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Hermann Bengtson: “Historia de Grecia” (7,5 € !)

21 de enero de 2015

Hermann Bengtson (* 2 de julio de 1909 en Ratzeburg , † 2 de noviembre de 1989 en Múnich ) fue un alemán historiador , catedrático y rector de la Universidad de Würzburg

 

Hermann Bengtson estudió 1930-1934 Historia, Filología Clásica , egiptología y asiriología en Hamburgo, Pisa y Munich, donde en 1935 Walter Otto Dr. phil. recibió su doctorado. Desde 1933, pertenecía al Partido Nazi y fue miembro de la desde 1937 SA . [1] En Munich, lideró un grupo de trabajo sobre “la penetración del judaísmo en el mundo antiguo.” [1] En 1939 recibió el grado de doctor en Munich habil., el certificado de aptitud pedagógica (legendi venia) , pero sólo en 1940 en Heidelberg Fritz Schachermeyr ya que la habilitación se había reunido en dificultades Múnich.

El servicio temporal en el servicio militar (1939-1941 y 1944-1945) durante la Segunda Guerra Mundial no disminuyó Bengtsons carrera científica. Trabajó durante la guerra contra la Unión Soviética en su habilitación. Bengtson 1941 la guerra envió cartas entusiastas del frente oriental al Rector de la Universidad de Munich, el acérrimo nazi Walther Wüst , [2] tras lo cual fue nombrado como profesor de Munich. En 1940 él estaba en Heidelberg, 1941 en Munich conferenciante y recibió 1.942 programado profesor asociado de Historia Antigua en Jena. Desde 1944, le llevó allí Viktor Burr .

Después de la guerra, la entrada Bengtson en la zona de ocupación soviética fue denegada y se trasladó a Munich. Fue despedido para ser miembro de NSDAP el 15 de marzo de 1946, el servicio de la universidad de Jena. [3] . En el proceso de desnazificación fue clasificado como “compañeros de viaje”. [4] En 1949, recibió el certificado de enseñanza de nuevo a la Universidad y fue nombrado profesor asociado. Desde 1951 fue asistente en la recién creada Comisión de Historia Antigua y Epigrafía . En 1952 aceptó un puesto como profesor de Historia Antigua de la Universidad de Würzburg, cuyo rector también estuvo en 1959-1960. Tres años más tarde se trasladó a Bengtson Tubinga en 1966 regresó a Munich, donde trabajó como profesor hasta su jubilación en 1977. Bengtson se mantuvo incluso después de su retiro continuó dando conferencias en la Universidad de Munich.

 

Bengtson tratado, siguiendo a su maestro Walter Otto, un principio sobre todo con la historia griega, en particular el período helenístico , sino también la historia de la ley y laPapyrologie . Más tarde, él también escribió representaciones y estudios individuales sobre temas de la historia de Roma. Su Introducción a la historia antigua se convirtió en el estándar de trabajo y aprendió de su primera publicación en 1949 y 1979, numerosas ediciones.

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http://de.wikipedia.org/wiki/Hermann_Bengtson

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Walther Wüst (* 7 de mayo de 1901 en Kaiserslautern , † 21 de marzo de 1993 en Múnich ) fue un alemán Indo-europeísta y una de las ciencias funcionarios nazis más activos.

Wüst estudiados (entre otros temas) en Munich especialmente Indología , especialmente trabajado en el Vedas e hizo ya en la época dela República de Weimar carrera rápidamente: A los 22 años se llevó a cabo la promoción , el tema de la tesis era el interruptor situado en el Rig Veda , una colección de los dioses más antiguos -Hymnen la literatura indoeuropea y la India. [2] Él estaba con el 25 conferenciantey obtuvo 1932 sólo 31 años, el título de profesor.

Wüst 1933 se convirtió en miembro del NSDAP y fue desde 1934 a trabajar como agente encubierto de la SD.

En 1935 se convirtió en profesor de tiempo completo de la “cultura y la lingüística aria” y Decano de la Facultad de Artes de Munich. 1936 Wüst estaba en la SS fue agregado (última fila: Líder Standard ) y 1937 Presidente de la Ahnenerbe y así su actual gobernante bajo el curador oficial, Reichsführer de las SS Himmler . A partir de 1939, se invirtieron los papeles: ahora rebautizado Himmler como “presidente” de la “investigación y la enseñanza de la comunidad.” Era conocido como “curador” libertino “científicamente responsable”, y por lo tanto también para la política de personal.

El 05 de octubre 1936 Wüst celebró en Detmold el discurso de apertura en honor de William Teudt , una esotérica y “creyentes alemanes” para celebrar el premio de ciudadano honorario de la ciudad de la misma; al mismo tiempo un “Pflegstätte para el alemán Cliente” abierto. [3] Himmler tenía Wüst en la primavera de 1939, el proyecto de investigación “El diagnóstico precoz del cáncer , “los 30 años de rápida transferencia. [4] Wüst estaba más involucrado en el año 1943 cuando el nacional-socialista propaganda en el Hitler árabe debe presentarse como una figura escatológica del Islam para ganar allí para acompañarlo. [5]

En la organización del estado nazi servir Ciencias Wüst jugó un papel de liderazgo. Durante su mandato como rector de la Universidad de Munich (1941-1945), por la detención de la caída Scholl en el edificio principal locales, estuvo involucrado en el Wüst personalmente. Ya en 1942, se fue de la Academia Bávara de Ciencias designó un usuario completo en la clase de Filosofía e Historia. [6]

1945 Wüst fue detenido por las autoridades de ocupación y para 1948 en el campo de concentración de Dachau encarcelado. Desde la Universidad de Munich, fue puesto en libertad en 1946. Mediante resolución de la cámara principal de Munich desde 09 de noviembre 1949 Wüst estaba en el proceso de desnazificación considerado un delincuente y condenado a tres años en un campo de trabajo, pero él ya había pagado la pena con el internamiento. Por el proceso que él también perdió el derecho al libre ejercicio, pero fue posteriormente re-publicar sobre el tema de Indología. Wüst fue desde 1951 profesor para su reutilización , pero no recibió más cátedra en una universidad alemana.

220px-Bundesarchiv_Bild_146-1999-007-36,_München,_Vortrag_von_Walther_Wüst (1)

 

Vortrag von Walther Wüst am 10. März 1937 vor SS im Münchener Hackerkeller über das Thema: „Des Führers Buch “Mein Kampf” als Spiegel arischer Weltanschauung!“[1] Aufnahme aus dem Bundesarchiv

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http://de.wikipedia.org/wiki/Walther_W%C3%BCst

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Nota: En las tiendas VIPs de Madrid está a la venta, durante estos dias de Enero, una obra fundamental sobre la Historia de Grecia…  Un volumen de 600n páginas a un precio de 7,5 €…  (Su precio original fue de 59 €…pero es sabido que …debido a la degradación cultural… los buenos libros tienen poca demanda).

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En que sentido el cristianismo no continúa la tradición clásica originaria (5): Ausencia de la estructura lucha-excelencia. El espíritu de lucha pasa a un segundo plano en el cristianismo

8 de diciembre de 2012
lucha olimpica
        “De la escuela de guerra de la vida; lo que no me
mata me fortalece” Nietzsche
      
La evolución hacia el suavizamiento de las costumbres del que hablaba Nietzsche se da también en el Antiguo testamento. Durante la temporada de los reyes, encontramos guerras, combatientes y un Señor Dios de los ejércitos que destruye las ciudades de los enemigos y concede las victorias (1). Aunque la lucha en el Antiguo testamento no es por la excelencia, ni por la gloria, sigue siendo lucha y podemos hablar de un cierto espíritu agónico. Pero, a partir de los Salmos, va ganando terreno la paz, la igualdad y el perdón:
“Los afligidos poseerán la tierra y gozarán de gran paz” Salmos, 37, 11
“No envidies al violento, ni elijas sus caminos” Proverbios, 3, 31
“Mas vale la sabiduría que las armas de guerra” Eclesiastés, 9, 18
“El que ama el peligro caerá en él” Eclesiastés, 3, 20
“Habitará el lobo con el cordero, y el leopardo se acostará con el cabrito, y comerán juntos el becerro y el león” Isaías, 1, 6
El Eclesiastés es un código moral nihilista contra el orgullo, contra la venganza y a favor de los pobres, de la sabiduría y del amor al prójimo. El capítulo 11 de Isaías, dedicado al anuncio del Mesías, es una utopía pacifista. Esta nueva ideología ha sustituido el agón por un espíritu sacerdotal, compuesto de intelectualismo teológico, igualitarismo y pacifismo. Ya no se valora la figura del guerrero, ni la del héroe, sino la del santo y la del sacerdote. Los Evangelios completan esta vuelta nihilista con el amor indiscriminado:
“Amad a vuestros enemigos y orad por los que os persiguen” Mateo, 5, 44
“Entonces se acercó Pedro y le preguntó: Señor ¿Cuántas veces he de perdonar a mi hermano si peca contra mi? ¿Hasta siete veces? Dícele Jesús: No digo yo hasta siete veces, sino hasta 70 veces 7” Mateo, 18, 21-23
“Amarás a tu prójimo como a ti mismo” Mateo 22, 39
Ya no hay ni rastro del héroe clásico. Los Evangelios omiten el ideal de la nobleza griega: vida heroica dedicada a la excelencia, la gloria y el honor. Para un cristiano, esto sería vivir en pecado. En el cristianismo, la lucha se reduce exclusivamente a las actividades morales contra el pecado y en aras a la salvación. Pero esto no es el agón clásico: defensa de la comunidad, superación de sí mismo, honor, gloria, valentía, prudencia, justicia… El cristianismo ha perdido la sensibilidad para las virtudes clásicas, excepto en el caso de la templanza. La valentía no le interesa. Para el cristianismo un cobarde no es un pecador, para los griegos, romanos, germanos y celtas la cobardía era una falta muy grave. Un cobarde puede entrar en el Reino de los cielos, pero jamás entraría en el Valhala. La prudencia también le es accidental. Un imprudente no es un pecador. Para el noble griego y romano la prudencia era algo importante, sobre todo en las relaciones sociales. La justicia la relega a un ámbito no religioso: “Dar al César lo que es del César”, mientras que, en el mundo clásico, forma parte de lo sagrado. Prudencia, justicia y valentía están desacralizadas en el cristianismo, pero no en el mundo clásico, no forman parte del agón cristiano, pero sí del agón clásico.
        Las mitologías son visiones simbólicas del mundo, expresan una manera de concebir la realidad. En el caso del monoteísmo judeo–cristiano, la verdadera realidad ha sido depositada en manos de lo inmutable. Dios no se ha ganado el puesto peleando contra otros dioses, como en las mitologías indoeuropeas. No hay cambio, no hay lucha, no hay tiempo, todo permanece igual por toda la eternidad. En vez de una estructura lucha–excelencia–equilibro de opuestos en conflicto se encuentra una estructura inmutabilidad–armonía estática. Paz, compasión y humildad adormecen la lucha en que consiste la vida. No hay un solo combate por honor, ni una sola competición, ni un solo juego en los Evangelios. Sin embargo, en el caso del politeísmo clásico, la concepción originaria es una lucha perpetua entre olímpicos y titanes, devas y asuras, ases y vanes, Thuata de Dannan y Femoré. Un  combate entre dioses como el del canto XXI de la Ilíada o como el Ragnerok nórdico es impensable en el cielo cristiano. La realidad es un equilibrio de ritmos diversos, cada uno de ellos representado por una divinidad. Existe el tiempo, la acción, el azar, la fortuna, la guerra y la paz. Existen las posibilidades, las jerarquías y los cambios de jerarquía. Y todo fluye.
“Amad a vuestros enemigos y orad por los que os persiguen” Mateo
        Es muy común encontrarse en el Antiguo y Nuevo testamento el abandono a Dios. Dios es el refugio, el asilo, la esperanza y la salvación: “Jahvé es mi roca, mi ciudadela, mi libertador, mi Dios, mi roca, a quien me acojo, mi escudo, mi fuerza salvadora, mi asilo” (2). El general encomienda a Dios la batalla, el soldado capturado se encomienda a Dios (3), Dios proveerá, Dios está con nosotros… Este comportamiento es inexplicable sin el nihilismo. El niño de papá actual, acostumbrado a que se lo den todo hecho, es similar a los hijos de Dios de la Biblia en el nihilismo del abandono: lo que tiene que hacer uno mismo que lo haga otro; es mucho más cómodo pasar la responsabilidad de la acción y de las consecuencias a otro. El resultado es la eliminación de la voluntad, de la libertad, del esfuerzo y de la lucha. Las motivaciones nihilistas de este tipo –salvación, abandono, protección…– son las que hacen atractivo al cristianismo. En ellas está basada la doctrina paulina de la justificación por la fe, perdón de los pecados y salvación a cambio de fe en Cristo: “Y ya no vivo yo, es Cristo quien vive en mí” (4).
        Que el cristianismo impidiera los juegos olímpicos dice mucho sobre su relación con las tradiciones del mundo clásico. Los juegos olímpicos representaban el agón tradicional, sacralizado y comunitario. El cristianismo no intentó continuarlo, sino eliminarlo. Sustituyó la forma de vida agónica por la forma de vida del nihilismo pasivo: paz, misericordia, humildad, compasión…
       El honor, la lucha y el espíritu guerrero que se observa en los caballeros medievales no se debe al cristianismo, sino a la herencia de las costumbres germánicas, romanas y celtas. Durante las cruzadas, la Iglesia dirigió los ideales de la caballería hacia fines religiosos que no eran los originales. El agón del caballero no tiene origen cristiano, simplemente fue utilizado en beneficio de los intereses de la Iglesia. Que la Iglesia prohibiera repetidamente los torneos y los duelos es un dato histórico directamente en contra del agón clásico. A pesar de las prohibiciones eclesiásticas y civiles la costumbre estaba tan arraigada que no terminaron de celebrarse hasta el siglo XX.
Todo fluye
Notas
(1)    Jueces, 5, 13; 6; 7; 12; 2 Samuel, 1, 1; 1, 21-22; 1, 25; 1, 27; 23, 8-9; 23, 16-17; 1 Reyes, 20; 2 Reyes, 6, 14; Salmos, 69, 7
(2)    Salmos, 18, 3
(3)    Salmos, 5
(4)    Gálatas, 2, 20
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FUENTE: Tenemos el honor de copiar el post de arriba el cual es original del blog TODO FLUYE TODO FLUYE

Te lo digo al revés para que me entiendas…

7 de septiembre de 2012

filosofando … 7  sept 2012

Posted on 7 de septiembre de 2012by

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hypatia y cirilo de alejandría

16 de febrero de 2010

El tema Hypatía sigue dando que hablar… porque sirve a los enemigos de la Iglesia para minar los cimientos de la civilización cristiana…   En agosto pasado, el diario “La Nacion”, de Buenos Aires, publicó un artículo de un tal Aguinis,  al que  el profesor Antonio Caponetto da una respuesta contundente.

De “radiocristiandad”  copiamos parte de dicha respuesta:

LOS CRISTIANOS E HYPATIA

La verdad, como siempre, es distinta y opuesta a la versión de estos incendiarios de Roma.

Se empieza por no contar con datos precisos sobre la biografía de Hypatia, a pesar —o por lo mismo— de que una vasta bibliografía ha dado cuenta de ella y de sus sucesos. Y tales son las brumas y las imprecisiones al respecto, que el historiador judío Heinrich Graetz, en el volumen segundo de su History of the Jews, aún cargándole el crimen a Cirilo, no tiene a la víctima por mujer sino por hombre.

Hypatia —mujer al fin— no fue menoscabada en vida por los cristianos, ni desecharon ellos su ciencia con orgullo a causa de su condición femenina. La misma María Dzielska, de la Universidad de Jagellónica, en su Hipatia de Alejandría —de la que hay versión castellana, por lo que puede constatarse su ausencia de toda apologética católica— narra que la filósofa contaba con cristianos entre sus alumnos, como el Obispo Sinesio de Cirene (cuyo intercambio epistolar conocemos gracias a la obra ingente de Agustín Fitzgerald, The Letters of Synesius of Cyrene, Londres, 1925), o el “digno y santo” sacerdote Teotecno, y los prestigiosos Olimpio, Herculiano e Isión.

José María Martínez Blázquez, por su parte, en su Sinesio de Cirene, intelectual –que ha tenido la gentileza de volcar digitalmente- menciona las buenas relaciones de Hypatia con el curial Amonio y el Patriarca Teófilo, así como los nombres de cristianos fervientes que, contemporáneos con los sucesos, no dudaron en defender su personalidad. Tal, por ejemplo, Timoteo, en su Historia Eclesiástica. También fue un cristiano, Sócrates Escolástico, quien en su Historia Eclesiástica (VII, 15), escrita con posterioridad a la muerte de la alejandrina, la encomió como “modelo de virtud”.

Entonces, la versión aguiniana de fanáticos católicos machistas opuestos a Hypatia por su género y por su paganismo, es puro cuento, trufa insidiosa y bola insensata echada a rodar con lamentable incultura.
LA MUERTE DE HYPATIA

Si no le es imputable a los cristianos el maltrato a esta mujer singular, tampoco lo es su muerte, ni mucho menos a San Cirilo de Alejandría.

El origen de tan amañada y dañina versión, según lo explica eruditamente Bryan J.Whittield en The Beauty of Reasoning: A Reexamination of Hypatia of Alexandra, hay que buscarlo en el desencajado Damascio, último escolarca de la Academia de Atenas, quien exiliado en Persia tras su cierre por orden de Justiniano, y dispuesto a azuzar las maledicencias contra Cirilo, a quien tuvo por rival —en un tiempo de rivalidades religiosas fortísimas y extremas— le atribuyó el homicidio sin más fundamento que sus propias conjeturas. Sin más fundamento que sus propias conjeturas, repetimos. Porque esto y no otra cosa es lo que, desde entonces y hasta hoy, siguen haciendo cuantos rivalizan endemoniadamente contra la Fe Verdadera. Han pasado siglos desde el lamentable episodio y nadie ha podido aportar otro cargo contra el gran santo de Alejandría que no fuera la sospecha, el rumor, la hipótesis trasnochada o la presunción prejuiciosa.

No hay mentira mayor que la sostenida por Aguinis, y según la cual “los historiadores coinciden en responsabilizar a Cirilo de Alejandría por el asesinato de Hypatia”.

Coinciden los enemigos frenéticos de la Iglesia Católica, no los historiadores o los genuinos estudiosos del caso, a algunos de los cuales llevamos citados en estas prietas líneas. No coinciden —y discrepan con la leyenda negra oficial impuesta finalmente por el Iluminismo— el arriano Filostorgio, el sirio Juan de Éfeso, los jansenistas Le Nain de Tillemont y Claude Pierre Goujet o el erudito Christopher Haas en su Alexandria in Late Antiquity: Topography and Social Conflict, publicado en 2006. No coincide tampoco Thomas Lewis, quien redactara ya en 1721 la célebre impugnación de la mentira a la que tituló sugestivamente “La Historia de Hypatia, la imprudentísima maestra de Alejandría: asesinada y despedazada por el populacho, en defensa de San Cirilo y el clero alejandrino. De las calumnias del señor Toland”.

No coincide el mencionado Miguel Ángel García Olmo, quien advierte en la maniobra acusadora un “afán de mancillar la ejecutoría de un pastor teólogo de vida esforzada y ejemplar como fue Cirilo de Alejandría, venerado en Oriente y en Occidente”; y ni siquiera se atreve a coincidir Gonzalo Fernández, quien en su obra La muerte de Hypatia, del año 1985, a pesar de la ninguna simpatía que manifiesta hacia el santo, llamando tiránico a su ministerio, concluye en que “ninguna de las fuentes sobre el linchamiento de Hipatia alude a la presencia de parabolani entre sus asesinos”. Los parabolani eran los miembros de una hermandad de monjes alistados voluntariamente para el servicio, principalmente entre los enfermos, y que en su momento respondieron incondicionalmente a San Cirilo, recibiendo la acusación de consumar el linchamiento de Hypatia. Recuérdese que también Aguinis, en el suelto que le objetamos, menciona a “un grupo de monjes”, como causa instrumental del delito.

No coinciden los hechos. Porque el mismo Cirilo, que lamentó y reprobó el crimen de Hypatia, amonestó enérgicamente en su Homilía Pascual del 419, a la plebe alejandrina dada a participar en turbamultas feroces y sanguinarias como la que puso desdichado fin a la vida de la filósofa. Si no se le cree al santo, las novelas de Lawrence Durrel —concretamente las de su Cuarteto de Alejandría— resultan una buena fuente para conocer el carácter sangriento y cruel de esas tropelías feroces del populacho alejandrino. Sin olvidarnos de que fueron esas mismas hordas las que dieron muerte a dos obispos cristianos, Jorge y Proterio, en el 361 y 457 respectivamente.

Aguinis, claro, además de la versión falseada de la muerte de Hypatia, sólo quiere recordar la expulsión de los judíos ordenada por San Cirilo, sin aclarar primero qué participacion tenían los hebreos en aquellos episodios luctuosos. Episodios que podían llegar a terribles excesos, como lo reconoce el ya citado Graetz, comentando los modos que solían tomar entonces los festejos del Purim. Porque como dice Maurice Pinay —en el capítulo VIII del segundo volumen de su Complot contra la Iglesia— los judíos “califican siempre esas medidas defensivas de los Estados Cristianos, de persecuciones provocadas por el fanatismo y el antisemitismo del clero católico”, pero son incapaces de ver las enormes vigas en los propios ojos. Tiene sobradas razones el exhaustivo Alban Butler, cuando en su voluminoso santoral, en la fecha correspondiente a la festividad del santo, el 9 de febrero, explica que Cirilo tomó legítimamente la decisión de expulsar a los judíos, tras comprobar “la actitud sediciosa y los varios actos de violencia cometidos por ellos”.

No coinciden, al fin, los juicios de la Santa Madre Iglesia, quien mucho tiempo después de agitadas las pasiones terrenas, disipadas las dudas, superadas las conjeturas malintencionadas, estudiadas las causas, investigadas las acciones, consideradas las objeciones y sopesadas las acciones, elevó dignamente a los altares a Cirilo de Alejandría, y lo proclamó Doctor de la Iglesia en 1882, bajo el Pontificado de León XIII. Años más tarde, en 1944, el Papa Pío XII, en su Orientalis Ecclesiæ, lo llamó “lumbrera de la sabiduría cristiana y héroe valiente del apostolado”. Y hace muy poco, en la Audiencia General del miércoles 3 de octubre de 2007, Benedicto XVI se abocó por entero a su encomio, recordando su defensa de la ortodoxia contra la herejía nestoriana. Para el Santo Padre, San Cirilo de Alejandría es el “custodio de la exactitud, que quiere decir custodio de la verdadera fe”; el varón justo que comprendió y predicó que “la fe del pueblo de Dios es expresión de la tradición, es garantía de la sana doctrina”.

Va de suyo que el lector honrado sabrá a quién creer al respecto. Si a la Iglesia, que para canonizar a alguien se toma siglos de estudios, pidiendo milagros y virtudes heroicas al candidato, o a un ropavejero de las letras, alucinado de odio a la Cruz, que súbitamente y sin más trámites que su audacia, declara asesino a un santo, y misógino a quien veneró a la más excelsa de las mujeres: María Santísima.
LA POBREZA DEL ESCÁNDALO

Bien está que exista el escándalo de la pobreza, porque la sangre del pobre —decía León Bloy— es el dinero mal habido de todos los rapaces. Pero a condición de que no se caiga en la pobreza del escándalo; esto es, en el raquitismo de un escándalo flaco y magro, sólo susceptible ante cuestiones terrenas, salariales o sociológicas.

Tomar en vano el nombre de Dios, profanar lo sacro, agraviar a los santos y mostrarse impiadoso y blasfemo, debería movilizar los ánimos y los actos reactivos de los católicos, antes y con mayor intensidad que las injusticias sociales. El Reino de Dios y su justicia sigue siendo lo primero. La añadidura se le ordena como lo subalterno a lo principal.

No pretendemos que lo entiendan nuestros obispos.
CONSEJOS PARA UN FEMINISTA MÓRBIDO

En cuanto a Aguinis, si anda buscando machismo en las religiones, le sugerimos una repasadita al Libro del Zohar o al Schulchan Arukh. O algo más próximo: el conocimiento descarnado y patético de las mujeres ultrajadas y prostituidas por la Zwi Migdal.

Y si su feminismo mórbido lo impulsa –como en la nota que le objetamos- a extasiarse en la descripción del linchamiento de Hypatia, para cargar las tintas y disponer las sensibilidades contra su odiado catolicismo, no le vendría mal retratar del mismo modo los horrendos crímenes rituales de Agnes Hruza y Marta Kaspar, cristianas ambas y víctimas probadas de la demencia judaica. La una desangrada salvajemente en el bosque de Brezin, el 1º de abril de 1899; la otra descuartizada en Paderborn, el 18 de marzo de 1932. Los detalles de este tipo de endemoniados acontecimientos se los dará la obra de Albert Monniot, Le crime rituel chez les juifs. Si la juzgara nazi —porque ya se sabe que, en la guerra semántica, da lo mismo que su autor la escribiera antes de la aparición de Hitler en la historia— podrá acudir a Las pascuas sangrientas del insigne judío Ariel Toaf. Y si recusara esta obra aduciendo la supuesta retractación que su autor hiciera de la misma, deberá entonces acudir a la obra de otro israelita honestísimo, El poder de la judería, de Israel Adán Shamir.

No dirá Aguinis que lo dejamos sin alternativas.
POR EL HONOR DE SAN CIRILO DE ALEJANDRÍA

No; categóricamente no. La coincidencia de la historia no está en retratar un Cirilo obtuso, asesino y odiador de mujeres. Eso queda para los recolectores de desperdicios usurpando el papel de escritores; para los escribas de ascosidades elevados al podio de intelectuales; para los ignorantes de invencible memez adornados con los oropeles baratos de la decadencia posmoderna. Eso queda para los hijos del Padre de la Mentira y los sepulcros blanqueados.

En lo que coincide la vera historia sobre el santo y corajudo defensor de María como Madre de Dios, podrá contemplarlo y admirarlo el cristiano fiel y el hombre de voluntad recta adentrándose en sus escritos, que son muchos y ricos y bien sazonados en precisión, certidumbre y hondura. Quasten, Moliné, Altaner, Luis de Cádiz, Bardenhewer y la monumental obra de Migne, son sólo las principales patrologías que podrá consultar con provecho quien desee aproximarse al gran apologista.

A la derecha del Padre donde ahora se encuentra, y bajo el regazo celeste de María Theotokos, de quien fue su caballero en lisa enamorada y sapiente, no lo rozan las diatribas indoctas de un hábil especialista en cantar las gestas de la marranería.

San Cirilo de Alejandría: ora pro nobis.

Antonio Caponnetto

EVA y PANDORA

3 de septiembre de 2009

Una vez más Raquel Reznik nos sorprende con su sabiduría “bíblica” y mitológica.Bajo una sugestiva fotografía nos ilustra en blogbis con una erudición que, evidentemente está sesgada hacia un feminismo muy comprensible en ella. 

vid HAWWA


Tanto el mito hebreo de Eva -Génesis- como el mito griego de Pandora -Hesíodo- supuestamente intentan revelar la verdadera naturaleza de la mujer. […]

El nombre de Eva se presenta al final de la historia del Jardín del Edén, y con él se designa a la primera mujer.
Como siempre, debido a defectos en las traducciones y a ciertas dificultades conceptuales, muy pocos advierten que no hay diferenciación de género durante la mayor parte del relato.
El humano –ha adam– es creado en la Tierra luego del soplo del aliento de Di-s.
Pero el uso del artículo determinado indica que en ese momento ‘adam’ no es precisamente un ‘nombre propio’.
Del humano así creado –ha adam– se crean el hombre –Ish– y la mujer –Ishshah– y luego cada sexo busca naturalmente su parte faltante.
Luego el relato contiene algunos diálogos, y para ayudar al lector en la identificación de los interlocutores recién entonces aparecen los nombres propios de Adam y Eva.
Después nos encontramos con ‘la serpiente’ que supuestamente convence a Eva, lo que hace que ella tome el fruto, lo coma, y le convide a Adam.
La desobediencia le cuesta al hombre una especie de condena perpetua con la obligación de realizar trabajos forzados en las tierras agrícolas marginales, y a la mujer a sufrir durante el parto y a admitir su condición de dominada.
Bueno, así nació la primer familia.
Pero si leemos con atención los textos, enseguida advertimos que los verbos -en el diálogo con la serpiente- están en plural, lo que indica que en el momento de la tentación Adam estaba presente.

Parasha Bereshit 3: 1 La serpiente era más astuta que cualquier otra bestia del campo que El Eterno Di-s había hecho. Ella le dijo a la mujer: ‘¿Acaso Di-s dijo No comeréis de ningún árbol del jardín?’. 2 La mujer le dijo a la serpiente: ‘Del fruto de cualquier árbol del jardín podemos comer. 3 Del fruto del árbol que está en el centro del jardín, Di-s ha dicho: No comeréis de él y no lo tocaréis, para que no muráis’. 4 La serpiente le dijo a la mujer: ‘Ciertamente que no moriréis; 5 pues Di-s sabe que el día que de él comáis, vuestros ojos se abrirán, y seréis como Di-s; conocedores del bien y del mal’. 6 Y la mujer percibió que el árbol era bueno como alimento, y que era un deleite para los ojos, y que el árbol era deseable como un medio para alcanzar la sabiduría, y ella tomó de su fruto y comió; y también le dio a su marido junto a ella, y él comió.

Los textos no explican por qué Adam no se opuso y dejó que Eva manejara la situación a su antojo.
Lo único que aparentemente hizo Adam fue extender su mano para también comer del fruto prohibido, y así consumar el pecado.
Nada dicen tampoco de una supuesta relación sexual, ni de una imaginaria ‘caída’ desde la inocencia a un estado de depravación.

Los mitos de Pandora y de Eva son similares, ya que que ambos intentan explicar por qué se creó a la mujer.
Las poesías de Hesíodo -Teogonía y Los Trabajos y los Días- son las únicas fuentes griegas relativas a la creación de la mujer.
Hesíodo escribió en 700 a EC, probablemente un siglo después que se escribieron los textos del mito de Eva.
Hesíodo y el escritor de los hebreos fueron probablemente conscientes de la tradición oral acerca de los orígenes humanos.
Ambos debían tener conocimiento de las historias de dioses que hicieron los humanos de barro, un tema que se mencionaba desde hacía mucho en Babilonia, y aparecía también en muchos textos egipcios.
Pero en realidad esas son conjeturas y en la práctica no hay pruebas que los griegos y los hebreos compartieran una tradición oral común sobre la creación humana.
Bueno, los griegos -curiosamente- tienen una historia de la creación de la mujer, pero no de la del hombre.
La mujer -según Hesíodo- fue creada bajo la dirección del dios padre Zeus, como una medida de represalia en contra de Prometeo.
Porque ese semidiós embustero había robado el fuego celestial -más precisamente, algunas chispas de Helios- para los terrícolas.
Zeus se sintió burlado, y encargó a miembros de su panteón a ‘hacer algo malo en el que hará las delicias de todos los hombres, mientras que producirá su propia destrucción’.
‘A causa de este fuego, les enviaré un mal del quedarán encantados, y abrazarán su propio azote’.
Y -como un alfarero- formó a partir de una masa de arcilla una doncella exuberante, que luego recibió una corona, ropa, joyas y flores, mucho encanto, y un formidable poder de seducción.
Una especie de sofisticada trampa, equipada además de una gran facilidad para mentir.
‘Y Zeus llamó a esta mujer Pandora, porque todos los dioses le dieron algún don, que se convertiría en daño hacia los hombres que se alimentaran de ese pan’.
Es que los hombres vivían entonces en una especie de ‘edad de oro’ paradisíaca, libres de males, enfermedades y trabajos.
Bueno, como todo el mundo sabe, cuando Pandora -que para entonces había seducido completamente a Epimeteo- abrió maliciosamente la tapa, todas las miserias habidas y por haber salieron volando y de inmediato infectaron a los hombres en todo el mundo.
En la caja quedó nada más que la esperanza.
Y la admiración se apoderó de los dioses en cuanto vieron a esta calamidad fatal para los hombres, porque ‘de ella es quien precede la raza de las mujeres, el más cruel azote que existe entre los mortales’.
El propio Hesíodo terminó su historia diciendo: ‘Este fue el origen del sexo femenino condenable, una plaga con que los hombres deberán vivir’.
Más adelante, en Los Trabajos y los Días, el poeta advirtió que detrás de esa hermosa criatura que hablaba dulcemente y movía sugestivamente sus caderas, lo único que existía era la mentira.
Es entonces cuando afirmó: ‘Cualquier hombre que confía en una mujer, confía en un ser engañador, y por culpa de ella su vida será miserable’.
La historia de Pandora se convirtió en una parte importantísima de la educación griega, y los escritos de Hesíodo fueron ampliamente conocidos, y enseñados en Grecia y el Egeo, ejerciendo una notable influencia en las ideas morales y jurídicas que se establecieron luego en occidente, que aún persiste -irremediablemente- en el imaginario colectivo de los pueblos.

Bueno, todo parece estár conectado por hilos invisibles, porque Epimeteo y Pandora tuvieron una hija, llamada Pyrrha, que se casó con Deucalión -un hijo de Prometeo- y ellos fueron los protagonistas de la versión griega del Diluvio Universal.

La Eva del Təˈnax abrió la fruta prohibida con su mordida, y por eso la muerte invadió el mundo.
Lo mismo hizo Pandora al abrir la caja, también desafiando un mandato divino, y por culpa de ella todos los males y calamidades se desataron, y abrumaron a los desventurados hombres con un sinnúmero de enfermedades y penurias.

Anatole France supo señalar que la ubicación del infierno fue un misterio para los humanos hasta que Tertuliano ingeniosamente descubrió dónde estaba su puerta: ‘entre las piernas de las mujeres’.

Para justificar la misoginia, el Talmud de Babilonia nos brinda una poco edificante comparación valorativa: ‘Adam fue la luz del mundo… y Eva fue la causa de su muerte’.

 


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