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Los Protocolos de los sabios de Frankfurt (1): Espartacus en Sion

22 de junio de 2019

Los Protocolos de los sabios de Frankfurt (1): Espartacus en Sion

24 marzo 2019

Los Protocolos de los sabios de Frankfurt (1): Espartacus en Sion

Laureano Benítez Grande-Caballero.- En la madrugada del 30 abril de 1776 ―«la noche de Walpurgis»―, en un bosque próximo a Ingolstadt (Baviera, Alemania), a la luz de las antorchas, cinco personas se reunieron para fundar una nueva orden secreta: los «Perfectibilistas», o «Illuminatis». Al frente de ellos estaba Adam Weishaupt (en la imagen), un ex sacerdote jesuita alemán de origen judío.

En esa reunión se fijaron las reglas por las que se regiría la nueva orden iniciática, cuyo objetivo era difundir el verdadero conocimiento, o iluminación, sobre los fundamentos de la sociedad, el estado y la religión, liberando progresivamente a los cristianos de todos los prejuicios religiosos, y creando «un Estado en el que florezcan la libertad y la igualdad, un Estado libre de los obstáculos que la jerarquía, el rango y la riqueza ponen continuamente a nuestro paso», y con ello «no tardará en llegar el momento en el que los hombres sean libres y felices».

Bajo el sobrenombre de «Spartacus» ―ya que afirmaba ser un libertador de la conciencia humana, arrancando al hombre de los dogmas y las religiones que lo esclavizaban―, la orden creció rápidamente, generosamente financiada por el plutócrata judío Mayer Amschel Rothschild, pero en apariencia desapareció cuando fue prohibida en el estado de Baviera, en 1784. Sin embargo, no sucedió lo mismo al otro lado del Atlántico, ya que en 1785 se fundó la «Logia Colombia de la Orden de los Illuminati» en New York, en la que figuraba como miembro el mismo Thomas Jefferson. De esta logia derivó la Orden de Los Illuminati en Estados Unidos, que a inicios del siglo XX se le conoció como «Grand Lodge Rockefeller».

Desde entonces, se ha mantenido constante la presencia de Los Illuminati en Estados Unidos, subsumidos en sociedades iluministas como «The Order», «Skull and Bones» ― fundada en la Universidad de Yale en 1832―, y «The Shriners», de 1870.

Pero lo más sorprendente de la supuesta presencia illuminati en Estados Unidos es que algunos de sus símbolos aparecen en su sello y en el reverso de los billetes de un dólar: el «ojo que todo lo ve», u «ojo de la providencia» ―símbolo también usado por la masonería para representar al Gran Arquitecto del Universo― que aparece coronando una pirámide truncada de 13 escalones, que, aunque parezca indicar los trece estados originarios de la nación americana, también son precisamente los grados de iniciación de los illuminati. Muchos de los símbolos, tanto del sello como del billete, están asociados a este número, de clara resonancia ocultista.

Símbolo ‘Illuminati’.

Bajo la pirámide, figura la leyenda «Novus Ordo Seclorum» ―«Nuevo Orden Secular»―, que no es difícil traducir como «Nuevo Orden Mundial».

Sin embargo, donde es más factible ver la presencia de simbología illuminati es en el búho que aparece oculto en la esquina de la filigrana de la derecha, en la parte superior izquierda del escudo que rodea el nº 1, ya que este animal es como la «mascota» illuminati, pues estaba asociado a la diosa de la sabiduría, Minerva, ya que sus ojos siempre abiertos que penetran en la oscuridad simbolizan la búsqueda del conocimiento. Precisamente, algunos grados de iniciación illuminati se llaman minervales.

El diseño del sello se aprobó el 20 junio 1782 en el Congreso de los Estados Unidos, y después fue introducido en el billete de dólar en 1935 por el presidente Roosevelt, masón del grado 32 del rito escocés, y también miembro de los Shriners.

El programa illuminati ―tal y como lo exponía Nesta Webster (1876-1960), historiadora británica especializada en teorías de la conspiración― tenía los siguientes puntos:

– Abolición de la monarquía y de todo gobierno organizado según el Antiguo Régimen.

– Supresión de la propiedad privada de los medios de producción para individuos y sociedades, con la consecuente abolición de clases sociales.

– Abolición de los derechos de herencia en cualquier caso.

– Destrucción del concepto de patriotismo y nacionalismo, y sustitución por un gobierno mundial y control internacional.

– Abolición del concepto de la familia tradicional y clásica.

– Prohibición de cualquier tipo de religión ―sobre todo la destrucción de la Iglesia Católica Apostólica y Romana―, estableciendo un ateísmo oficial.

La pirámide con ojo, en el dólar americano

Este programa, como se ve fácilmente, constituyó la base de las revoluciones jacobinas y de la revolución rusa, y está en el mismo eje del pensamiento políticamente correcto que constituye hoy el fundamento de las ideologías izquierdistas-globalistas.

Asimismo, concuerda bastante en sus líneas maestras con el contenido de los famosos Protocolos de los Sabios de Sion, un documento en el cual se expone una supuesta conspiración sionista para el dominio del mundo, sometiendo despóticamente a los gentiles («goyim»). Fue publicado por primera vez en la Rusia zarista del 26 de agosto al 7 de septiembre de 1903, en el periódico de San Petersburgo Znamya («La Bandera»), bajo el título de Programa para la conquista del Mundo por los judíos. En 1905, los protocolos aparecieron insertos en una obra de Serguei Nilus, titulada «Lo grande en lo pequeño: el Anticristo considerado como una posibilidad política inminente». Esta obra se había publicado en 1901 y 1903, pero en estas sesiones no se incluían los protocolos. La edición de 1905 se titulaba «Está cerca la puerta… Llega el Anticristo y el reino del Diablo en la Tierra», y sería la versión que encontraría más amplia difusión.

La Orden de los Iluminati

Una opinión extendida considera que son un torpe plagio de la obra «Diálogo en el infierno entre Maquiavelo y Montesquieu», obra de Maurice Joly en la que se criticaba el gobierno de Napoleón III.

Su objetivo aparente era la justificación ideológica de las persecuciones que sufrían los judíos, y fundamentaba su origen en la transcripción de unas supuestas reuniones de los «sabios de Sión» ―desarrollada en el primer Congreso Sionista celebrado en Basilea en 1897― en la que éstos exponen su plan para hacerse con el poder mundial, conspiración que justificaba para sus autores que los judíos fueran perseguidos, por lo cual estos protocolos se consideran generalmente como un espúreo libelo antisemita.

La obra de Nilus se divide en 24 protocolos, cuyo telón de fondo parece ser la justificación del régimen autocrático zarista y la corrupción del liberalismo, pero que, vistos desde una óptica actual, exponen una planificación para el control del mundo que guarda una asombrosa semejanza con la estrategia conspirativa que la plutocracia globalista está implementando en la actualidad para el advenimiento del NOM, puesto que muchos de sus puntos programáticos son ya una auténtica realidad en nuestras sociedades, y constituyen los principales postulados de la ideología globalista «políticamente correcta»: libertad ficticia en la política, promoción de tendencias subversivas en la ciencia y el arte, guerras económicas, guerras mundiales y conflictos internos, revoluciones mundiales, derechos ficticios para las masas, establecimiento del comunismo, control de la prensa, corrupción de la política y de sus leyes, embrutecimiento de los jóvenes mediante una educación fundada en teorías y principios falsos, educación superficial y abolición de la libertad de enseñanza, promoción de distracciones para evitar la reflexión, destrucción del cristianismo y las demás religiones, descrédito de los sacerdotes cristianos, culto al dinero, manipulación y falsificación de la historia, control especulativo de la economía, crisis económicas y generación de deuda de los gobiernos por medio de empréstitos, gobierno mundial, destrucción de nacionalidades y fronteras, propagación del materialismo…

Imagen de Karl Marx, en 1870

Luego llegó un judío, llamado Karl Mordecai Marx, y, con estos postulados, creó los «Protocolos» del comunismo.

FUENTES:

Los Protocolos de los sabios de Frankfurt (1): Espartacus en Sion

Los protocolos de los sabios de Frankfurt (2): Marx en los infiernos

Los protocolos de los sabios de Frankfurt (y 3): la apoteosis del Señor de las Moscas


https://noticierouniversal.com/actualidad/los-protocolos-de-los-sabios-de-frankfurt-2-marx-en-los-infiernos/

Los protocolos de los sabios de Frankfurt (y 3): la apoteosis del Señor de las Moscas

20 de junio de 2019

Los protocolos de los sabios de Frankfurt (y 3): la apoteosis del Señor de las Moscas

Los protocolos de los sabios de Frankfurt (y 3): la apoteosis del Señor de las Moscas

17 junio 2019

Por Laureano Benítez Grande-Caballero.- La Historia de la Humanidad ha sido la crónica de una apocalíptica batalla entre el Bien y el Mal, entre la Luz y las Tinieblas, entre ángeles y demonios, entre Cristo y Lucifer, contienda que, aunque disfrazada de luchas de clases, de imperios, de élites plutocráticas, de religiones y razas, se inició con el big bang y en la actualidad ya se muestra a cara descubierta, sin máscaras ni cortinas de humo, en toda su crudeza armagedónica.

El movimiento gnóstico incubado en las esfinges, en los cenáculos de Sumeria, Babilonia y Egipto, de claro componente luciferino que les inyectaba la rebelión del hombre contra Dios como su más pura esencia, reptó sibilinamente enroscado en el tronco del cristianismo, como una mandrágora venenosa, que floreció en el humanismo renacentista, en el protestantismo, en la masonería, y que sistematizó su propuesta subversiva en los protocolos de los illuminati, los cuales fueron recogidos y ampliados por el satanismo marxista. Esta corriente destructora de la civilización cristiana desembocó en los Protocolos de los Sabios de Sion, y el conjunto de estas doctrinas luciferinas fue el dogma revolucionario que nutrió la revolución bolchevique.

Los luciferinos leninistas pensaron que la revolución recién implantada en Rusia, que había liquidado el imperio cristiano más grande del mundo, se extendería rápidamente a otros países, pero sus cálculos fallaron, ya que en la totalidad de Europa no se produjo la esperada movilización proletaria que dinamitara las democracias burguesas.

¿Por qué este fracaso revolucionario? La respuesta a este misterio de la acedía obrera la proporcionó el teórico marxista Antonio Gramsci (1891-1937), fundador del Partido Comunista italiano, quien estaba convencido de que la subversión comunista no se había producido en los países occidentales debido a que en ellos tenía un dominio absoluto la cultura tradicional fundamentada en el cristianismo, por lo cual era preciso exterminarla si se querían conseguir los objetivos revolucionarios.

El cristianismo era, según Gramsci, el freno mayor, el impedimento y barrera que no dejaba avanzar la revolución en Occidente. Para contrarrestar esto, Gramsci decía que había que extirpar por todos los medios la cultura cristiana occidental en un “combate cultural”, al que él llamaba “camino largo” o “marcha larga”.

Esta “marcha larga” debía dirigirse hacia todas las instituciones: universidades, escuelas, museos, iglesias, seminarios, periódicos, revistas, hoy día también televisión, cine, etc., desde donde se propague una anti-cultura que acabe con los cimientos y las convicciones de la cultura cristiana occidental para que la gente, una vez debilitada en sus convicciones, se adhiera a los ideales marxistas que antes habían rechazado de forma natural.

Como afirma el ex-analista de la CIA Roniel Aledo (https://www.actuall.com/ criterio/democracia/como-el-marxismo-cultural-de-la-escuela-de-frankfurt-invento-la-persecucion-al-disidente/): «Los hombres eran hombres y se comportaban como tales, las mujeres eran mujeres y se comportaban como tales, la gente creía en Dios, los europeos estaban orgullosos de su historia, los franceses seguían orgullosos de su imperio, los británicos seguían orgullosos de su imperio, los españoles seguían orgullosos de haber colonizado un nuevo mundo, todos daban por seguro que la cristiandad era la verdadera religión y las otras religiones falsas. Y todos seguían defendiendo que el “todo” Occidental […] era superior a las otras culturas.

Destruir la civilización cristiana tenía que ser, por consiguiente, el objetivo de un nuevo marxismo, el «marxismo cultural», corpus ideológico creado por Gramsci, encaminado no a asaltar palacios, ni a combatir en barricadas callejeras, sino a destrozar las sociedades cristianas infiltrándolas con ideologías corruptas, subversivas y pervertidoras. Este marxismo cultural constituye en la actualidad la ideología dominante del sistema mundo, la base del pensamiento «políticamente correcto» que ha provocado la degeneración del sistema mundo, orientado hacia el despotismo luciferino del NOM.

Estamos, pues, ante una metamorfosis de la cosmovisión marxista, ante un monstruoso alien incubado en el vientre del bolchevismo, sólo que su ámbito de actuación ahora, en vez de ser la agitación política, es la cultura y la sociedad.

En efecto, finiquitado el comunismo como movimiento político, debido al enorme descrédito con que le han desprestigiado sus fatídicas encarnaciones en algunos países ―apoteosis de gulags, checas, campos de concentración, purgas, carestías y genocidios―, el bolchevismo luciferino se ha travestido de pensamiento «políticamente correcto» ―es decir, sometido a las despóticas imposiciones de la ideología NOM―, que infecta la civilización occidental con el objetivo de destruir sus valores tradicionales.

Aunque muchos de sus principios ya estaban anunciados en el marxismo como movimiento económico y sociopolítico, el marxismo cultural es una ideología que tiene como objetivo subvertir los valores tradicionales y los principios fundamentales en los que se asienta una sociedad: familia, religión, sexualidad, raza, nación, arte, moralidad, tradiciones… Enraizado en lo que sus ideólogos llaman «progresismo», este movimiento acusa a los valores tradicionales de anticuados, represivos y opresivos, por lo cual aspira a su destrucción, creando las llamadas ―para decirlo con el lenguaje de George Soros, uno de los principales conspiradores del NOM― «sociedades abiertas», término acuñado por Karl Popper, el gurú ideológico del multimillonario judeohúngaro.

Así pues nace la teoría —después puesta en práctica con increíble éxito como vemos hoy día— de que hay que destruir todo (y a todos) lo que defienda o promueva el cristianismo, la familia tradicional, el rol natural del hombre y la mujer, las etnias autóctonas europeas, la superioridad de la literatura, arte, y música europea, la creencia en Dios, el orgullo en la historia europea —especialmente la conquista y colonización de otros continentes, culturas y religiones—, el heterosexualismo, y, en fin, todo lo que componía la cultura y realidad occidental cristiana.

Había que debilitar cual quintacolumna, desde dentro, la cultura de Occidente, debilitar la creencia en Dios, en la Ley Natural, en el orden natural de la sociedad y había que defender todo lo que fuera anti cristiano, anti Europa, anti Occidente».

Para llevar a la práctica la estrategia diseñada por Gramsci, surgió en Frankfurt en 1923 el «Instituto para la Investigación Social» o, simplemente, la «Escuela de Frankfurt» dirigida por el húngaro George Lukacs y financiada por Félix Weil, cuyos miembros eran casi todos neomarxistas judíos ―entre los que destacaban Max Horkheimer, Erich Fromm, Adorno, Habermas y Herbert Marcuse, y la proximidad a ella de Bertrand Russell y Albert Einstein―, y cuya base ideológica es una síntesis entre Marx y Freud. Identificado con el progresismo en todas sus vertientes, su principal instrumento de manipulación, control y censura es la llamada «corrección política».

Los principios «fundacionales» de esta escuela luciferinas eran los siguientes, y, aparte de su maldad intrínseca, causa verdadero pasmo al ver cómo casi 100 años después de su formulación hoy están tan de plena actualidad, que constituyen la ideología «políticamente correcta», es decir, la ideología globalista del NOM:

1. La creación de ofensas de racismo.
2. El continuo cambio para crear confusión.
3. La enseñanza del sexo y de la homosexualidad a los niños.
4. El debilitamiento de la autoridad de las escuelas y de los profesores.
5. Una inmigración enorme para destruir la identidad.
6. La promoción de la bebida excesiva de alcohol.
7. El vaciamiento de las iglesias.
8. Un sistema legal no fiable con prejuicios contra las víctimas de delitos.
9. La dependencia del Estado o de los beneficios estatales.
10. El control y la estupidización de los medios de comunicación.
11. El estímulo del quiebre de la familia.

En un estudio sobre la Escuela de Frankfurt publicado el 11 de diciembre de 2008 en el semanario católico The Wanderer, Timothy Matthews afirma que «Básicamente, la Escuela de Frankfurt creía que mientras un individuo tuviera la creencia, o incluso la esperanza de creer, de que su don divino de la razón podría resolver los problemas que enfrenta la sociedad, entonces la sociedad nunca alcanzaría el estado de desesperanza y alienación que se consideraba necesario para provocar una revolución socialista. Para socavar la civilización occidental, los judíos de la Escuela de Frankfurt pidieron la crítica más negativa y destructiva posible de todas las esferas de la vida.

Desestabilizar a la sociedad y ponerla de rodillas, diseñar el colapso, producir crisis y catástrofes, esto se convirtió en el objetivo de estos revolucionarios judíos mal adaptados y mentalmente disfrazados de intelectuales de alto poder».

Con estas premisas ideológicas, el propósito del marxismo cultural era destruir todo lo que hasta entonces había sido la Civilización Occidental: la cultura, la Ley Natural, los roles masculino y femenino, la creencia en Dios, todo lo pro-europeo, todo lo pro-cristiano. Real como la vida misma, hasta el punto de que causa verdadero pasmo comprobar el enorme éxito que ha tenido en Occidente esta ideología tan perversa.

A la vista de estos postulados, se puede comprender con meridiana claridad por qué una de las armas para inocularlos en las sociedades occidentales es el alevoso fomento de la inmigración masiva hacia ella de gentes del Tercer Mundo con culturas y religiones ajenas a las europeas, y la imposición totalitaria de leyes que discriminan positivamente a todas las minorías que practiquen valores no-cristianos.

George Lukacs ―un aristócrata judeohúngaro hijo de un banquero― explicaba así su objetivo: «Vi la destrucción revolucionaria de la sociedad como la única solución para las contradicciones culturales de la época… Tal volteamiento mundial de valores no puede ocurrir sin la aniquilación de los antiguos valores y la creación de otros nuevos por los revolucionarios». Lukacs desarrolló la idea de «Revolución y Eros», que consistía en usar el instinto sexual como un arma de destrucción, y llegó a formular un deseo que expresa a la perfección el diabólico objetivo del marxismo cultural: «Quiero una cultura de pesimismo… un mundo abandonado pro Dios»… para dárselo al Diablo, claro está.

Y Horkheimer, otro de sus miembros distinguidos, precisaba más ese objetivo revolucionario en su «Teoría Crítica»: «La manera de destruir la civilización occidental era el ataque sistemático a todos sus valores asociados a ésta».

Desde este punto de vista defendía, por ejemplo, la destrucción del matrimonio y la familia con hijos, afirmando que el matrimonio puede ser cualquier tipo de unión donde intervenga la atracción sexual sin ningún fin concreto —¿nos suena esto de algo?—. Según Horkheimer, la revolución no sucederá con armas, sino más bien de manera progresiva, año tras año, generación a generación.

En esa misma línea, Fromm decía que la masculinidad y la feminidad no eran reflejo de diferencias biológicas, sino que era imposición debida a la “opresión” que los heterosexuales ejercían en la sociedad. Cualquier parecido de esta afirmación con la sociedad actual no es mera coincidencia, como vemos, porque no es ninguna casualidad que el mundo actual asista a la demolición de la familia a través del feminismo misándrico y la LGTBI, sin duda la estrategia más importante para el NOM a la hora de conseguir el Gobierno Mundial para el Anticristo.

Según el mismo Roniel Aledo, otra de las ideas clave de esta corriente ideológica era considerar a las personas de cultura occidental como una clase opresora por naturaleza, a la vez que se establecía que «la nueva clase oprimida y buena por naturaleza está constituida por todos los individuos de cultura, religión y etnias no occidentales o por las minorías que contradicen en sus acciones y pensamiento lo tradicional cristiano: todas las razas no blancas, homosexuales, inmigrantes del tercer mundo, feministas, ateos “científicos”, musulmanes, etc.

Otro judeomarxista afín a la Escuela fue Willi Münzenberg (1889-1940), que fue el primer presidente de la Internacional Comunista de la Juventud en 1919-1920, quien propuso como protocolo revolucionario «organizar a los intelectuales y usarlos para hacer que la civilización occidental apestara. Solo entonces, después de que hayan corrompido todos sus valores y hayan hecho la vida imposible, podemos imponer la dictadura del proletariado».

Acusado de revisionista por Stalin, los esbirros del NKVD lo capturaron y los colgaron de un árbol. Lo de siempre.
Herbert Marcuse fue probablemente el teórico más importante del grupo de Frankfurt —junto con Erich Fromm—, y ya en su ensayo «Tolerancia Represiva» patenta la ideología de lo «políticamente correcto», que condena y persigue totalitariamente cualquier disidencia a los dogmas del marxismo cultural impuestos a través del lavado de cerebro a las masas esclavizadas.

Adormecida por la Gran Depresión y la II Guerra Mundial, el marxismo cultural explotó en la década de los 60, con la floración del movimiento hippie, su primera manifestación clara en la sociedad occidental, movimiento en el que estaban ya incubados muchos de los principios de la ideología globalista que hoy infectan el mundo: banalización del sexo, drogas, ecologismo, destrucción de la familia tradicional, filosofía «Nueva Era», pensamiento antisistema, etc.

A raíz de esta «explosión», Occidente lleva más de 50 años siendo lobotomizado en esos malévolos principios, a través de la enseñanza y los medios de comunicación, lobotomización que ha provocado una pavorosa decadencia de la civilización occidental.

Ésta se describe magníficamente en la obra de Peirs Compton «The Broken Cross» (La cruz torcida, 1981), donde se afirma que «Hay un sentir en el exterior de que nuestra civilización está en peligro de muerte. Es un despertar reciente… Porque la civilización declina cuando la razón se pone de cabeza, cuando lo malvado y abyecto, lo feo y corrupto, son convertidos aparentemente en las normas de las expresiones sociales y culturales… cuando la maldad, bajo una variedad de máscaras, toma el lugar del bien […] Nosotros, los de esta generación… nos hemos convertido en las víctimas dispuestas, inconscientes, o resentidas de tal convulsión. De ahí, el aire de inutilidad que nos ha impregnado, un sentimiento de que el hombre ha perdido la fe en sí mismo y en la existencia como un todo… Nunca antes el hombre ha sido abandonado sin una guía o compás…. divorciado de la realidad… sin religión» (p. 1-3) […] Vemos… la obra de un plan de siglos y deliberado para destruir a la Iglesia desde adentro. Aun así hay más pruebas de todo tipo sobre la existencia de esa conspiración de las que hay sobre algunos de los hechos comúnmente aceptados de la historia… La orquestación secreta, que se ha ocultado a los académicos, así como a la mente del público, ha sido el trasfondo o la fuerza impulsora de gran parte de la historia mundial» (p. 4).

El programa Illuminati, el Manifiesto Comunista, los Protocolos de los Sabios se Sion, los postulados de la Escuela de Framfurt… todo este corpus luciferino tiene su icono, su logotipo, su símbolo…

Ya lo decía el masón Conde de Maistre (1753-1821), quien durante quince años había sido masón: «Hasta ahora, las naciones fueron asesinadas por conquista, es decir, por invasión. Pero aquí surge una pregunta importante: ¿puede una nación no morir en su propio suelo, sin reasentamiento o invasión, al permitir que las moscas de la descomposición corrompan en el mismo núcleo aquellos principios originales y constituyentes que lo hacen lo que es?».

Las moscas, sí…Corrompida la civilización cristiana, infectada, degenerada, degradada y podrida por la ideología del marxismo cultural, su putrefacción atrae a las moscas, que revolotean implacables alrededor de una cabeza de cerdo descompuesta que simboliza Occidente en la actualidad: cuadro dantesco para el inminente Armageddón.
Moscas comandadas por Belcebú, su Señor, el Señor de Weishaupt, de Marx, de Lenin, de Frankfurt, del NOM…

FUENTE:

Los protocolos de los sabios de Frankfurt (y 3): la apoteosis del Señor de las Moscas

8 OCT. 2012: LA OLIGARQUIA MUNDIAL TOMA EL PODER

1 de noviembre de 2012

October 8, 2012 :   Coup dÉtat?      Putsch?     Golpe de Estado?

1 de noviembre de 2012 by

……..LOS “GOLPISTAS”…?

Mecanismo Europeo de Estabilidad (MEDE)…. GOBIERNO…. PUEBLO…

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Este blog, YRANIA,  reproduce a continuación  la parte principal de un artículo publicado en FILOSOFÍA CRÍTICA con el titular de

“La alta finanza sionista toma el poder en Europa“:

El putsch, que el carácter antidemocrático del Tratado de Maastricht y las instituciones comunitarias habían preparado a lo largo de décadas, es un hecho (denomínase MEDE la monstruosa criatura y nació el pasado 8 de octubre). Además, está provocando otros coups d’état, consecuencia de la fechoría matriz, en Grecia, Italia y… España. [01]

La denominada “crisis económica” ha sido provocada expresamente desde oscuros cenáculos y logias para poder implementar aquello que Naomi Klein denomina “la doctrina del shock”. Había que generar en Europa una “situación histórica” que legitimara el “estado de excepción” desde el cual argumentar “medidas extremas necesarias” que en condiciones normales la gran masa de la ciudadanía europea no aceptaría. Dichas medidas, de índole neoliberal, tienen como finalidad desmantelar el denominado “Estado social y democrático de derecho”, una carcasa propagandística construida después de la Segunda Guerra Mundial y concebida para evitar el avance del comunismo o el retorno del fascismo, pero en beneficio de la oligarquía occidental, no de “la gente”, como nos han hecho creer hasta hoy. Ahora bien, el montaje de cartón piedra, que jamás fue una democracia, ya no es necesario, sino harto molesto, un engorro para los planes oligárquicos de dominación mundial.

Se necesita, además, una Europa dócil, absorta en sus propios problemas económicos internos, de cara a los grandes acontecimientos que espéranse con fervor en Oriente Medio: la construcción de Eretz Israel (que, en la mente transtornada de los sionistas, debe preceder a la llegada del Mesías). La única amenaza política que por nuestros pagos pesaba sobre ese proyecto delirante era la posible reacción de los pueblos europeos en solidaridad con Palestina. Pero si conocemos el mismo tipo de miseria que las chozas del Brasil, quizá ya no tengamos ni tiempo ni ganas para ocuparnos de los lejanos y ajenos asuntos de la Tierra Prometida.

El golpe de Estado se concreta en el llamado MEDE (Mecanismo Europeo de Estabilidad), una suerte de FMI continental que eleva hasta cimas hasta ahora inéditas la naturaleza opaca, antidemocrática y bochornosamente oligárquica de las instituciones de la Unión Europea. Para que nos hagamos una idea de lo que el MEDE es, puede decirse que se trata de un instrumento de chantaje político, apoyado en la deuda soberana, que forzará a los Estados deudores a adoptar ciertas medidas económicas neoliberales si quieren seguir recibiendo créditos para pagar… los intereses de una deuda provocada por los propios prestamistas. [02]

El MEDE, vinculado al proyecto Euro Plus, o sea, al “fortalecimiento” de la moneda única, establece unos requisitos muy claros que incluso “El País” (órgano de Goldman Sachs) reconoce abiertamente con total desparpajo:

El Pacto por el Euro Plus consiste en una serie de compromisos que deben asumir los miembros del euro y los demás países de la UE que voluntariamente deseen suscribirlo para impulsar la competitividad (a base de la contención salarial), fomentar el empleo (reformas del mercado laboral); asegurar la sostenibilidad de las finanzas públicas (control del gasto en pensiones, sanidad y prestaciones sociales) y reforzar la estabilidad financiera (reforma de la supervisión y nuevas pruebas de resistencia a la banca). (El País, 26 de marzo de 2011).

Todo esto ha sucedido sin que la gente, en general, se entere o sea plenamente consciente de las implicaciones de hechos y noticias “sin importancia”, pero los políticos profesionales de la casta sí que se enteran (!vaya si se enteran!) y están actuando -ejemplar es el caso catalán– en consecuencia. Dentro del grupo de países que deben ser sometidos a la doctrina del shock, los siguientes después de Grecia e Irlanda son Italia y España. En estos momentos es España el Estado que se encuentra en el centro del huracán… Las veleidades secesionistas de Cataluña forman parte de los elementos tormentosos, pero todavía no está muy claro si la marca “España” va a seguir funcionando como hasta ahora o si la zona peninsular quedará fragmentada en micro-estados más manejables, entre ellos Cataluña y el País Vasco. En cualquier caso, el MEDE significa algo así como un gobierno económico de banqueros, pero un gobierno no electo y completamente “privado”. Organismo oligárquico neoliberal, sionista y criminal para el allanamiento del pueblo de Europa sería su definición más cautelosa.

El MEDE se puso en funcionamiento, como digo, el 8 de octubre de 2012. Según informa “El Triangle” el 19 de octubre de 2012,

(…) asumirá las competencias de gestionar el crédito en los estados miembros -el fondo de rescate-, y nacido con unas peculiares condiciones: sus propiedades y activos disfrutan de inmunidad total ante los estados de la UE y son ajenos a cualquier control de las instituciones de las democracias estatales; y sus integrantes -del director a cualquier empleado- están exentos de cualquier tipo de proceso legal por sus actividades vinculadas con el MEDE.

Nadie podrá investigar al MEDE. Sus miembros no rinden cuentas ante el poder judicial, pero gobiernan Europa. Más o menos como el rey de España, pero en este caso es el usurero el que toma el poder en todo el continente, y no precisamente como monarca constitucional, que reina “pero no gobierna”, sino como monarca absoluto. Es el triunfo de la alta finanza sionista pronosticado por  Hitler. Que quienes hoy mandan abonen con sus actos al archi-enemigo nazi es su mayor vergüenza. Los representantes políticos electos de la “democracia”, en primer lugar la casta anti-alemana de ocupación de Alemania (que trabaja activamente para que toda Europa odie a este país como causante y beneficiario “nazi” de la crisis, algo que ha podido verse en las manifestaciones de indignados de Grecia) son los únicos responsables de semejante ignominia, son ellos efectivamente quienes signan la entrega de sus respectivos estados a la oligarquía sionista transnacional. Para aquellos que sospechen que todo lo dicho es una exageración, nada menos que Jürgen Habermas, alguien poco sospechoso de fascismo (no como nosotros, asesinos SS convictos y confesos), ha afirmado que estamos ante un golpe de Estado financieroa ambos lados del Atlántico:

En su nuevo libro titulado Zur Verfassung Europas (Sobre la Constitución Europea) Jürgen Habermas, el miembro más relevante de la segunda generación de la Escuela de Frankfurt, describe cómo la presión de la crisis y la histeria de los mercados han aplastado la democracia dentro de la Unión Europea. El poder ha dejado de pertenecer a los ciudadanos y se lo han apropiado instituciones como el Consejo Europeo, cuya legitimidad democrática es bastante cuestionable. Habermas sugiere básicamente que los tecnócratas han llevado a cabo, eficaz y silenciosamente, un golpe de estado financiero. Está ocurriendo algo inesperado: un retroceso democrático a ambas orillas del Atlántico.

El MEDE culmina las tareas del Consejo Europeo en aplicación del Tratado de Maastricht: la imposición a Europa de la doctrina neoliberal, el fin del “modelo europeo” heredado, en última instancia, del fascismo (Keynes se limitó a plagiar a Hitler). Sólo le faltaba añadir a Habermas, pero ese hueco ya lo cubre Petras, quién es el autor o sujeto del golpe de Estado y sus relaciones con el sionismo. A ellas nos hemos referido en otras entradas y seguiremos ampliando la información con nuevas posts de la serie “Milton Friedman y la ideología oligárquica”.

Todo esto está pasando de verdad. No es un sueño. Despertad, compatriotas, o pronto será demasiado tarde. En la tiranía que se acerca, seréis esclavos, no hombres libres.

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ENLACE de la FUENTE ORIGINAL DE ESTE POST:

http://www.nacional-revolucionario.blogspot.com.es/2012/10/la-alta-finanza-sionista-toma-el-poder.html

FUENTE


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