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Berlin… sic transit gloria mundi

15 de junio de 2009

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No he podido de dejar de evocar un epitafio funerario al leer una de tantas crónicas escritas sobre Berlin y su pasado histórico reciente.  Tener en el centro de la ciudad un monumento a los conquistadores que culminaron una destrucción que otros habían iniciado es el colmo de la humillación y también de la apatía… Me llama la atención que además, Berlin sea capaz de soportar que se visione un filme “Eine Frau in Berlin” para recuerdo de dos millones de mujeres alemanas que, dicen, fueron violadas por la soldadesca…–la misma que tiene un monumento en el que se la exalta como salvadora de un niño alemán…(alegóricamente, representando a la nación alemana).

Axel, 15 de junio de 2009

 

—Ahora ya podemos leer esta frívola guia turística de Berlín:

Con el primer rayo de sol, los habitantes de la capital alemana se lanzan a los parques para hacer barbacoas y broncearse. Entre los árboles se esconden monumentos y veraniegas terrazas

FERNANDO CASTANEDO – 06/06/2009

 

01 Treptower Park

En el parque de Treptower, a orillas del río Spree, se suceden las praderas y los bosques, los pabellones y los jardines. En este parque también se encuentra el observatorio de Archenhold, fundado en 1896 y que, además de poseer un gigantesco telescopio refractario de 21 metros, se precia de que en 1915 Albert Einstein dictara aquí su primera conferencia sobre la relatividad.

Pero la auténtica joya de Treptower es el Cenotafio Soviético, un monumental jardín funerario dedicado a los miles de soldados del Ejército Rojo que fallecieron en la toma de Berlín durante los meses de abril y mayo de 1945. Yakov Belopolsky, el arquitecto que lo diseñó, trazó un pulcro rectángulo rodeado de árboles por tres de sus lados y presidido por un colosal soldado soviético que, además de destruir una esvástica con su espada, lleva a un niño alemán en los brazos.

El monumento, adornado austeramente con guirnaldas de laurel y estrellas rojas, hoces y martillos, así como dos recias hileras de sarcófagos con relieves y citas de Stalin en ruso y en alemán, resulta frío y distante para algunos. No es conmovedor de una manera inmediata, desde luego, pero sí resulta memorable. Quizá porque transmite serenidad e invita a la reflexión, y a través de ellas puede estremecer a quien lo observe.

De tono menos grave son los típicos biergärten de la península de Stralau, cruzando el Spree. Los berlineses -y los de fuera- acuden en masa a estos restaurantes al aire libre, sobre todo los amantes de las sabrosas salchichas bockwurst, que bien regadas con la típica jarra de cerveza con sirope de asperilla -weisse mit Waldmeister, en alemán- hacen las delicias de cualquiera.

02 El Parque de la Victoria, Kreuzberg

Viktoriapark se extiende por la colina más alta de Berlín (66 metros) y, a pesar de su nombre, tiene unos orígenes rústicos y nada guerreros. Ya a comienzos del siglo XIV pertenecía a un convento de franciscanos y se conocía como el Tempelhofer Berg. Cuando los frailes plantaron vides en sus laderas, los vecinos empezaron a llamarlo “La Viña del Señor”.

Con este nombre perduró hasta después de las guerras napoleónicas, cuando las autoridades prusianas encargaron al arquitecto Karl Friedrich Schinkel (1781-1841) un monumento que conmemorase sus victorias. Schinkel, conocido por sus edificios clasicistas (como el genial Altes Museum, en la Isla de los Museos berlinesa), proyectó un pináculo neogótico coronado por la famosa Cruz de Hierro, la misma que acabaría siendo el símbolo militar de Alemania.

Así nació el Kreuzberg -el Monte de la Cruz-; después se añadiría la gran cascada y se ajardinarían las laderas que suben hasta lo más alto de la colina, adonde se llega con las pantorrillas algo calientes. Merece la pena. Sobre todo por los 360 grados de vistas que ofrece: el Tiergarten, Potsdamer Platz, Alexander Platz… y, cómo no, el barrio al que dio nombre, Kreuzberg, hoy multicultural, antisistema y fiel a sus orígenes pacíficos.

03 Tiergarten

El mayor parque de Berlín fue en sus orígenes un coto de caza de los reyes de Prusia llamado Großer Tiergarten (gran jardín de fieras). Entre 1832 y 1840, Peter Joseph Lenné, paisajista y colega de Schinkel, lo transformó en el parque que podemos ver hoy. Mientras la ciudad estuvo dividida por el muro se encontraba en la periferia de Berlín occidental, pero después de la caída del muro en 1989, sus 260 hectáreas (para que se hagan una idea, el Retiro ocupa 118 y Montjuïc, 250) volvieron a ocupar el centro de la ciudad.

En Tiergarten hay lugar para todo. En la esquina junto a Breitscheld Platz se encuentra uno de los zoológicos más antiguos del mundo; en la opuesta, el Reichstag; al norte, junto al Spree, está el palacio de Bellevue, la residencia del presidente de la República; al sur, el distrito de las embajadas, y repartidos por el parque, estanques, estatuas como la de Richard Wagner, la zona con gente al desnudo, un área de cruising (para encuentros sexuales) y el lago de Neuer-See.

Se puede disfrutar a pie o en bici, o si se prefiere, todo ello puede abarcarse desde la imponente Siegessäule (la columna de la Victoria), en el mismo centro del parque y emblema moderno de la comunidad gay alemana. La Siegessäule se erigió en un principio para celebrar la victoria sobre Dinamarca en la guerra de los Ducados, pero como poco después llegó la derrota francesa de 1871, los prusianos decidieron conmemorar los dos éxitos con un solo monumento. Da que pensar la noticia de que al terminar la II Guerra Mundial Francia insisitiera en dinamitarlo, y que no pudieron por el veto anglonorteamericano. Eso sí, se llevaron los relieves que aludían a su derrota.

A la columna se accede por los túneles que mandó hacer Albert Speer cuando la Siegessäule se trasladó a este lugar -antes se hallaba frente al Reichstag-. Una vez subidos los 285 peldaños, buf, por encima sólo quedan los pájaros, los aviones y la estatua de la diosa Nice, castizamente llamada Goldelse, que podría traducirse como Pepa la Dorada, y por debajo queda Berlín, poderoso y alegre, verde y monumental.

 

Guía

Cómo ir

» Easyjet (www.easyjet.com) vuela desde Madrid, Barcelona, Málaga, Mallorca e Ibiza desde 77 euros, ida y vuelta.

» Iberia (www.iberia.com), ida y vuelta a Berlín desde Madrid, desde 180 euros, precio final.

Visitas

» Observatorio de Archenhold (www.sdtb.de; 0049 30 534 80 80). Alt-Treptow 1. De miércoles a domingo, de 14.00 a 16.30 (2,50 euros). Visitas guiadas (4 euros) los jueves a las 20.00 y sábados y domingos a las 15.00.

» Zoologische Garten (www.zoo-berlin.de). Hardenbergplatz, 8. De 9.00 a 19.00. Adultos, 12 euros; niños, 6 euros.

» Reichstag (www.bundestag.de). Platz der Republik 1. Se puede acceder gratis a la cúpula proyectada por Norman Foster, de 8.00 a 24.00.

» Palacio de Bellevue. Spreeweg, 1. No se puede entrar.

» Siegesäule (www.monument-tales.de). Großer Stern, 1. De lunes a viernes, de 9.30 a 18.30. Sábados y domingos, hasta las 19.00. Entrada, 2,20 euros.

Información

» Turismo de Berlín (0049 30 25 00 25; www.visitberlin.de).

La fuente de esta información es el diario de Madrid “El País” (6jun09):

http://elviajero.elpais.com/articulo/viajes/Destape/berlinesa/

elpviavia/20090606elpviavje_4/Tes

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