquí.  

 

 

 
 
 
 
 

 

CASTRACION , MUTILACIÓN CONTRA NATURA

17 de diciembre de 2007

Muchos juristas
consideran la mutilación el delito más grave después del asesinato.
…Ocurre que algunos leones de los escudos heráldicos están siendo emasculados, es decir desposeídos de su masculinidad.
Al león heráldico del municipio de Alpedrete… le han desaparecido sus señas de identidad de macho…ha sido castrado y ahora, le ha llegado el turno nada menos que el león del Nordic Battlegroup del Reino de Suecia, cuyo lema es AD OMNIA PARATUS (Preparados para todo)… El león sigue conservando su característica melena pero ya no es un león completo. Su pene se ha esfumado por obra y magia de maniobras “feministas”…en colaboración con la “Corte Europea de Justicia”… En definitiva, se trata de atacar el principio masculino que es la base de ls autoridad del “parter familias”. Es una mutilación genital completa y tanto o más grave que la que sufren muchas mujeres en algunos países musulmanes.
Por suerte, el León del Escudo de León es todavía macho, al igual que el de Finlandia y otros muchos… pero es de temer que con la estúpida política
llamada de “igualdad de género” la integridad sexual de algunos leones corra peligro… Esperemos que se conserve la integridad viril del león heráldico de la provincia española donde vivió un “feminista” como ZP, presidente por “accidente” –dicen– del Gobierno del Reino de España.
G. Tresmontes, 17 de diciembre de 2007

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