Posts Tagged ‘Arte’

Danuta ~~ Touch my heart

6 de mayo de 2017

Danuta ~~ Touch my heart ~~ Contiene subtítulos en ingles y español

 

 

https://youtu.be/rW4m-nOhmvU

https://www.youtube.com/watch?v=rW4m-nOhmvU

 

 

 

2.-   danuta – touch my heart (viaje con nosotros) 1987

https://www.youtube.com/watch?v=lR6DMOkgzvI

3.- Danuta – Touch My Heart (TVE Entre Amigos)

https://www.youtube.com/watch?v=5g2O9RzW0vc

 

…El Cine alemán durante el III Reich…

31 de mayo de 2016

30/05/2016 04:53

Auge y caída del cine durante el III Reich

Un nuevo libro repasa el cine realizado durante el nazismo: 1.200 películas no sólo de propaganda.

JUAN CARLOS LAVIANA /  Madrid

 

Que nadie se crea que por haber visto algunas escenas de El triunfo de la voluntad o de Olimpia, o por saber quién es su directora, ya conoce el cine que se realizó en Alemania bajo el dominio nazi. Leni Riefenstahl es sólo la punta de un inmenso iceberg.

 

Desde que en 1933 el partido nazi asume el poder hasta 1945 en que Hitler pierde la guerra, se realizaron en Alemania más de 1.200 películas. Es cierto que todas pasaron por el férreo control de Goebbels, el gran vigilante del espíritu nacionalsocialista. Y también lo es que muchos de los títulos se hicieron a mayor gloria de los delirios del Fürher. Pero no por ello deja de ser verdad que entre ese éxtasis del cine propagandístico, también florecieron películas nada desdeñables. No en vano, Alemania ya había sido, en el cine mudo y en el expresionismo, la única gran potencia cinematográfica mundial que pudo hacer frente a Estados Unidos.

Notorious pone hoy a la venta el libro del profesor Marco da Costa (Badalona, 1976) El cine en el III Reich, que lleva por subtítulo Desmontando el cine nazi en 50 películas (1933-1945). Esta obra viene a ofrecer luz sobre una cinematografía “de la que se desconoce casi todo”, en palabras del escritor y cinéfilo Luis Alberto de Cuenca, que introduce y apadrina el estudio.

 

Asegura en el prólogo que la propaganda y la censura no lograron cortar de raíz el impulso creativo que hasta 1933 había desarrollado “la aventura cinematográfica más deslumbrante del planeta”, sólo equiparable, eso sí, a la que lideró en Estados Unidos el gran pionero D. W. Griffith.

 

Explica el académico de la Historia que el masivo exilio de creadores alemanes hacia el otro lado del Atlántico puso las bases del periodo de mayor esplendor del cine norteamericano, entre los años 30 y 40. Lo compara con el caso de España, donde la cultura “siguió floreciendo” tanto en el exilio como bajo la dictadura. Incluso llega a elegir una película del periodo como muestra de cine de calidad, alejado de las consignas propagandísticas. Se trata de El barón Münchausen (Von Baky, 1943), la que califica como “una de las cumbres del género fantástico”.

 

El mismísimo Hitler era un gran aficionado al cine. En la sala de proyección de su casa de descanso de Berghof, en los Alpes, se encontraron algunas películas de Walt Disney, a quien se atribuyen por cierto simpatías por el nazismo. Eva Braun se había mostrado admiradora de Lo que el viento se llevó y del mismísimo Clark Gable. Por no hablar del perverso Joseph Goebbels -que tan bien utilizó el cine en favor del nazismo-, fan declarado de la maestría del muy comunista y gran cineasta Sergei Eisenstein.

 

Marco da Costa, autor de este libro y profesor de Lengua Española en la Universidad de Izmir (Turquía), achaca a varios factores que las películas realizadas durante el Tercer Reich sean tan desconocidas. De un lado, estamos ante el cine de los perdedores, que, además, ha sido sometido a la censura y al proceso de “desnazificación” que padeció la sociedad alemana. Es decir, el intento de borrar todo lo que tuviera que ver con ese período [durante el que se llevó a cabo el Holocausto].

 

Y de otro lado, nos estrellamos contra el muro de la “invisibilidad” de este cine, excluido de los canales convencionales y en algunos casos -al menos 40 títulos- con los derechos en manos, aún hoy, de la Fundación Murnau, que sólo permite lo que denomina “pases especiales”. Es decir, aquellos en los que un preceptor advierte a los espectadores de que lo que van a ver es altamente peligroso.

 

Da Costa sostiene que muchos de aquellos directores, actores y técnicos que dieron esplendor a la época dorada del cine alemán se quedaron -o no se pudieron ir, como sus colegas Fritz Lang, Billy Wilder, Marlene Dietrich y tantos-, e hicieron buen cine. “El talento seguía en pie -afirma-, pero los objetivos habían cambiado”.

 

 

Propaganda y entretenimiento

 

Da Costa selecciona desde las obras cumbres de la propaganda nazi, hasta producciones musicales, pasando por grandes taquillazos y cine de mero entretenimiento, escapista, que “pretendía emular sin pudor al cine hollywoodiense de la Gran Depresión”. Con el estallido de la guerra, el cine se puso definitivamente al servicio de la maquinaria propagandística. Unas veces fue pro soviético, otras antisoviético, las más antibritánico, dependiendo de los avatares en el campo de batalla.

 

Entre las películas utilizadas para adoctrinar a la población, destaca la temprana El flecha Quex (1933). Es la primera gran producción de la nueva UFA en manos del partido nazi. Cuenta la historia del joven Heini, quien intenta salir adelante en la República de Weimar, aquella época que las nuevas autoridades consideraban oscura, devastada por el paro, la violencia, la anarquía y la falta de fortaleza política. Heini, ejemplo de la juventud sana de Hitler, acaba siendo asesinado por las huestes comunistas.

 

Del cine propagandístico es imprescindible, por supuesto, destacar el trabajo de Leni Riefenstahl en El triunfo de la voluntad (1935), sobre el congreso de Nuremberg del partido nacionalsocialista. La directora no engaña, y ya en los créditos lo deja claro: “Realizado por orden del Führer”. Al igual que Olimpia (1938), el documental de los Juegos de Berlín, que es un sensacional monumento al culto al cuerpo, una fusión de la cultura grecolatina con la Alemania nazi.

 

A Riefenstahl también le debemos la menos conocida Tierra baja, rodada en gran parte en España y que consiguió la admiración de Jean Cocteau: “La poesía de la cámara no tiene igual y la película posee estilo”.

 

Lo más repugnante del cine nazi, por sus espeluznantes consecuencias, se encuentra, sin duda, en las películas antisemitas. Y en especial en tres producciones del año 40, conocidas como la Trilogía judía.

 

Los Rotschild (Erich Waschneck) es la historia de la emblemática familia, la esencia de la “Internacional judía” (de la que por cierto ya había hablado el capitalista Henry Ford), que multiplicó su fortuna, en la versión nazi, con la venta de armamento en la Primera Guerra Mundial. “Sólo se puede hacer mucho dinero con mucha sangre”, sentencia uno de los personajes de la película.

 

La más mitificada -que todavía revuelve las tripas a quienes tienen oportunidad de verla- es sin duda El judío Süss (Veit Harlan), la cinta más taquillera del III Reich, vista por más de 20 millones de espectadores. Goebbels echó el resto en esta gran superproducción, con los actores más populares y con una factura técnica impecable. Todo para presentar al judío no sólo como un bufón, como solían, sino también como un ser “sucio, miserable, mentiroso, salvaje y astuto”. Son sólo algunos de los adjetivos recogidos del film por el autor de este estudio.

 

Cierra la trilogía El judío eterno (Fritz Hippler), un documental sobre la historia del pueblo errante, en el que se usan las más efectivas armas del montaje y la banda sonora para despertar con las imágenes un sentimiento de “repulsión y odio” hacia aquellos seres “animalizados, bárbaros y crueles que amenazaban desde dentro a la civilización aria”.

 

Alejadas de estos terribles mensajes, se encuentran pequeñas joyas del cine. Cabe destacar la comedia disparatada de ambiente cabaretero Victor o Victoria (1933), que inspiró el remake de Blake Edwards en 1982. Fue dirigida por el único realizador judío de la era nazi, Reinhold  Schünzel. Admirado desde la época muda por el propio Hitler, llegó a nombrarle “ario honorario” (Ehrenarie). En el 37 se exilió a EEUU y muchos le recordarán como el Doctor Anderson de Encadenados (Hitchcock, 1946).

 

La exótica Oro (Karl Hatl, 1934) es la historia de un científico utilizado por un ricachón para la masiva producción de oro -feroz crítica al capitalismo-, que provocaría inflación, paro y pánico. El filme recuerda mucho a la genial Metrópolis (Fritz Lang, 1927).

 

Allotria (Willi Forst, 1936) podría pasar por una auténtica screwball comedy, género en el que se especializó su director para no significarse en el asfixiante ambiente  goebbeliano.  La comedia de evasión está protagonizada por la gran estrella de star system nazi Renate Müller, muerta a los 31 años tras arrojarse por la ventana de un hospital, donde se recuperaba de una operación de rodilla. Esa fue la versión oficial. Aunque hay otras más verosímiles: su adicción a las drogas, su relación ilegal con un judío, o la persecución a la que la sometía la Gestapo por haber aireado la historia de su relación con el mismísimo Hitler, [en la que, por cierto, la virilidad del Führer quedaba cuestionada.]

 

Otra de las rarezas encontradas por Da Costa es Fährmann María (Frank Wysbar, 1936), “una pequeña joya del expresionismo”. Inexplicablemente se produjo bajo el régimen nazi, que había tachado esta corriente vanguardista de arte “degenerado”. La protagonista, Sybille Schmidt, fue marginada del cine tras la derrota. Cayó en las garras de la droga y una sobredosis se la llevó en 1955. Su vida inspiraría en 1982 a Fassbinder en La ansiedad de Veronika Voss. Fue, y es, una oportuna conexión con el “nuevo cine alemán” y casi con el presente, de unas películas que pueden y deben ser condenadas, pero jamás olvidadas.

 

FUENTE:

http://www.elmundo.es/cultura/2016/05/30/574ba8b8e2704efe0e8b4608.html

Sara X Does Mozart’s “Eine kleine Nachtmusik”

4 de mayo de 2016

Sara X Does Mozart’s “Eine kleine Nachtmusik”




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SOBER : ¿posesión? ley natural !

8 de junio de 2014

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BELLEZA DE LA MUJER

7 de junio de 2014

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Sobran las palabras…

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José Manuel Infiesta: “El gran error del arte contemporáneo es que ha querido destruir la técnica y el oficio”

3 de marzo de 2014

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José Manuel Infiesta: “El gran error del arte contemporáneo es que ha querido destruir la técnica y el oficio”
Publicado por: Guille Altarriba in Entrevistas 03/03/2014
Tal vez no os suene el Museo Europeo de Arte Moderno (MEAM), pero es una de las propuestas artísticas más interesantes de Barcelona ahora mismo por su planteamiento rompedor. Hace unos días nos abrieron las puertas en exclusiva del museo a Diario El Prisma y recorriendo las salas aparecieron unas cuantas preguntas que después le hicimos al director de este museo.
Si leísteis la otra entrevista que hicimos en el diario sobre arte, ahora encontraréis una visión totalmente distina. ¿Cuál de las dos posturas es mejor para entender el arte contemporáneo? Eso lo dejamos a vuestro juicio, lectores. De momento, hablamos con José Manuel Infiesta, director del MEAM.

El MEAM no sois un museo corriente. ¿De qué va?
El MEAM lo que pretende es un planteamiento filosófico. Este consiste en que el arte del siglo XX se ha caracterizado por la destrucción de la forma, por elevar la abstracción y la experimentación a algo sagrado, así como por la destrucción de los valores tradicionales. Pero ahora con el final del siglo vemos que el ciclo se da por satisfecho, la destrucción de la forma ya no da para más.
¿No queda ya camino por recorrer en esta dirección?
Cuando ya has destruido la forma, ya no hay más camino: está destruida y punto. Entonces la vida continúa, el siglo XXI sucede al XX y creemos que el arte se encuentra en una situación de esterilidad absoluta. Se está ahora en una situación poco menos que dictatorial en la que los poderes públicos mantienen este status quo de destrucción de la forma, de promoción de artistas absolutamente experimentales, de negación de las grandes generaciones de artistas jóvenes que hay que están buscando un retorno a los cánones clásicos, o a lo que ha sido siempre el arte: la figuración. En posturas más o menos revolucionarias, pero es ver que la destrucción del pasado no lleva a ninguna parte.

En este punto, me ha soprendido que muchos de los cuadros que tenéis aquí en el MEAM son revisiones de temas antiguos.
Sorprende mucho cuando hablas con estos artistas –que muchos tienen veinticinco años-, porque parecía que tenían que ser gente mentalmente muy joven y en cambio sus grandes maestros son Rembrandt o Velázquez. Son artistas que valoran lo que era la pintura de verdad y dicen “chico, es que no se ha vuelto a pintar como pintaban estos maestros”. Hay que reconocer lo que vale y crear a partir de ahí un arte nuevo, un lenguaje nuestro. Es decir, no hay que copiar a los grandes maestros, pero lo que no se puede hacer es negarlos. Es una postura absurda.
Al final, Tristan Tzara quería destruir los museos, pero Tristan Tzara está muerto y los museos están más visitados que nunca. Es una irrealidad, es una fantasía del siglo XX que se sigue manteniendo pero en la que el gran público ya no cree. El arte contemporáneo se está encerrando en sí mismo y adoptando una postura de represión. Es decir, tú no puedes ir a ARCO y llevar cualquiera de los cuadros que hay en el MEAM porque no te dejan, está prohibido. El jurado de ARCO no te acepta que tú lleves esta obra ahí. Todo esto es un montaje que se va aguantando pero que poco a poco se va resquebrajando. Si algo hemos descubierto nosotros es que la generación de artistas jóvenes es brutal. Se ha dicho que asistimos al final de un oficio, al final de la pintura… Y como has podido ver en las salas del museo, esto es mentira, hay cantidad de gente que pinta extraordinariamente. Precisamente en el último concurso de arte figurativo que organizamos desde la Fundación, Antonio López –que era miembro del jurado- dijo que “aquí hay unos 30 cuadros que podrían estar expuestos con toda dignidad en cualquier museo del mundo”, y eso no había pasado nunca hasta ahora: que artistas jóvenes pudieran volver a estar a la altura de los grandes clásicos. Son los pioneros en recuperar esa noción del Arte con mayúscula.

¿El arte contemporáneo tiene algún valor entonces?
Bueno, eso depende del valor que le dé cada uno… Para mí no tiene ningún valor. Aunque hemos de matizar eso de “arte contemporáneo”: hoy en día aún se considera a Picasso o Miró arte contemporáneo y han pasado ya más de cien años… Para mí esa ruptura de la forma queda ya como un hecho histórico que no da más de sí. Es decir, para mí un váter puesto en la sala de exposiciones como hizo Duchamp no tiene ningún valor. O más bien tiene valor artístico el hecho rompedor de colocar un váter en la sala de exposiciones, pero una vez acabada la exposición, esa pieza no deja de ser un váter corriente. ¿Por qué ha de seguir costando una millonada si ya no tiene ese sentido artístico? El que le quiera dar valor, se lo da, y el que no, pues no. Es una cosa totalmente subjetiva. Un cuadro tiene valor de por sí, un váter, no.
¿Lo que le da valor al arte es la técnica entonces?
No, lo que le da valor al arte es el efecto subjetivo del que le quiera dar valor. Hay muchas fundaciones de grandes entidades que en los 70 y 80 compraron grandes construcciones como un montón de arena con unas sillas y una pala, o unas cajas… Eran construcciones que valían medio millón de euros o un millón, que estaban en la Bienal de Venecia y estas ferias… Hoy en día estas entidades tienen estas construcciones en un almacén contabilizadas por un millón, o medio millón… Pero lo que hay allí es un montón de arena, unas sillas y una pala. ¿Realmente qué es lo que vale un montón de arena con sillas y pala, si lo quisieran vender? Pues valdrá diez euros, pero en sus libros de contabilidad consta quinientos mil. ¿Vale quinientos mil o vale diez? Para mí es evidentemente y descaradamente un montaje, una gran manipulación del arte que ha servido para que una gran clase financiera y una gran clase poderosa se hiciese millonaria manipulando el arte contemporáneo.

¿Pero es arte o no es arte?
Yo no soy quién para decir si esto es arte o no es arte: yo sé que a mí una obra de ese tipo no me dice nada. Lo que digo es que hay un agravio comparativo entre, por ejemplo, un cuadro de Jackson Pollock –que vale fortunas- y alguno de los que tenemos por aquí en el museo, que valen poquísimo y que para mí tienen una carga artística brutal. Se está pagando un nombre, no una obra de arte. Se está pagando una firma. Un cuadro de Jackson Pollock si en vez de hacerlo él lo hiciese Jacobo Alcalde valdría 3000 euros, y el cuadro sería el mismo. Un cuadro de Jacobo Alcalde vale 5000 euros y para mí es extraordinariamente mejor que cualquiera de Pollock. Aún así, yo no soy quien para decir si lo de Pollock es arte o no es arte, pero lo que sí que puedo decir es que no vale lo que cuesta. Pero esto son juicios apriorísticos, en el momento en el que yo quisiese imponer mi criterio cometería el mismo error que han cometido ellos: imponer una dictadura formal en el arte y decir qué vale y qué no vale. Es terrible pero es lo que han hecho: un Henry Moore vale cien mil veces más que un Despío o un Burdel, y estos eran escultores extraordinarios del siglo XX. ¿Quién decide esto? Evidentemente, no es el gran público, porque al gran público le sigue gustando más un Despío, un Burdel o un Rodin que no un Henry Moore.

Ahora que habla de Rodin, visitando el museo he visto la escultura “Bye Bye Rodin” y no acabo de entender su título…
El autor es un escultor andaluz de 27 años -un gran escultor- y ha desarrollado su obra influido por Rodin. Tiene quince o veinte piezas extraordinarias influenciadas por Rodin, y ha llegado a un punto en que él se da cuenta de que no puede seguir por este camino y esta es la última obra que hace. De ahí el título: “Bye Bye Rodin”, porque quiere iniciar un camino nuevo, pero él no sabe cuál será. Lo que sí que sabe es que no puede seguir imitando a Rodin, tiene que hacer su propia andadura.
Esta es en realidad la filosofía del MEAM, ¿cierto?
Exactamente. Es todo un ejemplo de cómo un chaval de 27 años que es muy bueno –que no se cotiza, por supuesto, pero que para mí es extraordinario- está empezando a hacer su propio camino. Lo que es brutal es que al mundo del arte oficial esto no le interese para nada. En este sentido, la reacción del público es muy significativa. Cuando la gente sale del MEAM se queda asombrada. La gran pregunta siempre es “¿Y de dónde sale todo esto? ¿Y por qué no lo hemos visto en otras partes?” Y eso es un hecho real, ¿por qué a la gente esto le encanta, por qué no lo hemos visto en otras partes y por qué esto no puede estar en otras partes? Si son artistas de Madrid, de Sevilla… ¿Por qué no pueden estar en museos de Madrid o en Sevilla?
¿Este es el único museo de este tipo en España?
En España y te diría que también en Europa. Porque todo lo que es arte contemporáneo se identifica con lo que es experimentación, como en el MACBA -el Museu d’Art Contemporani de Barcelona-. El MACBA para mí es una gran caja vacía. El hall de ese museo es el doble de grande que todo el MEAM y no hay ni una sola obra de arte… Es decir, con la mitad de su hall nosotros hacíamos un museo y ellos hacen una caja de aire. Ellos tienen un presupuesto de un millón de euros al mes para poder sobrevivir, nosotros tenemos entre treinta mil, cuarenta mil euros al mes y nuestra actividad es mayor que la del MACBA. Las comparaciones son terribles, porque además nosotros no tenemos ningún apoyo, ninguna ayuda ni ninguna subvención. Para mí, es la dictadura de la forma.

¿Y le queda futuro a esta dictadura de la forma?
Hombre, yo espero que no. Si creyese lo contrario, sería mi desesperación. La prueba es que no hay público: si tú vas a la Fundación Tàpies, por las mañanas verás a dos o tres colegios que van, y si vas a horas que no haya colegios, estarás solo en ese lugar. El público no va. Ahora, el día que haya que hacer una gran ceremonia, habrá allí un cuadro de Tàpies; el día que el gobierno catalán se reúna, estará presidido por un cuadro de Tàpies; el día que se nombre hijo ilustre a un gran artista del país, estará el señor Tàpies… pero el día que haya que hablar de lo que a la gente, al público, le gusta, no estará Tàpies.
En este sentido, podemos hablar de una desconexión entre el arte oficial y la percepción del público…
Totalmente. Desde mi punto de vista, hay una gran desconexión entre los intereses creados por los poderes políticos y los poderes financieros y la realidad del gusto de la gente. Pero esto no solo pasa en artes plásticas, en música ha pasado también.

Entonces, la pregunta que surge es ¿por qué? ¿por qué se sigue manteniendo esto en contra del gusto del público?
Bueno, habrá que ver el valor de la obra que hay, el valor del montaje que se ha hecho cuánto vale, habrá que ver las grandes fortunas que se han hecho con estas obras… Supongo que hay que conservar un status quo, y no solo a nivel español, sino mundial. EEUU es el gran centro del mundo de estas obras. También, por contra, EEUU es el gran centro de la renovación a nivel artístico, de la vuelta a la figuración.
Es lo que sería Don Eddy, ¿no? La exposición temporal que tienen ahora mismo en el MEAM.
Exacto. Don Eddy es uno, pero también está Lisa Harper o cantidad de artistas americanos que están teniendo un éxito brutal. Don Eddy pertenece a la generación de los hiperrealistas americanos, la de los años 70 u 80 que hoy en día son un clásico. Fueron como una reacción a la situación de caos del arte y fue una cosa divertida, bonita, simpática… Fue querer convertir la fotografía en arte, y es que en ese momento la fotografía no se consideraba como tal. Fueron unos de los que lograron eso, y lo hicieron no a través de la fotografía en sí, sino utilizándola para crear la obra de arte. De esa generación quedaron unos cánones que han servido para el arte de finales del siglo XX, para el hiperrealismo con pintura y utilizando métodos que entonces eran nuevos, como los aerógrafos.

Pero cuando vemos un cuadro hiperrealista que es indistinguible de una foto, ¿qué sentido tiene? ¿No sería lo mismo ampliar la fotografía e imprimirla?
De hecho, a mí el término “hiperrealista” no me gusta: mi museo no es de “arte realista”, mi museo es de “arte figurativo”. Dentro de la figuración, sí que es cierto que hay una parte que es -un poco como reacción a la abstracción- que consiste en una exageración de la figuración hasta términos fotográficos. Yo creo que es una reacción humana, natural, es como decir “¿Nos han obligado a destruir la forma? Pues vamos a demostrar que se puede pintar la figura mejor de lo que se ha pintado nunca”. La fotografía, en este sentido, es un medio para llegar a este extremo. Obviamente, si el cuadro pintado es igual que la foto, ¿para qué quieres el cuadro?, pero estos artistas buscan superar la fotografía, no imitarla. Se busca que el resultado sea menos frío que una foto, que sea más expresivo, más brillante…
Paseando por el MEAM, he visto algunos cuadros que me han llamado la atención. Por ejemplo, en este sentido que apuntas, hay uno que se llama “La crisis” bastante interesante…
Este cuadro es de Mikel Olazábal, un pintor muy subyugado justamente por toda la mística española de la conquista y todo eso. Pero fíjate que ese cuadro -que representa a unos conquistadores españoles del siglo XVI- se llama “La crisis”. ¿Qué quiere decir con eso? Él te está explicando que “crisis” era aquello, no lo que tenemos ahora. Ahora nos quejamos de que hay crisis y tienes un coche, y gasolina, y comiendo pollo a l’ast, y yendo al cine o a bailar con tu novia. No, la crisis era estar con una armadura en medio de la selva sin nada que comer, sin nada de qué vivir, avanzando durante siete años… Aquello era crisis. Entonces la propia pintura te está planteando un problema filosófico, que es que te estás quejando, porque somos unos mierda en comparación con aquellos hombres. Aquellos hombres, aunque su crisis era mayor, tenían unos ideales: estaban conquistando el mundo. La pintura, con el propio título te lleva a toda esta serie de divagaciones.

Ahora que hablas de ideales, sí que me he dado cuenta mientras pasaba por las salas de que no hay nada de arte sacro…
Sí, aunque aquí hay una cierta influencia de mi ideología personal, ya que al fin y al cabo soy quién ha hecho el museo. A mí el tema sacro, el tema religioso, simplemente no me interesa, lo considero superado. Otro te podrá decir lo contrario, pero yo creo que el mundo moderno ha superado el concepto religioso. Aunque yo creo que el arte en sí ya es un tema sacro. Al hombre contemporáneo yo creo que se la ha quedado pequeña la religión, pero el que tiene sensibilidad, el que tiene un concepto de la ética, sustituye la religión por el arte. Ya dijo Wagner que el arte puede ser la religión de los nuevos tiempos. El arte del MEAM puede llegar a ser sacro, aunque no sea religioso, ni católico, porque hay artistas aquí que están dando la vida por unos ideales, y esto me parece igual de sacro que el que da su vida por unos dogmas. El concepto de ética creo que está muy presente en nuestro museo y en el comportamiento de nuestros artistas, porque a ellos les sería más fácil hacer otro tipo de arte, el arte oficial, en el que serían maestros.
Su trabajo va en este sentido…
Sí, mira, hacemos un concurso de arte figurativo que ya va por su 7a edición en el que más del 60% de los participantes no son españoles. Esto significa que estamos creando una gran corriente internacional. Es un proyecto muy potente: tenemos una fundación, hemos abierto un museo, hay un concurso internacional, el año pasado abrimos una academia: la Barcelona Academy of Arts, que es la primera vez en España que una academia enseña pintura y dibujo con los cánones del siglo XVIII, con los modelos y las formas de trabajar de esa época, y que está vinculada a las otras cuatro únicas academias de este tipo que hay en todo el mundo: Florencia, Nueva York, Toronto y Los Ángeles. Tenemos otros proyectos en marcha de abrirnos a exposiciones itinerantes en museos europeos.

Sin embargo, toda esta corriente de arte formalista del que se quejaba surgió en su inicio como reacción al arte de las academias. ¿Abrir una academia es como una contrarreacción a la reacción?
A ver, yo personalmente soy muy antiacadémico, considero que el arte no ha de ser académico, pero eso no quiere decir que no haya que saber la técnica. Es decir, antiguamente un escultor tenía su taller con aprendices que trabajaban allí y aprendían el oficio. Eso era la academia: aprender el oficio. Cuando ya lo dominaban, se independizaban y montaban su propio taller. Ser enemigo de la Academia en tanto que enemigo de la rigidez, del formalismo, no significa que no hayas de aprender el oficio. El gran error del siglo XX es que ha querido destruir la técnica y el oficio. Lo que es un error es pretender pintar sin saber pintar: eso es una petulancia y una arrogancia increíbles. Aunque el concepto de academia no me interesa, es necesario. Sin eso, no hay arte.
Por tanto, como conclusión, ¿qué diría?
Que hay falsos revolucionarios que niegan la academia, pero lo que están demostrando es que son unos ignorantes: los verdaderos revolucionarios han respetado el pasado. Han respetado a los grandes hombres del pasado, han respetado la estética y la ética. Y sobre esa base, han sabido volar. Han sabido construir, no destruir; construir desde una base. Si no tienes base, eres una barca en el océano que no sabe adónde va.

FUENTE:
http://diarioelprisma.es/jose-manuel-infiesta-el-gran-error-del-arte-contemporaneo-es-que-ha-querido-destruir-la-tecnica-y-el-oficio/

10 COMENTARIOS:
Miguel Enrique Gamez Gomez
07/03/2014 at 18:07
Para qué dar vueltas estamos donde empezamos, la abstracción absolutista y tajante ya no da más. Es la fábula personificada y viva “El traje nuevo del emperador”, y quieren negarle al público su capacidad de pensar y decidir, pues lo que se mira y no se entiende si se puede juzgar. Se respeta y reconoce a los pioneros que nos llevaron hasta el límite de esta filosofía, pero nos llevaron al límite de lo soportable, al borde del precipicio donde ya no existe un milímetro de camino. Así que debiéramos conformarnos con sólo imitarlos, pues no existe tan siquiera otra orilla en la que pudiéramos pensar para poder construir un puente y llegar a ella para continuar.

Responder

José Manuel García “Jomi”
06/03/2014 at 14:46
Excelente articulo. Yo no creo que nada sustituya nada, sino más bien todo se añade, y tampoco creo que esté todo dicho en ningún campo, ni abstracción, ni figuración. Gracias.

Responder

Carlos Avilés
06/03/2014 at 08:30
Interesante saber que aun existen personas que apoyan la técnica figurativa para seguir legitimando la pintura tradicional. Eso está bien, cada grupo tiene derecho de defender su espacio, pero lo que me parece cuestionable es la posición fanática e intolerante con respecto a otras formas de creácion desarrolladas en el siglo XX. El “arte moderno” y su hijo el “arte contemporáneo” vinieron para quedarse ya que son el espejo de la tecnología de la imagen y de los adelantos científicos fuera de la mímesis. Así como la “perspectiva” en la pintura era la última técnica del Renacimiento agrario y premoderno, el video y la instalación responden a las nuevas formas de vida pos-industrial donde todo se fragmenta y es nómada. En fin, el arte moderno tiene su historia, principios y métodos y hay que conocerlo para poder apreciar y leer las obras experimentales en los museos y las ferias de arte. Mucho se ha escrito sobre este tema por eso hay que informarse.

Responder

Miguel Enrique Gamez Gomez
06/03/2014 at 18:15
Yo estoy convencido de que el arte se ha delimitado a un grupo selecto y reducido de ilustrados, olvidando sus orígenes que fueron la necesidad del hombre de comunicarse con los demás. Todavía en el mundo hay países tercermundistas, donde existe analfabetismo y los cuales no comprendemos en la gran mayoría de las veces el sentido de la obra o la idea principal de esta, porque tanta abstracción nos resulta aunque nos lo expliquen o platiquen indescifrable. Y esto nos relega del grupo de los entendidos y nos aísla en nuestro razonamiento mediocre. Que tiempos los de antes donde un cuadro o una imagen podían unir ideales y formar una revolución, esa si que era comunicación semejante al facebook de hoy. lo que los menos entendidos queremos es que se nos incluya en la comunicación no que se nos relegue de ella.
Miguel Enrique Gamez Gomez
07/03/2014 at 17:52
Para qué dar vueltas estamos donde empezamos, la abstracción absolutista y tajante ya no da más. Es la fábula personificada y viva “El traje nuevo del emperador”, y quieren negarle al público su capacidad de pensar y decidir, pues lo que se mira y no se entiende si se puede juzgar. Se respeta y reconoce a los pioneros que nos llevaron hasta el límite de esta filosofía, pero nos llevaron al límite de lo soportable, al borde del precipicio donde ya no existe un milímetro de camino. Así que debiéramos conformarnos con sólo imitarlos, pues no existe tan siquiera otra orilla en la que pudiéramos pensar para poder construir un puente y llegar a ella para continuar.
barayon
06/03/2014 at 03:58
un excelente articulo, felicitaciones

Responder

Hidari Ortiz
06/03/2014 at 00:52
jajajja resentidos–

Responder

Miguel Enrique Gamez Gomez
06/03/2014 at 18:53
Su comentario me recuerda a una gran y hermosa fábula “EL TRAJE NUEVO DEL REY”
charlie-
05/03/2014 at 20:31
¡Dios mío, qué ganas tenía de escuchar a alguien hablando de Arte con sentido común!

Responder

cecilia gutiérrez
05/03/2014 at 18:24
Excelente nota! felicitaciones! me encantó!
FUENTE:
http://diarioelprisma.es/jose-manuel-infiesta-el-gran-error-del-arte-contemporaneo-es-que-ha-querido-destruir-la-tecnica-y-el-oficio/#comments

Sandra, la mujer de labios rojos

31 de diciembre de 2012

En Andalucía, que en tiempos más antigos, en la época romana se llemó Bética, nacen mujeres bellas y muy “salerosas” –palabra muy apropiada aquí–, como por ejemplo la luminosa Sandra GG…  No digo sus apellidos de alcurnia castellana, como las históricas y monumentales ciudades de Úbida y de Baeza, donde pasé días felices…

…Pero  Sandra me dijo, cuando la saludé recientemente en Madrid, que es de Sevilla –creo recordar—, la Hispalis romana!,… y Sandra me pareció una dama romana, por su elegancia en el vestir y en su sutil maquillaje, del que me llamó la atención el sugerente contraste entre su piel blanca y su boca roja, como una rosa o como una fresa, como diría el poeta.

Su nombre de origen griego, me dijo ella… significa “protectora del hombre”. Ciertamente yo ya lo sabía… y verdaderamente, es un nombre muy adecuado para toda mujer que sea una buena y muy grata compañía de un hombre. Es como una esposa ideal.

Supongo que  Sandra me va a permitir que publique aquí algunas de sus fotografías…[ Si tienes algún inconveniente, amiga Sandra, sólo tienes que decírmelo por correo]. Espero que te guste, amiga Sandra, esta semblanza sobre tí, que pretende ser un regalo de Navidad y de Año Nuevo para que tengas mucha suerte y éxito en tu trabajo en el año que pronto empezará, dentro de dos horas…

Recibe un cariñoso saludo de  Julio Sanz

sandra menos 8

SANDRA2

Te lo digo al revés para que me entiendas…

7 de septiembre de 2012

filosofando … 7  sept 2012

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Arno Breker

12 de mayo de 2012
Arno Breker no es, como algunos le llaman, “el decorador de la barbarie nazi”, o el fetiche de Hitler. Eso es reducirlo a demasiado poco, pues su arte trasciende de todas las épocas. Fue sin duda el escultor más importante del siglo XX y uno de los grandes genios que ha podido dar un vientre al mundo, un hombre que le da valor al propio arte en oposición a la miserable cosecha artística que triunfó en aquel siglo y que domina el que vivimos hoy, que de valor bien poco tiene.
La estética es un valor y no hay que degenerarlo, o, mejor dicho, no debe ser degenerado, pues lo degenerado es arte también, expresión de que el hombre cae. Y eso lo entendió a la perfección el movimiento nacionalsocialista… y el fascista, le pese a quien le pese, pues qué fueron esos movimientos, casi por encima de todo, que el ser de un movimiento artístico. De Breker hasta Leni Riefenstahl, desde las coreografías marciales a la propia moda (trajes y uniformes de los oficiales y soldados…), de las antorchas a los diseños de las propias armas, etc., todo obedecía a un valor estético, a un concepto de belleza que iba más allá de lo propiamente superficial, y que conformaba en sí casi un valor espiritual, pues qué es la belleza sino la perfección y la simetría estéticas, un consuelo para el espíritu, un principio que da orden allí donde se agitan los monstruos que pueden perturbarnos. El arte como ideal estético debe significar orden, y la belleza no otra cosa que el orden, el equilibrio.
Y volviendo a Arno Breker, su obra me transmite ese orden, ese perfecto estado de cosas que me hacen sentir ante una verdadera obra de arte que trasciende de lo propiamente material. Lo heroico y lo grandioso, todos esos valores  nobles,   todo aquello se encontraba en las manos de Arno Breker… y lo plasmó.
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Wolfgang Willrich !!!

16 de enero de 2012

Born in Goettingen on 31st March, 1897, Wolfgang Willrich came from a long line of farmer stock from Lower Saxony and Pomerania. His father, the Hellenist Hugo Willrich, taught classical philology at the University of Goettingen and had several preachers as ancestors.

(…)

 In 1944 the Oberkommando des Heeres assigned him the new theme of “That’s Why the German Soldier Fought”, which, because of the German defeat, only appeared under that title as a book in Buenos Aires in 1949. In 1945 Willrich was taken prisoner by the Americans and interned in a camp at Normandy, where his health deteriorated. Undernourished and sick, he was transferred to an American military hospital at the end of 1945, and in 1946, released.

During his imprisonment he painted the portraits of numerous American officers. In Goettingen he was reunited with his wife and three children, who had been evacuated from Berlin in the last days of the war. His house had been plundered, and the greater part of his work stolen or destroyed. During 1946 and 1947 he tried to resume earning a living as an artist, despite steadily worsening health. He managed to complete a three panel anti-war painting for his former high school; and began an autobiography (“Aus Freude am Schoenen”), which was only completed by his wife Charlotte in 1987. On the 18th of October, 1948, after a months long hospital stay, he died of cancer.

….1943….

1940…?

….1916…


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