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…la ideología de género niega la diferencia entre Varón y Hembra /por ALAIN DE BENOIST

15 de junio de 2018

Alain de Benoist

15 de junio de 2018

«Esto ya no es una mujer», titulaba provocativamente la revista Éléments, inspirada por Alain de Benoist. Una más que femenina Brigitte Bardot lo desmentía en la portada. El debate sobre la teoría del género está bloqueado porque los partidarios de dicha ideología… niegan su existencia. Según el movimiento gay, nunca ha habido tal teoría, pues lo único que pretenden, según ellos, es luchar contra la discriminación. La teoría del género, explican los militantes homosexuales, ha sido inventada por el Vaticano para hacer creer que existe un complot gay con misteriosos y sórdidos objetivos. Finalmente, ¿existe o no existe la teoría del género?

¡Por supuesto que existe! Autores como Judith Butler, Eric Fassin, Monique Wittig y muchos más, ¿qué son, sino representantes de la teoría del género, es decir, adalides de una teoría que pretende que las identidades sexuales no dependen en absoluto del sexo biológico o de la pertenencia sexuada? Pero esta teoría no es tampoco el resultado de ningún “complot homosexual”. Se basa en la idea de que la identidad sexual se deriva de una pura “construcción social”. Afirma que no hay, en el momento de nacer, ninguna diferencia significativa entre los niños y las niñas (postulado de neutralidad); pretende que el individuo no debe nada a la naturaleza y puede construirse a sí mismo a partir de nada (fantasma de autoengendramiento).

En cuanto a la discriminación, hay formas muy distintas de luchar contra la misma. Si la discriminación consiste en tratar desigualmente a los hombres y a las mujeres, soy por supuesto el primero que quiere que desaparezca. Pero hay que saber si la igualdad debe comprenderse como sinónimo de la mismidad. Con otros términos, hay que saber si, para restablecer la igualdad entre los sexos, se tiene que hacer desaparecer la diferencia entre ellos, cosa que obviamente no creo en absoluto. Ocurre lo mismo con los “estereotipos”, que no son sino verdades estadísticas abusivamente generalizadas. La forma en que algunos se imaginan que, para “deconstruir los estereotipos”, hay que arremeter contra las nociones mismas de lo masculino y lo femenino, revela que, por más que pretendan lo contrario, quienes así piensan, se adhieren al postulado básico de la teoría del género.

Muchos y muy diversos son quienes luchan contra la teoría del género. Lo mismo ocurre con sus argumentos. ¿Se deberían, a su juicio, evitar ciertos argumentos que pudieran tener un objetivo erróneo o hacer el juego del enemigo al que pretenden combatir?

Hay, en efecto, diversas formas de criticar la ideología de género. En mi libro Les démons du bien [Los demonios del bien], mi crítica es de índole exclusivamente intelectual: estudio esta ideología para saber cuál es su valor en cuanto a la verdad, constato que es nulo y digo por qué. En los ambientes católicos lo que se hace no es tanto una crítica de este tipo, sino una crítica moral. Se basa en el postulado de que la teoría del género pretende legitimar comportamientos sexuales que se consideran, de entrada, “aberrantes” o “anormales”, empezando por la homosexualidad.

Estoy doblemente en desacuerdo con esta idea. En primer lugar –y éste es un punto fundamental–, pienso que la teoría del género no pretende tanto justificar tal o cual comportamiento sexual como negar la diferencia entre los sexos, lo cual no es en absoluto lo mismo. Con lo que sueñan no es con la homosexualidad, sino con la indistinción.

Por otra parte, yo no efectúo ningún juicio moral sobre las preferencias o las orientaciones sexuales. No veo en nombre de qué formularía semejante juicio. La homofobia, así pues, sólo es para mí una estupidez más entre otras muchas. Lo que, en cambio, me parece importante es recordar que lo masculino y lo femenino existen independientemente de las orientaciones sexuales. Los homosexuales no constituyen en modo alguno un “tercer sexo”, por la sencilla razón de que sólo hay dos sexos. Los gais y las lesbianas son hombres y mujeres como los demás, con la particularidad de que tienen preferencias sexuales propias y de carácter minoritario. Pero “minoritario” nunca ha querido decir “menos natural”: una norma estadística no es lo mismo que una norma moral. Con todo ello quiero decir que no soy de los que sólo critican la teoría del género con la esperanza de volver al viejo orden moral.

Si bien es una insensatez pretender que las diferencias entre hombres y mujeres no existen o son irrelevantes para los roles sociales que desempeñan, tal vez sea cierto que se deben repensar, hoy, las funciones sociales de los hombres y mujeres. ¿Está usted de acuerdo? Y en caso afirmativo, ¿cómo las repensaría?

No cabe duda de que los roles sociales de hombres y mujeres han cambiado radicalmente en el curso de las últimas décadas. Mediante la integración de una amplísima mayoría de mujeres en el sistema salarial se ha ido borrando progresivamente la frontera entre una esfera privada femenina y una esfera pública masculina. El acceso a la contracepción, la legalización del aborto o, incluso, la disyunción entre las responsabilidades familiares y las atribuciones de índole sexual les han dado a las mujeres libertades cuya conquista no lamento en lo más mínimo. ¡No soy ningún nostálgico del patriarcado a la antigua, el cual nunca fue tan insoportable como en la “Belle Époque” de la revolución industrial y del auge de la burguesía! Creo, en cambio, que algunas de estas libertades han resultado, en parte, ilusorias. La posibilidad ofrecida a las mujeres de trabajar fuera del hogar, por ejemplo, ha constituido a la vez una liberación y una alienación (a favor del sistema capitalista). Y a quienes más ha beneficiado la “revolución sexual” han sido, en últimas, a los hombres…

La cuestión es saber si esta transformación de las funciones sociales masculinas y femeninas debe implicar una negación o una desaparición de la feminidad y de la virilidad. No lo pienso en absoluto. La pertenencia sexuada no es sólo un asunto de órganos sexuales (el propio cerebro ya es sexuado al nacer), y la desexualización de hecho de un cierto número de roles y funciones no ha hecho desaparecer esa invariable antropológica que constituye la división del género humano en dos sexos. En el espacio y en el tiempo, en el ámbito de las diferentes culturas, los roles sociales masculinos y femeninos han ido evolucionando sin parar (es lo que se obstinan en no ver quienes razonan en términos esencialistas), pero esta evolución nunca ha puesto en tela de juicio el hecho de que los hombres y las mujeres no pertenecen ni al mismo sexo ni al mismo género.

Lo que hay que repensar es de qué forma distinta puede expresarse hoy en día lo masculino y lo femenino. El error, propagado por la teoría del género, sería creer que lo masculino y lo femenino deben, simplemente, dejar de expresarse al no corresponder ya a nada. Equivaldría ello a considerar que los hombres y las mujeres tienen que ser pensados en lo sucesivo como individuos abstractos y ya no como seres encarnados; es decir, haciendo abstracción del cuerpo y de la carne, de la seducción y de las relaciones sexuales. Como dice una feminista francesa muy hostil a la teoría del género, Camille Froidevaux–Metterie: “¿Por qué, después de haber sido tan sólo cuerpos, deberían hoy las mujeres vivir como si no tuvieran cuerpo?”

¿Cabe identificar en la teoría del género un problema más específico: el odio que siente esta sociedad por la figura del hombre, del macho y del padre?

Durante siglos, en la época del patriarcado, los valores femeninos han sido considerados constantemente inferiores a los masculinos. En la tradición cristiana, a menudo, la mujer ha sido asignada, simbólicamente al menos, al orden de la voluptuosidad, de la seducción y, por tanto, del pecado. Tertuliano veía en ella el “antro del diablo”. En la época clásica, las mujeres también fueron condenadas por “brujería”. Ahora se ha caído en el extremo inverso. Los valores tradicionalmente considerados femeninos (la sensibilidad, el espíritu de ayuda mutua y de cooperación, etc.) han sido colocados por encima de los valores masculinos. Todo lo que evoca la virilidad o la hombría despierta burlas, desdén, hostilidad… La noción de autoridad está desacreditada en su principio mismo… por más que siga omnipresente en la vida real. Al mismo tiempo, el niño (al que en el pasado siempre se le consideraba más carnalmente ligado a su madre que a su padre) es objeto de una idolatría sin precedentes. Antaño, el crimen supremo era el parricidio; hoy es el infanticidio. Esta situación no es preferible al antiguo reino de lo masculino. Constituye, en realidad, su simétrica inversión. No se sale del desequilibrio sustituyendo el patriarcado por el matriarcado.

Lo que resulta particularmente inquietante en el desmoronamiento de la figura paterna es que el padre ya no puede desempeñar el papel que normalmente le corresponde: encarnar la Ley simbólica que le permite al niño poner término a la “fusión materna” propia de la primera infancia; o lo que es lo mismo: entrar en la edad adulta. La quiebra de los valores viriles les lleva a los hombres a dudar de sí mismos, lo cual deteriora gravemente las relaciones entre los sexos. El hundimiento de la función paterna produce una generación de inmaduros narcisistas que nunca consiguen resolver su complejo de Edipo. Esta evolución es uno de los aspectos centrales de la sociedad posmoderna que tenemos a la vista.

Sobre el tema del “matrimonio para todos”…

El “matrimonio para todos” es reclamado por la minoría de una minoría, que representa un total de menos del 1% de la población. En España, donde el matrimonio gay fue legalizado en 2005, el matrimonio entre individuos del mismo sexo representa sólo el 0,6% del conjunto de matrimonios. La ideología de género (“gender”) concierne a todo el mundo. En la medida en que ella pretende que los niños son, en el momento de su nacimiento, “neutros” desde el punto de vista sexual, o cuando afirma que el sexo biológico no potencia para nada las preferencias sexuales de la mayoría de los individuos, y que el sexo (sólo hay dos) debe ser reemplazado por el “género” (habría una multitud, constituyendo otras tantas “normas” que los poderes públicos habrían de institucionalizar), esta ideología conduciría, de hecho, a negar la alteridad sexual, los que terminaría en un confusionismo total. La ideología de género se inscribe en una ficción de libertad incondicionada, de creación de uno mismo a partir de la nada. Con ella, no se trata de liberar el sexo, sino de liberarse del sexo. No lo veo, sin embargo, como hace el Vaticano, como un medio desviado de “legitimar la homosexualidad”, que parece, como poco, bastante simplista.

Añadiría que, en un país donde dos de cada tres niños nacen ahora fuera del matrimonio, no se puede decir que los heterosexuales aparezcan hoy como los más creíbles campeones del “matrimonio tradicional” (que no es, en realidad, sino el matrimonio republicano). Actualmente, sin embargo, no hay nadie más que los “curas” y los “homos” (que a veces son los mismos) que quieran poder casarse. En cuanto a mi posición personal, ésta se resume en una fórmula: estoy por el matrimonio homosexual y contra el matrimonio de los homosexuales. Hablando claramente, pienso que el matrimonio clásico, en la medida en que es una institución fundada sobre una presunción de procreación, como lo muestra su etimología (del latín “matrimonium”, derivado de “mater”, madre), deber ser reservado a las parejas heterosexuales, pero no soy nada hostil a un contrato de unión civil que permita a dos personas del mismo sexo perpetuar, al menos formalmente, su unión. Soy favorable, además, a la adopción para todos, pero hostil a la adopción plena en el caso de parejas homosexuales. En efecto, en lo que concierne al matrimonio, todo es asunto de definición: o vemos un contrato entre dos individuos, o vemos una especie de alianza entre dos linajes distintos. Porque no son la misma cosa.

Después de años de lucha, ¿qué balance podemos sacar del feminismo?

Un balance necesariamente de contraste, por la excelente razón de que el feminismo, en sí mismo, no significa gran cosa. Ha habido siempre, de hecho, dos grandes tendencias en el interior del movimiento feminista. La primera, que denomino “feminismo identitario y diferencialista”, buscan ante todo defender, promover y revalorizar lo femenino por relación a los valores masculinos impuestos por siglos de “patriarcado”. No sólo lo femenino no es negado, sino que, por el contrario, es proclamado su igual valor con lo masculino. Esta tendencia, ciertamente, ha conocido excesos, a veces llegando a caer en la misandria (en la década de 1960, algunas feministas americanas llegaron a decir que “una mujer tiene la misma necesidad de un hombre que un pez de una bicicleta”). Al menos no cuestionan la distinción entre los sexos. Encuentro este feminismo bastante simpático. Es este feminismo el que debe hacer avanzar realmente la condición femenina.

La segunda tendencia, que podemos llamar “feminismo igualitario y universalista”, es bien diferente. Lejos de buscar la revalorización de lo femenino, considera que es, por el contrario, el reconocimiento de la diferencia de los sexos lo que ha permitido al “patriarcado” imponerse. La diferencia es así tan tenue como indisociable de la dominación, mientras la igualdad es, a la inversa, puesta como sinónimo de indiferenciación o de la mismidad. Entramos, por tanto, en otro registro. Para hacer desaparecer el “sexismo”, habría que hacer desaparecer la distinción entre los sexos (igual que para hacer desaparecer el racismo hay que negar la existencia de las razas) –y sobre todo negar su natural complementariedad. Así, las mujeres no debería concebir más su identidad sobre el modo de pertenencia (al sexo femenino), sino sobre sus derechos en tanto que sujetos individuales abstractos.

Como dijo la ultrafeminista Monique Wittig, “se trata de destruir el sexo para acceder al estatuto de hombre universal” En otras palabras, las mujeres son hombres como los otros. Es, evidentemente, de esta segunda tendencia de la que nación la teoría de género.

¿Es forzosamente necesario ser feminista para ser una auténtica mujer?

Habría que ponerse de acuerdo sobre lo que es una “verdadera mujer”. Raymond Abellio distinguía tres grandes tipos de mujer: las mujeres “originales” (las más numerosas), las mujeres “viriles” y las mujeres “últimas”. Él interpretaba el feminismo como un movimiento de movilización de las primeras por las segundas. Lo que es seguro es que se puede ser feminista en sentido identitario sin serlo en sentido universalista. La cuestión que se plantea, sin embargo, es saber si la segunda tendencia mencionada antes todavía puede ser calificada de “feminista”. Si no hay más sujetos que hombres y mujeres, si el recurso al “género” permite desconectar lo masculino y lo femenino de su sexo, no vemos cómo la teoría de género puede todavía ser considerada como “feminista”, es decir, ¿qué caracteriza a las mujeres en tanto que mujeres?. ¿Cómo podrían las mujeres seguir siendo mujeres liberándose de lo femenino? Tales son, precisamente, las cuestiones que ponen en duda las feministas más hostiles a la ideología de género, como Sylviane Agacinski o Camille Froidevaux–Metterie.

Hoy, las Femen… ¿es suficiente mostrar sus pechos para hacer avanzar la causa femenina?

Si tal fuera el caso, la condición femenina, después de varias décadas, ¡habría dado un extraordinario paso hacia adelante! Pero en el mundo actual, la exhibición de un par de senos es de una tremenda banalidad. Igual que en las playas el monokini está pasado de moda. Exhibiendo sus pechos por todas las partes, las Femen, venidas de Ucrania, ingenuamente imaginaron que iban a causar cierta impresión. Pero ellas sólo hacen sonreír. Diciendo que creían que, para hacerse entender, tuvieron que recurrir a lo que algunos sociólogos llaman “la hostil desnudez”, una desnudez que no es concebida como medio de atraer, de seducir o de provocar el deseo, sino como un agresivo desafío, una especie de proclamación frente al enemigo. Este tipo de práctica revela un pobre exhibicionismo en el que se resume actualmente una gran parte de la sociabilidad occidental, la cual consiste en usar su cuerpo como una mercancía. ¡Las desafortunadas Femen pronto se olvidarán porque nadie se preocupará ya de sus tetas!

Pero sería un error creer que ellas tienen el apoyo de las feministas. Aparte de Caroline Fourest, notoria y amorosamente caída en los brazos de Inna Shevchenko, la mayoría de las feministas han tomado rápidamente sus distancias frente a estas exhibicionistas, a las que reprochan utilizar sus cuerpos y hacer una llamada a una “política de telegenia”, para movilizar la atención mediática, a riesgo de legitimar indirectamente el reconocimiento de las diferencias entre los sexos –claramente, de hacer un uso de sus glándulas mamarias conforme con los “estereotipos”. Otros activistas se opusieron a la exhibición de los senos, que en lugar de afirmar la superioridad de la desnudez, ellas harían mejor en defender la libertad de las mujeres a vestirse como ellas quieran. Hay que leer, en este contexto, el artículo de Mona Chollet titulado “Femen por todas partes, feminismo por ninguna” En cuanto a las reivindicaciones propiamente feministas de las Femen, ¡todavía las están buscando!

Entrevista efectuada por Adriano Scianca.
Traducción de Jesús Sebastián.

FUENTE:

https://www.elmanifiesto.com/articulos.asp?idarticulo=6024

ARRIBA hay dos fotografias de MUJER

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El Virgo de Visanteta

25 de noviembre de 2017

 

 

 

 

https://www.youtube.com/watch?v=mkzb4br1Ibw

El Virgo de Visanteta – Trailer de la película (1979)

 

https://youtu.be/mkzb4br1Ibw

el Colegio de Pediatras y la “Ideologia de género”

7 de marzo de 2017

La ideología de género se basa en la facultad humana de la libertad, que no tiene origen genético.


El Colegio Americano de Pediatras, encabezado por su presidenta, Michelle A. Cretella; su vicepresidente, Quentin Van Meter y con el apoyo de Paul McHugh, antiguo jefe de Psiquiatría del Hospital Clínico John Hopkins, ha realizado un estudio en el que se abordan los peligros de la transexualidad y de la ideología de género, haciendo especial hincapié en la transexualidad infantil.

El estudio final será publicado a finales de verano, sin embargo, los doctores han adelantado 8 de los puntos fundamentales en los que se basa el estudio. Bajo el título “La ideología de género perjudica a los niños”, el Colegio Americano de Pediatras desmonta, paso a paso, la transexualidad infantil, condenando la normalización de la transexualidad en los colegios y en política como si fuera algo bueno y saludable.

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Este estudio se basa puramente en datos científicos y biológicos, dejando claro desde el principio del informe que las ideologías no caben en un documento científico. En este documento, se insta a los educadores y a los políticos a rechazar las políticas de adoctrinamiento que pretenden que los niños abracen de forma natural y saludable el cambio de sexo químico y quirúrgico.

“Lo normal en el diseño genético humano es ser concebido macho o hembra. Este principio es evidente por sí mismo”

A continuación, reproducimos la traducción íntegra del documento y los ocho puntos fundamentales que trata este estudio titulado ‘La Ideología de Género perjudica a los niños‘:

La ideología de género perjudica a los niños

1. La sexualidad humana es un rasgo binario, biológico y objetivo. Los genes ‘XY’ y XX son marcadores genéticos de la salud, no marcadores genéticos de un trastorno. Lo normal en el diseño genético humano es ser concebido macho o hembra. La sexualidad humana está diseñada de manera binaria con la intención evidente de la reproducción y multiplicidad de nuestra especie. Este principio es evidente por sí solo.

Los trastornos del desarrollo de la sexualidad (DSD) y su desviaciones, incluyendo la feminización testicular y la hiperplasia suprarrenal congénita, son médicamente identificables en la norma binaria sexual y es por ello por lo que se reconocen como trastornos del diseño humano.

2. Nadie nace con género. Todo ser humano nace con sexo biológico. El de género (la toma de conciencia y el sentirse masculino o femenino) es un concepto sociológico y psicológico, no una objetividad biológica. Nadie nace con la conciencia de sí mismo como hombre o mujer. Esta toma de conciencia se desarrolla con el tiempo y, como todos los procesos del desarrollo, puede ser descarrilado por las percepciones subjetivas de la infancia; las relaciones; y las experiencias negativas ocurridas desde la infancia. Las personas que se identifican con “la sensación de pertenecer al sexo opuesto” o “en algún punto intermedio”, no forman un tercer grupo sexual, siguen siendo hombres o mujeres biológicos.

3. La creencia de una persona de pertenecer o no a un determinado sexo es, en el mejor de los casos, un pensamiento confuso. Cuando un niño y una niña, biológicamente sanos, creen que son lo contrario a su sexo biológico, se produce un problema psicológico, no físico y, por tanto, debe ser tratado como tal. Estos niños sufren disforia de género. La disforia de género (GD) está reconocida como un trastorno mental en la reciente edición del Manual de Diagnósticos y Estadísticas de la Asociación Americana de Psiquiatría (DSM-V).

4. La pubertad no es una enfermedad, pero el bloqueo de las hormonas de la pubescencia puede ser muy peligroso. Bloquear este tipo de hormonas durante la pubertad induce un estado de enfermedad, es decir, provoca la ausencia de pubertad, inhibiendo el crecimiento y la fertilidad de un niño que, antes del proceso, era biológicamente sano.

5. Según el DSM-V, mencionado previamente, el 98% de los varones y el 86% de las mujeres que durante la infancia confunden su género, finalmente aceptan su sexo biológico tras pasar por la pubertad.

6. Los niños que utilizan bloqueadores de la pubertad para realizar un cambio de sexo, necesitarán hormonas del sexo opuesto durante una adolescencia tardía. La utilización de las hormonas sexuales como la testosterona y los estrógenos del sexo opuesto conllevan riesgos peligrosos para la salud. La ingesta de hormonas puede provocar presión arterial disparada; coágulos de sangre; accidentes cerebrovasculares y cáncer.

7. Las tasas de suicidio son veinte veces mayores en los adultos que usan hormonas del sexo opuesto y/o se someten a una cirugía de cambio de sexo. Incluso en Suecia, que es uno de los países más a favor de la inclusión y normalización de la ideología de género, los suicidios se disparan. ¿Qué persona, compasiva y razonable, desearía condenar a niños pequeños a semejante destino, sabiendo que después de la pubertad, hasta el 88% de las niñas y el 98% de los niños con dudas sobre su género aceptan su realidad física y consigue un estado de bienestar físico y mental?

8. Condicionar la educación de los niños haciéndoles creer que la suplantación del sexo biológico mediante cirugías y productos químicos es algo normal y saludable es abuso infantil. Endosar la ideología de género de forma generalizada y a través de la educación pública y de los políticos confundirá tanto a niños como a padres, lo que provoca que cada vez más niños acudan a las “clínicas de género” para recibir medicamentos químicos que bloquean las hormonas pubescentes.

Muchos niños elegirán una vida llena de hormonas cancerígenas y de productos químicos tóxicos nada recomendables para la saluda y muchos de ellos elegirán la mutilación quirúrgica, innecesaria, de partes de su cuerpo perfectamente sanas en su juventud.
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FUENTE:
http://www.actuall.com/familia/el-colegio-americano-de-pediatras-desmonta-la-ideologia-de-genero-y-la-transexualidad-infantil-en-8-puntos/

Japón: el 69% de los hombres y el 59% de las mujeres no tienen pareja

11 de enero de 2017

Japón: el 69% de los hombres y el 59% de las mujeres no tienen pareja
Publicado el 11 ene 2017

tokio

Los datos de encuestas que maneja el Gobierno de Japón sobre natalidad y relaciones marcan la tendencia de un problema que preocupa desde hace tiempo a uno de los países más desarrollados del mundo: la tasa de natalidad es muy baja (solo 8,4 niños nacen por cada millar de habitantes); el 25% de los hombres mayores de 30 años son vírgenes; y el 69% de los hombres y el 59% de las mujeres no tienen pareja.

Todo ello ocurre a pesar de que el 80% de los japoneses que no están casados quieren contraer matrimonio y lo tienen alto entre sus prioridades vitales. Por ese motivo, cada vez es más popular en el país el kousai zero nichikon, o lo que es lo mismo, “casarse sin tener citas”. Es decir que cada vez más japoneses se casan con amigos y renuncian a la idea de tener una pareja amorosa.

Los problemas amorosos de los japoneses pueden afectar de forma dramática a la población. Los cálculos establecen que en el año 2060 Japón pasaría a tener 87 millones de habitantes, 40 menos que en la actualidad. Desde 2014, ya se venden en el país nipón más pañales para adultos que para niños.

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FUENTE:
http://www.yometiroalmonte.es/2017/01/11/japon-69-hombres-59-mujeres-no-tienen-pareja/

Guess Which HollyWood Actress…

1 de enero de 2016

Guess Which HollyWood Actress Naked!!!!

https://www.youtube.com/watch?v=024gdROsg3s

https://youtu.be/024gdROsg3s

https://www.youtube.com/watch?v=024gdROsg3s

 

https://youtu.be/4ajS3viJHME

la ideología de la antisexualidad…

8 de julio de 2015

…Cualquier interpretación de la sexualidad humana, entendida como relación entre individuos del mismo sexo, puede considerarse como antisexual, puesto que la naturaleza ha establecido que la función y finalidad de los organos sexuales masculinos y femeninos son la reproducción de la especie humana.

Es en este contexto como se puede hacer la lectura de los siguientes artículos cuyo autpr es Pio Moa y los cuales reproducimos de su blog, ( en http://www.gaceta.es ) PRESENTE Y PASADO:

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La muerte y sus consecuencias morales.

La muerte, reservada a todos por la fuerza misteriosa que nos ha puesto aquí y nos ha dado una consciencia parcial de la vida, provoca en la vida humana un fondo de angustia, más fuerte o más débil en según qué circunstancias. La angustia es “sublimada” de muchos modos y en muchos grados, pero permanece siempre, como recordaba Unamuno, aunque los problemas cotidianos nos distraigan por su cuenta o nos distraigamos deliberadamente con ellos. En un plano animal, la angustia nace del contraste brutal de la muerte con el impulso de supervivencia. Pero también de la impresión de que no solo desapareceremos para el mundo, como comprobamos a diario–quedando solo una memoria reducida y cada vez más vaga,hasta esfumarse,del paso por la tierra–, sino que el mundo desaparecerá también para nosotros. Quise exponer esta sensación en la novela “Sonaron gritos…” cuando los protagonistas comprueban el asesinato de Mercè.
En condiciones extremas, la muerte puede resultar deseable, y mucha gente, llegada la vejez, puede aceptarla con serenidad pensando que ya ha vivido lo suficiente, pero no se trata aquí de eso. Se trata de la cuestión de por qué se nos ha dado esa consciencia, la de que nuestra vida es efímera, sin que haya explicación del por qué, como si la divinidad quisiera jugar con nosotros. ¿Qué sentido tiene? Los animales no son conscientes de que han de morir, o al menos eso suponemos; en cambio los seres humanos lo son, y ese es un componente esencial de la calidad de humano.
Aunque mediante la moral y la ley podamos bandearnos mejor o peor en la vida, la muerte arroja sobre ella una luz extraña, o más bien una oscuridad. En primer lugar, por su igualitarismo absoluto: le llega al vicioso y al virtuoso, al rico y al pobre, al trabajador y al vago… Sobre todo al bueno y al malo, según la moral. Entonces, ¿de qué vale, en fin de cuentas, haberse aceptado las mil restricciones que impone la moral a nuestros deseos espontáneos? De ahí podemos extraer varias conclusiones: que hay otra vida en la que se hace justicia, donde los buenos reciben el premio y los malos el castigo que tan a menudo no reciben en la tierra; o bien que lo que hagamos durante nuestra estancia en la tierra carece de sentido. Lo primero parece una exigencia psíquica, incluso hasta cierto punto lógica, pero no tiene a su favor ninguna prueba realmente firme, puede expresar más bien un pensar según nuestros deseos. Lo segundo parece más lógico, pero tampoco tiene prueba alguna, y podría responder tan solo a rebeldía frente a la incapacidad de comprensión humana. Una tercera solución sería que el bien y el mal son solo aparentes: el poder o la fuerza — la divinidad– que nos ha traído a la vida con tales condiciones, ha distribuido los papeles en el gran teatro del mundo, con objetivos incomprensibles para nosotros, de modo que tanto los buenos como los malos cumplen una función predeterminada, inasequible a nuestra inteligencia pero deducible lógicamente.
De lo último caben dos derivaciones: a) la divinidad es malvada y juega con nosotros de forma despiadada. b) La divinidad es necesariamente buena: no podemos comprender sus planes, por estar muy por encima de nuestra capacidad, pero podemos tener fe en ello, y un indicio es que la vida no ofrece solo sufrimientos y maldad, sino también alegrías y bondades. También podemos concluir que en realidad la justicia obra en nuestro mundo, sin necesidad de vida ulterior con premios y castigos: la justicia inmanente se expresaría en la propia existencia y subsistencia del mundo y la vida a través de mil avatares imprevisibles.
En cualquiera de estos supuestos, la moral, que no puede proceder de la razón, o solo en menor medida, sufre una ambigüedad. La moral es el mandato de la divinidad para orientarnos en la selva del bien y el mal, pero ese mandato, por el mero hecho de escapar a nuestras capacidades, a nuestro raciocinio, queda envuelto en una gran oscuridad, y puede dar pie, como muestra la historia, a ritos y comportamientos que solemos juzgar atroces, pero que por el hecho de existir encuentran ya una especie de justificación.

http://www.piomoa.es/?p=3450
http://www.gaceta.es/pio-moa/miseria-homosexualismo-ii-secuestro-democracia-cita-historia-07072015-2213

la pornografía corrompe la sexualidad sana

14 de mayo de 2015

Los que se dedican al negocio de la pornografía llevan demasiado tiempo disfrutando de su negocio en paz. Se han acostumbrado a que nadie clame abiertamente en los medios de comunicación advirtiendo a la sociedad acerca del mal que están haciendo.

El Estado interviene para prohibir, o al menos poner trabas, a todo aquello que hace daño a la comunidad humana. El Estado lleva haciendo esta función desde el comienzo de su existencia. Todo el mundo entiende que las leyes prohíban que alguien venda droga, o que alguien contamine los ríos, o que alguien denigre el honor de otras personas.

El Estado debería prohibir la pornografía, pero sabemos muy bien que no lo va a hacer. Así que los ciudadanos sólo contamos con nuestras fuerzas para advertir a los demás del perjuicio que esta realidad supone. Contamos con nuestras fuerzas individuales y unidas, y sobre todo con la ayuda de Dios.

Se supone que no podemos luchar contra lo imposible de evitar, ésa ha sido la razón de la inactividad de los cristianos contra esta lacra. Hace unas décadas, cuando comenzó, se hubiera podido detener completamente, ahora sólo podemos advertir.

Barra de Separación rosa-roja

Puntos de meditación.

Como hoy día la gente que navega por Internet no tiene tiempo para largos razonamientos vamos a exponer una serie de puntos para la meditación:

La pornografía es contraria a la dignidad humana:

-es mala para los seres humanos que aparecen en ella…

-es mala para el que la ve…

-es mala para el empresario que gana su dinero de esa forma…

-es mala para la sociedad…

La pornografía va camino de convertirse en una plaga. No hay un final del túnel, no tocaremos fondo.

La pornografía destruye la relación con Dios, destruye la familia. Los sagrados vínculos de la familia son destruidos por la seducción de esas imágenes.

Es causa de terribles aberraciones porque el pobre ser humano atrapado en sus garras siempre necesita más cantidad, nuevas experiencias, cada vez más pervertidas.

La pornografía esclaviza, esclaviza a unos seres humanos sobre otros, esclaviza a las sociedades.

En la pornografía ya no vemos a un ser humano, vemos un trozo de carne. Ya no somos hijos de Dios, sino animales. El sexo dentro del matrimonio es una cosa totalmente distinta.

La pornografía hace de nosotros animales. La castidad hace de nosotros ángeles. Abrazar la castidad es como la decisión de dejar de fumar, o se decide dejarlo del todo o no. Pero si no se deja siempre se necesita más.

Hay una espiral descendente, cada vez más, cada vez más pervertida. Es necesario advertir a la sociedad porque la cosa va a empeorar. Mucha gente es débil pero en el fondo de sus corazones saben que esto es verdad. Lo malo es que mucha gente ya ni siquiera ve la verdad.

Algunos burlonamente nos pueden preguntar: ¿Lo que nos está diciendo es que usted tiene la verdad y que nosotros estamos equivocados?

Hay que responderles: Sí, exactamente, exactamente eso.

Para mí, como sacerdote, lo terrible, lo que nunca hubiera imaginado ha sido el encontrar a padres de familia con hijos que abandonaron su familia porque la pornografía les llevó a experimentar más y más cosas, cayendo finalmente en la homosexualidad.

La pornografía está contaminando a muchos cristianos. Muchos cristianos no se animan a hablar contra la pornografía en los medios de comunicación porque consideran que es algo que tiene que ver con la libertad humana. Cuando la pornografía lo que hace es quitar esa Libertad.

La sociedad menos libre acabará siendo la más pervertida. A nadie le queremos quitar la libertad, pero el Estado es el que decide qué se puede vender y qué no se puede vender. Del mismo modo que no se permite atentar contra el honor de alguien, hay que entender que la pornografía atenta contra la dignidad del ser humano que aparece en esas fotos o películas. Nadie debería aceptar dinero por hacer ese trabajo, no es un trabajo.

Algunas enfermedades venéreas son de apariencia tan horrible, para mostrar lo mucho que nos debemos alejar de ese pecado.

Mucha gente piensa: hoy día todo se cura. Están muy equivocados: la gonorrea, el herpes, el molusco contagioso y por supuesto el sida no se curan. La misma sífilis en determinados grados es actualmente incurable y terrible en su acción sobre los órganos y el cerebro.

Hay que advertir a nuestros conciudadanos de la otra cara de la historia. Ni siquiera saben que existe otra cara de la historia: Salvad a la gente del infierno, Salvad sus almas, El pecado lleva al infierno.

Dios os puede sacar de esto. Dios os puede Curar y Restaurar.

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El Futuro

Hay quienes no quieren pedir al Estado que intervenga contra la pornografía porque piensan que el Estado no debe intervenir en nada. Pero eso no es cierto. El Estado interviene en infinidad de facetas. Y esta supuesta no-intervención no impedirá que el Estado finalmente intervenga contra nosotros los cristianos.

Una sociedad pervertida no nos dejará seguir predicando normalmente. Nos pondrá todas las trabas y finalmente lo impedirá. Es sólo una cuestión de tiempo.

Pienso que en el las próximas décadas van a ocurrir muchos más desastres naturales (terremotos, inundaciones, huracanes, tsunamis, etc.) porque la destrucción de la Ley de Dios en una sociedad provoca que se aleje de nosotros la bendición de Dios.

El pecado será la causa profunda de esos desastres, no el calentamiento global.

Pero la gente ya no volverá sus ojos a Dios, como hizo en otras épocas, pensando que es el calentamiento global lo que provoca esos males.

En este camino hacia abajo pronto será legalizada la prostitución. Y si siguen así la droga será legalizada. Finalmente hasta el sexo con niños será legal si ellos consienten. ¿Qué vendrá después? Todo tipo de horrores.

FYENTE:
http://redesperanza.es/el-dano-terrible-que-hace-la-pornografia-segun-el-padre-jose-antonio-fortea/

…lobotomia…o psiquiatría criminal…

3 de mayo de 2015

…hace años, Joaquim Bochaca escribió [*]  un artículo en el que se preguntaba si el llamado psicoanálisis es una ciencia. Señala que Sigmund Freud se convirtió,  hasta el fin de sus dias, en un adicto a la cocaina, como resultado de sus experimentos de usar esa droga como terapia para curar los desordenes mentales.  La psicoterapia utilizada por ese judío vienés  fue calificada de charlataneria por un cientifico hungaro, Thomas Szasz, en su libro “El mito de la Psicoterapia”.

No obstante, el descubrimiento de Freud  fue crear una fachada de soportes intelectuales supuestamente científicos que consiguiera que el paciente, tumbado sobre un diván, se abandonase a un interrogatorio sín límites. En este sentido, Thomas Szasz, en su obra “Siegmund Freud, the Jewish Avenger”, escribe que “la pseudociencia de la Psicoterapia es  utilizada por el judío para obtener poder sobre el Gentil.”, pues Freud fue nieto de un rabino, sionista, y amigo de Herzl, padre del Sionismo.  Por supuesto que hay psiquiatras –ó mejor, psicólogos– que no son  farsantes. Por ejemplo, prestigiosos psiquiatras, como Jung, quien, harto de las obsesiones sexuales de Freud, se distanció  de sus teorías. En su obra “Memorias, Sueños, Reflexiones”, escribe Jung: “(…) para Freud todo son símbolos sexuales: ¿un anciano se apoya en un bastón? En su subconsciente está empuñando un falo. Un contable coge una pluma. ¿Para anotar una cifra en una cuenta? Ese es el pretexto, pues, en su subconsciente, otra vez es el falo. ¿Una obra de arte, una expresión de espiritualidad? Se trata de expresiones sexuales”.

En realidad, todas las teorías de Freud, nunca sobrepasaron la fase de ser meras teorías. Tal, por ejemplo, el pseudodogma de la “homosexualidad reprimida según la cual en casi todo hombre existe, latente, un deseo homosexual.  Es más, Freud pretende demostar  que Leonardo Da Vinci que era un invertido, al igual que la mayoría de genios de la Cultura Occidental.

Lo que debiera tenerse muy presente al estudiar el caso de Freud es que, en todo caso, sus teorías sólo
podían fundamentarse, prácticamente, en sus pacientes que, durante muchos años y en su gran mayoría,
fueron judíos. Desde Belloc, hasta Mullins, todos los especialistas del tema, incluyendo otros numerosos
judíos, han afirmado que la etnia judía es muy propensa a las enfermedades y desordenes mentales.
En sus escritos, Freud  a menudo se queja de  que entre sus pacientes, los Gentiles le evitan. Aún si aceptamos   que el judío, en general, es un individuo obsesionado por el sexo, es poco  creíble que las teorías freudianas respondan a la realidad, sea judía o gentil.
La Psiquiatría ha sido  promocionada por judíos, y judíos son ­ la  mayoría de los psiquiatras  en Occidente, sobre todo  en los países anglosajones, donde es de buen tono psicoanalizarse a menudo.  Es muy lucrativa  […] y, es tambien una fuente de informaciones  confidenciales  para el propio psiquiatra ó para su entorno correligionario. Y además, “last but not least”,  un excelente recurso “legal” y “humanitario”, para deshacerse de adversarios peligrosos, acusados de padecer síndromes mentales, tal como le ocurrió a Forrestal, Secretario de la  U.S. Marine,  o tal como acaece a los “detenidos de marca” en el Gulag soviético.

Los psiquiatras, al interrogar a sus pacientes, muchos de ellos miembros de familias ricas e influyentes, pudieron enterarse de secretos comerciales y políticos de incalculable valor. Debemos tener presente que, en USA, casi las tres cuartas partes de los psiquiatras son judíos. El paciente indefenso que revelaba una actitud crítica hacia los judíos o, simplemente, que era susceptible de pensar en forma no conveniente a los intereses del  ”Establishment”, era tratado despiadadamente. Los manicomios y otras instituciones de cuidados mentales proporcionaron  el laboratorio ideal para ejercer los más desmedidos poderes para control  sobre los Gentiles.
Un rio  interminable de víctimas indefensas, cuyos gritos no serían oídos desde el mundo exterior;  torturas,  asesinatos,   han tenido lugar en esas instituciones en bajo dominio  de dictadura freudiana. La mayor parte de las víctimas nunca hablarán. ¡Están muertas! Los relatos de sus sufrimientos  no son más que elucubraciones de mentes enfermas.

Uno de los casos más dramáticos que se conoce es el de la actriz cinematográfica Francis Farmer.  He aquí, resumido. Francis Farmer, joven actriz que, en pocos años de carrera, había merecido ser llamada ”la Garbo americana”, hizo un viaje a Rusia, en 1938. Cuando regresó, un periodista colaborador de una publicación “derechista”, le hizo una entrevista en  que se  suponía que iba a adecuarse a los habituales“clichés” anticomunistas, pero la actriz, muy seriamente, manifestó que en Rusia no había podido ver casi nada, que los guías oficiales soviéticos no la dejaron un momento libre y que, por consiguiente, no podía pronunciarse ni a favor ni en contra del llamado Paraíso del Proletariado. Esta imparcial declaración fue tomada como “favorable” por los numerosos grupos pro­comunistas que entonces existían en la llamada ‘”Meca” del cine, y el talento de Francis Farmer, por otra parte auténtico, recibió una súbita e inusitada promoción. Creyéndola madura para la “Causa”, propusieron a la actriz que se convirtiera en un “correo” de la célula comunista de Harold Ware. Ella se “dejó querer”, se enteró, según parece, de muchas cosas, y finalmente rechazó de plano la oferta. Hizo más, manifestó a una persona que ella creía de su confianza, que iba a revelarlo todo a la Comisión de Actividades Antiamericanas. [**]. En una reunión de comunistas judíos en Hollywood, se planeó el fin de Frances Farmer. Fue invitada a una “party” en casa del productor cinematográfico judío David O’Selznick, en el curso de la cual se le administró una droga. Cuando volvía en coche a su casa, fue detenida por un policía que, acusándola de haberse saltado un semáforo la llevó el juez. Este pretendió que la actriz le había insultado y ordenó que la visitaran los psiquiatras de la penitenciaría del Estado Durante seis años, no se supo nada más de Francis Farmer. La prensa, siempre tan sensacionalista, guardó “atronador” silencio. Sólo un periodista, William Arnold, investigó privadamente el caso. Reveló que durante todos esos años la Farmer fue sujeta a tratamientos de “electroshocks” y que, por vez primera, en un ser humano, se ensayó en ella la droga del “LSD”. Cuando la actriz salió del hospital, física y moralmente deshecha, presentó denuncia por secuestro y malos tratos, pero fue nuevamente internada en un manicomio, donde el doctor Freeman, un psiquiatra israelita, practicó en ella la lobotomía, convirtiéndola prácticamente en un vegetal. A Arnold se le aconsejó que cejara sus investigaciones; primero fue echado del periódico en que trabajaba, y luego sufrió un accidente de tráfico de resultas del cual murió.

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[*]: en la revista del Circulo de Estudios de Amigos de Europa, Cedade,  Nº 97, Mayo de 1981.

[**] Nota de YRANIA:  Si bien su viaje a la URSS pudo hacerla aparecer con un perfil de simpatizante del “comunismo”, su largas y penosas temporadas de internamiento en hospitales para enfermos mentales dio base a la sospecha de una venganza de las personas a quienes ella pretendía denunciar ante la Comisión de Actividades Antiamericanas.  Lo que parece claro es que, en los últimos años de su vida, ella se adhirió, hasta su muerte, a la Iglesia Católica Romana, como puede comprobarse en el lugar de su enterramiento,  en Oaklawn Memorial Gardens en Fishers, Indianápolis, (Indiana, USA).

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Elena  Francis Farmer (Seattle, Washington, 19 de septiembre de 1913 – Indianápolis, 1 de agosto de 1970) fue una actriz  de cine, teatro y televisión. Hija de Ernest,  -abogado- y de Lillian Farmer, desde pequeña destacó en su instrucción académica consiguiendo muy buenas calificaciones en el instituto.

A finales de los años 30 se interesó por la interpretación y participó en el Group Theatre de Nueva York. En 1936 fichó por la Paramount y debutó en el cine con la película “Too Many Parents”, de Robert McGowan

El mismo año de su inicio cinematográfico también intervino en la película de Howard Hawks y William Wyler “Rivales (Come and get it)” (1936), un film por el que alcanzó la popularidad por su interpretación de dos personajes (madre e hija).

Estudió drama en la Universidad de Washington y más tarde, en Nueva York, comenzó su carrera como actriz de teatro.  Contaba Farmer 22 años de edad,  cuando Paramount le ofreció un contrato de siete años  y entonces  (año 1936) se mudó a Hollywood y se casó con el actor Leif Erickson, con quien compartió cartel en “Ride the Crooked Mile” (1938).

Tras ganar un concurso de escritura en una revista de su localidad hizo un viaje a la Unión Soviética, lo cual  dio lugar a que se la considerara simpatizante de ideas izquierdistas.

Su carácter orgulloso y obstinado le hizo perder rápidamente su popularidad en Hollywood, lo que la llevó de nuevo al teatro, que compaginaría más tarde con el cine, de nuevo en la Paramount. Tenía 28 años, en 1942, cuando se divorció de Erickson.
Durante finales de los años 30 y principios de los 40, Francis Farmer apareció en títulos como “El Ídolo De Nueva York” (1937) de Rowland V. Lee, “Aventureros De Dakota” (1941) de Alfred E. Green o “El Hijo De La Furia” (1942) de John Cromwell.

A partir de entonces, se vio envuelta en una serie de escándalos, siendo arrestada en el año 1942 por conducir ebria, denunciada por un peluquero del estudio al que supuestamente dislocó la mandíbula de un golpe, y permaneció  varias temporadas en prisión, donde también agredió físicamente a los policías. Se la llevó a un hospital psiquiátrico de Los Ángeles, donde fue diagnosticada de psicosis maníaco-depresiva y más tarde de esquizofrenia paranoica. Fue sometida a inyecciones de insulina y estuvo recluida nueve meses hasta que se escapó del centro.

De nuevo volvió a Seattle con sus padres, pero las discusiones con su madre eran continuas y, tras agredirla físicamente, fue recluida de nuevo durante tres meses en un hospital psiquiátrico de Washington, donde recibió un duro tratamiento a base de electroshock.
A los 32 años, (año 1945) volvería al mismo centro psiquiátrico, donde esta vez permanecería cinco años, durante los cuales [hasta 1950, con 37 años de edad] sufrió abusos sexuales y violación en repetidas veces al parecer con la pasividad de los médicos del centro y además se le practicó la terapia de  electroshock  y una lobotomía.
Hacia 1946 se ausenta del mundo del cine.

En 1949 fue dada de alta en el sanatorio pero su carrera cinematográfica ya nunca se recompuso.

Después de esto, en 1951  se casó con Alfred H. Lobley y trabajó unos años como secretaria en Eureka, California. En 1958 se divorció de Lobley,  trabajó en un hotel de San Francisco como recepcionista, y conoció a Leland C. Mikesell, que la animó a escribir un artículo con sus experiencias y con el que se casaría más tarde, ese mismo año de  1958.

También en 1958, tras dieciséis años de ausencia regresó a la gran pantalla con “The Party Crashers” (1958), un film dirigido por Bernard Girard. Posteriormente consiguió hacerse un hueco en una televisión local, presentando un programa de cine. Su  tercer matrimonio acabaría en divorcio en el año 1963, cuando Frances tenía 50 años.

Pasó sus últimos años trabajando en televisión, especialmente en el programa ‘Francis Farmer presents’. Murió en 1970, el 1 de Agosto, a la edad de 56 años, de cáncer de esófago. En los últimos años de su vida se convirtió a la religión católica.  Está enterrada en el cementerio Oaklawn Memorial Gardens en Fishers, Indiana.

La vida de Francis Farmer fue llevada al cine en 1982 con el protagonismo de Jessica Lange en la película “Frances”.

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http://es.wikipedia.org/wiki/Frances_Farmer

http://www.alohacriticon.com/elcriticon/article106.html

http://www.henrymakow.com/francis-farmer-america-psychiatric-gulag.html

http://www.legacy.com/news/legends-and-legacies/frances-farmer-brains-beauty-and-rebellion/1458/

 

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curvas…son femeninas, los huesos no…!

13 de agosto de 2014

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la norma y la excepción en la sexualidad

26 de abril de 2013

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Estar en contra del homosexualismo en ninguna forma representa una postura en contra de la persona homosexual; se trata, en definitiva, de ir en contra de la sub-ideología denominada “homosexualismo”, por lo cual, aquí no se hace referencia a la persona. Ir contra una persona por sus características (por lo que le hace ser esa persona), me parece ruin y todo lo contrario a una postura tolerante y de aceptación; pero es lícito atacar la ideología o las ideas más o menos elaboradas para un fin, aunque esas personas puedan sentirse heridas en lo personal: no es mi culpa si estos sujetos no saben distanciar su persona del objeto de crítica ideológica o si se sienten sumamente identificados con la idea que les mueve, por lo cual yo no falto el respeto a nadie, siendo ellos los auto-faltados de respeto (sentimiento auto-infligido de victimismo) de forma voluntaria para censurar y condenar al otro. Las ideas deben estar siempre a nuestro servicio, principio insoslayable para la persona soberana.

El homosexualismo tiene como finalidad promover e incitar a la homosexualidad. Cuando un lobby marxista cultural quiere que tomes algo como natural en realidad te está incitando u obligando con un elaborado discurso a entender la naturaleza como ellos quieren, creando si cabe confusión en la identidad sexual de las personas, sean éstas hombres o mujeres; cuando te hablan de igualdad, en realidad pretenden poner a alguien sobre ti haciéndote creer que eso es una postura solidaria por tu parte. No se trata de conseguir derechos e igualdad para los homosexuales, pues el “¿matrimonio homosexual?” y la “adopción” por parte de familias monoparentales no son derechos, sino imposiciones de la ideología dominante, de carácter homosexualista: y así debe ser para nosotros los identitarios, sea cual sea nuestra identidad sexual. Un derecho no es natural, sino una imposición del propio derecho: una elaboración humana basada en la naturaleza, o no, o en la realidad, o no. No obstante, cuando el derecho te lo da otro, te impone un derecho; séase un criterio; incluso cuando te dan libertad, te imponen una libertad, la libertad de otro, pues no es la tuya: que tenía que haberse conseguido con tu propio esfuerzo.

Pero demos por sentado que son derechos, que el matrimonio y la adopción corresponde a los fundamentos elementales de los que toda persona homosexual debe gozar. Pues bien, el homosexualismo en realidad lo que hace es otorgar a la persona homosexual unos derechos que no le pertenecen. Y el homosexual actúa en contra de su propia naturaleza si acepta esos derechos que se le imponen por mandato de la ideología dominante.

La naturaleza homosexual es en sí sin fertilidad, no puede dejar descendencia: el amor entre las personas del mismo sexo debe circunscribirse a ese amor, lo único lícito en su naturaleza, por lo cual no pueden participar de la posteridad, si es que realmente son consecuentes con su naturaleza homosexual. Por lo tanto, si dos personas del mismo sexo no pueden ser madres o padres por sí mismos deben aceptar con honestidad su propia realidad y las condiciones que ésta les impone. Si la persona homosexual no está conforme con esto que lamente profundamente que la naturaleza le haya hecho homosexual o que reconsidere si su homosexualidad es producto de un fenómeno natural o por inoculación del veneno decadente que se respira en todos los ambientes académicos y sociales, que incitan a la homosexualidad, y con todo ello, a ciertos patrones de conducta. Es que el mandato de la naturaleza es claro. Una familia monoparental con hijos adoptados es de facto una familia desestructurada y antinatural, en la que no hay línea de sangre, a no ser que un homosexual decida llevar un modelo de vida heterosexual o pida los servicios de una persona de sexo opuesto al sujeto homosexual, lo cual es ya ir en contra de su propia naturaleza: la homosexualidad no depende de sí misma, al final el imperativo categórico del orden natural se impone.

Asimismo, el matrimonio corresponde exclusivamente a la unión de personas de distinto sexo. La unión entre dos personas del mismo sexo no puede considerarse un matrimonio. Si el matrimonio es un derecho, no es un derecho que le corresponda al mundo homosexual. Que el derecho cree, si quiere o puede, otro derecho para estas personas y así puedan unirse, pero que no lo llamen matrimonio. Es que querer llamar matrimonio a dichas uniones supone una aberración, tanto para la etimología de la palabra como para la realidad social, que da carta de naturaleza al caos y pervierte el significado de familia: finalidad del homosexualismo como ideología marxista cultural, que no acepta la condición homosexual realmente, siendo para éste un medio (un ser manipulable), pretendiendo, mediante el derecho, dinamitar la familia tradicional y desviar el orden natural de las cosas para llegar a sus propios fines perversos: debilitar las sociedades europeas.

¡HOMOSEXUAL, NO TE DEJES ENGAÑAR! Si aceptas estos derechos vas contra tu propia naturaleza; los medios de poder dominantes, con sus lobbys y demás, te imponen unos criterios para la vida social que por tu condición no te atañen. No somos iguales y ello no debe suponer un drama. La igualdad no existe, ¡y gracias!■

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Fuente: http://www.librepensamientorevolucionario.blogspot.com.es/2013/04/contra-el-homosexualismo.html

http://circulo-identitario-nietzsche.blogspot.com.es/2011/08/el-logro-feminista-ii.html

http://www.taringa.net/posts/apuntes-y-monografias/16574334/Contra-el-homosexualismo-no-contra-la-persona-homosexual.html


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